Skip to content

Los puentes del PGM

2013 febrero 21

 

Los ríos han sido fuente de vida y riqueza, eje de comunicación y de civilización, generadores de grandes y hermosas ciudades, pero, entre otras muchas cosas, también han sido barrera geográfica y frontera natural, separando territorios y dificultando las comunicaciones terrestres. Es por eso que los puentes han tenido, en todos los tiempos y civilizaciones, una destacada importancia estratégica e histórica. La construcción de un puente siempre ha sido un hecho de gran relevancia, capaz de unir regiones facilitando el intercambio comercial y cultural; capaz de  transformar un territorio y de mejorar la vida de comunidades enteras.

Para la magna tarea de construir un puente se unían pueblos y ciudades, bajo el liderazgo de un Gobernante, un Obispo o una Ciudad, aportando entre todos los recursos necesarios. Destadados  ejemplos de esta manera de hacer son: el Puente romano de Alcántara, el Puente del Cardenal, el Puente de Almaraz o el Puente Nuevo de Plasencia.

Hay puentes humildes y utilitarios; puentes emblemáticos por su belleza o por su valor histórico y artístico; hay puentes de película de Cine, que pertenecen a ese patrimonio intangible de nuestro imaginario colectivo; puentes símbolo del romanticismo más estandarizado y mercantilizado; hay puentes surrealistas que nunca desempeñaron su función, en líneas férreas que no supieron lo que es un camino de hierro; hay puentes muy cercanos, conocidos y utilizados, como los que salvan el río Jerte, destacando por su belleza el de Galisteo.

Aunque sigue siendo una fuerte inversión, ya no requiere tanto esfuerzo la construcción de un puente. Los avances técnicos y las ventajas del trabajo computerizado han llegado incluso a vanalizar, en cierto modo, el proceso; al menos en lo que se refiere a la fase de proyecto. Nada tan simple como trazar una línea sobre un plano en la pantalla del PC. Sin embargo, con esa simple (y poderosa) raya cruzando el río, podemos modificar radicalmente el carácter urbano de la zona afectada. El poder de transformación del paisaje urbano que tiene un puente es enorme y, por tanto, requiere de una seria reflexión, previa al trazado de la raya.

La principal función de un puente es canalizar el tráfico de vehículos siguiendo determinadas estrategias, de modo que se mejoren la movilidad y la accesibilidad del tejido urbano existente o futuro. Un puente que nos llevase a un fondo de saco sería un despilfarro, por tanto. Del mismo modo, una vía estructurante de circulación no debe quedar interrumpida por la barrera, no resuelta, de un río. Muy interesante, al hilo de la revisión del PGM, dar un vistazo al plano de Plasencia.