SOBRE HAITI, DESDE REPUBLICA DOMINICANA
Hola a tod@s.
Hace tiempo que no actualizo el blog, no ha sido porque haya estado acostado en una hamaca, ¡precisamente por eso no!. Permítaseme la broma en medio de la movida tectónica. Aquí tenemos mucho trabajo, demasiado. Pero, visto que tengo este blog, para estar conectado con mi región extremeña a través de HOY, y además viviendo en esta isla vecina de Hatí, ¿cómo no compartir lo que está pasando por aquí?. También, he de reconocer el impulso recibido por parte de Ángela Murillo, de HOY, que me ha motivado a escribir y contar un poco, bajo mi experiencia, lo que está pasando por estos lares. Y, aquí, haciendo un hueco, estoy tecleando.
El temblor lo sentimos tal cual, desde Santo Domingo. Por la tarde, de pronto todo comenzó a vibrar, era una vibración horizontal y contínua. Para mi fue una experiencia totalmente nueva, nunca la había vivido.
Solo recuerdo una vez, en Badajoz, que hubo un terremoto, en los 70′s. Por la noche, mis padres se levantaron rápidamente y estuvieron a nuestro lado, junto a mi hermanos Luis y Mª Angeles. Al despertarnos nos dijo ‘esta noche hubo baile, ¿no lo habeis notado?’. Ni mis hermanos ni yo nos dimos cuenta, porque habíamos estado profundamente dormidos.
Volviendo al terremoto en Haití. Una vez acabado el temblor, tuvimos la sensación de que había sido algo leve, como los diversos movimientos telúricos, en menor escala, que se dan por estas latitudes. Pero, la gran sorpresa fue cuando comenzaron a llegar las noticas procedentes del país vecino.
Superó con creces todas las expectativas negativas y los peores augurios. Vimos, posteriormente, por televisión, al Presidente dominicano, Sr. Leonel Fernández, reunido con su homólogo haitiano, Sr. René Preval, y representantes de ambas delegaciones, ofreciéndole la solidaridad y apoyo institucional dominicano.
Los canales de notícias, tanto televisión e internet están informando permanentemente. Se ha convocado una conferencia internacional de donantes, prevista en Canadá el 25 de enero. A pesar de la ayuda exterior, se está agravando todo por la inseguridad ciudadana, originados por el hambre y la desesperación. Hay diferente presencia militar de diversos países. Se espera, ahora, la llegada de 2.000 soldados estadounidenses que se unirán a los 7.000 ya destacados en la isla. Siguen las actuaciones de rescate para intentar salvar la vida a personas, aún vivas, debajo de las ruinas.
Según nuestras noticias, hasta la fecha se han enterrado unos 70.000 fallecidos, mientras otras fuentes haitianas calculan unas 200.000 personas fallecidas y 250 mil heridas.
Lo que vemos más necesario del todo, es que haya una comisión o representación internacional, objetiva, operativa y práctica, que asegure y garantice el rápido y justo reparto de lo que vaya llegando a la isla, entre las personas necesitadas, entregando agua y alimentos, además de la seguridad.
Todo esto supone mucha solidaridad, generosidad, inteligencia, entusiasmo. Y, que cada cual, se encomiende a Dios, bajo la forma religiosa o confesional que entienda según su conciencia.
Desde nuestra Asociación Adasec República Dominicana, en Santo Domingo, estamos realizando diversas actividades: recogida de alimentos (habichuelas en lata, salchichas, sardinas y atún en lata, galletas de soda, leche, jugos de fruta y alimentos no perecederos), recogida de medicamentos (sueros, gasas, algodón, analgédicos, cabestrillos, vendajes, antibióticos, antisépticos, toallas sanitarias, etc), sábanas y frazadas.
Justo hoy por la madrugada, ha vuelto a temblar la tierra. Ver en: Hoy se han sentido 3 nuevas réplicas del sismo; la primera se sintió en 8 provincias
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En la lengua de los taínos, los primitivos pobladores de las Antillas, la isla que los conquistadores denominaron Hispaniola y, más tarde, Santo Domingo, se llamaba Ayití, que significaba ‘tierra de las altas montañas’, o también ‘la montaña sobre el mar’.
En el siglo XVII, cuando los franceses provenientes de la isla Tortuga ocuparon la parte occidental de la Hispaniola, afrancesaron el nombre de Santo Domingo a Saint-Domingue, denominación que quedó consagrada por los tratados de Rickswick (1697) y de Basilea (1795) para designar a la parte occidental de la isla, que en aquella época tenía el sobrenombre de “perla de las Antillas”.
Haití se llamó así Saint-Domingue hasta su independencia, el 1 de enero de 1804, cuando el líder de la revuelta de los esclavos, Jean-Jacques Dessalines, tras tomar el poder, le reimpuso el nombre taíno, afrancesado a la forma Haïti, con diéresis sobre la i. El mismo día Dessalines, tal vez como un desafío al poder de Napoleón, se proclamó emperador del nuevo país y gobernó como tal hasta 1806, cuando murió asesinado.
Haití es hoy el país más pobre de América y uno de los más pobres del mundo. La tragedia que castiga hoy a la isla debe ser oída como un llamado a la solidaridad de todos los hombres y mujeres del mundo.


