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CARTAS DE BARTOLOMÉ J. GALLARDO
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Manuel Pecellín | 22-02-2017 | 20:25

Cronista de Campanario, el profesor Bartolomé Díaz no ceja en las  labores por recuperar cuanto atañe al patrimonio histórico de su pueblo. Homónimo del gran bibliófilo allí nacido, Bartolomé J. Gallardo ha sido para él desde hace lustros objeto de especial atención.
A tan polémica como importantísima figura para las letras hispanas está dedicado este folleto, cuyo largo título responde bien al contenido: Correspondencia de Don Bartolomé José  Gallardo durante los años que estuvo en prisión en Castro del Río y breve resumen de lo ocurrido en estos años (1827-1832).
Según se sabe, más aún después de las aportaciones de D. Antonio Rodríguez-Moñino, el hombre que consiguió montar, en condiciones extraordinariamente difíciles, una formidable biblioteca para las Cortes de Cádiz, fue  desde su juventud  fervoroso defensor de las ideas liberales. Caro lo pagaría: persecuciones y exilio en Londres, entre 1814-1820 (cosa que le sirvió para incrementar sus conocimientos bibliográficos en el British Museum y otras instituciones inglesas), amén del destierro en Castro del Río (1827-1832), tras el restablecimiento del absolutismo con ayuda de los Cien mil hijos de San Luis.  Y suerte tuvo, porque la voluntad de Fernando VII habría sido eliminar físicamente a tan molesto apóstol de la Constitución de 1812, según hizo con otros correligionarios del bibliófilo.
A éste, casi estuvieron a punto de quitarle el pellejo (valga su propia confesión) los lacayos  del rey absolutista mientras cumple una especie de “arresto domiciliario” en la villa cordobesa de Castro del Río.
El infatigable enamorado de los libros  seguía esforzándose, contra viento y marea, por recuperar las obras  y documentos que los anticonstitucionalistas  le robasen, tras la fatídica jornada de San Antonio (1823), sin perder contacto, aunque fuese solo epistolar, con sus numerosos deudos, entre ellos su muy querido sobrino  Juan Antonio (Gallardo no tuvo hijos),paradigma de inepcia e ingratitud (malvendió buena parte de la formidable biblioteca del tío).
Merced a la  ayuda de distintas personas, como Joaquín González Manzanares, presidente de honor de la UBEx (Unión de Bibliófilos Extremeños ), Bartolomé Diaz  reproduce algunas cartas dirigidas por Gallardo, desde el exilio cordobés, a varias de sus amistades. Sólo una de las cuatro que aquí se incluyen , había sido editada anteriormente por Moñino. Todas tienen la singular ortografía que el de Campanario propuso (igualación máxima de escritura y fonética; eliminación de grafemas inútiles, etc.), a la vez que testimonian tanto el espíritu libérrimo del autor del  iconoclasta Diccionario crítico-burlesco (obra  inspirada en Voltaire , perseguida por la ya decadente Inquisición), como sus irrefrenables intereses bibliófilos. Los apuntes adjuntos de Bartolomé Díaz contribuyen atinadamente a la  contextualización y más fructífera lectura de estas piezas coloquiales.
Bartolomé Díaz Díaz, Correspondencia de Don Bartolomé  J. Gallardo. Campanario, Universidad Popular, 2016

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