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REVISTA ESPAÑOLA
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Manuel Pecellín | 27-02-2016 | 17:01

Corto fue el decurso editorial de la Revista Española. No obstante, ha quedado con todo merecimiento como un referente ineludible de nuestra literatura.  Sólo llegarían a publicarse seis números, en Madrid, entre los años 1953 y 1954. Un epílogo doloroso de la entrega  última aclaraba el ineludible cierre: “…Al cabo de un año de vida no se han conseguido más que veintisiete suscripciones, no se ha logrado vender más que ochenta ejemplares”.

Sin embargo, aquella publicación bimensual, de tan efímero discurrir, fue clave para el desarrollo de la denominada Generación de los 50. Allí se darían a conocer figuras tan distinguidas como Ignacio Aldecoa, Rafael  Sánchez  Ferlosio, Alfonso Sastre, Jesús Fernández Santos, Medardo Fraile, Carmen Martín Gaite, Josefina Rodríguez, Manuel  Sacristán , Víctor Sánchez de Zavala, Luis de Castresana, Antonio Pérez Gómez,  Castillo Puche, Gaya Nuño, Edmundo de  Ory, o Juan Benet, entre otras plumas más tarde consagradas, por no decir extranjeros como Fernando Namora, Cesare Zavattini  o Truman Capote.

Hemos de recordar que fue una iniciativa del extremeño Antonio Rodríguez-Moñino (1910-1970). Víctima de un interminable proceso de depuración política, privado de su cátedra de instituto,  se ganaba la vida como bibliotecario de la Lázaro Galdeano, sin interrumpir nunca sus labores investigadoras que lo encumbraron como el “Príncipe de los bibliógrafos españoles” (M. Bataillon). Su autoridad era máxima entre los escritores españoles e hispanistas extranjeros, a muchos de los cuales recibía y aconsejaba en tertulias de café como las  madrileñas del Lhardy, Gijón o Lyon, auténticas “universidades libres” donde D. Antonio, aún tan joven y ya tan ilustre, ejercía como infalible decano.

Gracias a sus buenas relaciones con la editorial Castalia, la Revista Española se imprimirá en la prestigiosa Tipografía Moderna de Valencia. Moñino le encarga la dirección a tres jóvenes, que rondan los veinticinco años, pero cuyas enormes potencialidades intuye: Ferlosio, Aldecoa y Sastre. Tanto ellos, como los futuros colaboradores, reconocerán que sin el mecenazgo del  extremeño, aquella aventura, tan importante pese a todo en sus respectivas carreras, no hubiera sido posible. (La costeará de su propio peculio).  “El gran acierto de Rodríguez-Moñino al fundar Revista Española – escribirá José Luis Cano- fue detectar, en un momento crítico de nuestra literatura, dónde se hallaban los talentos jóvenes, los valores que prometían, que tenían cosas que decir y sabían decirlas bien” (Ínsula, nº 287, octubre 1970, pág. 4).

En la Revista Española se puede consultar un acervo impagable de narraciones,  cuentos, teatro, ensayo y crítica (ausente casi por completo la poesía, a la que Moñino juzgó se le prestaba suficiente atención en otros medios). Sin embargo, dada su escasa difusión, nunca resultó fácil consultarla. De ahí la importancia que encierra esta reedición facsímil  de sus seis números, realizada al cuido de José Jurado Morales, que adjunta en cuadernillo exento un excelente estudio. La colaboración de la Consejería de Economía, Innovación y Ciencia de la Junta de Andalucía ha sido fundamental para este rescate.

Entre las 636 páginas que conforman los seis números de la revista (la suscripción anual importaba setenta pesetas), sólo hemos localizado la firma de un autor extremeño. Se trata de Alfonso Alabalá, que suscribe el relato “Marie” en la entrega última (pp. 560-576), cuyo protagonista es un piano parisino al que se presta voz para que narre en primera persona sus avatares hasta recalar en Madrid.

 

José Jurado Morales (ed.), Revista Española. Valencina de la Concepción (Sevilla), Ediciones Ulises, 2015.

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