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Autor: esalmoharin_44
Querida Esther
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Esther Almoharín | 10-03-2017 | 12:54| 0

Se me hace realmente raro escribirte, por la sencilla razón de que soy tú con catorce años. Espero que cuando leas esta carta estés feliz con la vida que lleves, ya sea publicando nuestro primer libro, recogiendo nuestra habitación para marcharnos a la universidad, haciendo las maletas para irnos de viaje por el mundo,  preparándonos para nuestra graduación o incluso arreglándonos para nuestra primera cita. Me encantaría que siguiéramos siendo tal y como somos ahora en un futuro, porque creo que aunque hay que mejorar muchas cosas, somos felices con nosotras mismas, con nuestra torpeza, nuestra moderada inteligencia, nuestro clasicismo a la hora de vestir, nuestra sinceridad, nuestra timidez, nuestro gran sentido del ridículo, nuestro poco sentido del humor, sencillamente nuestra propia personalidad.

Como ya he dicho, hay demasiadas cosas que mejorar pero espero que con el tiempo y cuando estés leyendo esto, algunos de esos defectos, hayan desaparecido o estés intentando que lo hagan, no somos perfectas ni mucho menos y eso mismo nos hace equivocarnos.

Cuando leas esta carta, no quiero que te entristezcas por todo lo que hayamos pasado, quiero que sonrías y demuestres que eres fuerte, así como yo me empeño en demostrarlo cada día aunque no sea cierto. A día de hoy, no estamos pasando por una época especialmente fácil, porque la adolescencia es complicada, estamos pasando por esa época en la que eres la chica invisible de tu curso; esa época en la que todo el mundo dice cosas malas de ti, para luego pedirte los deberes; esa época en que si lees en clase y sacas notas excelentes eres una empollona; esa época en la que ser inteligente implica caer al pozo de la impopularidad. Aun así soy feliz, feliz porque tengo a todas esas personas a mi alrededor que tan importantes son para mí, mi familia, mis amigas, mis amigos, toda esa gente que me apoya en los momentos difíciles y que me acompaña en todos los buenos momentos.

No sé a qué edad encontraremos esta carta, pero espero que sea la edad que sea, hayamos dado nuestro primer beso, es un poco patético que con catorce años aún no lo hayas dado, pero es que entre nuestras cualidades no destaca la de llamar la atención de los chicos. Nuestra extrema timidez y nuestra gran capacidad de autodefensa nos hacen más daño del que creemos.

A día de hoy, nuestra mayor inquietud es la de llegar a ser una gran escritora en un futuro, queremos emocionar y hacer sentir a las personas todo lo que nosotras sentimos al escribir. Queremos viajar, conocer nuevas tierras, nuevas personas, nuevos idiomas, nuevas formas de vida. Queremos estudiar Filología Hispánica para poder ganarnos la vida como profesoras de Literatura. Hay tantas y tantas cosas que queremos ser, que es muy complicado.

Estamos sacando media de notable alto o incluso sobresaliente en casi todas las asignaturas, y además hemos conseguido perder el miedo a ese profesor de Matemáticas al que tanto teme todo el mundo, estoy muy orgullosa de haberlo hecho.

Seguimos escribiendo, Esther, seguimos haciéndolo. Seguimos intentando emocionar a todas las personas que leen nuestros escritos… Nuestros profesores de Lengua nos demuestran su apoyo día tras día, y eso es una de las cosas que más agradezco en nuestra vida. Solo espero que cuando leas esta carta no hayamos dejado que nadie se interpusiera en nuestro camino para conseguir nuestros sueños; que sigamos escribiendo tal y como lo hacemos ahora; que sigamos leyendo un libro por tarde como hacemos cuando tenemos tiempo libre; que sigamos siendo feministas, pero no feminazis como dicen los chicos de clase; que sigamos apoyando a nuestros amigos y familia por encima de todo y de todos; sencillamente que sigamos siendo la Esther inocente y sincera que somos ahora.

Hemos conseguido también una oportunidad para escribir en un periódico digital de cierta importancia a nivel de Extremadura; quizás no es algo tan importante a simple vista, pero para nosotras, que hemos pasado de escribir poemas de amor en la sombra a escribir reflexiones en este periódico, es algo muy importante, quién sabe, si dentro de unos meses, un editor se pase por el periódico a leer las noticias y nos descubra. Es muy improbable y algo ridículo, pero, ¿quién sabe? Todo puede ocurrir.

Quizás cuando leas esto alguien se haya fijado en nuestra estupidez, en nuestro carácter borde, en nuestra cara llena de acné juvenil, que espero que se nos haya pasado, en nuestra extrema timidez y sinceridad, en nuestra moderada inteligencia, en nuestra pasión por escribir y ayudar a los demás, en nuestro romanticismo… bueno, en todo eso en general, cosas que a lo mejor para algunos no tienen ningún tipo de importancia, y que para nosotras son la clave para definir nuestra personalidad. Quizás no sea aquel chico popular y malote que todas adoramos en secreto, pero puede que sí sea el chico cariñoso, atento y caballeroso que siempre hemos deseado.

Te deseo suerte Esther, pues la vida que nos espera, no tiene pinta de ser fácil, las etiquetas con las que te marcan en un punto determinado de tu vida permanecen contigo por siempre. Al fin y al cabo, siempre vamos a ser nosotras, nos miren de una forma determinada o de otra; no te dejes influenciar por gente que no vale la pena. No hagas caso a los comentarios hirientes de personas que no importan lo más mínimo, pues hay gente aún que disfruta viendo caer a los demás.

Una última cosa que quiero decirte es que, como nuestros padres nos dijeron una vez, no importa a dónde llegas si eres feliz dónde estás. Sé feliz, hayas o no estudiado la carrera que has querido, hayas o no encontrado al hombre de tu vida, hayas o no hecho lo que hubieras querido hacer, sé feliz Esther, porque una vez nos prometimos que lo haríamos.

Nos vemos pronto.

Atentamente

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Me llamo Esther Almoharín
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Esther Almoharín | 06-02-2017 | 2:25| 0

Me gustaría decir a todas las personas que están leyendo, que soy una chica extrovertida, divertida, inteligente, habilidosa, responsable y segura de sí misma. Pero por desgracia, no vais a leer los escritos de una chica perfecta ni mucho menos. Vais a leer los sentimientos, pensamientos, reflexiones y emociones de una chica de catorce años, amante de la literatura, entusiasta de la música y aficionada a tocar el piano y la guitarra, componiendo sus propias canciones.

Soy una chica que tiene mucho que contar al mundo, y muy poco espacio en los márgenes de los apuntes de matemáticas. Soy una chica que comete errores, pero a estas alturas, ¿quién no lo hace?

Si pensabais que al entrar aquí y poneros a leer uno de mis artículos ibais a encontrar a una escritora profesional, estáis muy equivocados, porque ni muchísimo menos, me puedo comparar con escritores tales como Miguel de Cervantes o Rubén Darío, personas que por cierto, tienen toda mi admiración.

Según la Real Academia de la Lengua Española, escribir es representar las palabras o las ideas con letras u otros signos trazados en papel u otra superficie, o incluso componer libros, discursos, etc. Realmente, no estoy de acuerdo con estas definiciones ya que para mí, el término escribir, engloba mucho más significado del que realmente le dan. Para empezar, imaginaos lo que es para mí si digo que este vocablo, va completamente relacionado con todas y cada una de las formas y conjugaciones del verbo desahogarse.

Cada vez que estoy triste, contenta, enfadada, emocionada, aburrida, decepcionada, desesperada, amargada, acudo a mi pluma y a una hoja de papel en blanco, plasmo en ese espacio todo aquello que pasa por mi mente; algunas personas se desahogan jugando al fútbol, otras corriendo, otras dibujando, bailando, cantando, leyendo, gritando, llorando, riendo… yo soy de las que se lo guardan al principio y luego lo expresan todo entre lágrimas y sufrimiento en su cuaderno de poesía.

Nunca he escrito para tantas personas, y sinceramente es un honor, un honor porque hay muchas personas que tienen mucho más talento que yo, y sin embargo están en situaciones tan tristes y desesperadas, que no tienen la oportunidad de mostrar sus pensamientos y reflexiones. Por suerte, yo si he tenido esa oportunidad, de expresar todo aquello que se me pase por la cabeza a esas personas que dedican su tiempo a leerlo.

Pido perdón ya de antemano, porque sé que voy a cometer errores, la puntuación no es lo mío, y el tema de poner las comas donde no hay que ponerlas y no ponerlas donde hay que hacerlo, va a ser muy común en estos escritos, así que por eso, ruego que me perdonéis. No soy una escritora, soy una aspirante a la escritura que quiere aprender y crecer todo lo que sea posible.

Como a partir de ahora leeréis mis escritos durante unos meses, deseo que me conozcáis un poco mejor. Soy una chica impulsiva, tímida e insegura. Sincera, “correcta” y educada. Bastante responsable, madura e ingenua. Sé que solo son rasgos de personalidad, pero no quiero decir rasgos de mi físico, porque realmente no me importan lo más mínimo y ese es un tema que trataré en uno de mis próximos escritos. ¿Por qué le damos tantísima importancia a algo que es externo? Forma parte de nosotros por supuesto, pero las personas que te conocen y te aprecian verdaderamente, ¿creéis que es por el físico? Porque yo no lo creo así, daría igual que fuera rubia, morena, alta, menuda, delgada, gruesa, fea, guapa… Porque lo que importa es aquello en lo que creemos y aquello en lo que ponemos nuestras esperanzas. Me encantaría desviarme del tema principal y empezar a hablar sobre la importancia de la inteligencia sobre el físico, pero no puedo, así que seguiré hablando de mí, aunque no me guste. No soy ni muchísimo menos el prototipo de chica “perfecta” y popular. Hay chicas que destacan sobre mí por su físico o sus amistades, algo que ha pasado desde que el mundo es mundo. Se podría decir que soy la típica rarita estudiosa que saca una media de sobresaliente o notable alto en todas las asignaturas. Pero es que en realidad, estoy orgullosa de ser así.

No por tener un cuerpo de diez, una cara sin una mísera impureza y un pelo de anuncio, eres feliz a la fuerza. Yo estoy segura de que hay chicas y chicos “populares” que se sienten solos a pesar de tener cuatro mil seguidores en Instagram y miles de pantalones de diseño.

Soy una chica muy pero que muy enamoradiza y tímida, además sensible, cosas que a primera vista pueden ser cualidades y a la larga no son más que defectos de primer grado.

Creo que por ahora, y como presentación general es un texto bastante adecuado que me ha dado ganas de seguir escribiendo, de seguir mostrándole al mundo que perseguir tus sueños vale la pena aunque pierdas la mitad de tu vida intentándolo, de expresar la belleza interior y olvidar por un solo segundo la presencia del físico, de fallar y caer si al final logramos lo que nos proponemos.

Gracias a todas las personas que están leyendo esto, porque como ya he dicho antes, es un verdadero honor escribir para personas que valoran realmente lo que hago, porque esto, lejos de ser una especie de trabajo para mi corta edad, es una liberación y una oportunidad para aprender. Nos vemos en el siguiente escrito, espero que os guste.

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Sobre el autor Jóvenes HOY
Cada joven con sus opiniones, sus vivencias, sus deseos y sus problemas. Cada joven diferente con ganas de contar qué le pasa y qué le preocupa. Jóvenes iguales en sus diferencias. Y con este espacio #jóvenesHoy para ser usado como ventana al mundo en la que asomarse. Seís jóvenes que irán desgranando poco a poco su forma de afrontar el día a día y qué esperan de los años que empiezan a vivir. José Antonio, Victoria, Víctor, Cristina, Esther y Francisco Javier son la voz de la población juvenil extremeña en el diario Hoy