Ruge la tierra en Japón

Hola a todos. En plenos preparativos de mi próximo viaje a Japón, esta mañana me he levantado con la noticia del terremoto de 8,8 grados de intensidad que ha sacudido la costa noreste del país.

Inmediatamente me he intentado poner en contacto con mis amigos, antiguos compañeros de trabajo y demás conocidos para saber si estaban bien. Los teléfonos no funcionan, las líneas están saturadas, pero Internet parece que ha sido la única vía de comunicación, sobre todo a través de Facebook he conseguido recoger algunos testimonios que describen las primeras impresiones después de semejante susto. Las reproduzco aquí de forma resumida:

“Ha sido el terremoto más grande de mi vida” Eriko Nagata, japonesa, 26.

“Ha habido algunos desperfectos en los edificios del barrio pero en general no se nota nada, Tokyo es una mole, pero qué susto más grande he pasado, se oía crujir la tierra, los edificios… qué impotencia más grande tanta gente agarrada a las vallas del colegio, mirándose unos a otros… a ver qué coño haces!” Isabel Calvache, española, 41.

“El terremoto más fuerte que he sentido desde el 85” Sara Luna, mexicana, 31.

“Nunca había corrido tanto en mi vida para salir de un edificio” Marta Torres, portuguesa, 45.

“La verdad es que es impresionante, como la película 2012 pero en directo” Aureliano Torres, español, 45.

“La gente del barrio cuidamos unos de otros, me sentí mucho mejor después de ver a todo el mundo” Marika Joyce, americana-japonesa, 25.

Japón ha vivido siempre consciente de ser una zona proclive a los terremotos y sus construcciones ha tenido en cuenta siempre este fenómeno. Así, por ejemplo, los castillos, templos y pagodas se construían sin utilizar un solo clavo, encajando vigas unas con otras para hacer la estructura más flexible y utilizando madera joven que no estuviera demasiado seca (la sustituían cada cierto tiempo).

Los sistemas de detección de terremotos en Japón son de los más avanzados del mundo. La red ferroviaria tiene un sistema de detección que activa los frenos de los trenes bala “Shinkansen” automáticamente unos segundos antes de que ocurra el temblor.

Aún así, ante un terremoto de magnitud 8,8 como el de hoy, nunca se sabe cuáles pueden ser las consecuencias y todas las precauciones son pocas.

Por eso cuando me fui a vivir a Japón y me inscribí en el censo de mi distrito en Tokio, me dieron un librillo de instrucciones y recomendaciones para actuar en caso de seísmo, entre las cuales se incluía tener en casa un “kit de supervivencia” consistente en un casco, una linterna, un botiquín, una botella de agua (o varias), latas de comida, una mantita, una fotocopia plastificada de tu pasaporte… Afortunadamente nunca lo tuve que usar y los terremotos que experimenté fueron todos de poca magnitud y sin consecuencias.

El terremoto más grande de la historia reciente de Japón fue el que literalmente arrasó la ciudad de Kobe en 1995 (en la imagen), con una magnitud de 6,9 y con el epicentro a tan sólo 20km de la ciudad. Más de 6.000 personas murieron y los daños tardaron varios años en repararse.

De momento, tan sólo 8 horas después se habla ya de 15 muertos. Sólo cabe confiar en que este número no aumente mucho más y que no haya réplicas que empeoren la situación. Afortunadamente para los japoneses, no será como en Haití.

2011: Año de la Liebre

Hola a todos. Por casualidades de la vida, una de las primeras comidas que he hecho este año ha sido arroz con liebre. En Japón habría sido casi un sacrilegio, pues según su tradición de adjudicarle a cada año un animal, siguiendo el horóscopo chino, 2011 es precisamente el año de la liebre (o del conejo, si os gusta más).

En Japón, los conejos son mascotas populares que cuentan con clínicas de cuidados específicos, tiendas de ropa exclusiva para conejos y hasta “residencias” para vacaciones. Este año, según el diario Japan Times, la popularidad de estas mascotas ha aumentado sobremanera y el último grito son los “cafés conejo” (“rabbit café”), en los que se puede acariciar la suave piel de los conejitos que están sueltos por el local (el café es lo de menos).

La idea no es nueva, anteriormente ya fueron creados los “cafés gato” (“cat café”), al que yo no me acercaría ni loca por mi alergia al pelo de estos felinos. Parece ser que los japoneses acuden a este tipo de locales buscando confort y relajación en la suave piel de estos animalillos, los cuales se dejan acariciar mansamente, al mismo tiempo que transmiten paz y sosiego al cliente que les da el masaje. Es como una especie de terapia anti-estrés. Para ir más lejos, existe el Comité de Conejos de Japón (Japan Rabbit Committee), un portal de Internet creado hace dos años y que ya cuenta con más de 5000 socios que lo utilizan para intercambiar información y experiencias sobre el cuidado de sus conejos-mascotas. Incluso han hecho “quedadas” para sacar a pasear a sus animalillos en algún parque de Tokio, aunque afortunadamente nunca se han juntado más de 30 ó 40 a la vez.

Como suele pasar, muchos niños reciben un bebé-conejo como regalo de navidad, que al crecer pierde su “gracia” (si es que alguna vez la tuvo, pues yo por más que la busco, no la encuentro) y se convierte más en una carga que en un miembro más de la familia. Cada año entre 200 y 300 conejos son abandonados en Japón. Se espera que este año sean muchos más, porque cuando pase 2011 el conejo (o la liebre) dejará de tener vigencia y dará paso al año del dragón, siguiente según el horóscopo chino. Y yo que algunos padres, me quedaría con el conejo antes que regalarle a mi hijo un dragón como mascota!

A mí aquel arroz con liebre del 3 de enero me supo a gloria, quizás precisamente porque este año se saborea con más intensidad todo lo que la liebre simboliza: sensibilidad, gracia, calidez, empatía, cariño, fertilidad y crecimiento. Es el año de los que crecen (los niños) y de los que les ayudan a crecer (padres, abuelos, profesores). También es un año para poner a prueba nuestra fuerza de voluntad y nuestra moral: “Cualquier logro material que tengamos lo podemos eventualmente perder. Al contrario, los logros reales en nuestro mundo interno, el perfeccionamiento del carácter, la voluntad y la moral, se vuelven parte de nosotros mismos y no hay poder en el universo que nos lo pueda quitar. Esa es la lección a aprender en el año de la Liebre” (extraido de www.fengshui-mundo.com)

Buen año a todos, salud y prosperidad.

(Fotografía extraída del Japan Times online)

Navidad en Japón

Hola a todos, es un placer volver a saludaros después de tanto tiempo, muchas gracias por seguir ahí.

Hoy ha llegado a mis manos un interesante artículo sobre la primera Navidad documentada que se celebró en Japón, y dadas las fechas en las que estamos he creído oportuno compartirlo con vosotros. Independientemente de que seamos o no creyentes, este texto relata un hecho que forma parte de la historia de Japón, de ahí su interés como fuente de documentación.

Como todos sabemos, nada queda hoy en día del espíritu navideño original que los misioneros jesuitas llevaron a Japón, y como en todo el mundo, la Navidad se ha convertido en una excusa más para lanzarse al consumismo más absurdo: cenas de empresa, cenas de amigos, cenas familiares, cenas con desconocidos, regalos para todos, traje nuevo para ir de fiesta, zapatos y bolso a juego, fin de año en Okinawa, maletas nuevas para el viaje, bronceador, bañador, tratamiento de belleza integral previo para no desentonar en la playa, año nuevo en la estación de esquí, tabla nueva de snowboard, que es lo que se lleva ahora, equipación completa con los colores de moda, gafas, guantes, protector labial…
¿De verdad estamos en crisis?

Mucha más repercusión tuvo, sin duda, la llegada de Papá Noel a Japón durante la Era Meiji, con la apertura del país al mundo occidental. Os dejo este enlace por si queréis leer sobre este tema también: http://www.ipcdigital.com/es/Suplemento-Zero/Japonica/Papa-Noel-llego-a-Japon-en-la-Era-Meiji_16-diciembre-2010

Os dejo con el artículo, mucha SALUD a todos!

La primera Navidad documentada se celebró en Japón en 1552

El 10 de diciembre de 1552 cinco sacerdotes organizaron la celebración de la Navidad en Kagoshima

/ International Press

Reuters
La-primera-Navidad-documentada-se-celebro-en-Japon-en-1552
En la imagen, una misa católica del Siglo XVI en Kagoshima.

La primera Navidad registrada en Japón se celebró en el año 1552 en la provincia de Yamaguchi, aunque se supone que el misionero español Francisco Javier conmemoró su primera Nochebuena en el archipiélago tres años antes, cuando recaló en Kagoshima para presentar por primera vez el cristianismo en este país asiático.
Según una carta enviada por un misionero jesuita a su sede, el 10 de diciembre de 1552 (calendario lunar) organizaron la Navidad cinco sacerdotes: los padres Cosme de Torres y Baltasar Gago, y los hermanos Juan Fernández, Pedro de Alcacova y Duarte da Silva.

El español Fernández leyó la Biblia toda la noche y en la Misa de Gallo cantó su compatriota Torres. Se celebraron un total de seis misas. Después los cristianos japoneses juntaron dinero para preparar una comida con los sacerdotes. En la Nochebuena del año siguiente ya se leía la Biblia traducida al japonés desde el Pentateuco hasta el Apocalipsis.
En aquella época en que poderosos guerreros se enfrentaban en numerosas batallas para conseguir más territorio, la religión occidental comenzó a difundirse poco a poco entre el pueblo nipón. En 1560 en Oita se celebró por primera vez un teatro navideño.
Los católicos japoneses representaron la historia de Adán y Eva. Colocaron un árbol adornado con figuras en forma de manzana bajo el cual Satanás tentó a Eva. La documentación de ese evento afirma que en la escena en la que un ángel expulsa a Adán y Eva del paraíso, los espectadores lloraron, y cuando Jehová los dejó salir para que labrasen la tierra, surgió una ovación tremenda entre los japoneses. También se representaron el Arca de Noé, el sacrificio de Abraham, la historia de Lot y el cuento de José y Jacob, entre otros. Allí mismo, al año siguiente, dos coros japoneses interpretaron cantos gregorianos.
La fiesta navideña celebrada en Omura (Nagasaki) en 1575 incluyó instrumentos musicales como la viola y la flauta y la presencia de varios niños disfrazados de ángeles.

Los samuráis católicos
Una anécdota de aquella época se mantiene todavía. En 1568, el guerrero más poderoso de entonces, Nobunaga Oda, se enfrentaba a Hisahide Matsunaga en Sakai (Osaka) y había cristianos en ambos ejércitos. El misionero portugués Luis Frois invitó a los samuráis católicos a celebrar la Navidad y se esforzó para que la batalla fuera suspendida durante la ceremonia religiosa. Unos 70 guerreros asistieron a la misa en un lugar donde se colocó una pintura que representaba el Nacimiento de Jesús.

No obstante, en el año 1589 el líder guerrero Hideyoshi Toyotomi prohibió el cristianismo al temer la posible fuerza que podría cobrar el catolicismo en Japón. Desde entonces, durante cerca de 300 años, hasta que el gobierno de Meiji invitó a los occidentales a venir para modernizar el país, los cristianos japoneses tuvieron que conservar su fe cristiana y celebrar la Navidad de manera clandestina.

Fuente: www.ipcdigital.com/es

Una mancha en el planeta Japón

Hola a todos. A pesar de todas las cosas buenas que tiene Japón, como imaginaréis, también tiene cosas malas. Muy malas. En una ocasión os hablé de la terrible caza de ballenas. Hoy me limito a copiar y pegar un artículo que he leído en El País y que me ha revelado que todavía me quedan muchas cosas por descubrir de este planeta nipón.

Japón muestra por primera vez sus cámaras de la muerte

La ministra de Justicia ha abierto el debate sobre la pena capital, en un país donde ni siquiera el reo sabe la fecha de su ejecución

EL PAÍS - Madrid – 27/08/2010

Dicen que en Japón hay dos cosas que están rodeadas de un extremo secretismo: una, la vida dentro del palacio imperial; otra, todo lo que rodea a la pena de muerte.

Parte de ese secretismo se ha venido abajo hoy. Por primera vez, los medios de comunicación japoneses han podido entrar en la cámara de la muerte en el penal de Tokio. El complejo está formado por cinco estancias, y durante la visita no se mostró la soga. Las imágenes muestran unas salas limpias, de colores neutros, y que nadie asociaría a las ejecuciones por su aspecto.

La pena capital en Japón se realiza por ahorcamiento. Es así desde 1873, cuando se sustituyó el degollamiento por la horca. No hay apenas oposición en la opinión pública: el 86% de los japoneses se mostraba a favor de la pena de muerte en una encuesta realizada por el Gobierno en febrero pasado, cinco puntos por encima que una encuesta similar realizada en 2004.

Pese a este apoyo férreo al castigo máximo, los japoneses no reciben información sobre las ejecuciones. Los medios de comunicación locales no se publican imágenes, y de hecho, rara vez se informa de las mismas ejecuciones.

La ministra de Justicia, Keiko Chiba, es la encargada de firmar las sentencias en el país. Es una firme opositora a la pena capital. Pese a ello, el pasado 27 de julio mandó ejecutar a dos reos: Kazuo Shinozawa, de 59 años, condenado por la muerte de seis mujeres en el incendio de una joyería en 2000, y Hidenori Ogata, de 33 años, sentenciado por matar a un hombre y una mujer en 2003. Las dos ejecuciones ponían fin a una moratoria no escrita, por la que no se había ejecutado a ningún preso en el último año. Siete personas fueron ajusticiadas en los primeros meses de 2009.

Estas dos ejecuciones puede que hayan marcado un punto de inflexión, al menos en el secretismo sobre la pena capital. La ministra, algo insólito hasta la fecha, fue la encargada de presenciar las ejecuciones, y después compareció ante la prensa. “Me ha hecho pensar de nuevo profundamente sobre lo que significa la pena de muerte y de nuevo siento con toda firmeza que es necesario una discusión fundamental sobre la pena capital”, declaraba para anunciar que el gobierno iba a revisar todo el proceso. Las imágenes difundidas hoy buscan mostrar, así, parte del proceso a los japoneses.

El reo no sabe la fecha de su ejecución

107 personas esperan en el corredor de la muerte a ser ajusticiados. La pena de muerte en Japón tiene un componente aún más sádico si cabe que en otros países donde se aplica el castigo máximo: el sentenciado no sabe cuándo va a ser la ejecución. Puede pasar años en el corredor de la muerte, hasta que una mañana se presenta el guardia de la cárcel para comunicarle al reo que le ha llegado la hora. Las organizaciones contrarias a la pena de muerte, como Amnistía Internacional , denuncian esta tortura psicológica que supone no saber qué día se va a cumplir la sentencia. Los distintos gobiernos han ido heredando la misma excusa: con esta práctica, aseguran, se intenta evitar crear la ansiedad en el reo ante la fecha inminente de su muerte.

La pena de capital se aplica en siete penales de Japón. Pocas personas han tenido, hasta ahora, acceso a las instalaciones. Esa información ni siquiera llega a los familiares del ajusticiado, que suelen recibir la notificación de que la ejecución se ha cumplido a través del abogado del reo. El ocultismo afecta también a los propios políticos. En 2003, por primera vez en las últimas tres décadas, una comisión compuesta por nueve parlamentarios pudo visitar el penal de Tokio.

El día de la ejecución, según los pocos testimonios que hasta ahora han transcendido , el reo es conducido a una sala contigua, donde hay cánticos religiosos, como los sutras, que narran pasajes de la vida de buda. De la ejecución son testigos el director del penal y al menos un funcionario de la oficina del fiscal, que certifica que le pena se ha cumplido. Este redacta un informe a su superiores, pero tiene terminante prohibido hablar del ajusticiamiento. El reo se confiesa en una sala contigua con un sacerdote. La sala de ejecuciones, de paredes de madera, tiene el suelo acolchado. En medio cuelga una soga. Los encargados de accionar la palanca que hace vencer la trampilla son tres funcionarios del penal. En una sala contigua, sin vistas a la soga, pulsan a la vez tres botones. Solo uno de ellos acciona realmente la trampilla. Así se pretende evitar que el funcionario sufra algún tipo de trastorno psicológico, o pueda ser señalado como verdugo.

Una vez cumplida la ejecución, el reo debe permanecer entre uno y cinco minutos colgado, aunque este periodo se puede prologar a juicio del director del penal, que actúa de maestro de la ejecución.

Las organizaciones contrarias a la pena de muerte, denuncian además, las escasas garantías jurídicas. En un sistema donde prima sobre todo la confesión del culpable, las organizaciones de derechos humanos denuncian que los presos puedan estar hasta 23 días sin contacto con los abogados, y que además, la asistencia letrada no sea obligatoria en los interrogatorios policiales. Tampoco hay límite de edad, y en el corredor de la muerte hay presos octogenarios. Las mismas organizaciones también denuncian que entre ese centenar de presos que no saben la fecha de su ejecución, hay varios enfermos mentales .

(Imagen de Reuters para El País)

Volver


Ya adivino el parpadeo De las luces que a lo lejos Van marcando mi retorno

 

Esta canción lleva días sonando en mi cabeza, se presenta sin llamar a la puerta y aparece en los momentos más insospechados… es imposible taparle la boca al subconsciente. Hace tres meses que caducó mi visado de tres años y lo cambié por uno de turista válido para 3 meses más. Por voluntad propia decidí no renovar mi contrato de trabajo ni extender mi estancia en Japón más allá de esos 90 días. Desde ese momento he estado intentando ignorar que el momento de partir llegaría tarde o temprano, he intentado hacer una vida normal, seguir mi ritmo habitual y mantenerme ocupada (casi más que cuando estaba trabajando!). Pero mi subconsciente sabía demasiado y me recordaba cada día que me quedaba un día menos. Inevitablemente durante estos tres últimos meses mis ojos han estado congelando cada imagen, mis oídos absorbiendo cada sonido, mis papilas reteniendo cada sabor con tanta intensidad que hasta el corazón parecía latir más fuerte estos días. Empecé por hacer un viaje en solitario para desconectar de la vida de residente-trabajadora e irme adaptando a mi nueva condición de mero turista. Incluso me agencié un Japan Rail Pass (mil gracias, Mayte) para viajar en tren, un privilegio reservado a los no residentes. Ese viaje ha sido, entre otras cosas, el mejor examen de japonés que podía hacer, pues han sido muchas las situaciones y los momentos en los que únicamente me servía este idioma para poderme comunicar. Durante diez días me encontré a solas con Japón y sus rincones, sus gentes, sus colores, sus olores, sus deliciosas comidas, sus costumbres…y también a solas conmigo misma.

Hace un tiempo, cuando empecé este blog, escribía sobre la gente que se pasa demasiado al lado oriental y luego tiene problemas de readaptación a la hora de volver a su país. No creo que sea mi caso, pues a pesar de mis tres años viviendo en este planeta, sigo fiel a mi cultura y mis raíces en muchos aspectos. Sin embargo, es obvio que de aquí me llevo muchas costumbres que tardaré un tiempo en cambiar (algunas quiero adoptarlas para siempre). No entro en ninguna casa con zapatos, inclino la cabeza al saludar a la gente, incluso cuando hablo por teléfono (¡me sale solo!), aguanto las colas pacientemente, hago fotos de todo (de la comida, de la gente por la calle, de los perros, de las obras), llevo calcetines “manopla” con separación entre el dedo gordo y los demás dedos (se llaman “tabi”).

Poco a poco he ido desmantelando mi pequeño apartamento y me he ido despidiendo de mis objetos personales, que ya hace semanas que iniciaron un largo viaje de tres meses en barco hasta Europa, donde yo les estaré esperando…”

 

Hola a todos. Hace mes y medio que escribí estas líneas que acabáis de leer. Quería haberlas publicado mucho antes, pero no me dio tiempo. El 1 de junio regresé a España y durante unas semanas me he estado empapando de cariño, el de mi familia, el de mis amigos, el de mi pareja… He vuelto a recargar las pilas mirando los campos de mi Tierra de Barros pintados del verde brillante de las viñas y el teja intenso de sus suelos, respirando el aire fresco de mi Sierra de Hornachos después de las lluvias, viendo con alivio desde Los Santos la Sierra de San Jorge, que sigue intacta aunque algunos se empeñen en querer llenarla de chimeneas…

 

De Japón me llegan noticias diariamente a través de amigos o por la prensa, noticias que devoro con el ansia del que no ha comido en un mes, sometida a una especie de síndrome de abstinencia brutal. Y es que, lo admito, echo de menos ese planeta de caos y de orden, de bullicio y de paz, de modernidad y tradición, de improvisación y rutina… Cuando se prueba, no se puede comer sólo un pellizquito, siempre quedan ganas de más. Sus efectos van directamente al cerebro y éste te manda señales constantes al corazón.

 

Desde aquí mando un saludo muy fuerte a todos los amigos que he hecho allí, ?????????????????????????????Y si me lo permitís, seguiré colgando posts en este espacio de vez en cuando, ya que pienso seguir muy en contacto con Japón. Os invito también a seguir comentando todo aquello que os llame la atención sobre nuestros amigos los nipones, prometo contestar!

 

Feliz verano a todos, ???????????

Sakureando-sa-sakureando…

Hola a todos. Llevamos ya algo más de una semana desde que declararon oficialmente que había empezado la estación del cerezo en flor (“sakura”) en Tokio. Un año más, todo el mundo celebra este acontecimiento con gran algazara y corren a los parques a hacer “ohanami”, que consiste básicamente en un picnic debajo de los cerezos floridos en el que hay todo tipo de manjares y en el que, por supuesto, no falta el alcohol.

Ya os expliqué el año pasado de dónde procedía esta tradición y la simbología del “sakura” para los samuráis (ver post titulado “Florece Japón” de 7/4/2009 en este mismo blog). Hoy simplemente quería que os deleitárais mirando fotos de cerezos en flor que yo misma he tomado en varios parques de Tokio.

Espero que os guste, que lo “sakureéis” y que os siente bien!

Salud y hasta la próxima.


Japón: mitos y realidades


Hola a todos. Será por la crisis, pero últimamente vengo recibiendo muchos correos y mensajes de gente que se quiere venir a Japón a trabajar, a vivir o simplemente a pasar una temporada “a ver qué tal es”. Lo más curioso es que, a pesar de toda la información que hay disponible en guías, páginas web y blogs, Japón sigue siendo para la mayoría casi como un viaje espacial hacia lo desconocido, una aventura exótica y, para muchos, casi heroica.

 

Los mitos sobre Japón y los japoneses forman parte de su encanto y de que la gente se sienta atraída por este planeta. La curiosidad que despierta es tan grande, que uno siente la necesidad de venir a comprobar si esas historias que se cuentan son verdad.

 

No seré yo la que desmitifique a esta sociedad, porque incluso para mí, después de tres años aquí, sigue habiendo miles de misterios sin resolver: ¿por qué los japoneses tienen la cabeza plana por detrás? ¿se puede comer soba sin hacer ruido? ¿cuántos kanjis existen? ¿cuántas cosas puede querer decir un japonés cuando dice “hai” (sí)? ¿las japonesas tienen uñas o son todas postizas? Hummm… aquí hay temas para tirarse una vida entera investigando.

 

No obstante, hay una serie de mitos y rumores que rondan por ahí y que me gustaría aclarar un poco, más que nada para que los que os queráis venir sepáis lo que os vais a encontrar y no os llevéis sorpresas (aunque a veces es más divertido dejarse sorprender).

Por ejemplo, se dice que los japoneses trabajan hasta tan tarde que hasta pasan semanas durmiendo en sus oficinas. ¿Mito o realidad? Bien, yo puedo deciros que en los tres años que llevo aquí, todavía no he conocido a nadie que tenga un futón escondido debajo de su mesa en la oficina. Quizás ocurriera en el pasado y de ahí haya derivado la leyenda, pero hoy por hoy no es algo tan habitual. Tal vez ocurra en ciertas empresas, grandes multinacionales en las que la comunicación con otra parte del mundo te haga trabajar a horas intempestivas debido a la diferencia horaria. Pero en mi opinión es algo que puede ocurrir de forma ocasional, no por norma. Lo que sí es cierto es que los japoneses se toman el trabajo muy a pecho y si tienen que quedarse varios días seguidos hasta las 12 de la noche para entregar un trabajo, preparar una conferencia o lo que sea, lo harán. Y claro, en un país donde los trenes dejan de funcionar a las 12 de la noche, es muy probable que algunos se vean obligados a pasar la noche en la oficina. Un cambio reciente es que a raíz de la crisis económica, las empresas han dejado de pagar las horas extras a sus trabajadores y éstos se han visto en cierto modo “liberados” del compromiso de tener que quedarse más tiempo en la empresa (“sumimasen”, pero si no me pagas, me voy a mi casa a mi hora).

 

Según he leído en algunos artículos recientes, mucho más común es, al parecer, pasar la noche en un cibercafé con asientos reclinables para echarte un sueñecito después de echar una ojeada a tus emails o leerte un capítulo de manga. Es la estrategia de muchos jóvenes sin trabajo o con sueldos tan bajos que no les llega para pagar el alquiler de un piso (con todo lo que conlleva: agua, luz, gas, conexión a Internet, etc.). Los cibercafés son baratos, seguros, algunos hasta tienen ducha y pueden ser una alternativa para “pasar el bache” hasta encontrar una vida mejor. Esto no es mito, es realidad. Algunos adultos que han perdido el último tren también recurren a los cibercafés para pasar la noche. Los hay para todos los gustos, de hombres, de mujeres, mixtos…
Pasando a otro tema, mucha gente cree que el Shinkansen, el famoso “tren bala” japonés, va levitando en el aire sin rozar las vías.Esto no es del todo cierto, aunque hay parte de verdad en ello.Aunque llevan décadas haciendo pruebas y ensayos (desde principios de la década de 1970), hasta la fecha sólo hay un tren funcionando con tecnología “maglev” (magnetic levitation) en la prefectura de Yamanashi, que alcanzó el record mundial de velocidad en 2003, superando los 580km/h., pero sigue siendo una línea en pruebas.Los habitantes de Yamanashi y el personal oficial del gobierno pueden inscribirse para probarlo gratis y hasta ahora unas 200,000 personas lo han hecho.El gobierno japonés pretende implantar esta tecnología de forma generalizada en la línea que va de Tokio a Osaka hacia el año 2025, pero de momento los “trenes bala” siguen yendo sobre raíles, aunque van tan suaves que parece que van volando.
Otro “mito” que me han preguntado muchas veces es si es verdad que las mujeres japonesas no tienen apenas vello en el cuerpo.Realmente las japonesas por lo general cuidan mucho su imagen, salen a la calle siempre impecablemente maquilladas, peinadas y, por supuesto, depiladas.Lo primero que llama la atención es que no tienen ni un pelo en los brazos, pero eso no quiere decir que no tengan, sino que se lo depilan, incluso el vello de las manos.Pero contrariamente a nuestra costumbre en occidente, aquí apenas se utiliza la depilación con cera, sino que se lo quitan con unas cuchillitas especiales para brazos que venden en cualquier tienda de conveniencia (los famosos “combini”).Yo misma he visto chicas afeitándose los brazos (¡y las patillas y hasta el bigotillo!) en los aseos públicos de las estaciones de metro de Tokio.Según algunas estadísticas que he leído, las mujeres asiáticas se depilan la cara, las manos y los brazos, es decir, las partes visibles, más que el pubis, las piernas o las axilas.Las que hemos estado en un “onsen” lo sabemos…

También corre el rumor de que los hombres japoneses orinan sentados.Bueno, no puedo certificarlo, pues aún no me ha dado por meterme en los aseos de caballeros para comprobarlo, pero es posible que también ellos quieran disfrutar de las maravillosas funciones que ofrecen las tazas de váter japonesas, por supuesto de la marca “Toto” (el equivalente a nuestro “Roca”).

Aunque el retrete tradicional japonés es una simple placa en el suelo en el que hay que ponerse en cuclillas (al estilo turco), se impone cada vez más el inodoro de estilo occidental, pero mejorado, como es de esperar.Así pues, en Japón hay tazas de váter equipadas con la más avanzada tecnología de forma que ir al baño se convierte en una experiencia aún más gratificante si cabe de lo que ya de por sí es el simple hecho de evacuar.Para empezar, el asiento siempre está templado, nunca frío (a veces incluso supera los 35ºC).Eso ya es un punto importante, sobre todo en una casa sin calefacción (hay muchas en Japón).A veces la tapa se levanta y se cierra sola, gracias a unos sensores que detectan la presencia del usuario.La mayoría llevan bidé incorporado y a un lado hay toda una serie de botoncitos ilustrados con sencillos dibujos para que cualquier analfabeto del idioma japonés entienda la función de cada uno: chorrito “delantero”, chorrito “trasero”, secador, sonido de agua corriendo (para camuflar nuestros propios “sonidos” en caso de que se escucharan demasiado), volumen del sonido, presión del chorrito, temperatura del agua…y un sinfín de funciones adicionales (desodorizante, luz, descarga automática de la cisterna…).Por tanto, no sería de extrañar que los hombres japoneses orinaran sentados, atraídos por las ventajas de la tecnología “aseática”.

En definitiva, las leyendas que giran en torno a la sociedad y la cultura japonesas son muchas y muy variadas, pero no todas están igual de cerca de la realidad.Tal vez vosotros habéis oído historias por ahí o tenéis dudas sobre los usos y costumbres de estas tierras.Os invito a plantearlas aquí e intentaré despejaros las partes oscuras, aunque sin desvelarlo todo, pues el misterio es precisamente uno de los mayores encantos que este planeta ofrece al viajero…

Gracias por seguir ahí.

Imágenes de www.blacktokyo.com y otros.

La tragicomedia de las pensiones

Hola a todos. Un artículo que he leído en El País me ha hecho traer de nuevo al blog un tema que ya traté en el pasado: el envejecimiento de la población.

El artículo es el siguiente:

[Una tragicomedia japonesa, Otouto (About her brother), cerró por el sábado por la mañana, en la proyección de las 9.00 y con la sala medio vacía, la 60ª edición de la Berlinale. La película del director Yoji Yamada, volvió otra vez a abordar uno de los temas repetidos una y otra vez en el curso de esta kermés: el de la familia, con sus conflictos y reconciliaciones.

Otouto, que se estrenó fuera de concurso, es el remake de la homónima cinta de 1969 de Kon Ichikawa (a quien está también dedicada la película). El personaje central es el bizarro Tetsuro (interpretado por Tsurube Shoufukutei), un ex jugador de béisbol quien lo ganó todo y ejerció de padre de su sobrina, hija de su hermana mayor Ginko, tras perder ésta al marido.

Sucede que un día Tetsuro, en el cenit de su carrera deportiva, pierde la cabeza y se convierte en un borracho, cuya ocupación principal es avergonzar a su familia en las celebraciones. Tetsuro mete la pata una y otra vez, en una serie de escenas muy divertidas, hasta que su hermana Ginko, quien no para de prestarle dinero, se cansa y lo aleja de la familia.

"Me sentiría feliz si la película insta al espectador a analizar su propio comportamiento hacia sus familiares", explicó Yamada. El director aseguró que detrás del humor se esconden muchos problemas actuales de su país. Entre ellos, el envejecimiento de la población y el abandono de los ancianos. "Vivimos un dramático cambio demográfico. Y las residencias para ancianos no están tan extendidas en Japón como pueda parecer en la película. Muchos mueren en su casa, desatendidos, sin que nadie se entere durante días", lamentó.]

El Japan Times también publicó en enero un artículo que en clave de humor daba algunos consejos para solucionar el problema del envejecimiento de la población. Uno era la reforma del sistema de pensiones. Según este imaginativo artículo, todo sería fruto de un desafortunado malentendido: cuando el gobierno habló de pensiones, se refería a lugares para descansar o pasar la noche. Al llegar la edad de la jubilación, el gobierno ofrecería estancias gratis de dos o tres noches en pensiones situadas por todo el país. Los jubilados cualificados, es decir, los mayores de 100 años, recibirían un número ilimitado de estancias gratis en estas pensiones. También habría que reformar la edad de la jubilación, alargando la vida laboral hasta los 97 años, puesto que los japoneses parecen disfrutar trabajando hasta el final de sus días, no sería una medida muy polémica. Para la gente que piense que los trabajadores viejos se vuelven seniles, una nueva propuesta sugiere enviarlos de nuevo al instituto cuando cumplan 80 años para refrescarles la memoria.

Otra idea es crear el “movimiento de los nietos”, impulsado por los abuelos, claro. Consistiría en presionar a los hijos para que tengan hijos lo antes posible y cuantos más mejor, reclamando su derecho a ser abuelos. Por otro lado, los abuelos podrían adoptar nietos, niños sin hogar que necesiten cariño, cobijo y educación. Estos niños, a cambio, se quedarían a trabajar en Japón para contribuir a su crecimiento y solucionar el problema de las pensiones (citado arriba).

En fin, que el tema del envejecimiento de la población y el consiguiente problema de las pensiones está en el candelero y causa la misma polémica tanto en Japón como en España. En Japón, para 2015 se estima que uno de cada cuatro ciudadanos será mayor de 65 años. Por tanto, está claro que uno de los negocios más rentables en un futuro próximo, y yo diría desde ya, es el dedicado a la atención y servicios para la tercera edad.

Dicho esto, me gustaría que los viejos no fueran vistos como un simple negocio, sino que recibieran el respeto y el cariño que se merecen y un lugar digno en la sociedad. Sería bueno poder ver la película de Yoji Yamada de la que habla El País (me pregunto por qué estaría la sala medio vacía) y que hubiera más películas que trataran este tema para concienciar a los ciudadanos.

Salud y buena vejez a todos.

Imagen ilustrativa de la película “Otouto” extraída de jfilmpowwow.blogspot.com

Abrazos rotos

Hola a todos. Hace poco estuve viendo la película “Los Abrazos Rotos”, que por fin ha llegado al planeta Japón. Una vez más, Almodóvar no me defraudó, me enganchó la historia, los personajes, los decorados, la música… Penélope Cruz, aparte de salir monísima y espectacular, está fantástica sumergida en su papel, bien trabajado y que sólo ella podría interpretar así. Si todavía no la habéis visto, creo que deberíais verla, aunque sólo sea por poder hablar de ella después, ya sea bien o mal. Como siempre, Almodóvar no deja indiferente.

El caso es que el título de la película llevaba varios días pululando por mi cabeza y la otra tarde, paseando por el parque de Yoyogi, que ya he mencionado varias veces en este blog, volvió inevitablemente a saltar a la primera plana de mis pensamientos cuando, como es habitual, pasé al lado de los voluntarios que dan “abrazos gratis” a quien quiera o necesite ser abrazado.

La iniciativa no es nueva, lleva ya años en funcionamiento por todo el mundo. He intentado saber quién lo inventó, dónde y cuándo. Aunque la cosa no está muy clara, debió de ser o en Estados Unidos o en Australia, entre 2002 y 2004, cuando esta campaña empezó a propagarse por los cinco continentes.

Las culturas occidentales expresan mucho más abiertamente sus emociones que las culturas orientales. En España la gente se besa en público en multitud de contextos, también nos abrazamos con frecuencia, y cuando alguien da un abrazo suele ser un buen abrazo, fuerte y sincero, mientras que la costumbre de los dos besos es a menudo mero protocolo y no tiene por qué implicar ningún sentimiento real.

Los japoneses, sin embargo, no tienen la cultura del beso o del abrazo, es algo totalmente ajeno a ellos, una costumbre introducida por los visitantes occidentales. Por eso me interesó observar su reacción ante esta iniciativa de “abrazos gratis” en plena calle. Y me sorprendió comprobar que eran muchas las personas que se lanzaban a probar qué se siente al dar un abrazo a otra persona que, además, no conoces de nada. Por un lado, creo que se animaban a probarlo precisamente por saber que ese abrazo no implicaría nada más ni tendría ninguna trascendencia más allá de la “gracia” de ofrecerse voluntarios. Por otro lado, creo que algunas personas lo hacían realmente por sentir el calor de otra persona, aunque sólo fuera por unos segundos. Este calor cobra sentido especialmente en estos días en los que el frío se deja sentir con fuerza.

Yo misma quise probar la experiencia, pues tarde o temprano el extranjero aquí siente la necesidad de tener contacto físico con los que le rodean. Me dirigí a uno de los voluntarios dispuesta a rodearle con mis brazos y darle unas buenas palmadas en la espalda, al estilo de dos viejos amigos que se encuentran después de mucho tiempo. Sin embargo, lo que recibí a cambio fue un leve apretón que no duró ni cinco segundos y que me dejó totalmente indiferente, o mejor dicho, que me decepcionó por completo. ¿A esto lo llamas tú un abrazo?, pensé. A lo mejor, como eran gratis, sólo te daban la versión más “light”, pues un abrazo de más calidad debe ser bastante caro por estas tierras, y con la crisis que hay… Luego reflexioné sobre los voluntarios que estaban dando abrazos a la gente, todos japoneses, y me pregunté dónde aprendieron a dar abrazos, a qué edad les dieron su primer abrazo, quién se lo dio, por qué motivo, cuántos abrazos de verdad han dado y recibido en sus vidas…

Tuve la sensación de que me habían dado un “abrazo roto”, vacío de contenido, hueco… un abrazo de plástico. Realmente fue así, pues era sólo un juego simpático y bienintencionado, aunque a mí me dejó totalmente insatisfecha.

Debido a esto me pasé los días siguiente observando las manifestaciones de afecto de los japoneses en público. Ahora que estamos en San Valentín, por todas partes se ven corazones rojos, chocolates y tarjetas de mil diseños diferentes para que la gente se declare su amor. Algunas parejas de adolescentes van cogidos de la mano por la calle o en el metro, pero prácticamente no se les ve abrazándose ni mucho menos besándose. Hace poco hubo un concurso en el que los participantes tenían que gritar “te quiero” (aishiteru) lo más alto posible. Fue una iniciativa para romper el estereotipo de que los japoneses no son románticos ni demuestran su afecto en público.

Pero la realidad es que los japoneses, debido a su cultura, no expresan sus (verdaderas) emociones fácilmente, sobre todo emociones de afecto. Ello no quiere decir que no sean emocionales, pero simplemente tienen otra forma de expresarse. El contacto físico es prácticamente inexistente, pero ellos no lo necesitan porque nunca lo han tenido. Supongo que yo, de haber nacido aquí, tampoco lo echaría de menos, pero pasar de tener algo tan “banal” como un abrazo a no tenerlo durante un tiempo prolongado hace que de repente le des mucha más importancia.

Así que, desde el planeta Japón, muchos abrazos a todos!

(Imagen de www.travelpod.com)

2010, año del tigre


Hola a todos. Hace un año os escribía sobre el comienzo del año de la vaca. Tal como se esperaba, ha sido más bien un año de vacas flacas, aunque se ha notado más en España que en el planeta Japón, con una tasa de paro de 5.1%, insignificante frente al casi 20% español, pero aún así, una tasa record para los nipones.

La vaca, que simbolizaba la tenacidad y el esfuerzo necesarios para conseguir nuestros objetivos, le ha pasado ahora el testigo al tigre, símbolo de la fuerza, el temperamento y el coraje. El tigre representa también la protección, pero en ocasiones puede llegar a ser temerario e imprevisible en sus movimientos, por lo que nos puede soltar un buen zarpazo a la primera de cambio. Si aplicamos esta imagen al año que nos espera, la interpretación es amplia, pero yo diría que por muchas adversidades que nos deparen los próximos 12 meses, hay que sacar el tigre que llevamos dentro y luchar con coraje por salir adelante. De verdad que deseo a todos lo mejor para este año, de corazón.

 

En otros países parecen ser un poco menos espirituales y yo, que soy tigre, saco los dientes al ver cómo hay quien, haciendo caso omiso de la caída en picado del sistema, siguen agarrados al clavo del materialismo y del consumismo atroz. El ejemplo más reciente, Dubai y la inauguración de la torre más alta del mundo, Burj al Arab, todo un acto de arrogancia y soberbia, una última risotada llena de engreimiento y desdén frente a la situación crítica que vive hoy más de medio mundo. Me parece increíble que habiendo estallado la burbuja inmobiliaria en Dubai hace tan sólo dos meses, provocando el cierre de cientos de empresas y la huída del país de miles de personas, dejando atrás coches de lujo aparcados por las calles… todavía se pretenda dar una imagen de bonanza económica con este ejercicio de chulería y prepotencia.

 

Tokio también estaba llamada a albergar la Torre Milennium, un proyecto del arquitecto Norman Foster, con 840m. de altura, 180 pisos, capacidad para albergar a 60.000 personas, una ciudad-edificio inteligente generadora de su propia energía y capaz de procesar sus propios residuos. Hasta ahora no se ha empezado a construir, aunque el sitio está reservado en la Bahía de Tokio y el proyecto aún sigue en pie. ¿Verá la luz en el año del tigre o recibirá un zarpazo imprevisible que lo tire al suelo?

 

Personalmente, por muy impresionantes que sean los rascacielos y por muy bella que sea su arquitectura, me quedo siempre con las casitas tradicionales japonesas, frágiles y acogedoras, y por supuesto con las extremeñas, con sus paredes gruesas y sus tejas, hoy en día tan cotizadas. Será que soy de pueblo, no lo puedo evitar. O será que me indigna ver cómo el mundo sigue caminando por los derroteros de la fanfarronería, traspasando los límites de lo razonable y llevándonos a todos con él, por inercia, como borregos.

 

Espero que todos saquemos este año el tigre que llevamos dentro para revelarnos contra los derroches y aprendamos a vivir de forma sencilla e inteligente. Es mi deseo y además, por lo visto, es que no nos queda otra.

 

Salud a todos y feliz 2010.

 

Hoy.es

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.