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La nueva conciencia
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redaccion-hoy | 07-06-2010 | 14:41

Diego Doncel ( Malpartida de Cáceres, 1964) es un autor singular, que combina su sólidos conocimientos de filología y literatura (enseña actualmente en un Instituto de Madrid), el gusto por la obra pausada y el escepticismo ante los tópicos dominantes, con el atrevimiento formal a la hora de escribir. Ha obtenido el premio Adonais (1990 y un accésit del Gil de Biedma 2005. Suyos son los poemarios El único umbral (Rialp, 1991), Una sombra que pasa (Tusquets, 1996) y En ningún paraíso (Visor, 2005). Publicó en Mondadori (2003) El ángulo de los secretos femeninos, que de algún modo abría la senda por donde también discurre Mujeres que dicen adiós con la mano¸ mucho más lograda que la anterior. Doncel ha sido crítico literario de ABC Cultural y de El Cultural del diario El Mundo. Junto con Álvaro Valverde y Ángel Campos Pámpano, fundó y dirigió la revista hispanolusa Espacio/Espaço Escrito , aunque el peso de la misma recayera básicamente en el escritor ya desaparecido.

Lector asiduo de Doctorow, Doncel ha ido identificándose cada vez más con algunos de las tesis del maestro estadounidense, tan decidido a entender la historia contemporánea de su país, y aún del orbe entero, cada vez más globalizado, desde parámetros que el Poder no controle.. “Parece que hay un éxtasis no sólo postmoderno sino postindustrialista, con los mass media creando la nueva universalidad, la nueva espiritualidad o su ausencia, las nuevas formas de conducta. Además introduciendo en nuestras vidas un consumo feroz, un consumo no de cosas sino de cosas convertidas en signos. Los signos que nos crea la publicidad. Por eso los costos de publicidad rebasan los costos de producción, y por eso un producto vale más por su inversión publicitaria que por su valor estrictamente industrial. Vivimos en una massmediatización de nuestras costumbres, de nuestros hábitos, de la vida que elegimos, de los conceptos que asumimos”, denunciaba en una entrevista Doncel a razón de publicar su primera novela. Pero sólo será posible transformar el mundo, teniendo en cuenta que no hay fórmula tan revolucionaria como compartir el dolor de cuantos sufren, ha recordado Doctorow.

Pues bien, mucho es lo que sufren las protagonistas de esta segunda entrega, esas Mujeres que dicen adiós con la mano. Se trata de dos, fundamentalmente, francesa una, española la otra, aunque en torno a las mismas se mueven también otros personajes femeninos con rasgos similares : marcadas por un acontecimiento trágico, buscan cubrir sus carencias existenciales incluso pasando por encima de la legalidad. Es, sobre todo, la falta del hijo que un día tuvieron lo que las lacera y su frustrado amor de madre las conduce a situaciones inadmisibles, rapto de niños incluido. Todo sin dejar de mostrarse solidarias con los más necesitados de afecto. Si la primera nos conduce a la “banlieu” parisina, donde el autor nos hace revivir el mundo de la emigración no integrada y las duras revueltas de otoño de 2005, la segunda es el testimonio doliente de lo vivido en Madrid tras el atentado del 11-M. Ambas, unidas por una amistad cuyos orígenes no se conocen, y siempre con el hundimiento de las Torres Gemelas como fondo, no solamente funcionan como símbolos del absurdo de esta sociedad super y a la vez infradesarrollada, sino también como denuncia de las soledades y carencias que las personas se ven impelidas a vivir en este mundo postmoderno aparentemente tan bien nutrido.

Por eso la novela es sociológica, pero también existencialista. Por otra parte, constituye un muy interesante ejercicio formal, donde abundan las innovaciones expresivas. Como buen poeta, el autor mima su prosa, en la que los recursos anafóricos sobresalen. Doncel fragmenta una y otra vez el discurso narrativo, pero siempre permite distinguir los hilos profundos que conexionan el relato. Por lo demás, según permite ver ya la cubierta del libro, ilustrada con compases de la partitura del Preludio de la Suite para cello nº 2 de Bach (la música tiene gran importancia en esta obra), sus páginas se ilustran con imágenes de grafitis, eslóganes comerciales o políticos, vallas publicitarias, boletines, anuncios, etc., de los que cada día nos inundan los medios propagandísticos y a los que hace alusión en los momentos oportunos. Mujeres que dicen adiós con la mano es una obra formal y temáticamente comprometida, un maduro ejercicio que viene a demostrarnos la madurez de su autor.

EL LIBRO

Título: Mujeres que dicen adiós con la mano
Autor: Diego Doncel
Editorial: DVD Ediciones, Madrid, 2010

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