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Manuel Pecellín

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RELECTURA DEL KRAUSISMO

 

Hace ya luengos lustros que me dejé seducir por el krausismo. No me atrajo
precisamente la Metafísica del fundador, sino la pragmática que del filósofo alemán
supieron deducir Sanz del Río y sus seguidores españoles. Las concepciones del
derecho, ciencia, sociología, política, religión, arte, historia y, claro está, la pedagogía
de las personas avanzadas en los siglos XIX y XX en España tienen un fundamento,
más o menos explícito, en las tesis del Ideal de la Humanidad.
El “racionalismo armónico” o “panenteísmo”, como también se le denomina, encontrará
en Extremadura numerosos seguidores: Tomás Romero de Castilla , Joaquín Sama
Vinagre, Urbano González Serrano, Juan Uña Gómez, Ramón Matías Martínez o Rubén
Landa Coronado. Otros catedráticos del Instituto de Badajoz difundirían también tesis
próximas al krausismo durante el último tercio del siglo XIX, como Anselmo Arenas o
Fuertes Acevedo.
En los tiempos últimos, cabe recordar las figuras de Arcadio Guerra , Antonio Jiménez
García , Luis de Llera Esteban, Fernando Martín Buezas , Fernando Tomás Pérez
González , Modesto Rangel o Vidal Lucía. Y, cómo no, el autor de esta obra.
José Luis Calvo (n. 1940), eligió para tesis doctoral el estudio de las concepciones sobre
la Ética en Sanz del Río, tales como se deducen de sus apuntes inéditos conservados en
el Archivo Histórico Nacional, carpetillas que yo consulté al elaborar mi estudio de
doctorado. Si algo impactó a los coetáneos de los krausistas, fue el esfuerzo de los
mismos por conducirse con la máxima pulcritud moral y conseguir que también lo
hiciesen sus conciudadanos. Fernando de los Ríos que eran los erasmistas
contemporáneos, por compartir con el de Rotterdam esa vis ethica.
Los tiempos que nos ha tocado vivir no se distinguen precisamente por el predominio de
la moralidad pública y privada de individuos e instituciones. Si algún fenómeno nos
golpea una y otra vez es el de la “corrupción” a todos los niveles. Es acaso lo que indujo
al autor, según demuestra la parte primera del libro, a dar testimonio de los casos más
flagrantes, aquí referenciados, y proponer al krausismo como posible fundamento de un
código para ascender desde los abismos putrefactos a aguas más puras.
Pero no es la corrupción el único fenómeno negativo que lastra el desarrollo de la
sociedad contemporánea. Hay también otros, cuya presencia constata y analiza el
ensayista merced a datos estadísticos y testimonios en los medios: un islam cada vez
más proclive a la interpretación belicista del Corán; el ascenso de un laicismo
intolerante e incluso agresivo; el desmoronamiento del sistema educativo en todos sus
niveles; la lentitud de la Iglesia católica para afrontar las necesarias innovaciones (pese
al elogiado papel del Papa Francisco), por no decir las perturbaciones que está
generando el “procés” independentista catalán. ¿Cabe encontrar en el krausismo
soluciones para tamaños males? Así lo afirma rotundamente.

Cuando parecen hundirse los pilares desde donde se proyectaban, sobre todo para la
juventud, escala de valores, principios de conducta, normas y consejos para una vida sin
tacha, debemos encomiar esfuerzos como los del trabajo de D. José Luis para proponer
unos esquemas axiológicos
Apelaciones como las de este libro a las enseñanzas krausistas constituyen toda una
necesidad en un mundo donde el hambre es una plaga creciente; las guerras, azote de
millones; la posverdad (mentira) y fakes news, un vicio generalizado; la aporofobia,
sangrante olvido de lo que ha sido el pueblo español; las manipulaciones del lenguaje,
una técnica refinada; la laxitud ante situaciones injustas, el relativismo cultural
exagerado, la comercialización de la enseñanza, gangrenas insufribles.
Frente a tamaños despropósitos, el autor no deja de recordar los valores que constituyen
la axiología del krausismo, aplicada muy especialmente a través de las Instituciones
creadas en su nombre, y más que ninguna la Institución Libre de Enseñanza.
La parte segunda del libro viene a mostrar cuán firme fundamento para este código
ético puede localizarse en los trabajos inéditos de Sanz del Río. Para escribir su tesis,
en los años últimos de la dictadura franquista, cuando el krausismo y sus seguidores no
gozaban aún de gran aceptación, el autor repasaría los 40.000 manuscritos inéditos de
San del Río conservados en el Archivo Histórico Nacional. Se recoge aquí poco más
del 50º de aquel estudio académico, aunque se ha actualizado la bibliografía publicada
desde entonces. Faltan algunas referencias importantes, pero se recoge un elenco de
títulos básicos.
Yo creo que, según ocurre con el estoicismo clásico, hoy nuevamente de actualidad, la
escuela krausista ha llegado a constituirse en patrimonio cultural e identitario de los
españoles. Esta obra lo vuelve a confirmar.

 

José Luis Calvo Buezas, Educación, valores y convivencia democrática. Pamplona,
Ediciones Eunate, 2018, 506 páginas.

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