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PROTESTANTES ESPAÑOLES
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Manuel Pecellín | 29-04-2017 | 08:22

 

 

El siglo XIX fue pródigo en grandes figuras españolas de las letras, las artes, la política y el pensamiento. Todas ellas han sido objeto de estudio (yo mismo dediqué mi tesis doctoral a los Krausistas). No obstante, continúan bajo las capas del olvido otros protagonistas de nuestra historia, personajes, si se quiere, “secundarios”, pero sin cuya contribución a la sociedad no podrían entenderse los avances experimentados en la castigada piel de toro durante dicha centuria. Uno de estos hombres fue Luis de Usoz y Río, “el discreto heterodoxo” según lo llama Manuel Serrano Vélez (Cariñena, 1942), autor de esta excelente biografía.

Aunque nacido en Sucre (1805), quien habría de convertirse en el infatigable editor de los españoles próximos a la Reforma, vivió casi siempre en la Península (salvo los años de estudio en Italia, becado en el  célebre Colegio Español de Bolonia, y los viajes por Europa, sobre todo Inglaterra). Hombre de buen patrimonio, acrecido mrced la boda con una rica y ejemplar mujer, María Sandalia del Acebal y Arratia, Usoz pudo dedicarse a su pasión más absorbente: la bibliofilia. Formó en la época un magnífico cuarteto de “bibliómanos” decimonónicos (según le gustaba definirse) Junto a Estébanez Calderón, Pascual Gayangos y Bartolomé J. Gallardo. Como también al extremeño, lo distinguirían rasgos comunes: acendrado amor a la obra escrita, gusto por la ortografía fonética, espíritu liberal, patriotismo sin mácula, luchas en defensa del idioma castellano puro y hasta buenas dosis de anticlericalismo. Usoz se comprometió también en la lucha por la democracia del país y la abolición de la esclavitud (¡todavía legal en España, por el interés económico de los grandes azucareros y otros oligarcas! Eso lo indujo a aproximarse a los cuáqueros ingleses, aunque nunca se adscribiera formalmente a esa Comunidad.

Pero la máxima solicitud en tiempo y dinero fue para  cumplimentar un muy ambicioso y nada fácil proyecto: hacer imprimir la Colección Reformistas Españoles, para cuyo buen término contaría con la ayuda de numerosos agentes (entre otros, un abuelo de Pío Baroja, novelista que retrataría a Usoz, no muy felizmente, en Diario de un protestante español). Ninguno lo apoyó más que Benjamín Wiffen, a quien había visitado en Mount Plesant, cerca de Woburn. El cuáquero inglés fue determinante para llevar a cabo la idea, que previamente requería la adquisición de las obras “protestantes”, duramente castigadas y casi  ilocalizables en España por culpa de la Inquisición.

Usoz se haría con los ejemplares oportunos a costa de mil fatigas. Fue dándolas a imprenta (en San Sebastián), hasta publicar una treintena de lo que él consideraba un patrimonio hispano valiosísimo. Suyos son también los preliminares, notas y, en su caso, versión castellana (fue notable políglota). Entre los títulos de aquel fondo cabe destacar los libros de Juan Valdés (el escritos a quien más apreciaba); algunos tratados de Cipriano de Valera y las Artes de la Inquisición Española (con entrega también en el latín original), cuyo enigmático autor firmaba Reginaldus Gonsavius Montanus, seudónimo  bajo el cual, según los mejores críticos actuales, se ocultaba el extremeño Casiodoro de Reina, el primer traductor al castellano de las Sagradas Escrituras completas (Biblia del Oso).

Usoz, que coleccionaría miles de romances, había hecho reeditar  el  Cancionero de burlas provocantes a risa (s. XVI), por él descubierto en la Biblioteca del Museo Británico, como muestra de que en nuestro Siglo de Oro hubo cabida para la literatura más procaz. Murió (1867) si conseguir publicar una Biblia en castellano, según procuraba.

Su viuda donó  (1873) a la Biblioteca Nacional de Madrid la que él había ido formando con tantos esfuerzos y costos, más de 11.000 volúmenes y un importante archivo (no bien conservado por dicha Institución). Con aquellos fondos pudo escribir el joven Menéndez y Pelayo su impagable, aunque tantas veces injusta, Historia de los heterodoxos españoles.

 

Manuel Serrano Vélez, El discreto heterodoxo Luis de Usoz. Córdoba, Almuzara, 2016

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