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Fecha: julio, 2017
POESÍA PORTUGUESA CONTEMPORÁNEA
Manuel Pecellín 25-07-2017 | 6:01 | 0

Luis María Marina (Cáceres, 1978) es otro de los lusófilos nacidos en estas tierras rayanas. Ya declaró San Pedro de Alcántara (s. XVI) que, “caeteris paribus” (en condiciones iguales), prefería las cosas de Portugal a las de Castilla. Comparte esa afición con México, acrecido por sus trabajos en las Embajadas de este país (2006-2010) y Lisboa (2010-2015). Sobre acontecimientos, características y autores de ambas naciones tiene el extremeño numerosos estudios, que él  ha ido dando a luz junto con sus propios poemarios. También figura en su haber la traducción al castellano de escritores lusos, bastante de ellos atendidos en esta nueva obra, como António Ramos Rosa, Alberto de Lacerda, Nuno Júdice, Rui Knopfli, Ana Luísa Amaral o el infortunado Daniel Faria, “una especie de ángel herido en la raíz”. Por lo demás, según anota  Marina, versiones más o menos completas de algunos capítulos aparecieron antes en monografías o publicaciones periódicas.

La poesía portuguesa alcanzó en el siglo XX, siempre con la inmensa figura de Luis Camôens al fondo y el faro luminoso de Fernando Pessoa proyectándose hacia el futuro, una de las cimas de la literatura universal. Este ensayo se propone dos objetivos fundamentales: definir los rasgos comunes de dicha poética y presentar a los que fueron sus más notables figuras durante la segunda mitad del siglo XX.  Los extraordinarios conocimientos de Marina; su capacidad de análisis y la calidad de una prosa forjada en esa lucha de los creadores exigentes con el lenguaje, hacen que el libro instruya tanto como emociona. Consejo: no omitir la lectura de las abundantes notas a pie de página, pese a la pequeñez de los tipos, porque están repletas de sabiduría. Las traducciones de los textos  que se citan, salvo indicación contraria, pertenecen al estudioso. Ninguno tan relevante como  los del epílogo donde se recogen los seis poemas elegíacos que Alexandre O’ Neill dedicase al suicidio de Nora Mitrani (1961), la enigmática búlgara afincada en París, próxima al surrealismo y pronto también enamorada de Portugal.

A los nombres ya citados, deben añadirse otros muchos sobre los que recae la atención del ensayista, casi siempre con una “nótula” que los define, como Cesário Verde ( “el paseísta lisboeta), Camilo Pessanha (“orive simbolista”), Jorge de Sena (“inextinguile luz”), Sophia de Mello Breyner (“vocación mediterránea”), Carlos de Oliveira (“neorrelaismo superado”), Eugénio de Andrade ( ¿“el epígono portugués del 27 español?”),  el iconoclasta Mário Cesariny,  Herberto Helder (“bordón dionisíaco”), Ruy Belo y su verbo torrencial, el utópico F.H. Pais Brandâo y el polifacético Gastâo Cruz, ha poco fallecido (2014).

A bastantes de ellos se les dedican estudios monográficos y, aunque se salgan de la época acotada, dado el peso que han ejercido sobre sus paisanos, recordaré  igualmente dos lúcidos apuntes: “Fernando Pessoa, ¿un hombre feliz”? y “Mário de Sá-Carneiro” en la corda bamba de la modernidad”, con numerosas referencias a la mítica revista Orpheu (clave para el desarrollo de la literatura portuguesa contemporánea, aunque sólo se editaron dos números. Recuérdese la tesis doctoral que el  extremeño Antonio Sáez Delgado hizo sobre la misma).

Según cabía esperar, el apéndice bibliográfico aparece bien nutrido, así como, pese a su brevedad,  la relación de poetas lusos del s. XX  traducidos al castellano.

 

Luis María Marina, De la epopeya a la melancolía. Estudios de poesía portuguesa del siglo XX. Zaragoza, Prensas de la Universidad, 2017.

 

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PIONERO DE LA ECONOMIA POLÍTICA
Manuel Pecellín 08-07-2017 | 6:48 | 0

Julián de Luna y de la Peña (Zarza Capilla, 1789 – Cabeza del Buey, 1848) fue abuelo de Mario Roso de Luna, el  célebre sabio extremeño, ateneísta, teósofo, masón y ensayista de renombre universal. No es raro que la fama del nieto haya eclipsado el nombre de aquél, aunque D. Julián tiene sobrados méritos para ser reconocido. A Esteban Cortijo, que tan bien domina la obra del “Mago rojo de Logrosán”, le cabe el mérito de darnos a conocer los escritos de su ilustre antecesor, un hombre cuyas tareas intelectuales y políticas estuvieron marcadas por el rigor, el espíritu  ilustrado y  el apego a Extremadura.
Este volumen, con casi seiscientas páginas, ofrece un tratado, hasta ahora inédito, en el que  D. Julián ensaya sobre Economía Política, así como un conjunto de artículos por él compuestos (algunos habían visto la luz: se reproducen facsímiles) en diferentes ocasiones, como  la inauguración de la cátedra de Economía (R. Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz, 1816);  informe sobre las operaciones militares en Extremadura (1837); discurso como Jefe político de Bilbao (1842); Memoria  sobre la Provincia  de Vizcaya (1842) o el Tratado sobre la Felicidad (inconcluso).
Naturalmente, el grueso de la publicación lo constituye el estudio sobre Economía Política, cuyo original guardaba Cortijo desde hace decenios. Para abordar la lectura de la obra, conviene leer el estudio que el editor le antepone (un largo centenar de páginas), donde establece la biografía del personaje, corrigiendo muchas imprecisiones que sobre el mismo vienen deslizándose. También ayuda el amplio preliminar de Francisco Manuel Parejo Moruno (Facultad de Económicas de la UEX) , quien resaltar el carácter crítico del ensayo -una refutación de las principales tesis sostenidas por la Economía Política clásica- , así como el  sucinto prólogo de Ana Córdoba (profesora de la Pompeu Fabra), centrado en la posible vigencia del tratado de Julián de Luna, ” a quien hoy tomaríamos, dice, por un individuo progresista muy preocupado por establecer un desarrollo humano armónico que alivie o elimine las grandes desigualdades sociales”.
Extremadura  fue extraordinariamente pródiga en escritores, políticos y filósofos que transitaron el siglo XIX. A una popular nómina, que distingue tantas calles de nuestras poblaciones (Espronceda,  Meléndez Valdés, Donoso Cortés, Carolina Coronado, Bartolomé J. Gallardo, Muñoz Torrero, José María Calatrava,  Lópe de Ayala, Bravo Murillo,  …  por no decir la fecunda  pléyade krausista), debe añadirse Julián de Luna y de la Peña.  Este hombre de marchamo renacentista (como también lo sería Roso), al que nada humano le pareció ajeno –botánico matemático, político, filósofo, profesor -,  compuso su  libro, una novedad entre los liberales españoles, “sin complejo alguno y con un gran conocimiento del contexto internacional, lo que permite ponerlo en relación con el resto de autores de la época” (Ana Córdoba). Si en ocasiones parece cercano al pensamiento socialista, mientras en otras se aproxima a los conservadores, quien tuvo capacidad para ser amigo de personalidades tan antagónicas  como Donoso Cortés o M. José Quintana (también de origen extremeño) bien merece nuestra lectura.  Más feliz respirará ahora Francisco Pedraja Chaparro, que le dedicó un estudio pionero, “La Hacienda Pública en el tratado de economía política de D. Julián de Luna: algunas consideraciones” (Revista de Estudios Extremeños, 1987-II).
Julián de Luna y de la Peña,  Economía politica. Edición de Esteban Cortijo. Badajoz, Diputación, 2016

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REALISMO MÁGICO EN RUMANÍA
Manuel Pecellín 02-07-2017 | 10:56 | 0

Se considera a Anna Blandiana (seudónimo de Otilia Valeria Coman) una de las mejores representantes de la rica literatura rumana.  Sobran argumentos para este juicio. Pocos como esta escritora  (Timisoara, 1942) han logrado conjugar tan convincentemente sus virtudes literarias con las cívicas. Y así se ha mantenido hasta  hoy, desde los inicios en un régimen tan indefendible como el de  Nicolae Ceaucescu, el dictador comunista ridículo y sanguinario, que impuso vejaciones incontables (cárceles, crímenes, campos de concentración, vigilancia permanente, miedo generalizado e incluso la interesada corrupción del lenguaje) a su país,  con tantos silencios internacionales cómplices,  sin ser capaz, por otra parte, de  conseguir unos mínimos niveles de subsistencia económica.  A los cánones del “realismo socialista”, la rebelde Blandiana contrapuso una voz singular, una escritura metafórica repleta de símbolos y  aporías que, no obstante, los lectores saben interpretar perfectamente. Y también la censura, claro. De ahí que llovieran prohibiciones innúmeras a la hija de un “enemigo del pueblo”, cuyo padre, comandante durante la II Guerra Mundial y luego sacerdote ortodoxo, conoció  la amargura de las cárceles soviéticas.

Pese a cuantas limitaciones le impuso el Poder, Blandiana consiguió licenciarse en Filología e irse dando a conocer ante el público  como poeta y narradora merced a libros que irían difundiéndose contra viento y marea, a menudo por copias clandestinas antes de alcanzar la imprenta.

“Aunque la prosa de Blandiana (tomó este nombre de la aldea donde nació su madre) tiene un substrato realista, no está exenta de elementos oníricos, surrealistas y caricaturescos que deconstruyen el código de lo verosímil. Su ficción se inscribe dentro de la tradición fantástica (…) Los límites fluctuantes de su universo fantástico construyen una geografía imaginaria que denuncia una realidad político-social al tiempo que adquiere una dimensión filosófica y metafísica”, suscribe Viorica Platea  para el magnífico prólogo adjunto a esta edición de Periférica.

Proyectos de pasado (el oxímoron ya presente en el título) es un conjunto de once relatos cortos, casi todos perfectamente clasificables como “cuentos”), donde la imaginación, el ingenio, la ironía y la habilidad narrativa de la autora, combinada con numerosos elementos autobiográficos, alcanzan todo su esplendor.  A mi entender, algunos sobresalen de forma especial, aunque resulte difícil omitir el resto. Señalaré  “Una herida esquemática”, donde un delfín, ya muerto, descubre  sus peripecias vitales ante personas  cegadas por los prejuicios  y la lógica, sin que logre entenderlo más que un niño.  Más fantástico aún es el segundo, “Aves voladoras para el consumo”, cuya protagonista,  una filósofa encargada de enseñar  Histmat (materialismo histórico), tan hambrienta como para ponerse a criar gallinas en su balcón, verá que la clueca incuba auténticos angelitos.  Por no decir, el que da título a la obra, tal vez el más próximo al relato histórico,  una escalofriante narración de cuanto se pudo sufrir bajo la férula de Ceaucescu. Por último, destacaré “Reportaje”, con su tremenda carga simbólica, en que una periodista, trasunto de la autora, narra cómo  no  se puede detener la inundación de cierta isla artificial del Danubio (la propia Rumanía)  y  las fantasmagóricas evocaciones que se hacen en “La iglesia fantasma”, asunto recurrente en la escritora, que bien podría incluirse entre los cultivadores del realismo mágico.

Los traductores, Fernando Sánchez Miret y la prologuista, Viorica Patea, los han vertido en un castellano sin mácula. Se agradece el conjunto de notas explicativas, tan útiles para entender los guiños de la narradora, y  que, por no interrumpir la lectura, añaden en un rico apéndice.

Anna Blandiana, Proyectos de pasado. Cáceres, Periférica, 2017

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