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Me llamo Esther Almoharín
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Esther Almoharín | 06-02-2017 | 13:25

Me gustaría decir a todas las personas que están leyendo, que soy una chica extrovertida, divertida, inteligente, habilidosa, responsable y segura de sí misma. Pero por desgracia, no vais a leer los escritos de una chica perfecta ni mucho menos. Vais a leer los sentimientos, pensamientos, reflexiones y emociones de una chica de catorce años, amante de la literatura, entusiasta de la música y aficionada a tocar el piano y la guitarra, componiendo sus propias canciones.

Soy una chica que tiene mucho que contar al mundo, y muy poco espacio en los márgenes de los apuntes de matemáticas. Soy una chica que comete errores, pero a estas alturas, ¿quién no lo hace?

Si pensabais que al entrar aquí y poneros a leer uno de mis artículos ibais a encontrar a una escritora profesional, estáis muy equivocados, porque ni muchísimo menos, me puedo comparar con escritores tales como Miguel de Cervantes o Rubén Darío, personas que por cierto, tienen toda mi admiración.

Según la Real Academia de la Lengua Española, escribir es representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie, o incluso componer libros, discursos, etc. Realmente, no estoy de acuerdo con estas definiciones ya que para mí, el término escribir, engloba mucho más significado del que realmente le dan. Para empezar, imaginaos lo que es para mí si digo que este vocablo, va completamente relacionado con todas y cada una de las formas y conjugaciones del verbo desahogarse.

Cada vez que estoy triste, contenta, enfadada, emocionada, aburrida, decepcionada, desesperada, amargada, acudo a mi pluma y a una hoja de papel en blanco, plasmo en ese espacio todo aquello que pasa por mi mente; algunas personas se desahogan jugando al fútbol, otras corriendo, otras dibujando, bailando, cantando, leyendo, gritando, llorando, riendo… yo soy de las que se lo guardan al principio y luego lo expresan todo entre lágrimas y sufrimiento en su cuaderno de poesía.

Nunca he escrito para tantas personas, y sinceramente es un honor, un honor porque hay muchas personas que tienen mucho más talento que yo, y sin embargo están en situaciones tan tristes y desesperadas, que no tienen la oportunidad de mostrar sus pensamientos y reflexiones. Por suerte, yo si he tenido esa oportunidad, de expresar todo aquello que se me pase por la cabeza a esas personas que dedican su tiempo a leerlo.

Pido perdón ya de antemano, porque sé que voy a cometer errores, la puntuación no es lo mío, y el tema de poner las comas donde no hay que ponerlas y no ponerlas donde hay que hacerlo, va a ser muy común en estos escritos, así que por eso, ruego que me perdonéis. No soy una escritora, soy una aspirante a la escritura que quiere aprender y crecer todo lo que sea posible.

Como a partir de ahora leeréis mis escritos durante unos meses, deseo que me conozcáis un poco mejor. Soy una chica impulsiva, tímida e insegura. Sincera, “correcta” y educada. Bastante responsable, madura e ingenua. Sé que solo son rasgos de personalidad, pero no quiero decir rasgos de mi físico, porque realmente no me importan lo más mínimo y ese es un tema que trataré en uno de mis próximos escritos. ¿Por qué le damos tantísima importancia a algo que es externo? Forma parte de nosotros por supuesto, pero las personas que te conocen y te aprecian verdaderamente, ¿creéis que es por el físico? Porque yo no lo creo así, daría igual que fuera rubia, morena, alta, menuda, delgada, gruesa, fea, guapa… Porque lo que importa es aquello en lo que creemos y aquello en lo que ponemos nuestras esperanzas. Me encantaría desviarme del tema principal y empezar a hablar sobre la importancia de la inteligencia sobre el físico, pero no puedo, así que seguiré hablando de mí, aunque no me guste. No soy ni muchísimo menos el prototipo de chica “perfecta” y popular. Hay chicas que destacan sobre mí por su físico o sus amistades, algo que ha pasado desde que el mundo es mundo. Se podría decir que soy la típica rarita estudiosa que saca una media de sobresaliente o notable alto en todas las asignaturas. Pero es que en realidad, estoy orgullosa de ser así.

No por tener un cuerpo de diez, una cara sin una mísera impureza y un pelo de anuncio, eres feliz a la fuerza. Yo estoy segura de que hay chicas y chicos “populares” que se sienten solos a pesar de tener cuatro mil seguidores en Instagram y miles de pantalones de diseño.

Soy una chica muy pero que muy enamoradiza y tímida, además sensible, cosas que a primera vista pueden ser cualidades y a la larga no son más que defectos de primer grado.

Creo que por ahora, y como presentación general es un texto bastante adecuado que me ha dado ganas de seguir escribiendo, de seguir mostrándole al mundo que perseguir tus sueños vale la pena aunque pierdas la mitad de tu vida intentándolo, de expresar la belleza interior y olvidar por un solo segundo la presencia del físico, de fallar y caer si al final logramos lo que nos proponemos.

Gracias a todas las personas que están leyendo esto, porque como ya he dicho antes, es un verdadero honor escribir para personas que valoran realmente lo que hago, porque esto, lejos de ser una especie de trabajo para mi corta edad, es una liberación y una oportunidad para aprender. Nos vemos en el siguiente escrito, espero que os guste.

Sobre el autor Jóvenes HOY
Cada joven con sus opiniones, sus vivencias, sus deseos y sus problemas. Cada joven diferente con ganas de contar qué le pasa y qué le preocupa. Jóvenes iguales en sus diferencias. Y con este espacio #jóvenesHoy para ser usado como ventana al mundo en la que asomarse. Seís jóvenes que irán desgranando poco a poco su forma de afrontar el día a día y qué esperan de los años que empiezan a vivir. José Antonio, Victoria, Víctor, Cristina, Esther y Francisco Javier son la voz de la población juvenil extremeña en el diario Hoy