Hoy

img
Autor: victoria.iglesias.g_2566
¿Hace falta ser hombre para ser artista?
img
Victoria Iglesias | 29-03-2017 | 4:36| 0

Aparentemente, y tras echar una mirada superficial a los nombres que aparecen en cualquier libro de historia del arte, la respuesta debe ser .

Es muy difícil encontrar, oculto entre montones de nombres masculinos alguno que pertenezca a una mujer.  Por eso, en los años noventa apareció un grupo llamado las Guerrilla Girls, que se reivindicaban con un original cartel en el que aparecía un desnudo de Tiziano con un rostro de gorila que decía: “Do women have to be naked to get into de Met. Museum? Less than 5% of the artists in the Modern Art Sections are women, but 85% of the nudes are female”. (“¿Tienen las mujeres que estar desnudas para entrar en el museo Metropolitano? Menos del 5% de los artistas de la Sección de Arte Moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos.”)

¿Porqué pasa esto? Ante esta pregunta tenemos dos respuestas posibles. La primera: que no ha habido ninguna aportación femenina al mundo del arte, lo cual nos lleva a formularnos una nueva pregunta. ¿Cómo es posible que de entre los millones de mujeres que han poblado la tierra, ninguna haya sobresalido hasta el siglo XIX en ninguna de las manifestaciones artísticas? La segunda respuesta a nuestro primer interrogante, es que estas mujeres, o bien no se las ha tenido en cuenta o bien su obra ha quedado tapada por las de otros artistas de su época.

Irónicamente, mientras los genios del arte pasaban autenticas penurias y apuros económicos por la falta de comprensión de sus obras, las damas artistas, sumamente cultas y refinadas, triunfaban en los salones y sus creaciones gozaban de gran popularidad entre la burguesía. Haber ignorado a estas mujeres, por crear una pintura “del momento”, ha creado esta sensación de ausencia en el panorama cultural. Vamos a descubrir un poco más sobre el papel de la mujer en todo esto.

En la Grecia Clásica, la mujer gozaba de cierta emancipación y libertad aunque su vida se desarrollaba en el hogar familiar. Sin embargo, Filón de Alejandría hace una distinción entre hombres y mujeres atribuyéndoles a ellos el intelecto, y a ellas la sensación. La esposa estaba normalmente recluida en el gineceo, aunque siempre hubo mujeres interesadas por la vida pública, como la conocida poetisa Safo de Lesbos,  de la que Platón escribió: “Dicen que hay nueve musas, pero se han olvidado de la décima” y a la que se le atribuyen versos como estos.

 

 

 

 

A  una amada ausente

Te hacía semejante a una diosa insigne y tú,

te embelesabas con su canto como ningún otro.

Pero se fue,

y ahora resplandece entre las damas lidias

igual que la luna, de rosados dedos, eclipsa a todas las estrellas

una vez puesto el sol.

Su fulgor baña de plata el salobre mar

e ilumina las campiñas floridas,

donde ha caído el rocío  y han brotado  las rosas,

el tierno perifollo y las dulces flores de trébol.

Mas en el ajetreo de su nueva vida,

no deja de añorar el cariño de su amada Atis,

y el corazón le duele de nostalgia, dentro del pecho.

Ovidio, en su Ars Amandi recomienda “Aprended a Safo de memoria. ¿Hay algo más voluptuoso que sus poesías?” aunque hasta nosotros solo han llegado seiscientos versos, ya que hace novecientos años, la Iglesia mandó quemar su obra poética considerada corruptora.

Si avanzamos un poco más en la historia, hasta llegar a la Baja Edad Media,  aparece una figura como la de santa Hildegarda, mística y de amplia cultura, que abarcaba la música y la medicina, y que no sólo escribe, sino que pinta y representa en su libro sus propias visiones mediante una personal simbología. Veía la “sombra de la luz”, porque la vivisima luz de Dios convertía a la mismísima luz en sombra.

En 1271 el bibliotecario florentino Bencivenne contrata a la calígrafa Montanaria como miniaturista, aspecto doblemente interesante, ya que siempre se había concebido esta labor como exclusivamente monástica, masculina y no sujeta a compensación económica. A pesar de eso, en diversos recibos de pago o contratos del siglo XII, se encuentran nombres de mujeres que trabajan con sus maridos, hijos e hijas  en la confección de manuscritos.

En 1490 muere doña Elionor de Villena, monja importante por ser la primera escritora en catalán que se conoce. Inserta en las inquietudes intelectuales de su época, y ambicionando el conseguir la felicidad por el conocimiento, intento abarcar las máximas artes posibles. Por eso, no solo escribió libros como el Speculum animae, sino que además ella misma se encargó de ilustrar las láminas del libro.

Como estas podemos encontrar también a Bourgot la Negra (siglo XIV), Sabina von Steinbach (siglo XIII), la abadesa Hitda (1000-1025), Properzia de Rossi (1490-1530) y muchos otros nombres femeninos ocultos en la historia.

Entonces, si la mujer no tenía impedimentos para cultivarse intelectual y artísticamente, aunque la cultura estuviera refugiada mayoritariamente en los conventos ¿porqué no evolucionó de igual manera que lo hicieron los hombres en los conventos masculinos? ¿Por qué su obra se ha quedado confinado a su época sin pasar a la historia pese a su valía artística? ¿Será cierto que para formar parte del arte tienes que ser hombre?

 

 

Ver Post >
La juventud y la cultura BodyPositive
img
Victoria Iglesias | 10-02-2017 | 11:20| 0

El ser humano, al igual que muchos animales, tiende a vivir en sociedad. Las relaciones sociales e interpersonales se convierten en una auténtica necesidad para conseguir un desarrollo adecuado de la personalidad, aunque también pueden ser una fuente de conflictos.

El recién nacido comienza su vida de relación de un modo activo, ya que conecta con los demás a través de ver sus necesidades elementales cubiertas por la madre. Durante la infancia vemos una marcada  dependencia hacia los demás, que se mantiene durante las posteriores épocas de la vida, prácticamente en todos los ámbitos: la educación, el trabajo, la familia, etc., de tal modo que las relaciones sociales resultan imprescindibles para lograr el desarrollo de las habilidades y personalidad del sujeto. Además hay que considerar la influencia que recibimos a través de la transmisión directa por parte del circulo más próximo de personas o mediante los medios de comunicación. Se puede decir que el ser humano del siglo XXI vive bajo la influencia de un continuo bombardeo de estímulos entre los que destacan los que se refieren a la conducta social y a los hábitos de otras personas. Se produce entonces un aprendizaje sociocultural de imitación, que actúa de un modo más notorio cuanto mayor sea la admiración y que se mantiene con el modelo a seguir. También suelen adquirir durante la infancia gran parte de sus creencias, formas de comportamiento, costumbres y tradiciones, que más tarde, con la llegada de la adolescencia, se reforzarán o se desecharan.

Actualmente, y sin meterme mucho en temas políticos o morales vivimos en una sociedad de consumo y de culto al cuerpo y a lo artificial. Vivimos en una sociedad dónde vale más invitar a un juego en facebook que invitar a una caña, vale más un like que una sonrisa. Por eso, en una sociedad en la que se vive “para fuera”, para que la gente vea lo que haces y lo feliz que eres haciéndolo (o al menos lo feliz que te hace decir que lo haces) no es extraño que alguien no se sienta a gusto con su propio cuerpo, ya que es tu carta de presentación. Ya no se hace deporte por gusto, se hace deporte porque está de moda. No te haces vegetariano por ser animalista, sino porque el famoso de turno así lo ha hecho. De ahí el motivo de que habláramos antes de un proceso de aprendizaje de imitación.

En medio de esta sociedad absorbida por las redes sociales ha ido creciendo una iniciativa que defiende que los cuerpos, sean como sean, son validos. Esta iniciativa se conoce como Body Positive, y estos últimos años ha ido ganando mucha fuerza mediática. Podemos hablar de personalidades como las modelos Tess Holliday y Winnie Harlow, la cantante Meghan Trainor o Beth Ditto, o la actriz Rebel Wilson, que apoyan y reivindican la libertad y el amor: al amor propio, que es el más difícil de conseguir.

Porque este movimiento no es sólo para mujeres gordas, aunque este movimiento empezó con unas cuantas mujeres gordas que se negaban a seguir vistiendo con cortinas, la realidad es que este movimiento está dedicado a toda clase de mujeres, ya sean gordas, flacas, con los hombros anchos o muy bajitas. Cualquier mujer tiene derecho a quererse y a sentirse bien con su cuerpo, a mostrarlo sin vergüenza y sin miedo a que la critiquen o le digan que da asco por gorda o que no está sana por estar demasiado delgada. Del mismo modo que las mujeres, los hombres también deben cumplir su derecho de quererse tal y como son sin miedos ni complejos. ¿Acaso los hombres no se ven igual de condicionados que las mujeres al ver hombres que parecen esculpidos en los anuncios de ropa interior? ¿Acaso ellos no tienen complejos por no ser esto o aquello, por ser “demasiado gordos” o no ser “demasiado hombres”? Pues claro que sí. Y por eso el movimiento Body Positive también es para ellos.

Sin embargo, esto no es solo cosa de generos. El movimiento Body Positive está dedicado a todos aquellos que, por unas razones u otras, alguna vez no se hayan sentido del todo cómodos consigo mismos, a quienes alguna vez se hayan odiado por ser como son, a quienes han sufrido y, por fin, se han dado cuenta de que lo verdaderamente importante es ser feliz mientras luchas por ser aún más feliz. Porque quererse a uno mismo o aceptarse tal como eres no significa que no  sigas luchando por cambiar a mejor, todo lo contrario. Apoyar a este movimiento es apoyar tu felicidad, sea lo que sea lo que consiga dicho objetivo.

 

Ver Post >
Sobre el autor Jóvenes HOY
Cada joven con sus opiniones, sus vivencias, sus deseos y sus problemas. Cada joven diferente con ganas de contar qué le pasa y qué le preocupa. Jóvenes iguales en sus diferencias. Y con este espacio #jóvenesHoy para ser usado como ventana al mundo en la que asomarse. Seís jóvenes que irán desgranando poco a poco su forma de afrontar el día a día y qué esperan de los años que empiezan a vivir. José Antonio, Victoria, Víctor, Cristina, Esther y Francisco Javier son la voz de la población juvenil extremeña en el diario Hoy