Estimados amigos:
Soy Informático y Matemático; Y, como tal, un poco ingenioso, inquieto y amigo de los cálculos, los números y las combinaciones matemáticas y cibernéticas de todo tipo.
Desde hace más de 20 años (allá por 1.987), comencé a estudiar, por pura curiosidad y “cuasi” deformación profesional, el apasionante y siempre misterioso mundo del Juego de las Quinielas de Fútbol.
Lo que empezó como una afición jovial y juvenil, estuvo a punto de convertirse en el tema de mi propia Tesis Doctoral.
Mis primeros pasos “científicos” comenzaron con una visita a la sede del Diario MARCA, en Madrid (donde he residido durante muchos años). Hablé con uno de los Jefes de Sección, y tuve la osadía de solicitarle una copia de toda la información histórica, de que disponía el archivo del peridódico, en torno a la Liga de Fútbol Profesional en España, y al Juego de las Quinielas de Fútbol, desde sus orígenes más ancestrales. Para mi sorpresa, mi petición fue inmediatamente satisfecha: regresé a casa con más de 500 folios (por aquel entonces no era sencillo disponer de soportes magnéticos, porque la Informática se encontraba aún en “paños menores”): Resultados de todos los partidos de Fútbol oficiales jugados durante de todas las Jornadas de todas las Ligas de 1ª y 2ª División, desde su nacimiento en España; Y toda la información sobre las Quinielas de Fútbol, tamién desde su creación en nuestro país: Unos, Equis y Doses, con número de acertantes de cada categoría, inversión semanal, premios repartidos, “botes”… y todo lo que yo pudiera desear en aquellos momentos, para acometer mi “ambicioso proyecto”.
Tras muchas horas de papel, lápiz y calculadora, multiplicaciones, sumas, restas y divisiones, llegué a unas cuantas y curiosas conclusiones:
1.- El Fútbol no es una ciencia exacta. No siempre la lógica tiene un peso preponderante.
2.- Quien piensa, pierde (tiempo, ilusión y dinero).
3.- Los “1″, “X” y “2″ coquetean continuamente con el azar.
4.- A más resultados “sorpresa”, menor es el número de acertantes y , por tanto, mayor es la cuantía de los premios.
5.- Lo que se repite año tras año, sin apenas variación perceptible, es el “peso probabilísitico” de cada signo “1″, “X” ó “2″.
Con estas tesis preliminares elaboré una teoría que, ya desde aquellos años, se había cumplido, se estaba cunpliendo y continuaría cumpliéndose, al menos, hasta el día de hoy.
Muy “envalentonado”, me dirigí al, entonces, PAMDB (Patronato de Apuestas Mutuas Deportivo-Benéficas). Les propuse añadir un nuevo “Modelo de Apuesta”, que yo llamaba “Quiniela Implícita”.
Se negaron por 3 motivos “de peso”:
a) Los jugadores no se adaptarían fácilmente a este nuevo criterio de apuesta.
b) Las apuestas por “Quiniela Implícita” podían resultar muy caras.
c) El proceso de escrutinio (que, efectivamente, en aquellos tiempos era “cuasi” manual), se complicaría bastante.
Yo, “jugador virtual empedernido”, continuaba haciendo, jornada tras jornada, mis “apuestas inplícitas virtuales” (sin gastar ni una peseta). Y, semana tras semana, temporada tras temporada, veía confirmada mi “Teoría de la Rentabilidad de la Quiniela Implícita”.
Muchos años más tarde (allá por el 2005), la LFP (Liga de Fútbol Profesional) ponía en marcha, y en juego, la novedosa “Apuesta Condicionada”, que, en su esencia venía a ser una copia amplificada de mi “Quiniela Implícita”.
Como “hobby”, no he dejado de dedicar algún rato, cada semana, a seguir de cerca la evolución de los “pesos matemáticos” de los “1″, “X” y “2″; Mi teoría se sigue demostrando “virtualmente rentable”: No tengo tanta “embergadura económica” como para aplicarla en la “vida real”.
Estoy en condiciones de afirmar que mi “Quiniela Virtual” obtiene cada temporada una rentabilidad mínima neta de un 30%, si se juega con ella durante una temporada completa; y de un 100% neto, si la apuesta se mantiene durante 3 años consecutivos.
Estoy actualmente en “contacto telemático” con Jordi Llopart, que comanda un grupo de inversiones quinielísticas, gestionado a través de internet, que, bajo el nombre de “Continental1X2″, invierte, a jornadas salteadas (buscando quinielas “sencillas”), un montante de 23.000 € por semana.
He preparado un programa informático que genera (según unos sencillos criterios matemáticos), una “apuesta millonaria” de 52.500 columnas “aleatorias”, que suponen, por tanto, una inversión semanal de 26.250 €.
Envié a Jordi 2 modelos, que están resultando más “virtualmente rentables” que los que él utiliza en las apuestas de su Peña.
Me gustaría formar en Badajoz una “Peña de Inversores 1X2″, para poner en “práctica real” mis investigaciones, realizadas a lo largo de más de 20 años.
También estoy dispuesto a explicar y verificar mis “teorías” con algún que otro buen aficionado a este divertido y enigmático juego.

