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Periodistas, renovaos o morid

Vivimos en un mundo que está en constante transformación, lo que nos lleva a ser incapaces de definir o entender muchos de los cambios que suceden, o incluso el propio estado de la sociedad. No obstante, llegamos hasta una afirmación que lleva años acuñada: “Todo fluye, somos y no somos”, como aseguraba Heráclito de Éfeso, filósofo presocrático. Somos el ser que evoluciona. La propia evolución es un bucle del que no se puede salir. El cambio aterra, pues acarrea incertidumbre. Y es este mismo el motor de la mayoría de los estudios filosóficos, a lo largo de la historia de nuestra sociedad.

 

Uno de los más recientes pertenece a Marshall y Eric McLuhan. Marshall McLuhan, padre de Eric McLuhan, era un filósofo, profesor y teórico canadiense. Eric McLuhan fue un teórico de comunicaciones y ecólogo de medios. Publicaron una obra conjunta, “Las leyes de los medios: la nueva ciencia”, en la que defendían su teoría que llevaba el mismo nombre, “Las leyes de los medios”, las cuales se encuadraban en una teoría superior, conocida como “Ecología de los medios”. Las leyes de los medios eran cuatro: extensión, obsolescencia, recuperación y reversión. Eran, según ellos afirmaban, observaciones sobre los efectos de los artefactos humanos en la sociedad y sobre el hombre. Es decir, tal y como apuntamos líneas arriba, una manera de comprender el cambio y la evolución de los humanos.

 

Esta, como una teoría más, aporta un nuevo punto de vista al estudio del cambio en la sociedad. Los cuatro pasos se refieren a cuatro procesos. El primero, la extensión, está relacionado con la aparición del cambio en sí. El segundo, la obsolescencia, trata la paulatina desaparición del escalón anterior al cambio. El tercero, la recuperación, defiende el regreso a las antiguas formas para la creación de otras nuevas. El último, la reversión, habla sobre el conocido “movimiento pendular”, y cómo se revierten las características de un cambio cuando este llega al extremo.

 

Más allá de la opinión general, consideramos que es una teoría que se acerca bastante a la comprensión del cambio en la sociedad. En concreto, al leerla surge en nuestra mente su relación con el periodismo y la tecnología. Los periodistas, como una parte más del sistema capitalista y consumista en el que vivimos, no se pueden permitir el lujo de avanzar a otro ritmo que la sociedad, pues morirían.

 

El impacto de la tecnología en el mundo del periodista ha supuesto una auténtica transformación, analizable a ojos de “Las leyes de los medios”. Cuando la tecnología no estaba implantada en nuestra sociedad, la labor del periodista se basaba en informar, únicamente. La llegada de la industrialización y, con ella, el capitalismo, las masas y la tecnología, obligaron al periodista a remodelarse y, por tanto, a llevar a cabo una extensión de sus cualidades. El objetivo pasó de ser escribir para los lectores, a escribir por los lectores. El periodismo se vio golpeado por la oleada de lo mediático, con la que el periodista pasó de ser un mero informador a un personaje público. La obsolescencia de los medios anteriores acarreó una pérdida de la esencia. Cuando los hombres en la prehistoria crearon las herramientas, el cambio fue una evolución, pues era mejor a la anterior. La pérdida de los medios convencionales, cuya principal labor y objetivo era mantener al pueblo informado, en favor de conseguir llegar a un sector más amplio de la población, supone un auténtico dilema sobre si el cambio es evolución. Pues, de un modo, los periodistas perdieron su esencia con la necesidad de ser personajes reconocidos mediáticamente.

 

No obstante, aunque los objetivos hayan cambiado, el periodismo actual no está totalmente desligado del anterior. La forma, sorprendentemente, sigue intacta. Por ejemplo, al igual que muchos futbolistas siguen prefiriendo las botas básicas para jugar, con tacos metálicos, aunque ya existan otras de alta gama con mucho menos peso, los periodistas siguen recurriendo a las antiguas formas de escritura. Se sigue utilizando la oración nominal en noticia periodística, la intercalación de estilo directo e indirecto en entrevistas, o la supresión de los gerundios en la redacción. Todo esto con un único objetivo: conseguir llegar mejor a los lectores. He aquí la recuperación.

 

El último punto nace de nuestras mentes. Como vivimos justo en la época de desarrollo de las tecnologías en los medios, estamos asistiendo al comienzo del último paso del cambio: la reversión. La facilidad que tienen los periodistas hoy en día para llegar a la población ha hecho que muchos de los ciudadanos empiecen a darse cuenta de la narcotización que les están produciendo los medios y, aún con miedo, están comenzando a huir de ellos, buscando alternativas. El más puro ejemplo que corrobora este suceso es la proliferación de las llamadas “fake news”. Su normalización está despertando, lentamente, el “yo” crítico de muchos ciudadanos, que pretenden revertir la situación del periodismo, aunque aún desconocen cómo.

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Sobre el autor

Cada joven con sus opiniones, sus vivencias, sus deseos y sus problemas. Cada joven diferente con ganas de contar qué le pasa y qué le preocupa. Jóvenes iguales en sus diferencias. Y con este espacio #jóvenesHoy para ser usado como ventana al mundo en la que asomarse. Seís jóvenes que irán desgranando poco a poco su forma de afrontar el día a día y qué esperan de los años que empiezan a vivir. José Antonio, Victoria, Víctor, Cristina, Esther y Francisco Javier son la voz de la población juvenil extremeña en el diario Hoy


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