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Manuel Pecellín

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EL VOCABULARIO DE MÉRIDA

Profesora del Departamento de Lengua Española en la Universidad de Granada, Elena Fernández de Molina viene ocupándose especialmente sobre la variación lingüística desde un punto de vista sociológico. Ha realizado también estudios en torno a pragmática y nuevas tecnologías. Se doctoró (2014) con una tesis sobre el habla de Mérida, dirigida por Antonio Salvador Plans y Miguel Becerra Pérez. Con ese trabajo se propuso la autora actualizar el que realizase (1943) Zamora Vicente, El habla de Mérida y sus cercanías, un hito en los estudios sobre dialectología extremeña. Ese es el origen de esta publicación (donde, curiosamente, se vela el nombre de quien fuese catedrático del Instituto de Mérida, Secretario perpetuo de la Academia Española de la Lengua, académico de honor de la R. de Extremadura, reconocido filólogo, maestro de tantos y cuya biblioteca está depositada en la Universidad de Extremadura).

Entre las publicaciones de Fernández  de Molina cabe recordar

– «Nuevas perspectivas para el estudio de la variación lingüística regional en el habla de Mérida (Badajoz): características morfosintácticas desde una perspectiva sociolingüística», Revista Española de Lingüística Aplicada (RESLA)(2017)
-«El nivel social como indicador de la variación de -/s/ en el habla de Mérida (Badajoz)», Dialectología,  2016.
«El seseo en Fuente del Maestre: un estudio sociolingüístico», en Congosto, Y., Fonética Experimental, Educación Superior e Investigación. Madrid, Arco/Libros., 2015.
– “El habla en Extremadura. Investigaciones sobre morfosintaxis y el léxico regional”, Anuario de estudios filológicos nº 38, 2015.

 

El título de la presente obra, Vocabulario de Mérida (Badajoz). Niveles bajo, medio y alto, ilustra ya sobre el enfoque sociolingüístico con que se compuso. Se fundamenta en un extenso cuestionario (con 12 campos semánticos y más de 1.000 preguntas) que la investigadora formuló a hablantes emeritenses solicitándoles seleccionasen las oportunas respuestas. Se recogieron así más de 60.000 variantes, según la edad, sexo y nivel de instrucción de los interlocutores. Este conjunto de datos léxicos, obtenidos siguiendo el modelo del Cuestionario para el estudio coordinado de la norma lingúistica culta (PILEI, 1971), pero adaptado a informantes de cualquier nivel social y a las nuevas condiciones socioculturales, constituye un magnífico testimonio del vocabulario activo de los emeritenses en la primera década del siglo XXI. El cuerpo humano, la alimentación, el vestuario, la casa, la familia (ciclo de vida), la vida social (diversiones), la ciudad y el comercio, la enseñanza, la iglesia, la metereología, el tiempo cronológico y los medios (prensa, cine, televisión e internet) fueron los campos semánticos elegidos. A ellos están referidas las respuestas.

Se pronunciarían 99 informantes, hombres y mujeres seleccionados en dos grupos por edad  (de entre 20-34 años y 35-59) y tres niveles sociales (según tuvieran estudios de elementales, medios o superiores, señalándose la profesión que ejercían durante la recolección de los datos (carpinteros, mecánicos, estudiantes, vendedores, profesores, autónomos, panaderos, funcionarios, administrativos, técnicos de sonido, amas de casa,  informáticos, etc.: nadie dedicado a labores agroganaderas, las predominantes entre nosotros cuando Zamora Vicente elaboró su tesis, ayudándose de un “revolucionario” magnetófono).

“Con esta investigación pretendemos contribuir a los estudios sobre sociolingüística hispánica y, más concretamente, al conocimiento de las hablas extremeñas a partir del estudio de sus localidades más representativas, Mérida (…) no pretendemos hacer un estudio dialectal ni específico de la localidad, simplemente queremos recopilar el léxico activo de sus hablantes”, declara la investigadora (pág. 22).

Cabe esperar de la misma otras publicaciones sobre la fonética y  morfosintaxis, donde seguramente se localizan rasgos regionales lingüísticos  más diferenciadores que a niveles léxicos.

Ediciones Alfar, empresa andaluza dirigida por el extremeño Bernardo Calderón Alonso (Monesterio, 1947) viene mostrando interés creciente, según confirman sus fondos, por todo lo que dice relación con la lengua y literatura españolas.

 

Elena Fernández De Molina tés, Vocabulario de Mérida (Badajoz). Niveles bajo, medio y alto. Sevilla, Ediciones Alfar, 2018

 

 

 

 

 

 

 

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