María Magdalena | Libre con Libros - Blogs hoy.es

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Manuel Pecellín

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María Magdalena

La figura de María Magdalena ha gozado siempre en el mundo occidental de un enorme atractivo, que llega hasta hoy. (Aún resuenan los ecos de la película María Magdalena: El evangelio prohibido, 2005, con la siempre atractiva Juliette Binoche). Capaz de promover fervores y escándalos, el magnetismo que irradia se ha hecho sentir de modo especial en algunas épocas, como fue nuestro Siglo de oro. Pintores sublimes (Ribera. Valdés Leal, Murillo, Zurbarán, El Greco) rivalizaron con los escritores (Malón de Echaide, Fray Luis de León, Lope de Vega), dándole protagonismo a la pecadora arrepentida, que tanto supo amar. Pues bien, corresponde a un fraile extremeño ser el gran precursor del asentamiento en la Península de la iconografía de la santa.

Asó lo demuestra la obra reeditada por la abadía de Montserrat, el Libro de la vida y conversión de Santa María Magdalena, que viese la primera luz en Barcelona el año 1549, talleres de Pedro Mompezat. Lo compuso un monje, natural de Zafra (1514), de no irrelevante biografía, a quien Ernesto Zaragoza ya recordaba con el trabajo “Fray Pedro de Chaves, reformador de los monasterios benedictinos portugueses” (Coloquios Históricos de Extremadura, Plasencia, 1977). En efecto, frailes escogidos de Montserrat, donde el zafrense había profesado, parten (1558) con él rumbo a tierras lusas para emprender labores renovadoras . Jordi Aladro , responsable de esta edición crítica,, generosamente anotada, que reproduce facsimilares algunas páginas de la princeps, ha buceado en las crónicas de la época para establecer la personalidad del religioso zafrense. Humilde, afable y laborioso, falleció en el monasterio de San Benito de Lisboa el 10 de octubre de 1584. Al parecer, sólo escribiría este tratado, que quiso dedicar Beatriz de Figueroa ( noble apellido de su tierra), mujer del Duque de Soma, mecenas los dos de la literatura en castellano y catalán. Es un tratado de notable extensión, donde se mezclan hábilmente dosis de leyenda, historia y espiritualidad, del que Jordi Aladro escribe: “Es este libro el primer tratado en español sobre la vida de la santa; libro interesantísimo, tanto por su calidad literaria como por lo innovador de su contenido, desapareció en los anaqueles de las bibliotecas , se les escapó a Don Nicolás Antonio, ausente en los manuales de literatura y en los estudios de María Magdalena, desconocido por el moderno feminismo teológico que curiosamente, y cuatrocientos cincuenta años después, defiende su postura con los mismos argumentos que Chaves”. De evidente intención didáctica, la obra se divide en cuatro partes, según las etapas vividas por Magdalena, las correspondientes al pecado, conversión, corrección y santidad. Chaves no se limita a una paráfrasis de los textos evangélicos oportunos, sino que recurre conscientemente a los apócrifos y hasta legendarios. El autor la define, sorprendentemente, como “apóstol de los apóstoles” y resalta el hecho de que ella, una mujer, con más valentía que los apóstoles mismos, fuese el primer testigo de lo que los cristianos consideran el hecho básico de su fe : la Resurrección de Jesús.

Pero no se reduce el extremeño a componer una hagiografía más o menos moralizante, consciente del problema que comportaba definir la personalidad de la santa: ¿fueron una, dos o tres las mujeres bíblicas del mismo nombres ? Como otros correligionarios, a tono con ese impulso ético, desciende también a la crítica social. Léase, sobre todo, el capítulo 2º de la parte II, que comienza así “ en que se reprende la superficialidad de los ornamentos de que muchos usan” . Le duele al tratadista que sea “en las yglesias y casas de oración en donde el Señor más es offendido con estos excessos” (pág. 76). Mujeres hay tan propensas al lujo que “el día de hoy hazen de tanto peso las arracadas para las orejas, los collares para el cuello, y las axorcas para los braços, que a las vezes les es forçado tener baxa la cabeça, y no poder alçar las manos”, ridiculiza el extremeño (pág.78), defensor, no obstante, de la importancia que la mujer tiene en la sociedad. Acaso por eso denunciaba posibles desmesuras.

Se ha dicho que los españoles del XVI gozaban de una singular competencia lingüística, explicación de tantos y tan hermosos textos, muchas veces ni siquiera creados con intencionalidad literaria. La de Pedro de Chaves era sin duda singularísima.

EL LIBRO:

Título:
Libro de la vida y conversión de Santa María Magdalena

Autor: Pedro de Chaves

Editorial: Montserrat, Publicacions de l´Abadía, 2009

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