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Fecha: octubre, 2017
BLÁZQUEZ MAYORALGO
Manuel Pecellín 18-10-2017 | 9:50 | 0

Juan Blázquez Mayoralgo, un cacereño cuyos apellidos denuncian su alto linaje (tal vez con raíces judeoconversas), fue otro de los miles de hijos de Extremadura pasados a América, donde vivió durante dos decenios antes de regresar a la patria. Aunque bien se lo merece, hasta ahora no contábamos con un estudio monográfico de este personaje, que no sólo sería un eficaz servidor de la Corona, sino que tuvo tiempo para escribir hasta tres obras (solo uno publicada).
Manuel Mañas nos lo ha dado  a conocer. Profesor Titular de Filología Latina en la UEX, se le deben numerosos libros y artículos científicos sobre literatura clásica, medieval y renacentista, así como la edición de importantes textos humanísticos. Es un reconocido estudioso de personajes como El Brocense, Erasmo , Justo Lipsio y Cornelio Agrippa. De sus publicaciones últimas cabe recordar la que dedicase a otro ilustre extremeño, El obispo Galarza y las monjas de Cáceres: estudio y edición del libro “De clausura monialium controversia” (Cáceres, Diputación, 2014), donde analizaba un ruidoso pleito habido entre el prelado y las rebeldes monjas cacereñas.
Blázquez Mayoralgo, que nunca consiguió ser aceptado como igual por los nobles de su ciudad, partió hacia el nuevo continente en 1624, acaso impelido por problemas de liquidez económica, como Contador de la Real Hacienda de la Caja de la Nueva España, oficio que le causaría no escasos problemas (sobre todo a la hora de controlar el lucrativo comercio de esclavos negros). El capítulo Iº del libro se ocupa de establecer las actuaciones  del cacereño en México, dentro de lo que permite la escasez de documentación. El segundo ofrece un análisis de su obra La perfecta razón de Estado, donde el autor se extiende sobre del Rey Fernando el Católico, prototipo del príncipe de la época. Según Mañas, Blázquez defiende la política del monarca aragonés, mostrándose enemigo de Maquiavelo y próximo a la filosofía estoica, conjugada con el cristianismo. En el capítulo 3ª se da conocer el grupo de influyentes amistades con las que en América se relacionó, escritores algunos de ellos (Francisco de Samaniego , Fernández de Castro, Pedro Porter Casanate, Antonio de Ulloa Chaves). El capítulo último revisa las  dos obras que Blázquez dejó inéditas, La Antuerpia. Guerras de Flandes por el Sereníssimo Señor Duque de Parma Alexandro Farnesio y El Carmelo. Se trata de dos poemas, cuyos manuscritos han sido ya localizados en la Biblioteca Nacional de España y que actualmente  estudian un grupo de filólogos hispanistas italianos, a cuyo cuido pronto verán la luz.
No cabe sino la alegría ante esta nueva recuperación de nuestro patrimonio bibliográifco, a la que César Chaparro, Director Académico del CEXECI, pone un sucinto prólogo
Mañas Núñez, Manuel, El cacereño Juan Blázquez Mayoralgo, contador y preceptista político en Nueva España. Badajoz,  CEXECI, 2017

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EXTREMADURA MUSULMANA
Manuel Pecellín 14-10-2017 | 8:46 | 0

EXTREMADURA MUSULMANA

María Jesús Veguera Molinos leía EL 16 de septiembre último, en el Centro Cultural “La Merced” de Llerena, el discurso de ingreso en la Real Academia de Extremadura. Se le adjudicó la Medalla nº 2 de su inmediata antecesora, Dª Carmen Arteta de Salas, cuya cálida lauda tío hizo. La ilustre arabista, seguramente la española con más méritos en ese campo de estudio, es la tercera mujer que durante los años últimos ha sido nombrada Académica de la Real de Extremadura (tras Dª Carmen Fernández-Daza y Dª Pureza Canelo). Hace bien poco , la profesora había tomado posesión de su silla en la Academia de la Historia con otro brillantísimo discurso, Los manuscritos árabes en España, que también tuvimos el placer de reseñar para nuestro periódico.
Aunque nacida en El Ferrol (1945), donde trabajaba su padre, natural de Llerena, siempre ha tenido esta ciudad como su cuna. Así lo ha declarado numerosas veces. Catedrática de Estudios Árabes e Islámicos en la Universidad Complutense desde 1983, su carrera profesional resulta deslumbrante. Autora de numerosísimas publicaciones (55 libros y varios centenares de artículos), Veguera forma parte de los más prestigiosos Comités y Consejos científicos, españoles y extranjeros, de su especialidad. D. Feliciano Correa Gamero, que tuvo el honor de contestar a la recipiendaria, ha establecido de manera exhaustiva la biobibliografía de la investigadora, según recoge la documentada intervención del nombrado académico, también incluida en este volumen.
Viguera Molins, con un derroche erudición (son casi 200 las notas a pie de página), delinea a grandes rasgos los precedentes territoriales de lo que, a partir del siglo XIV, se llamará nuestra “Extremadura”, frontera de fronteras de Dar al-Islam, atravesada de norte a sur por la “Via lapidata”, (balat/balata, en árabe), escenario permanente de rebeldías, para distinguir después un conjunto de muy sabrosos “episodios Andalusíes” aquí desarrollados. Si utiliza las fuentes bibliográficas usuales, con especial reconocimiento a las labores de, entre otros muchos, Fernando Díaz Esteban y Manuel Terrón Albarrán, su dominio de las lenguas semíticas le permite manejar los documentos originales (más bien escasos), éditos o manuscritos, no siempre accesibles a todos los historiadores. Sobresale, además, la atención que presta a las novedades producidas los tiempos últimos en ediciones y traducciones de las fuentes arábigas. Además, atiende a las nuevas perspectivas que abren los estudios de paleobotánica en los yacimientos.
Especial interés encierran los pasajes del libro dedicados a la (re)fundación de Badajoz por Ibn Marwan “El Gallego”, un muladí emeritense, alzado contra el poder de los Omeyas (hacia el año 889); el caso de Yamila (“ La Hermosa”), princesa bereber, hermana de otro rebelde, Mahmud ibn Abd al-Yabbar, cuya novelesca vida –terminará en Santiago, convertida al cristianismo- narra el cronista Isá al-Razi; la importancia de los judíos de Badajoz en el comercio mediterráneo; el esplendor de la taifa de Badajoz, con casi un siglo de existencia y reyes, los aftásidas, enamorados de la cultura, protectores de sabios y poetas, como el propio al-Mutawakkil, o los manuscritos aljamiados de Hornachos, dos auténticas joyas, localizadas fortuitamente el 2003, otra muestra de la importancia que su animosa comunidad morisca tuvo hasta la expulsión allá por 1610. Por último, recordaré la atención que la autora presta a leyendas de alguna forma conectadas con al-Andalus como las de la Virgen de Guadalupe, la Santa Engracia pacense, la Mansaborá de Cáceres, la conquista de Magacela o la del rey Jayón (en la Campiña Sur).
Queda aún mucho por saber sobre esta zona periférica de al-Garb, antigua Lusitania, Yawf, cora de Mérida o reino Aftasí. Personas como María Jesús Viguera siguen desbrozando el terreno, para mejor conocer tan apasionante historia. Bienvenida a la Academia de Extremadura.

María Jesús Viguera Molins, Episodios Andalusíes de Extremadura. Trujillo, R. Academia de Extremadura, 2017.

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GUADIANA MÁGICO
Manuel Pecellín 05-10-2017 | 5:24 | 0

Aunque de origen malagueño, Antonia María Sánchez lleva muchos años afincada en Huelva, donde es profesora de Ciencias Sociales. Ese territorio tartésico, limítrofe con Portugal y al que  un   domina un Guadiana agigantado antes de fundirse con la mar oceana, es el que la autora habita orgullosamente, las antenas  siempre apuntadas hacia los dos fraternales países.

Su pasión por la literatura, leemos en la  Biografía de mujeres andaluzas, la indujo a componer la Antología de los Poetas del Guadiana, obra bilingüe que ha venido utilizándose  generosamente en los centros educativos de las poblaciones próximas al río. Suyas son también la Antología de los poetas del Algarve-Alentejo y Andalucía Occidental, igualmente en las dos lenguas que Pessoa calificó como hermanas, enriquecida la publicación con ilustraciones hechas por los alumnos de los Talleres de pintura del área municipal de las dos regiones fronterizas, y la Antología de los poetas de Ayamonte. Cabe recordar  aquí sus infatigables colaboraciones en diferentes periódicos,  sobre todo Baixo Guadiana,  y algunos on line, de ambos países, más los “itinerarios didácticos” de las reservas protegidas de Castro-Marín y Ría Formosa, sin omitir su proyecto “Siete leguas río arriba”, para dar a conocer el Guadiana.

Al saudadoso curso ,  que entra y sale por las dos naciones con la misma facilidad que lo hacemos tantos de nosotros, enamorados de una y otra,  cuyo nombre funde resonancias musulmanas y latinas, si el orónimo no nos retrotrae a épocas prerromanas, está dedicada la obra.  “Esta antología es un homenaje al río Guadiana y a sus grandes poetas y escritores que vivieron y viven en una u otra margen”, explica el preliminar. Entre los autores cuya colaboración se agradece, sobresale la figura del catedrático Juan Francisco Zamora Cabanillas, fallecido en plena madurez  creadora  (Badajoz, 2010) y cuya tesis doctoral constituye todavía hoy el  mejor estudio de estas aguas.

Poetas onubenses, castellanos,  lusos y extremeños se concitan aquí, por voluntad de la autora, para enaltecer un paisaje único, de insuperable belleza. Así lo sintieron y expresaron en bellos poemas a lo largo del último siglo, entre otros muchos, Jesús Delgado Valhondo, Luis Álvarez Lencero, Antonio Zoido, Pedro de Lorenzo y muy especialmente Manuel Pacheco, sin olvidar un gracioso apunte lírico de Carolina Coronado (más enamorada del Gévora).

El volumen se ilustra con excelente fotografías en color realizadas por la antóloga

Vale la pena repetir  la oración  pachequiana, reproducida  en contracubierta:

Padre Guadiana que estás en el suelo,

         santificadas sean tus aguas,

         ven a nosotros con tu naturaleza

         de paz y libertad y no perdones

         la incivilización de los hombres

         que arrojan veneno en tus orillas.

 

         Líbranos de las sequías y la muerte

         de tus árboles y peces, acaricia los cuerpos

         que disfrutan de tus abrazos y

         no los conviertas en muñecos de cera.

                            Y líbranos

         para siempre de las tiranías,

         odios y guerras. Amén.

 

Antonia María Sánchez Barba, Ese mágico nombre: Guadiana. Huelva, Editorial Onuba, 2017.

 

 

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BANDERA BLANCA
Manuel Pecellín 02-10-2017 | 8:16 | 0

 

Bandera blanca es un conjunto de relatos cortos, bastante distintos en cuanto a extensión e intensidad, que prologa de forma tan concisa como sustanciosa Fernando R. Lafuente. El experto filólogo resalta las cualidades que más le seducen en el libro: su estructura fragmentaria, la fusión que exhibe de fantasía y realidad, la pluralidad de estilos (narraciones, diálogos, monólogo interior, sketch, anécdotas, epístolas, aforismos, cuentos), su inspiración en la vida cotidiana y la pulcritud del lenguaje. Súmense el humor irónico, más los constantes registros de suma actualidad, para convencer sobre la escritura de un escritor polifacético, cuya prosa se percibe cada vez más depurada.
Mario Alonso (Badajoz, 1969), licenciado en Ciencias Económicas y Derecho, hombre de empresa, combina actividad profesional con el ensayo financiero y la creación literaria. Sus Relatos liberados, aparecido el 2013, más las colaboraciones en dos obras colectivas, En la Frontera (2014) y El Cronógrafo (2016), vienen a confirmar que el espíritu creativo del autor no es flor de un día. Tal vez los ánimos juveniles que le llevarían a participar activamente en la movida madrileña de los años 80 del pasado siglos (con Mario Tenia y Los Solitarios) repuntan ahora en medio de las pre-ocupaciones financieras no del todo absorbentes para alguien con un espíritu tan lúdico como este activo empresario extremeño.
“Cuando se alcanza cierta edad, uno necesita renegociar sus pactos. Me refiero a los acuerdos con tu pareja, con tus hijos, con tu familia… y sobre todo contigo mismo; a las decisiones sobre el tiempo que dedicas al trabajo y al ocio; a relacionarte sólo con las personas que verdaderamente aprecias; a mantener viva la llama de tus ilusiones y tus pasiones. Esta negociación necesita de un armisticio previo, de un tiempo de reflexión. Entretanto, conviene enarbolar una bandera blanca”, leemos en la declaración de intenciones preliminar. Inútil advertir cuántas veces la pacífica albura de la tela engaña sobre supuestos pactos. Así ocurre en la obra.
Alonso más bien parece decidido a agitar ánimos, descubrir segundas intenciones, clavar banderillas a reses adormiladas, poner en solfa los prejuicios clásicos y remover tópicos de cualquier género. El quiebro último, sorprendente, con el que gusta rematar cada microrrelato, alivia las tensiones acumuladas, pese a la concisión de los textos. El pesimismo antropológico perceptible en gran parte de ellos se suaviza con toques de piedad y comprensión ante las debilidades humanas, cuando no de auténtica ternura, más sensible hacia los “perdedores” en los avatares múltiples (negocios, amores, familia) de la vida moderna. Lo que menos perdona es la corrupción de los políticos.
Notables son también las reflexiones de carácter metaliterario, en las que el autor va dejando caer su concepción de la escritura. Las viejas, no perdidas aficiones le llevan a componer piezas como esas ingeniosas “Ecuaciones musicales” (pág. 56), en las que resume humor y conocimientos. Más de una vez, atrevidas prosopopeyas permiten conceder el protagonismo de la narración a entes como un humilde espárrago o un simple vencejo, que pasan a encarnar las veleidades de la condición humana.
Señalaré por último que, en medio del aura cosmopolita dominante, no faltan referencias a Extremadura. Baste recordar el relato “Vadeando” (pp. 97-98), donde este amante de la dehesa evoca el fenómeno de la trashumancia, con tanto peso en la historia de nuestra comunidad.

Mario Alonso, Bandera blanca. Córdoba, Almuzara, 2017

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