<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Libre con LibrosLibre con Libros</title>
	<atom:link href="https://blogs.hoy.es/libreconlibros/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros</link>
	<description>Blog dedicado a la literatura de Manuel Pecellín</description>
	<lastBuildDate>Sat, 06 Jun 2026 08:14:06 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<generator>https://wordpress.org/?v=5.9.10</generator>
		<item>
		<title>FRANCISCO DE ALDANA Y EL REY DON SEBASTIÁN</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/06/06/francisco-de-aldana-y-el-rey-don-sebastian/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/06/06/francisco-de-aldana-y-el-rey-don-sebastian/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 06 Jun 2026 08:14:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2241</guid>
		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; El eximio poeta renacentista y “el Deseado” rey portugués han quedado indefectiblemente unidos en la historia peninsular, los dos abrazados por la Parca en las ardorosas arenas de Alcazarquivir aquel trágico 4 de agosto de 1578. El monarca luso sólo tenía 24 años; el militar, poeta y diplomático español vivía la plenitud [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El eximio poeta renacentista y “el Deseado” rey portugués han quedado indefectiblemente unidos en la historia peninsular, los dos abrazados por la Parca en las ardorosas arenas de Alcazarquivir aquel trágico 4 de agosto de 1578. El monarca luso sólo tenía 24 años; el militar, poeta y diplomático español vivía la plenitud de su “acmé” (40) cuando las tropas marroquíes, mucho más habituadas al terreno, la sed y las apreturas del estío, pondrían fin a los sueños imperiales de los invasores.</p>
<p>El joven e iluso Don Sebastiâo y Francisco de Aldana son los protagonistas de esta excelente novela histórica, en la que también figuran personajes secundarios atractivos, a los que más adelante aludo. Ambos próceres se encuentran primero en Lisboa, uno casi recién coronado; el otro, con la misión (a la postre fallida) de convencerlo en nombre de Felipe II para que no caiga en la locura de invadir, poniéndose él mismo al frente de la “empresa africana”, territorios imposibles de conquistar con tan escasa logística como la que los peninsulares podían disponer. Meses más tarde del primer encuentro, Aldana, consciente de la ineludible tragedia, llegará con apenas 500 mílites a la costa marroquí, donde ya se le había adelantado el ejército portugués. El drama no tardaría en consumarse.</p>
<p>Entre el saludo primero y el final transcurre el <em>tempus </em>de este relato, en el que tan hábilmente se entrelaza el rigor documental con la imaginación creadora.  J.M. Martínez Torrejón domina bien la época, lo que le permite el derroche de saberes que estas páginas transfieren sobre acontecimientos, geografía, personalidades, publicaciones, usos y costumbres de los dos países hispanos. Profesor en la City University de Nueva York, entre sus últimas obras cabe recordar la edición que ha hecho de la <em>Miscelánea Sebástica de Ajuda </em>(Biblioteca Nacional de Portugal, 2021), conjunto de poemas y textos copiados hacia 1595, cuya pieza básica es precisamente <a href="http://livrariaonline.bnportugal.gov.pt/Issue.aspx?i=322229" rel="external nofollow"><em>La lamentable pérdida del rey don Sebastián y del reino de Portugal</em></a>, extenso poema narrativo hasta entonces inédito. Actualmente, prepara la biografía de este singular sobrino de Felipe II (que le heredará).</p>
<p>Este lúcido hijo de Carlos V, receloso de la empresa africana, decidió que uno de sus mejores capitanes, valeroso y políglota, se disfrazara de comerciante judío y espiase para él las fortalezas magrebíes, también ansiadas por los turcos, y hacer llegar los informes oportunos a su obstinado primo. Aldana cumple debidamente e irá relatando en primera persona las vicisitudes desde Madrid a Lisboa, que hace por la ruta de Alcántara, donde están sus raíces familiares. Pero es la rica ciudad de la luz, con bullicioso puerto, el marco relevante de la novela. Palacios, iglesias, calles, plazas, jardines, prostíbulos y mercados lisboetas, repletos de un gentío plurinacional, son presentados minuciosamente, en descripciones plenas de metáforas. Allí maquina, sueña y prepara don Sebastián su desmesurada empresa. En vano intentarán disuadirlo su abuela doña Catalina (qué magnífico retrato el suyo); el lúcido embajador español, Juan de Silva, o el mismísimo Aldana, aunque el rey portugués (se deslizan las sospechas sobre su condición homosexual) lo admira y escucha.. sin hacerle caso. Entre entrevistas regias, el ítalo-extremeño tiene ocasión de tratar a Alzira, sabia y hermosa prostituta (terminará muriendo también en África) o a poetas palaciegos como Diogo Bernardes, vate aúlico, con quien gusta debatir sobre la <em>Os Lusiadas </em>de Camöes y otros grandes de la literatura de ambas orillas. Martín, por su parte, encarna al criado clásico, crítico y corrupto. En ocasiones, toma la palabra un narrador omnisciente, que va puntuando los momentos álgidos y, ya a los finales, se recurre al tono epistolar. Entre las misivas que supuestamente suscribirá Aldana, sobresalen las que dirige a Cosme, el hermano que editará, póstumas, sus creaciones, o al amigo Arias Montano, a quien dedicó una célebre y bien conocida composición mística. Por supuesto, se reproducen poemas del protagonista, tal “Cómo es la causa, mi Damón estando&#8212;“, uno de los sonetos eróticos más elogiados de la literatura hispana.</p>
<p>José Miguel Martínez Torrejón, <em>Maravilla fatal. </em>Mérida, ERE, 2026</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em></p>
<p><em> </em>y trabaja actualmente la monografía <em>Don Sebastián vivo y muerto.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/06/06/francisco-de-aldana-y-el-rey-don-sebastian/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2241</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>                        ARQUEOLOGÍA EXTREMEÑA</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/30/arqueologia-extremena/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/30/arqueologia-extremena/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 30 May 2026 08:30:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2238</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Se dice que El ideal de la Humanidad fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Se dice que <em>El ideal de la Humanidad </em>fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión inicial por nuestros lares del “racionalismo armónico”, según se conoce el pensamiento de aquel filósofo alemán. Clave del éxito la tuvo el reconocido krausista F. Giner de los Rios (1839-1915) a través de sus propios textos y de la inconmensurable labor pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza, que el maestro andaluz fundase (Madrid, 1876). Según recoge el célebre <em>Boletín </em>de la ILE, hasta una veintena de extremeños figuran con nombre y apellido entre los cien primeros accionistas que aportaron su óbolo a la creación de dicha entidad.</p>
<p>Tomás Romero de Castilla (Olivenza, 1833-Badajoz, 1910) asumió defender y difundir las tesis krausistas desde su cátedra de Lógica, Ética y Psicología en el Instituto provincial, más las permanentes colaboraciones para los periódicos regionales, sobre todos el <em>Diario de Badajoz, </em>que dirigía su colega y buen amigo el historiador Anselmo Arenas, figura relevante de la logia pacense “Pax Augusta”. D. Tomás, que impregnó sus manuales docentes con la nueva filosofía, publicó también dos volúmenes, objetos de extraordinarias polémicas, defendiendo en uno que se podía ser partidario de Santo Tomás y de Krause y, más aún, la posibilidad de pertenecer a la masonería sin dejar de sostener la fe católica.</p>
<p>A dicho pensador le dediqué mi tesis doctoral, <em>Tomás Romero de Castilla: el krausismo en Badajoz </em>(Cáceres, UEX, 1987), que tuvo a bien dirigirme y prologarme José Luis Abellán, catedrático de la Complutense.</p>
<p>A Pablo Ortiz le debemos este magnífico estudio sobre otra faceta del pensador krausista: sus infatigables, lúcidas y generosas labores en pro de la arqueología en la Baja Extremadura. Las   desarrolló nuestro krausista-católico a largo de medio siglo a través de dos instituciones con las que se mantuvo estrechamente vinculado, esforzándose para que mantenerlas en una línea rigurosa, al margen de los vaivenes políticos: la Comisión de Monumentos de Badajoz y el Museo Arqueológico Provincial, que el catedrático oliventino tuvo el acierto de fundar y dirigir largas décadas.</p>
<p>En esta área, fue la suya época de tránsito, dese el amateurismo a la constitución de la Arqueología como saber científico. Florecieron durante el XIX  los aficionados con más o menos luces, coleccionistas, traficantes y multitud de falsificadores. La desamortización a partir de Mendizábal y el número creciente de excavaciones – simples expolios tantas veces &#8211; sacaban a la venta tesoros que menudo entraban en el mercado sin la debida contextualización y, por consiguientes, con mínimos resultados para los estudios históricos. A menudo, salían fuera del país (aunque al mito del “extranjero comprador” haya que ponerle sordina). Resultaba imprescindible establecer orden en aquella barahúnda y conseguir que las piezas más valiosas permaneciesen, bien catalogadas, próximas a sus lugares de origen.</p>
<p>En el doctor Pablo Ortiz (Castuera,1960), con tantas publicaciones ya sobre sus espaldas, ha encontrado Romero de Castilla el estudioso ideal para mostrarnos cuán acertada y fructíferamente supo implicarse este sabio, formado en otras zonas del saber, siempre con medios materiales mínimos, para poner a salvo buena parte de nuestro patrimonio. En cuanto alcanzaba noticia de algún descubrimiento arqueológico, se esforzó al máximo para conectar con los afortunados;  darlo a conocer en los medios y ponerlo a salgo de posibles desventuras. Si no siempre alcanzó sus objetivos, nunca desistió de la tarea.</p>
<p>Ortiz ofrece cuenta detallada (por lo que su libro es un auténtica historia de la Arqueología pacense) sobre las actuaciones de Castilla. Tal vez la más destacada fue la que hizo posible adquirir para el Museo badajocense la lápida funeraria de Sabur, tan importante para establecer el origen de nuestra ciudad, pese a las interferencias de N. Díaz y Pérez y los trapicheos del “propietario”, el pintor local E. Garcia Florindo. Lamentablemente, no fue el caso del magnífico bronce tartéisico hallado en Valencia del Ventoso, que terminó en el British Museum como el “guerrero de Medina de las Torres” (aunque más parece sacerdote que mílite).</p>
<p>Muy ilustrativos son también los apuntes sobre la moneda (falsificada) de Arsa (sierra de los Argallanes); las armas del buhonero Tomás Vargas ; el expolio del monasterio de Tentudía por falsos ermitaños o el robo de las monedas en el  Museo Arquelógico (similar al allí padecido hace pocas semanas).  Y no menos recomendable nos parece el capítulo dedicado al inefable Marqués de Monsalud,  académico tan afanoso por conseguir y publicar epigrafías antiguas (incluso a sabiendas de que algunas no eran auténticas).</p>
<p>Pablo Ortiz, siempre manejando documentación exhaustiva, sabe combinar el rigor académico con un lenguaje más próximo a la literatura que a la ciencia rígida. Es otro atractivo de su excelente trabajo. Numerosas ilustraciones facilitan la interpretación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pablo Ortiz Romero, <em>Traficantes, falsarios e iluminados en la arqueología antigua extremeña. Tomás Romero de Castilla en la nebulosa de los orígenes. </em>Cáceres, UEX, 2026.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ARQUEOLOGÍA EXTREMEÑA</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se dice que <em>El ideal de la Humanidad </em>fue la “obra de cabecera” entre los intelectuales españoles durante el tercio último del XIX, tanta difusión obtuvo entre nosotros el ensayo de Ch. F. Krause (1781-1832). Lo tradujo (más bien, lo adaptó al castellano) Julián Sanz del Río, a quien se le debe la difusión inicial por nuestros lares del “racionalismo armónico”, según se conoce el pensamiento de aquel filósofo alemán. Clave del éxito la tuvo el reconocido krausista F. Giner de los Rios (1839-1915) a través de sus propios textos y de la inconmensurable labor pedagógica de la Institución Libre de Enseñanza, que el maestro andaluz fundase (Madrid, 1876). Según recoge el célebre <em>Boletín </em>de la ILE, hasta una veintena de extremeños figuran con nombre y apellido entre los cien primeros accionistas que aportaron su óbolo a la creación de dicha entidad.</p>
<p>Tomás Romero de Castilla (Olivenza, 1833-Badajoz, 1910) asumió defender y difundir las tesis krausistas desde su cátedra de Lógica, Ética y Psicología en el Instituto provincial, más las permanentes colaboraciones para los periódicos regionales, sobre todos el <em>Diario de Badajoz, </em>que dirigía su colega y buen amigo el historiador Anselmo Arenas, figura relevante de la logia pacense “Pax Augusta”. D. Tomás, que impregnó sus manuales docentes con la nueva filosofía, publicó también dos volúmenes, objetos de extraordinarias polémicas, defendiendo en uno que se podía ser partidario de Santo Tomás y de Krause y, más aún, la posibilidad de pertenecer a la masonería sin dejar de sostener la fe católica.</p>
<p>A dicho pensador le dediqué mi tesis doctoral, <em>Tomás Romero de Castilla: el krausismo en Badajoz </em>(Cáceres, UEX, 1987), que tuvo a bien dirigirme y prologarme José Luis Abellán, catedrático de la Complutense.</p>
<p>A Pablo Ortiz le debemos este magnífico estudio sobre otra faceta del pensador krausista: sus infatigables, lúcidas y generosas labores en pro de la arqueología en la Baja Extremadura. Las   desarrolló nuestro krausista-católico a largo de medio siglo a través de dos instituciones con las que se mantuvo estrechamente vinculado, esforzándose para que mantenerlas en una línea rigurosa, al margen de los vaivenes políticos: la Comisión de Monumentos de Badajoz y el Museo Arqueológico Provincial, que el catedrático oliventino tuvo el acierto de fundar y dirigir largas décadas.</p>
<p>En esta área, fue la suya época de tránsito, dese el amateurismo a la constitución de la Arqueología como saber científico. Florecieron durante el XIX  los aficionados con más o menos luces, coleccionistas, traficantes y multitud de falsificadores. La desamortización a partir de Mendizábal y el número creciente de excavaciones – simples expolios tantas veces &#8211; sacaban a la venta tesoros que menudo entraban en el mercado sin la debida contextualización y, por consiguientes, con mínimos resultados para los estudios históricos. A menudo, salían fuera del país (aunque al mito del “extranjero comprador” haya que ponerle sordina). Resultaba imprescindible establecer orden en aquella barahúnda y conseguir que las piezas más valiosas permaneciesen, bien catalogadas, próximas a sus lugares de origen.</p>
<p>En el doctor Pablo Ortiz (Castuera,1960), con tantas publicaciones ya sobre sus espaldas, ha encontrado Romero de Castilla el estudioso ideal para mostrarnos cuán acertada y fructíferamente supo implicarse este sabio, formado en otras zonas del saber, siempre con medios materiales mínimos, para poner a salvo buena parte de nuestro patrimonio. En cuanto alcanzaba noticia de algún descubrimiento arqueológico, se esforzó al máximo para conectar con los afortunados;  darlo a conocer en los medios y ponerlo a salgo de posibles desventuras. Si no siempre alcanzó sus objetivos, nunca desistió de la tarea.</p>
<p>Ortiz ofrece cuenta detallada (por lo que su libro es un auténtica historia de la Arqueología pacense) sobre las actuaciones de Castilla. Tal vez la más destacada fue la que hizo posible adquirir para el Museo badajocense la lápida funeraria de Sabur, tan importante para establecer el origen de nuestra ciudad, pese a las interferencias de N. Díaz y Pérez y los trapicheos del “propietario”, el pintor local E. Garcia Florindo. Lamentablemente, no fue el caso del magnífico bronce tartéisico hallado en Valencia del Ventoso, que terminó en el British Museum como el “guerrero de Medina de las Torres” (aunque más parece sacerdote que mílite).</p>
<p>Muy ilustrativos son también los apuntes sobre la moneda (falsificada) de Arsa (sierra de los Argallanes); las armas del buhonero Tomás Vargas ; el expolio del monasterio de Tentudía por falsos ermitaños o el robo de las monedas en el  Museo Arquelógico (similar al allí padecido hace pocas semanas).  Y no menos recomendable nos parece el capítulo dedicado al inefable Marqués de Monsalud,  académico tan afanoso por conseguir y publicar epigrafías antiguas (incluso a sabiendas de que algunas no eran auténticas).</p>
<p>Pablo Ortiz, siempre manejando documentación exhaustiva, sabe combinar el rigor académico con un lenguaje más próximo a la literatura que a la ciencia rígida. Es otro atractivo de su excelente trabajo. Numerosas ilustraciones facilitan la interpretación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pablo Ortiz Romero, <em>Traficantes, falsarios e iluminados en la arqueología antigua extremeña. Tomás Romero de Castilla en la nebulosa de los orígenes. </em>Cáceres, UEX, 2026.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/30/arqueologia-extremena/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2238</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>    VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA)</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/23/viajando-con-german-grau-y-carmen-araya/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/23/viajando-con-german-grau-y-carmen-araya/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 23 May 2026 09:10:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2236</guid>
		<description><![CDATA[VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA) &#160; La Fundación Cultural Caja Badajoz, que ha incrementado sustancialmente sus ediciones durante el lustro último, ponía en marcha en la primavera del 2022 una nueva serie, “Cuadernos de viaje”. Se inició con los compuestos por Germán Grau sobre Túnez e Israel, países que había visitado recientemente. El [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>VIAJANDO CON GERMÁN GRAU (Y CARMEN ARAYA)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La Fundación Cultural Caja Badajoz, que ha incrementado sustancialmente sus ediciones durante el lustro último, ponía en marcha en la primavera del 2022 una nueva serie, “Cuadernos de viaje”. Se inició con los compuestos por Germán Grau sobre Túnez e Israel, países que había visitado recientemente. El autor marcaba una línea editorial que después han seguido otros muchos en la misma colección, combinando en sus respectivas entregas textos y dibujos sobre los lugares visitados, con evidentes intenciones divulgativas e incluso pedagógicas.</p>
<p>Germán Grau posee cualidades únicas para estas labores. Licenciado en Geografía e Historia, profesor de Enseñanza Secundaria e Historia del Arte en la UNED, ha desarrollado también una fecunda carrera como diseñador y responsable gráfico de numerosas publicaciones. Gran experto en recursos TIC (Tecnología de la Información y las Comunicaciones), presta su apoyo a quienes se lo demandan a la hora de manejar programas y equipos informáticos, especialmente en las áreas que desarrolla la R. Sociedad Económica de Amigos del País de Badajoz. Allí colabora también, con idéntica generosidad, la doctora Carmen Araya, su mujer, junto a la cual realiza los viajes, la relación de cuyas rutas últimas nutre estos Cuadernos.</p>
<p>Como en los anteriores, el que aquí se reseña los condujo por buena parte de Polonia durante junio de 2025, constituyéndose en la más amena guía o vademecum (su sentido del humor es bien conocido) a través de un país tan rico en historia, monumentos, gastronomía, usos y costumbres, de todo lo cual se ofrecen sabrosísimos comentarios y excelentes y graciosos dibujos.</p>
<p>El matrimonio, acompañado por sus inseparables Luis y Mavi, aterriza (vuelo low-cost) en el aeropuerto Modlin, a unos 50 kms. de Varsovia. En la capital polaca les llamarán especialmente la atención el Palacio de la Cultura y la Ciencia, un apabullante regalo de la  entonces URSS (1955), que más bien parecía el sello del imperialismo soviético; la catedral de San Juan Bautista; el antiguo Gueto (con el Museo judío Polín y el monumento a los héroes que se rebelaron contra los nazis) y la galería Farias (restos de un cenobio paleocristiano). Según se repetirá en posteriores entradas, los apuntes históricos, más el boceto de los edificios permiten hacerse una idea de cuanto visitan.</p>
<p>El traslado a Torún los conduce a la casa natal de Copérnico, el genial canónigo (1473-1543) que revolucionó la Astronomía merced a la teoría heliocéntrica. Admiran el centro cultural Jordanski, diseñado por el arquitecto español Fernando Menis.  Poznan, Wroclaw y, sobre todo Cracovia, son ciudades repletas de monumentos, de los que se va dando cumplida relación, no sin detenerse con gusto en las pinturas más relevantes, como <em>Dama del Armiño </em>(Leonardo da Vinci), <em>El buen samaritano </em>(Rembrandt), la <em>Vendedora de naranjas judía </em>(Gierymski) o la <em>Batalla de Grunwald </em>(J. Matejko).</p>
<p>Las páginas dedicadas al campo de concentración Auschwitz-Birkenau (122-133) resultan conmovedoras por sus apuntes históricos y los desnudos dibujos de las cámaras de gas, alambradas eléctricas, pabellones del horror, hornos crematorios y chimeneas con los que forzaron a millones de desgraciados (judíos, pero también comunistas, homosexuales, gitanos, católicos y protestantes antisistema) a beber la <em>negra leche del alba </em>y <em>cavar una tumba en los aires </em>(P. Celan).</p>
<p>El regreso a Cracovia pone alivio a tanta angustia, con paseos por el barrio judío (sinagogas y camposanto) y visitas a la hermosa catedral de San Wenceslao (la del retablo gótico más grande del mundo y la famosa torre  donde el trompetista, émulo de antiguas gestas, toca su melodía cada hora en punto). Y desde allí, al cálido aeropuerto de Badajoz.</p>
<p>Conste que no se ha atendido solamente a lo extraordinario. La fina pluma de Grau sabe gusta presentar así mismo el expreso Martini del Rubino café, el goulash sobre panqueque, las cervezas, helados, galletas de jengibre en algún rincón recoleto o el monótono paisaje de las inmensas llanuras polacas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Germán Grau Lobato, <em>Cuadernos de viaje. Polonia. </em>Badajoz, Fundación CB, 2025.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/23/viajando-con-german-grau-y-carmen-araya/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2236</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>DESDE SEGOVIA  A SAMARKANDA PARA SERVIR  A CASTILLA</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/16/desde-segovia-a-samarkanda-para-servir-a-castilla/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/16/desde-segovia-a-samarkanda-para-servir-a-castilla/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 16 May 2026 09:12:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2233</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Apenas iniciado el siglo XV, un nuevo poder emergía para desestabilizar el equilibrio europeo. Tamerlán, el casi desconocido jefe tártaro, derrotaba (1402) al sultán Bayaceto, la gran amenaza del Occidente europeo. Los príncipes cristianos comprendieron pronto la importancia de establecer relaciones con el poderoso kan e inducirlo a imponer una tenaza política contra los [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Apenas iniciado el siglo XV, un nuevo poder emergía para desestabilizar el equilibrio europeo. Tamerlán, el casi desconocido jefe tártaro, derrotaba (1402) al sultán Bayaceto, la gran amenaza del Occidente europeo. Los príncipes cristianos comprendieron pronto la importancia de establecer relaciones con el poderoso kan e inducirlo a imponer una tenaza política contra los turcos.  Así lo comprende el joven rey de Castilla, Enrique III, quien decide enviarle una embajada presidida por Gómez de Sotomayor y Hernán Sánchez de Palazuelos. Responde el dueño de las estepas asiática con otra. Viene al frente su consejero, Mohamad Alcagi (El-Kesh), con ricos regalos, entre otros tres princesas grecohúnagaras que habían pertenecido al harén de Bayaceto. El monarca  castellano decide corresponder y  ordena organizar otra expedición que lleve ricos dones, con cartas de amistad, al dueño de Samarkanda. Al frente del séquito castellano, una docena de hombres, irán como embajadores fray Alfonso Pérez de Santa María, teólogo políglota (en su boca, las enseñanzas evangélicas); el impetuoso guardia Gómez de Salazar; Alcagi, que regresa y sirve como intérprete, más el hábil cortesano Ruy González de Clavijo, camarero real.</p>
<p>Será este quien daría cuenta de las aventuras experimentadas en tan extraordinaria misión. Fue tomando notas durante el viaje y compuso  <em>Vida y hazañas del gran Tamorlan con la descripción de las tierras de su imperio y señorío, escrita por Ruy González de Clavijo, camarero del muy alto y poderoso señor Don Enrique Tercero de este nombre, rey de Castilla y de León, con un itinerario de lo sucedido en la embajada que por dicho señor rey hizo al dicho príncipe, llamado por otro nombre Tamurbec</em><strong><em>.</em></strong></p>
<p><em> </em>Su manuscrito fue impreso en Sevilla (A. Pescioni,1582) y constituye uno de los “libros de viajes” más apreciados de la época tardomedieval. Ha sido reeditado varias veces, la última en Barcelona (Castalia, 2018). Hoy está al alcance de cualquiera en la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, donde nosotros la hemos leído.</p>
<p>Sánchez Adalid, que conoce bien el texto y buena parte del largo recorrido realizado por los españoles en su fantástico viaje de ida y vuelta, se ha inspirado en la relación original de dicha aventura para escribir su nueva novela histórica. Ateniéndose estrechamente al texto de Clavijo, incluso con transliteraciones numerosas, compone el suyo a partir de los elementos imaginarios que el escritor extremeño sabe administrar con bien probada maestría.</p>
<p>La narración, en primera persona, corre a cargo del jovencísimo Alvar, tan ingenuo como habilidoso en el arte de la cetrería. Será el encargado de los tres magníficos halcones que destacan entre los regalos para Tamerlán. El adiestramiento, cuido y vicisitudes de las aves constituyen parte nuclear del relato, con el lenguaje que domina quien, como Sánchez Adalid, practicó las artes de la altanería. Ascendido pronto a nivel de embajador, el halconero forma parte de las distintas misiones, lo que le permite ser testigo cualificado. A menudo, le ocurren sucesos imprevistos, que nutren literariamente la obra. Son casi setecientas las páginas precisas para dar tan minuciosa relación (quizás en exceso detallada) de los lugares transitados y los acontecimientos vividos desde Segovia hasta la mítica Samarkanda, donde un Tamerlán ya a finales de sus días tiene la fastuosa corte. Si problemática es la ida, a pie, naves o caballo, con peligros múltiples (tempestades, nieves, bandidos, montañas, desiertos), no menos difícil será el retorno, cuando el orden dictatorial se derrumbe tras el fallecimiento del Kan.</p>
<p>Alvar, bien ilustrado por la sapiencia de fray Alonso y Clavijo, anota con pulcritud las características de los lugares que van transitando, desde Segovia al punto de destino, e incluso la historia de los más relevantes. Los de mayor importancia son Roda y sus caballeros; Constantinopla, a punto de caer en manos turcas; Trebisonda, donde bizantinos y armenios guardan esencias cristianas; Carabaque (Karabakh), retiro veraniego,  y, lógicamente, la capital de la ruta de la seda. No le faltarán encuentros felices, como los vividos con un nieto de Tamerlán, también amante de la cetrería, o la misteriosa tártara de la que el joven se enamora. Paisajes urbanos, montañosos o desérticos; fiestas, banquetes, ceremonias, usos y costumbres típicas se recogen con brillantez. Animales exóticos como jirafas, avestruces o elefantes  deslumbran a los hispanos.</p>
<p>El regreso es referido mucho más rápido, como lo hace Clavijo en su obra, que ni siquiera se detiene a contar cómo fue el encuentro junto a Génova con Benedicto XIII, el “Papa Luna” afincado en Avignon. Antes pasarían por la pequeña Venecia del Tirreno, aquí evocada como la gran urbe del Véneto.  Clavijo retornó a Alcalá, donde estaba el Rey, en Marzo de 1406.  Con él llega, mucho más maduro, nuestro relator, que podrá seguir practicando la altanería con un águila enorme, traída desde montañas remotas.</p>
<p>“Cuando emprendas tu viaje a Ítaca, pide que el camino sea largo, lleno de aventuras, lleno de experiencias”, escribirá siglos después y de manera premonitoria Kavafis. Hoy, la ruta de la seda se reduce para los europeos en un vuelo de escasas horas. Recorrerla imaginariamente merced a la pluma de Sánchez Adalid sigue siendo una dedicación placentera y provechosa.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Jesús Sánchez Adalid, <em>Tres halcones para Tamerlán. </em>Madrid, HarperCollins, 2026</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/16/desde-segovia-a-samarkanda-para-servir-a-castilla/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2233</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>            MISCELÁNEA SILVÁTICA</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/09/miscelanea-silvatica/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/09/miscelanea-silvatica/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 09 May 2026 08:55:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2231</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Ángel Silva (Badajoz, 1963), doctor en Psicopedagogía y Filología Hispánica, catedrático de Instituto ya jubilado, ha decidido recoger en este volumen antológico (460 páginas) gran parte de lo mucho y bueno que ha venido publicando durante los lustros últimos. Se reproducen en primer lugar sus colaboraciones periodísticas en HOY, tan sucintas como ingeniosas, donde [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Ángel Silva (Badajoz, 1963), doctor en Psicopedagogía y Filología Hispánica, catedrático de Instituto ya jubilado, ha decidido recoger en este volumen antológico (460 páginas) gran parte de lo mucho y bueno que ha venido publicando durante los lustros últimos.</p>
<p>Se reproducen en primer lugar sus colaboraciones periodísticas en <em>HOY</em>, tan sucintas como ingeniosas, donde aborda temas plurales: acontecimientos sociopolíticos, espectáculos teatrales, cine, música, exposiciones, efemérides, reseñas literarias, etc. Entre los numerosos creadores aquí abordados (Azahara Palomeque, Manel Loureiro, Ramírez Lozano, Alfonso Doncel), destaca Javier Cercas, el escritor sobre quien hizo su tesis doctoral. La Editora Regional de Extremadura acaba de publicar este magnífico estudio, con prólogo de José Bernal Salgado, que la dirigió.</p>
<p>Se distinguen después los ensayos aparecidos en <em>Cátedra Nova. </em>Para aquella excelente revista de los catedráticos españoles de secundaria, ya desaparecida, entregó sesudos ensayos donde analizaría obras como las de F. Teixidó en torno a la ciencia española; la compuesta por M. Simón Viola en torno a los narradores extremeños siglos XIX-XXI; la poesía “hipodérmica” de E. Conde Choya, la clásica de L. Alberto de Cuenca o la más novedosa de Irene Sánchez Carrón. Julián Martín Martínez, que con inusual constancia y sapiencia mantuvo tanto tiempo <em>Cátedra Nova, </em>pone el preámbulo a este libro recopilatorio. Evoca por asociación casi inevitable la célebre <em>Silva de varia lección</em>, compuesta (1540) por el andaluz Pedro Mexía, miscelánea humanística de enorme éxito, que también a mí me recuerda la famosa del llerenense Zapata de Chaves. Con ambas ofrece ecos similares la de Ángel. (Por cierto, también al broceño Faustino Díaz Niso se debe otra <em>Silva de varia lección, </em>publicada el 2022).</p>
<p>Colaborador habitual en la edición de <em>El vuelo de la palabra, </em>que el Ayuntamiento pacense convoca para cada Feria del Libro, Silva ha publicado en las respectivas entregas anuales varios cuentos y narraciones cortas, que aquí se reúnen. Sobresale “Los amantes del pasillo”, relato abierto con una cita de García Lorca.</p>
<p>Siguen los poemarios que hasta ahora ha dado a luz el escritor pacense: <em>Hasta luego siglo veinte</em> (2004), <em>Los mensajes perdidos </em>(2015), <em>A medias con el tiempo</em> (2017) y <em>De mundos descatalogados </em>(2024). Prologa este último José Luis Bernal, que resumía así la temática de estos versos: “La infancia y su memoria, el amor, la pareja o la tierra y sus dones esquilmados”. Lo reseñé en las páginas de “Trazos”, donde escribí lo que continúo sosteniendo: Silva hace galas en la entrega de un excelente dominio del lenguaje, profusión de recursos expresivos y variedad de metros. Ateniéndose siempre al versolibrismo, prefiere construir poemas de remarcable amplitud, aunque a veces contrae la voz lírica y la puede reducir a lacónicas composiciones bimembres. Pero no renuncia nunca a la musicalidad, el ritmo y las imágenes espléndidas, reforzándose en algún momento con recursos gráficos.</p>
<p>Cabe extender las mismas apreciaciones para los numerosos poema sueltos e inéditos hasta ahora, tan aptos para comprobar cómo ha ido evolucionando el autor, cada vez con voz más depurada y brillante, siempre serena pero comprometida. Amante de las tradiciones estéticas e ideológicas occidentales, que ha estudiado concienzudamente, a Silva le impulsa el afán de modernizarlas, sin caer en frustrantes nihilismos, concepciones absolutamente relativistas o pesimismos alienadores, planteamiento que viene a conocerse como “transformismo”, según el título ampara.</p>
<p>Irónico a menudo, nunca fanático ni maniqueo, sensible con las humanas debilidades, más próximo a los débiles que a los poderosos y al pueblo llano por encima de las élites, atento siempre a cuanto ocurre por sus alrededores, Ángel Silva es un agudo analista de la realidad sociocultural y un enamorado sin concesión del lenguaje. La lectura de sus textos informa, divierte y espolea el espíritu.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Ángel Silva, <em>2025: un cuarto de siglo hacia el Transmodernismo. </em>Badajoz, Editamás, 2026</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/09/miscelanea-silvatica/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2231</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>         EL LENGUAJE, LA CASA DEL SER</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/02/el-lenguaje-la-casa-del-ser/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/02/el-lenguaje-la-casa-del-ser/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 02 May 2026 09:10:49 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2228</guid>
		<description><![CDATA[&#160; &#160; &#160; &#160; Natural de Campanario (1958), la autora de Grietas emigró con su familia a Barcelona siendo una preadolescente, ya troquelada por las imágenes del terruño, según darán fe sus escritos. En la Ciudad Condal estudió Filosofía, materia que ha impartido en varios centros catalanes. De su colaboración con Terapia Gestalt, del Institut [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Natural de Campanario (1958), la autora de <em>Grietas</em> emigró con su familia a Barcelona siendo una preadolescente, ya troquelada por las imágenes del terruño, según darán fe sus escritos. En la Ciudad Condal estudió Filosofía, materia que ha impartido en varios centros catalanes. De su colaboración con Terapia Gestalt, del Institut Integratio hay evidentes huellas en el libro que aquí reseñamos. Recordemos lo que la página web de esta institución educativa recomienda a sus formadores : “es necesario que nosotros, como acompañantes, exploremos a fondo nuestra propia infancia y adolescencia para poder mirar con buenos ojos nuestro paso por las distintas etapas evolutivas, permitiendo así que podamos acompañar a otros desde un lugar de mayor autoconocimiento; conociendo nuestras heridas y traumas y la repercusión que pudieron tener en el desarrollo, en la vinculación grupal y en la vinculación familiar”.</p>
<p>Este extenso volumen, de compleja estructura, recoge un rico conjunto de historias personales cuyos protagonistas (históricos o imaginados) tuvieron que vivir una infancia y juventud atormentadas por avatares múltiples. La autora prestará voz a los protagonistas para que las refieran en primera persona, asumiéndola en ocasiones la narradora omnisciente. Miembros de familias desestructuradas, víctimas a menudo de violencias insufribles, mujeres en la mayoría de los casos, se esforzarán con mayor o menor fortuna por rehacerse de las agresiones sufridas y lograr ser felices.</p>
<p>Este mosaico de calamidades, cuyas teselas se pueden ponderar de modo individuo, aunque todas tienen el mismo “aire de familia”, conduce al lector por los lugares más alejados: Barcelona, Zaragoza, Florida, Orleans, Uganda, Bolivia, Los Ángeles y, claro está, Campanario son los territorios donde se ubican los dramas, casi siempre con un padre como agresor máximo.</p>
<p>Sin duda, la escritora utiliza materiales autobiográficos para construir, lógicamente literaturizadas, estas impactantes historias. Ya lo hizo con su excelente novela <em>Mi abuelo americano, </em>de cuya publicación me hice eco en “Trazos” (18-XII-2021), aquí evocada en el excelente relato “Otro huracán, otro” (pp. 119-126).</p>
<p>Tal vez para recordar que nada nuevo hay bajo el sol, Juana Gallardo dedica oportunas estampas a personalidades conocidas, de cuyo desarrollo existencial pueden derivarse ejemplos para los seguidores de la escuela Gestalt. (“La terapia gestáltica es un enfoque psicoterapéutico humanista centrado en el &#8220;aquí y ahora&#8221;, el darse cuenta (awareness) y la responsabilidad personal. Busca integrar cuerpo, mente y emociones para lograr un funcionamiento holístico, ayudando a la persona a cerrar &#8220;asuntos inconclusos&#8221; y vivir de manera más auténtica y consciente”, resume la AI). Tales son los apuntes dedicados a M. Levasseur, la esposa de J.J. Rousseau, matrimonio que llevó sus cinco hijos al hospicio; a Santa Mónica, la madre de Agustín de Hipona; Esporo, el dulce esclavo a quien Nerón hizo castrar para desposarlo, o al mismo Stalin, el antiguo seminarista que mejor hiciera en fungir como pope y no como “padre de la patria” rusa.</p>
<p>De todos estos apuntes biográficos sobresale el más extenso, “Fabiana, la casa como sueño” (pp. 173-276). Se trata de una novela corta, que bien podría haberse publicado de forma exenta. Se inspira en las propias declaraciones de Fabiana Quispe, emigrante boliviana en Cataluña, prototipo de mujer valerosa que, pese a sus limitaciones físicas y ambientales, supo sobreponerse a sufrimientos miles hasta conseguir los objetivos soñados, el de mayor precio: tener una casa en propiedad.</p>
<p>Porque ninguno otro hay más importante para las personas, nos explica el lúcido epílogo, siguiendo las enseñanzas del ensayista francés Marc Augé en el <em>Los no-lugares. Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad </em>(1992).</p>
<p>Tras las narraciones de la parte primera, tremendamente desgarradoras, donde nos agobia la angustia existencial de tantos “no-casa”, la autora decide pasarse al verso libre. Con <em>Bestiario del deseo </em>(2023) ya demostró sus aptitudes para desempeñarse como poeta. Las vuelve a mostrar aquí, cantando una y otra vez lo que enseñase Gaston Bachelard en <em>Poética del espacio: </em>La casa es el lugar que permite soñar en paz; sin la casa, el hombre resulta un ser disperso. Bien lo saben las personadas migrantes, por quienes Juana Gallardo siente particular empatía. En tiempos como los actuales, con la atención tan fragmentada por el tsunami informativo que nos arrebata (Byung-Chul Han, filósofo surcoreano, lo denuncia), se agradece que la poesía, convirtiéndose en “la casa del ser”, nos facilite la vuelta al silencio, la penumbra acogedora de las antiguas mansiones.</p>
<p>“El lenguaje es la casa del Ser. En su hogar habita el hombre. Los que piensan y los que crean con las palabras son los guardianes de este hogar”, proclamaba ya el polémico Heidegger en su <em>Carta sobre el Humanismo </em>(1947).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Juana Gallardo Díaz, <em>Grietas. </em>Sabadell, HakaBooks, 2025</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/05/02/el-lenguaje-la-casa-del-ser/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2228</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>  EL ASCENSO  IMPETUOSO DEL NAZISMO</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/25/el-ascenso-impetuoso-del-nazismo/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/25/el-ascenso-impetuoso-del-nazismo/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 25 Apr 2026 16:31:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2226</guid>
		<description><![CDATA[&#160; &#160; Durante los primeros años treinta del pasado siglo, el impetuoso ascenso del nazismo en Alemania resultó perceptible para los testigos sin anteojeras ideológicas. Lo denunció paladinamente en crónicas periodísticas el extremeño Francisco Vera (Alconchel, 1888-Buenos Aires, 1967), que supo captarlo en su tránsito hacia el I Congreso Internacional de Ciencias Históricas, donde representaría [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Durante los primeros años treinta del pasado siglo, el impetuoso ascenso del nazismo en Alemania resultó perceptible para los testigos sin anteojeras ideológicas. Lo denunció paladinamente en crónicas periodísticas el extremeño Francisco Vera (Alconchel, 1888-Buenos Aires, 1967), que supo captarlo en su tránsito hacia el I Congreso Internacional de Ciencias Históricas, donde representaría al Gobierno de la República Española (Varsovia, 1934). Dicho fenómeno constituye el núcleo de la novela que ese mismo año publicó Sully Carson (Surrey, UK, 1902-1941), testigo privilegiada de los acontecimientos narrados.</p>
<p>“La cruz torcida” (<em>Crooked Cross</em>) es la esvástica, el viejo símbolo que el partido de Hitler hará tristemente famoso. La joven escritora, impactada por aquella conmoción en sus viajes a Baviera, se propuso ponerla en solfa, a la vez que analizaba las posibles razones de lo que mostraba un ímpetu sociopolítico imparable, asombrosamente bien acogido por buena parte de la población alemana.</p>
<p>Dos son los protagonistas de la obra, espejo nítido de la realidad histórica en que se enmarca: Moritz Weismann, un apuesto cirujano católico, de origen y apellido judío, sospechoso de simpatízar con el comunismo (falso), vícitima de tratos infames, y su novia, Lexa Kluger, modelo de mujer capaz de enfrentarse a la ya casi omnipresente “bestia parda”. Sus propios hermanos, Helmy y Erich (tan distintos, de origen humilde, campesinos sin futuro), han decidido afiliarse e incluso adherirse a las SS, como también lo ha hecho el amigo Otto, un pretendiente radicalmente antisemita. Michael, inglés llegado a Baviera para aprender el idioma, alter ego de la autora, mutatis mutandis, es el más lúcido, por desinteresado, analista de cuanto estaba ocurriendo.</p>
<p><em>La cruz torcida </em>(primera parte de una trilogía, junto con <em>The Prisoner </em>y <em>A Traveller Came By</em>) <em> </em>transcurre desde las Navidades de 1932 al solsticio veraniego de 1933, el tiempo real en la que Carson la compuso. Publicada ese mismo año en Inglaterra, tuvo éxito e incluso conocería una feliz adaptación dramática, para caer pronto en absoluto olvido. Los avatares de la II Guerra Mundial y la pronta muerte de la autora, arrebatada por el cáncer, la sumirían en un casi absoluto silencio. Rescatada recientemente por Persephone Books (2025), Periférica ha decidido editarla con una excelente versión a cargo de Jesús González Yumar (no se traducen los versos de las canciones alemanas reproducidas) y el muy ilustrativo prólogo de Laura Freeman.</p>
<p>Libros como el de S. Carson cumplen a la perfección el prototipo de la novela propuesto por É. Zola y Stendhal: transformarse en “espejo de la realidad”, que debió convertirse también en profecía avisadora. Tanto que la hacen tan valiosa para conocer una época, como el mejor estudio, sin dimitir de su decidida voluntad literaria. En medio de una conmovedora historia de amor y fidelidad, se nos facilitan posibles claves para entender cómo en aquella Alemania, tanto la urbanita (Munich) como la rural (Kranach, pueblito a la sombra del alpino Nagelspitzel, limiítrofe con Austria), donde los complejos por la última gran derrota, la pobreza, el paro, los prejuicios raciales e ideológicos y la hábil propaganda de un prometedor futuro fanatizarán no sólo a la juventud, ni únicamente a las clases menos cultas. La novelista, encarnándolo en personajes bien definidos, sabe mostrar a los agentes de lo que ya eran agresiones rotundas contra comunistas y, sobre todo judíos, muchos de los cuales van desapareciendo en campos de concentración (se avisa de Dachau), aunque los vecinos callen, disimulen… y se aprovechen.</p>
<p>La tragedia personal con que acaba la obra adelanta la millonariamente colectiva del holocausto ya previsible, pero que al parecer ninguno de los países más o menos implicados supo o quiso tratar de impedir. Aunque la lectura nos abrume con la angustia del drama, el texto permite también relajarse en las hermosas y acertadísimas descripciones de los paisajes, desde las cumbres nevadas a los prados y huertos floridos; el relato de los usos, costumbres y festividades campesinas o el bullicio callejero de calles y plazas convertidas a menudo en mítines cuidadosamente organizados.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sally Carson, <em>La cruz torcida. </em>Cáceres, Periférica, 2026.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/25/el-ascenso-impetuoso-del-nazismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2226</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>            ENTRE EL REALISMO SOCIAL Y LA IMAGINACIÓN CREADOR</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/18/entre-el-realismo-social-y-la-imaginacion-creador/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/18/entre-el-realismo-social-y-la-imaginacion-creador/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 18 Apr 2026 17:06:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2223</guid>
		<description><![CDATA[&#160; Conocido también como poeta y novelista, Toni Castro (Villarta de los Montes, 1957), reúne en este volumen un buen número de narraciones, editadas casi todas ellas, no pocas en virtud de los premios recibidos, más tres textos inéditos hasta ahora ((El barril, La morrala, Un ligero contratiempo). Son seis lustros los que separan la [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Conocido también como poeta y novelista, Toni Castro (Villarta de los Montes, 1957), reúne en este volumen un buen número de narraciones, editadas casi todas ellas, no pocas en virtud de los premios recibidos, más tres textos inéditos hasta ahora ((<em>El barril, La morrala, Un ligero contratiempo</em>). Son seis lustros los que separan la composición entre la primera (<em>El toro</em>) y las últimas compuestas, lo que permite calibrar tanto las constantes, como las evoluciones de escritor tan maduro.</p>
<p>Pieza fundamental de la publicación es <em>La Fábrica, </em>novela corta con evidente contenido autobiográfico. Obtuvo en su día el premio “Fabio Quintiliano” 2004, que convoca el Ayuntamiento de Calahorra, responsable de darla a luz (2006). En casi un centenar de páginas, el protagonista refiere sus vivencias durante el trienio que estuvo trabajando allí, un taller de piedras industriales. El sujeto narrativo es justamente el propio autor, aquí presentado como “El maestro”. Después de terminar Magisterio, ya casado y con una hija, a la espera de aprobar las oportunas oposiciones, Antonio Castro logro que lo contratasen en aquella dura fábrica, donde desempeñaría faenas varias, desde las más duras físicamente a otras más suaves, como controlador de productos (mármoles y granitos pulimentados). Son un centenar de compañeros los que allí laboran, casi todos campesinos que truecan los míseros e inseguros jornales por las ventajas fabriles. Que tampoco son tantas. “El maestro”, sindicalista tozudo, no ceja en la lucha frente a los patronos por conseguir mejoras. Los retratos que va haciendo de los empresarios y trabajadores, con agudeza y un punto de ternura irónica, constituyen lo básico de la narración. Estaríamos ante un evidente testimonio de “realismo social”, sustentado en testimonios de primera mano.</p>
<p>Los relatos que siguen se distribuyen en dos grupos: los que se inspiran en anécdotas más o menos sustanciales, conocidas por el escritor a través de conversaciones de familiares o amigos y las “historias mínimas” sustentadas en experiencias propias. Entre los primeros sobresalen ls inspirados en la guerra civil del 36-39, relaciones de los más tristes y tantas veces contados sucesos (asesinatos, delaciones, purgas…) no sin numerosos gestos de generosidad. Quizás los más conmovedores resultan los inspirados en las referencias que Toni escuchó de su padre, hombre de profundas vivencias, que, siendo casi un adolescente, tuvo que luchar  durante la guerra civil en los dos  bandos, con los rojos por movilización forzosa, y en el ejército de Franco, al que se pasaría arriesgadamente una noche trágica (se recoge en una de estas narraciones). También su madre y amigos le contarían acontecimientos luctuosos, como los que recogen <em>La toquilla </em>y <em>Las arras, </em>entre los más conmovedores del conjunto.</p>
<p>Cierra la obra <em>El submarino</em>, relato al que se califica como “cuento absurdo”. No lo es, aunque, como los de su género, no respete las imposiciones de la lógica. La imaginación desata la fantasía de sus creadores, capaces de saltarse cualquier norma científica, por ejemplo, hacer que uno de los ingenios inventados por Isaac Peral aparezca repentinamente en la era de un pueblito ante los aldeanos atónitos. Más aún, que desaparezca de la misma inimaginable forma cuando políticos y periodistas, avisados por el Alcalde, vienen a ver el insólito fenómeno… que volverá a repetirse al siguiente año.</p>
<p>La capacidad del autor para componer los cuadros sociales de cada época, con evidente empatía hacia los más débiles, y el análisis psicológico de sus protagonistas resultan bien perceptibles. Como admira la riqueza de la prosa, en la que resalta el refrescante uso de las expresiones populares, próximas al refranero o a la jerga cotidiana de los grupos y clases sociales atendidas.</p>
<p>Las ilustraciones de cubierta e interior son de la joven Noelia Gómez Castro, enviadas desde Viena, donde estudia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Antonio Castro Sánchez, <em>Una novela corta, nueve relatos largos y un relato absurdo. </em>Badajoz, R.E. Editores Contacto, 2026</p>
<p><em> </em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/18/entre-el-realismo-social-y-la-imaginacion-creador/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2223</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>EL FABULARIO DE HOCHANDÍ</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/11/el-fabulario-de-hochandi/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/11/el-fabulario-de-hochandi/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2026 09:03:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2221</guid>
		<description><![CDATA[&#160; La utilización de seudónimos es clásica en la historia del arte y muy especialmente en la literatura. Escritores ha habido muchos que, por razones distintas, se sirvieron de un nombre falso a la hora de firmar sus creaciones. En épocas de censura, resulta un recurso comprensible y a veces se sigue debatiendo quién se [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>La utilización de seudónimos es clásica en la historia del arte y muy especialmente en la literatura. Escritores ha habido muchos que, por razones distintas, se sirvieron de un nombre falso a la hora de firmar sus creaciones. En épocas de censura, resulta un recurso comprensible y a veces se sigue debatiendo quién se oculta tras la ficción nominal. Por poner un ejemplo, aún no se sabe quién fue ese Reginaldus Montanus (¿Casiodoro?) que aparece en la cubierta de <em>Sanctae Inquisitionis Hispanicae Artes </em>(Heidelberg1567), el primer libro contra la Inquisición española.</p>
<p>Más complejo resulta el fenómeno de la heteronimia, que con Fernando Pessoa alcanzará un punto álgido. Se fingen identidades no simplemente por ocultar la propia, sino engendrando otra imaginaria, con cuya biografía, personalidad o estilo siente asimilarse el creador oculto a la hora de componerlas.</p>
<p>Podríamos estar ante hecho semejante. Hace un lustro, nos sorprendió agradablemente <em>Poesía elemental, </em>que firmaba Demetrio Meléndez Ruiz, autopresentado como un profesor que enseñaba con sumo ingenio los componentes de la tabla periódica. Dos años después, apareció con idéntica firma la novela <em>227 páginas, </em>autobiografía de un personaje cuarentón, al que en una reseña (HOY, 20-I-24) califiqué como paradigma del antihéroe contemporáneo. Aunque estudió COU, no quiso ir a la Universidad y trabaja como vendedor, merced a recomendaciones familiares, en un concesionario de vehículos de segunda mano localizado en Colmenar Viejo (Madrid). Ya metido en los cuarenta, se relaciona bien con los escasos compañeros, sobre todo la admirable amiga (santa) Mónica y soporta como mejor puede al empresario, cuya verborrea barroca, casi gongorina, es uno de los aciertos del libro.</p>
<p>Acabamos de leer <em>Estancias, </em>de Manuel Hochandí. Es el nuevo heterónimo de quien había escrito las dos obras antes citadas, Francisco M. Muñoz Méndez, nacido (1968) y criado en Zafra, donde reside, ya jubilado, tras haber ejercido como profesor de Historia en varios Institutos. La edición de las tres publicaciones dichas ha sido cuidada por el polifacético Francisco José Najarro Lanchazo, también zafrense (n. 1987) y responsable en España de RIL Editorial.</p>
<p>Ya en el título de este poemario, tan original por razones múltiples, aparece uno de los recursos que más nutren sus versos, la polisemia. De los diez significados que al término  “estancia” atribuye el Diccionario de la RAE, aquí se toma el que señala en tercer lugar: <em>Permanencia durante cierto tiempo en un lugar determinado. </em>Para tomar el pulso lírico al sentido de la vida, el meollo de la existencia, el autor va deteniéndose en cada una de sus 30 poemas sobre otros tantos seres, bien clasificados, según su tiempo de vida, cronológicamente referidos. Se cantará así a especímenes que solo gozan de escasos minutos (la Ephemera dánica o mosca de mayo; la típula oleracea o la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster); algunas de mayor consistencia existencial (la rana de la madera, el pulpo, el pingüino emperador); los más próximos a la especie humana (el bonobo), hasta los que parecen tener los secretos de la longevidad (la almeja de Islandia, el alerce patagónico), que concluyen con la turritopsis o medusa inmortal.</p>
<p>Tras cada composición, un código QR proporciona las oportunas imágenes para los lectores desinformados (que seremos la mayoría). Y, como temeroso de que incluso así la carga críptica de los versos no quedaría develada, Hochandí adjunta a todos los poemas una extraordinaria apoyatura de notas explicativas. El derroche de erudición histórica, científica y literaria es sencillamente impresionante. Son tan amplios los textos de su hermenéutica, que a menudo duplican la extensión del poema, necesitándose así la repetición del mismo para facilitar la lectura sinóptica.</p>
<p>Otra curiosidad del libro: el primer verso de todos los poemas es la cita literal de una obra admirada por Hochandí, quien se encarga de ofrecer extensa información sobre la misma. Entre los más grandes escritores evocados, españoles y extranjeros, ha querido rendir también este homenaje de transliteración a sus amigos de Zafra (el foco más activo, junto con Plasencia, de creadores extremeños): Dulce Chacón, Luciano Feria y Benito Estrella (sin olvidar a Rafael Chirbes, que vivió al lado, en Valverde de Burguillos, durante dos largos lustros).</p>
<ol>
<li>M. Méndez, maestro de metáforas, alegorías y personificaciones, nos regala a través de su heterónimo un singularísimo poemario, con lectura asistida, que, ajeno a cualquier moralismo, induce sutilmente a reflexionar sobre la condición humana.</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Manuel Hochandí, <em>Estancias. </em>Santiago de Chile/Barcelona,  RIL Editores, 2026</p>
<p><em> </em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/04/11/el-fabulario-de-hochandi/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2221</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
		<item>
		<title>DEL ANÓNIMATO ENOLÓGICO A LOS GRANDES VINOS</title>
		<link>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/03/28/del-anonimato-enologico-a-los-grandes-vinos-2/</link>
		<comments>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/03/28/del-anonimato-enologico-a-los-grandes-vinos-2/#respond</comments>
		<pubDate>Sat, 28 Mar 2026 11:41:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Manuel Pecellín</dc:creator>
		                		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

		<guid isPermaLink="false">https://blogs.hoy.es/libreconlibros/?p=2218</guid>
		<description><![CDATA[Aquel mar verde, cien mil hectáreas de vides en la fecunda “Tierra de Barros”, cada campaña produce ingentes cantidades de uvas. Pero sus caldos no conseguían romper el anonimato enológico. Se vendían a granel o eran destilados por quintales a marcas famosas lejos de las cepas madres. Hasta que un viticultor providente, ingeniero agrónomo, propietario [&#8230;]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aquel mar verde, cien mil hectáreas de vides en la fecunda “Tierra de Barros”, cada campaña produce ingentes cantidades de uvas. Pero sus caldos no conseguían romper el anonimato enológico. Se vendían a granel o eran destilados por quintales a marcas famosas lejos de las cepas madres. Hasta que un viticultor providente, ingeniero agrónomo, propietario de viñas y bodegas, se negó a hacer “vinos para cisterna” y tuvo la osadía de lanzarse a la aventura: producirlos con  calidad y nombre propio. Y así nacieron, a partir de 1976, los sorprendentes “Lar de Barros”, “Lar de Oro” y “Lar de Lares”. El productor comenzaba a plasmar en botellas un sueño que le rondó desde sus estudios de Ingeniería en Madrid. Aunque su capacidad onírica lo impulsa a superar otros límites y se empeña en producir cava en terrenos muy lejanos a la “depresión del Ebro”. Lo va a conseguir, en los 80 del XX, tras batallas múltiples, administrativas, legales e incluso lingüísticas. Y, para dejar memoria plástica de todas estas luchas, erige (2025) <em>in situ, </em>a su costa, un original museo.</p>
<p>Marcelino Díaz González (Almendralejo, 1946) no parece arredrarse ante dificultad alguna, como sus paisanos, los Conquistadores del Nuevo Mundo. Se explica así el título de la novela que presentamos y lo tienen como protagonista. Le ha conferido estructura F. A. Juan Mata Hernández, un salmantino arraigado en Asturias, también ingeniero agrónomo, con una notable obra narrativa y poética a hombros. Él ha dado forma literaria al cúmulo de noticias que la memoria de Marcelino fue proporcionándole. Por eso figuran ambos como autores.</p>
<p>Pero no se trata simplemente de una novela biográfica. Más de la mitad del relato (con 258 páginas) se dedican a los familiares del enólogo, saga empresarial cuyos orígenes proceden de Santibáñez de Béjar. En aquel entorno serrano limítrofe, provincia de Salamanca y diócesis de Plasencia, veremos discurrir a personajes singularísimos, ancestros admirables . El novelista se retrotrae hasta finales del XVIII. Combinando hábilmente imaginación con hechos reales, historia e intrahistoria, aparecerán la heroína que afronta la expulsión de los Jesuitas; los líderes guerrilleros contra los ejércitos napoleónicos (el Empecinado, el cura Merino, Julián Sánchez, el héroe charro); la célebre lady Smith (Juana María de los Dolores de León. Almendralejo,1798 – Londres, 1872) o Fernando VII (el Rey Felón).  De los acontecimientos nacionales evocados, ninguno tan bien contado como el “desastre” de Annual, referido por un humilde superviviente. Junto a ellos, hombres y mujeres de Santibáñez, con sus usos y costumbres, trabajos, enfermedades e ilusiones, un mosaico de casi dos siglos.  Así fue conformándose una genética caracterizada por la laboriosidad, la sencillez, la constancia y el buen entendimiento con las personas.</p>
<p>Sin duda, la tesela más brillante la constituye el abuelo Luis, buen amigo del “Rey de los Gitanos extremeño”, capaz de construirse desde Santibáñez un sólido patrimonio partiendo de la trata de mulas.</p>
<p>Lo incrementarán sustancialmente, enraizados ya en Almendralejo, el hijo y nieto homónimos, cuyos anuncios comerciales de “Marcelino Díaz” irán marcando propiedades crecientes.  A la vez que se narran las vicisitudes propias de sus empresas, el relato recoge numerosas noticias locales, a veces tan desgarradas e ineludibles en el inconsciente colectivo como “el crimen del pozo Airón”.</p>
<p>Entre las hazañas auténticas del protagonista, a las que más arriba aludí, figura el logro de una sentencia favorable, verdaderamente histórica, del Tribunal Supremo (1987) que permitió extender la Denominación de Origen «Cava” al término municipal de Almendralejo. A no pocos catalanes les produjo dentera. En su propio terruño, tardarían en reconocérseles los méritos, pero al fin la concesión de la Medalla de Extremadura (2025), promovida por el Club Senior, pone broche de oro a una carrera empresarial, acaso no clausurada aún, de un viticultor y bodeguero único. Tal vez sea el momento de brindar en su honor, quizás con un Vía de la Plata, ya clásico, o el más novedoso Puerta Palma Brut Reserva Van der Linde. Era importante vencer en la lid económica, cultural y lingüística.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>-Díaz González, Marcelino y Mata, Juan, <em>El Conquistador del Cava. El triunfo de la voluntad sobre el sistema. </em>Amazon, 2026.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>https://blogs.hoy.es/libreconlibros/2026/03/28/del-anonimato-enologico-a-los-grandes-vinos-2/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
	<post_id>2218</post_id><comment_status>open</comment_status>	</item>
	</channel>
</rss>
