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Autor: Josegonlaz
Un plan para mejorar la empleabilidad juvenil
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José Antonio González | 16-03-2017 | 9:50| 0

De los 180.381 jóvenes entre 16 y 30 años que hay en Extremadura, 49.895 están en situación de desempleo. Un dato desolador por dos cuestiones: la primera que somos pocos los jóvenes que vivimos en esta región, y la segunda que un tercio de ellos busca un empleo y no lo encuentra. A esto le sumamos que según el observatorio de Emancipación Joven, Extremadura registró la mayor fuga de jóvenes en 2016 y que la emancipación en nuestra región es de las más bajas de este país. ¿Nos jugamos el futuro de nuestra comunidad?

Aparentemente sí, estas fueron las palabras del presidente de la Junta, Guillermo Fernández Vara, durante la presentación técnica del Plan de Empleo Joven. Cada vez nacen menos niños en Extremadura porque se tarda más en encontrar un trabajo digno que permita plantearse formar una familia. Y ¿cómo se fomenta la natalidad? Pues ni con cheques ni con subvenciones, solo con oportunidades que faciliten la emancipación.

En este panorama surge el Plan de Empleo Joven, una iniciativa, siempre mejorable, que tratará de regenerar la empleabilidad de los jóvenes y luchar contra la precariedad. La pregunta que inmediatamente se les viene a la cabeza a muchos es ¿Cuántos puestos de trabajo se van a crear? ¿Cuántos van a venir a mi pueblo? preguntas lógicas, pero que poco o nada tienen que ver con este plan de acción novedoso al que quizás la palabra empleo le haga un flaco favor. Esto no es un plan de experiencia al uso que pocos resultados genera, tan solo dar un puesto de trabajo, en la mayoría de los casos no adaptados a la formación o competencia de la persona.

Sí, sí, esto está muy bien ¿Pero a cuántas personas van a contratar? Podríamos seguir haciendo esta pregunta una y otra vez, pero ese no es el camino. Este plan pretende hacer jóvenes competentes a través de un itinerario adaptado a su formación y mercado laboral. Aquello a lo que llaman una garantía juvenil real, que casi nadie ha llevado a la práctica, y de la que debemos aprender de Finlandia.

¿De qué sirve utilizar dinero público para contratar a media jornada de peón de albañil a un joven recién graduado en ingeniería? Durante un año tendrá un sueldo, pero después de 365 días volverá a estar en la misma situación, sin tener la experiencia laboral que exigen a la hora de acceder a una oferta de trabajo.

Este plan ofrece en su fase inicial una orientación y acompañamiento al joven desempleado, que en una segunda etapa mejorará a través de píldoras las competencias para la vida. Sí, para la vida. Que de nada vale tener certificaciones si no somos capaces de resolver problemas, gestionar proyectos, expresarnos adecuadamente, usar las TIC como herramientas, hablar idiomas…lo demás muchas veces está a golpe de clic. El modelo de trabajo está cambiando, y estas aptitudes van a ser primordiales a la hora de desarrollarnos profesionalmente. Puedes echarle un vistazo a mi antiguo post en este enlace donde desarrollo este tema.

Una vez que nos han autorizado, hemos diseñado nuestro itinerario y hemos pasado por alguna píldora formativa, puede que nos beneficiemos de otra de las líneas de actuaciones, el fomento del empleo. Será a través de prácticas, de las buenas como digo yo, de las que cobras en torno a las 900-1000 euros, que serán financiadas durante seis meses por el ejecutivo regional. Pero no será la empresa la que busque, sino que será el joven quien deberá buscar el lugar donde desarrollar su trabajo; y la empresa, si una vez pasados esos seis meses donde el joven ha demostrado su valía, lo contrata como indefinido, esta recibirá una ayuda institucional.

Han especificado que hay que elegir bien la empresa para que el joven realmente haga su trabajo. Y esto es quizás lo que más le preocupa a los jóvenes, que se incorporen para hacer algo y terminen relegados a otras tareas no adaptadas a su perfil. Nadie quiere que se beneficien de esto las empresas que replican la precariedad, o que se aprovechan de esta oportunidad para saltar de trabajador en prácticas de seis meses en seis meses. Entonces poco éxito habrá tenido este plan de acción. A lo mejor podemos poner como ejemplo lo que hacen en Francia. La empresa que decide incorporar a un joven a su plantilla contacta con la administración, quien decide pagar el salario del trabajador en formación el tiempo que estime oportuno en base al currículum del mismo y a las funciones a desempeñar en la empresa, estando esta última obligada a hacer efectiva una contratación al final de este contrato de prácticas; salvo casos en los que pueda demostrar que el candidato no está capacitado para el desempeño del puesto.

Por otro lado, la investigación también cobra especial importancia en esta iniciativa a través de los centros tecnológicos. Por fin. Ahora toca emprender (nunca mejor dicho) el camino. Quedan algunos decretos por delante. La inversión es mínima, 16,6 millones de euros; pero para dar un segundo paso hay que dar antes un primero. Y como diría mi abuela, que Dios nos coja confesados.

 

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Las asignaturas en las que hacemos pellas
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José Antonio González | 21-02-2017 | 11:14| 0

¿Qué nos depara el futuro? Bendita pregunta con la que comienzo estas líneas. Si me leyeron en mi primer post de este espacio, sabrán que me gusta ayudarme de significados y acepciones del diccionario. En esta entrada, sin ir más lejos, me voy a la palabra educación, en la que puedo leer: acción y efecto de educar; instrucción por medio de la acción docente; y crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes.

Como se desprende en las definiciones, la educación pretende formarnos en lo personal y en lo profesional. La frase “es un problema de educación” debe estar en el preámbulo del hipotético manual de ¿Cómo salvar al mundo?  Yo no voy a entrar en cuestiones utópicas, pero sí en realidades y necesidades que podrían hacernos la vida más fácil si estuviéramos preparados para ello.

Ya tenemos definición, tenemos la “solución” para salvar el mundo, y ahora la completamos con una teoría, la del caos. Esta teoría, muy utilizada en los campos de las ciencias, explica que el resultado de algo depende de distintas variables y que es imposible de predecir. ¿Qué nos depara el futuro? Puede sonar catastrofista, pero nada de eso. De alguna manera u otra podemos intentar prevenir el futuro partiendo de la incertidumbre.

Humanizamos la teoría. Si es imposible determinar el futuro, la educación nos forma como personas y profesionales y además es la solución “a todos los males”; ¿qué tal si trabajamos en el aula la gestión de las emociones? No me vale con una actividad extraescolar, debe ser una competencia básica que se trabaje a todas las edades.

El psicólogo norteamericano Daniel Goleman lo vaticinaba en su publicación de 1995, en la que aseguraba que la coeficiencia emocional iba a sustituir a la intelectual. Al menos un 80% del éxito en la edad adulta proviene de la inteligencia emocional, expone Goleman. Si vivimos en mundo que cabalga a ritmos presurosos de cambios por cuestiones económicas y tecnológicas, por qué no nos enseñan desde pequeño a controlar las emociones en todos los ámbitos de la vida para ser personas más conscientes, responsables y felices.

Una vez controladas nuestras emociones. ¿Y si aprendemos a gestionar el tiempo? En el manual de las excusas por no hacer algo siempre decimos “No he tenido tiempo”. Claro que sí, muchas veces lo será por eso, pero otras porque no lo hemos optimizado. Lo peor es que cada vez más los dicen los niños en Primaria y Secundaria, cuando se suponen que tienen la edad ideal para disfrutar del ocio y tiempo libre. Trabajar las técnicas adecuadas desde pequeños nos ayudará a ser más eficientes, y por ende, poder conciliar la vida profesional con la personal.

Muchas veces la no optimización del tiempo se deriva del exceso o mal uso de las redes sociales. La mayoría de los adolescentes tienen Smartphone y están conectados a la red, sin embargo, el analfabetismo digital es una realidad. No por ser nativo digital o estar las redes sociales sabes utilizar las TIC, es un grave error. Mucha gente no sabe ni enviar un correo, hacer una búsqueda personalizada, y mucho menos conocen el potencial de la red para proyección personal y profesional, o se dan cuenta de las consecuencias que puede tener su comportamiento en internet. Las TIC ya están dentro del programa educativo, no obstante, a veces damos por hecho cosas que parecen pero no son.

En abril de 2016 estuve presente en el  evento de garantía juvenil organizado por el Consejo de la Juventud de Extremadura donde pude conocer la realidad de este programa, los ejemplos de buenas prácticas, y la situación de los jóvenes extremeños. Del espacio de ponencia y debates se extrajeron como conclusiones que había que trabajar de forma transversal las TIC, los idiomas, y las habilidades sociales. En cuanto a idiomas ya estamos avanzando, pero las habilidades sociales hay que trabajarlas más.

Continuamente nos encontramos con jóvenes a los que les cuesta hablar en clase, ni siquiera delante de sus compañeros,  no son capaces de responder a las preguntas que les hacen, y carecen de capacidad para expresar lo que quieren trasmitir. Trabajar esta área, y fomentar la comunicación y las presentaciones en el aula serviría para mejorar las habilidades sociales y educar a personas más capaces.

Otra realidad a la que nos enfrentamos es a que las máquinas sustituirán a las personas en trabajos de producción y que el mercado laboral no podrá absorber a toda la población activa. Ya está pasando, y escuchamos a nuestros líderes políticos decir que hay que crear empresas, pero… ¿ser emprendedor se nace o se hace? Hablamos de emprendimiento a pecho descubierto pero no se trabaja lo suficiente en edades educativas. La Junta de Extremadura lleva varios años poniendo en valor la cultura emprendedora a través de los programas Junioremprende, Teenemprende y Expertemprende. Sin embargo es un programa voluntario que depende del interés del maestro o profesor que inscriba a la clase. ¿Por qué no incluimos esta formación en el  sistema educativo desde bien pequeños? Creo que una persona estará más preparada para crear una empresa si aprende estas habilidades desde primaria.

¿Y si encima trabajamos la autoestima, la autovaloración, y el respeto por uno mismo? ¿Y si ahora las asignaturas de toda la vida la aplicamos a la vida real? ¿Y si incluimos a la familias en el proceso? Muchos pensarán que me he tomado algo para decir esto, pero yo saco pecho y miro a aquellos centros educativos que por sí solos están dando pasos de gigante y se están siendo reconocidos por sus buenas prácticas educativas. Dos nombres propios, el Colegio Público Miralvalle en Plasencia, y el Colegio Público Montero de Espinosa en Almendralejo. Conozco sobre todo este centro, donde aprenden en matemáticas a gestionar el presupuesto y a hacer las compras para dar de desayunar a toda la clase durante un mes. Donde para trabajar el arte convierten el centro en un museo y donde cada clase se preocupa de confeccionar su sala y preparar las visitas guiadas. Donde además se involucran las familias a través de grupos interactivos.

Ahora lanzo varias cuestiones: ¿ha aprendido a fracasar y a equivocarse? ¿Cuándo? ¿Cómo lo superó? Algo que parece tan fácil tiene que ser un pilar en nuestra educación junto a la responsabilidad y el esfuerzo. No hay que ser tan exigentes, podemos equivocarnos una y otra vez, y  lo más importante es estar preparados y educados para gestionar este fracaso.

Yo soy un simple joven al que le gusta escribir opiniones en este espacio.  Quizás los que puedan cambiar algo son los que han aprobado hasta 7 leyes educativas desde 1970. A lo mejor es hora de que se sienten todos los agentes políticos, educativos y familiares para trabajar con vistas más allá de los próximos cuatro años, no solo en el diseño del plan educativo, sino en la formación de los futuros educadores, para mí una de los profesiones fundamentales para el desarrollo de la sociedad.

Como decía el psicólogo Daniel Goleman: Los líderes verdaderamente efectivos se distinguen por su alto grado de inteligencia emocional, que incluye la autoconciencia, autorregulación, motivación, empatía, y habilidades sociales. Y por favor, nunca demos de lado a la creatividad.

 

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La juventud es la mejor herramienta de futuro
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José Antonio González | 30-01-2017 | 10:03| 0

La juventud es la mejor herramienta de futuro.

No quería empezar a escribir en este pequeño espacio sin hacer o lanzar una pequeña reflexión al aire de lo que nos ataña, los jóvenes.

El otro día estaba disfrutando de una obra de teatro con mi pareja durante la que tuvimos que llamar la atención varias veces al público que estaba a nuestro lado, el cual nos sacaba bastantes cifras en el carné de identidad. “Luego son los jóvenes los que no se saben comportar”, espetaba un compañero. Y es así, nosotros, y digo nosotros porque a mí todavía me queda algún año para que me quiten mi carné joven – siempre seré joven por dentro, no lo dudéis-, en muchos casos aparecemos estereotipados por gran parte de la sociedad. Tildarnos de desobedientes, desmotivados, y despreocupados que solo se interesan por la fiesta y el alcohol, se escucha asiduamente por aquellos que ven muy lejos su etapa juvenil y no recuerdan que los grandes movimientos y cambios sociales surgieron gracias a una juventud alegre y activa.

Me da por buscar el término juventud en la RAE y me encuentro con algunos conceptos: período de vida humana que precede inmediatamente a la madurez; energía, vigor, frescura; o condición o estado joven. En esta última acepción señalan el siguiente ejemplo “Su juventud fue un obstáculo para su carrera” (vaya, qué pena).

Ahora me pregunto ¿Uno deja de ser joven cuando es maduro? Precisamente vuelvo a mirar en el diccionario y me encuentro con este significado en la palabra madurez: Buen juicio o prudencia, sensatez. Ahora permitidme decir que es muy habitual encontrarse con jóvenes que llevan por bandera estos principios. Solo hacía falta pasarse por el evento Ideas For Badajoz celebrado el pasado 23 de diciembre en Badajoz, donde 8 jóvenes emigrantes extremeños dieron a conocer sus proyectos profesionales que ejercen fuera de nuestro país.

Estamos acostumbrados a reproducir en pantalla a jóvenes apuestos con cuerpos esculpidos cuya motivación es fiesta y sexo, y cuyas carencias en cultura general se convierten en carnaza para las redes sociales. No hace falta que cite el nombre. Y qué decir de la generación “ni-ni”, esa que por momentos aparecía tanto en los informativos como la palabra crisis o corrupción.

Me da por hacer una búsqueda de noticias en Google con la palabra joven, y vaya, no tiene desperdicio. Asociadas aparecen las palabras detenidos, agresión, amenazar, pistola, muerto, desaparecido…todo muy negro ¿verdad? Está claro que no tenemos muy buena prensa, aunque esta no sea a propósito.  No me rindo. Sigo buscando por la red, pero me cuesta. Llego hasta la página 12 de los resultados y leo que un joven valenciano ha conseguido la mejor nota del mundo en literatura, y un reportaje sobre otro chico que a sus 26 años triunfa en la moda y ha conquistado el Dedal de Oro, lo que al cine es un Goya.

Según un estudio del Instituto de la Juventud de España, un estereotipo juvenil en tiempos de crisis, esa generación ni-ni que se representa en los medios solo ocuparía un 7,9% de los jóvenes españoles de 16 a 29 años; una minoría, más teniendo en cuenta el contexto depresivo y precario que se ha instaurado en el empleo juvenil durante el último lustro. Y rescato otro estudio de 2014 del Centro Reina Sofía, “Jóvenes y valores sociales”, que concluía que los jóvenes españoles de 14 a 25 años se muestran más honrados y más tolerantes.

Si miramos en el calendario el 12 de agosto, seguro que lo asociamos con las vacaciones o la fiesta de nuestro pueblo, sin embargo, es un día especial, o al menos debería serlo. Desde que lo decidiera la ONU en 1999, esta jornada del almanaque corresponde al Día Internacional de la Juventud que tiene como objetivo promover una mayor toma de conciencia del Programa de Acción Mundial para las jóvenes de cuyo preámbulo cito en el siguiente párrafo:

Los jóvenes son a la vez agentes, beneficiarios y víctimas  de  los  grandes  cambios  en  la  sociedad,  y  por lo general se enfrentan a una paradoja: pueden tratar de integrarse en el orden existente o servir como fuerza  para  transformarlo.  En  todas  las  partes  del mundo,  por  distintos  que  sean  las  etapas  de  desarrollo y los ámbitos socioeconómicos de los países en los que viven, los jóvenes aspiran a participar plena mente en la vida de la sociedad.

Y es así, porque la juventud es la mejor herramienta del futuro, la del cambio. No es una etapa de transición desde la infancia hasta la adultez, sino una etapa autónoma en la que los jóvenes tienen preocupaciones, inquietudes, y necesidad por decir lo que piensan en un contexto difícil. Esto muchas veces se le olvida a la familia que ejerce un proteccionismo excesivo a la hora de experimentar y tomar decisiones que convierten a algunos jóvenes en personas pasivas y dependientes que intentan formarse para encontrar un empleo para toda su vida; pero ¿se les ha preguntado que quieren? Precisamente cuando uno es joven tiene toda una vida por delante para equivocarse una y otra vez persiguiendo sus objetivos.

Ya lo dicen algunos sociólogos que advierten sobre la infancia. Estamos educando una generación blandita, espetan algunos. El sobre-proteccionismo forma a niños y niñas poco creativos, conformistas, que no saben enfrentarse a una complicación y que consiguen todo sin esfuerzo.

En mi trabajo he comprobado como quienes vienen a tramitar el carné joven son las madres y los padres, y no porque no pudiera personarse en ese momento el interesado de turno, es que la interesada es la madre que le tiene que dar menos dinero a su hijo para pagar el autobús. Y ¿Pensáis que debe ser una madre o un padre el que entregue el currículum de su hijo si este está en disposición de hacerlo?

Creedme, esto es minoría, pero son los hijos y las hijas de aquellos y aquellas que no se callaban en el teatro y que decían que los jóvenes son despreocupados, pasivos, y desobedientes. Luego no vale echarles la culpa a los profesores, porque de aquellos polvos vienen estos lodos. Mis textos tratarán de revertir esos estereotipos en particular, al igual que lo hace por sí este blog en general. Los jóvenes son la mejor herramienta para el desarrollo de una sociedad basada en la innovación, la creatividad, y la participación. Estamos encaminados a un futuro en el que tendremos que adaptarnos a muchos cambios impuestos por el vertiginoso avance de la tecnología. Para liderar esos cambios, es necesario prevenirlos.

Estos chicos tienen mucho talento y os hablaré de ellos en otro post

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Constitución Española de 1978, en su artículo 48, indica la obligación de los poderes públicos de promover las condiciones para la participación libre y eficaz de la juventud en el desarrollo político, social, económico y cultural como base para la convivencia democrática”. Y es que la juventud no es un tema baladí, por eso hay que empoderar al joven.

Permitidme acabar diciendo que la mala educación no está en la fecha del carné de identidad, sino en la persona. 

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Sobre el autor Jóvenes HOY
Cada joven con sus opiniones, sus vivencias, sus deseos y sus problemas. Cada joven diferente con ganas de contar qué le pasa y qué le preocupa. Jóvenes iguales en sus diferencias. Y con este espacio #jóvenesHoy para ser usado como ventana al mundo en la que asomarse. Seís jóvenes que irán desgranando poco a poco su forma de afrontar el día a día y qué esperan de los años que empiezan a vivir. José Antonio, Victoria, Víctor, Cristina, Esther y Francisco Javier son la voz de la población juvenil extremeña en el diario Hoy