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Manuel Pecellín

Libre con Libros

LIBROS EN BARCARROTA

 

Desde que el año 1992 se descubriese en Barcarrota una biblioteca emparedada, que Fernando Serrano demostró pertenecía al médico judío Francisco de Peñaranda, dicho pueblo, próximo a la frontera lusa (lo que le comportaría tan felices como trágicos avatares), aparece en todos los repertorios bibliográficos del mundo. Los libros allí encontrados, todos prohibidos por la Inquisición, de muy distinta temática y escritura (hasta en cuatro idiomas diferentes), constituyen un elocuente testimonio de la difusión de los aires renacentistas incluso en estos terruños periféricos.

Ahora bien, Barcarrota, villa con apenas 4.000 habitantes, patria de legendarios conquistadores, impetuosos misioneros y hábiles ceramistas, continúa mostrándose, según escribí cierta vez, como uno de los pueblos de Extremadura donde más obras se publican. La feliz conjunción entre su Ayuntamiento, Universidad Popular, IES “Hilario Álvarez” y varias asociaciones culturales permite dar a luz cada año un notable número de libros. Francisco Joaquín Pérez González, con admirables tenacidad e imaginación, fomenta las ediciones ayudado por un activo “consejo de redacción” en el que participan Alfonso C. Macías Gata (hoy, alcalde de la localidad), Concepción Gutiérrez Larios, Isabel Hernández Triguero, Juan Becerra Torvisco, Joaquín Álvaro Rubio y José Ignacio Rodríguez Hermosell, autor éste de notables trabajos de bibliografía.

La noche del 4-V-2018, perfumada por la deslumbrante floración de la dehesa, asistimos en el Ayuntamiento de Barcarrota a un acto inolvidable. Poco público acudió al salón noble de la casa consistorial, pero allí se presentaron nada menos que cinco publicaciones, incluidas todas en la excelente colección “Altozano”, que alcanza así la treintena de títulos. Son obras de pocas páginas (en torno al medio centenar), pero científicamente rigurosas y bien impresas.

Suscribe la primera J. Ignacio Rodríguez Hermosell, cuya Breve historia de Barcarrota alcanza nada menos que la sexta edición.

La segunda es un álbum dedicado a Manolo Guerra, artista barcarroteño, afincado en Miami y del que cabe escuchar sus canciones en el CD que se adjunta.

Eduardo Javier Alonso Romo retrata en la siguiente la figura de Francisco Pérez (c. 1515-1583), inquieto y culto jesuita del que se ocupó en la Revista de Estudios Extremeños (tomo LVIII, nº 3, 2002), que desempeñaría notable papel en las misiones portuguesas de Asia.

Jacinto Gil Sierra (Cheles, 1954), profesor de la Escuela de Ingenieros Agrónomos de Madrid, tan atento a todas las muestras de arquitectura vernácula existentes en la “Raya”, estudia una larga veintena de molinos hidráulicos barcarroteños en la obrita que se enriquece con abundantes ilustraciones.

Por último, Juan Javier Enríquez Navascués, conocido arqueólogo, profesor de Prehistoria en la Universidad de Exremadura, ensaya los posibles significados de los “ídolos-placa” (placas grabadas, según él prefiere decir) encontrados en los yacimientos y monumentos megalíticos protohistóricos de Barcarrota, similares a sus homólogos del Alentejo y  casi todos conservados en el Museo Arqueológico de Badajoz.

El auténtico animador de estas ediciones es Francisco Joaquín Pérez González, autor él mismo de algunas entregas de la serie, como Barcarrota, un lugar de leyendas; Tres obras teatrales. Julio López Medina; Cien noticas de Barcarrota y Toponimia barcarroteña.

También han publicado en esta colección investigadores tan reconocidos como el historiador Rafael Carrasco González (Obra musical del maestro Antonio Guzmán Ricis); el americanista Esteban Mira Caballo (El secreto de Hernando de Soto y otros estudios sobre Barcarrota), el periodista y literato   J. Joaquín Rodríguez  Lara ( Penélope, cautiva de sí ), así como  el académico Luis García Iglesias,  catedrático de Historia Antigua (Los jesuitas y Barcarrota. 1943-1973).

 

 

 

 

 

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