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Categoría: Ahorra
Cómo separar las yemas sin problemas

Seguro que a más de uno le ha sucedido la siguiente estampa: Se te antoja cocinar y buscas la receta. A mí me dio por hacer un Tiramisú. Leí la receta y comencé con el primer paso: “Separar cinco claras de las cinco yemas”.

Desde el primer  momento, supe que iba a ser testigo de un desastre. Primero lo intenté como lo hacen las abuelas, rompiendo el huevo y moviendo la yema de un lado de la cáscara al otro. Demasiada pérdida de tiempo e inversión de paciencia.

Después probé con la técnica de romper el huevo en la mano, y dejar que la clara se deslizara por los dedos. El primero me salió de diez. El segundo también. Y cuando más confiada andaba, la cuarta yema se deslizó entre mis dedos. Presioné por aquello de no dejarla escapar, y como resultado, se rompió y se mezcló con todas las claras. Los cinco huevos, pasaron a nueve, y mi paciencia a cero en segundos. De eso no ando muy sobrada, como tampoco andaba sobrada de huevos.

Entonces pensé que, en estos tiempos de gadgets variopintos y para todos los gustos, tenía que existir uno que facilite la existencia y sobre todo, que me ayude a que el tiramisú, mi postre favorito desde ahora, no se convierta en una auténtica odisea cada vez que se me antoje. Y en efecto, buscando en Internet, en diferentes páginas web que venden utensilios de cocina, lo encontré como una luz que ilumina un túnel: los separadores de yemas.

Los hay de dos tipos. Aplicando la misma técnica que con las manos pero encima de una cucharilla con agujeros por donde cae la clara. Muy similar a un colador. Y el segundo, succionando la yema apretando el utensilio. Solución de pocos euros, menos de lo que cuesta una caja de huevos, como el colador, que no alcanza los dos euros, y sobre todo divertida.

Para los que son algo reticentes en esto de adquirir gadgets culinarios para cada problema que se plantea entre fogones, yo les digo, ‘tranquilos, no está todo perdido’. Hay un truco casero que no viene mal tener en cuenta. Tan solo se necesita una botella pequeña de plástico. Ponemos los huevos en un plato, un cuenco, lo que tengamos a mano y apretamos la botella para succionar la yema. Así de fácil y sencillo. Para los que sigan sin ver la facilidad del asunto bueno resulta este vídeo explicativo.

Si llego a saber esto el sábado me hubiera ahorrado huevos, paciencia y que de cena hubiera tortilla para todos. Eso sí, el tiramisú, buenísimo.

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Pañales de tela: ahorro y ecología

Mi amiga Lucía ha tenido un bebé este verano. Tiene otro hijo de año y medio que todavía usa pañales. Cuando nació su primer hijo decidió que le pondría pañales de tela. Compró algunos en Internet, porque no encontró ninguna tienda que los vendiera, y con el tiempo los ha ido haciendo ella misma. Los tiene de todos los colores y dibujitos, una monada. Cuando mi amiga empezó con esta historia la miraban como a un bicho raro, e incluso recibió más de una crítica por parte de otras madres con el argumento de que era un paso atrás. Con el tiempo, varias de sus amigas le han imitado y dicen estar encantadas.

Un reciente estudio de la Organización de Consumidores (OCU) ha estimado que las familias gastan 1.071 euros en pañales desechables por cada hijo, mientras que el gasto de los que compran pañales de tela está en torno a los 480 euros por 20 pañales que durarán todo el tiempo en que los necesite el bebé. Un ahorro de unos 600 euros.

Tanto los precios de los pañales de tela como los de los desechables aumentarán a partir de septiembre con la subida del IVA, en este caso de tipo general, lo que supondrá un incremento de los precios del 3%. En en post anterior ya hablé de la barbaridad de IVA que tienen los pañales, un 18%, lo mismo que los yates, por ejemplo.

Al ahorro se suma, según la OCU, otra ventaja, y es que, a diferencia de lo que sucede con los desechables, volver a usar los de tela ahorra una gran cantidad de basura. Cada niño utiliza entre 5.000 y 6.000 pañales, lo que supone un gran impacto para el medio ambiente. En este sentido, un informe reciente de la revista Opcions, especializada en consumo responsable, ha abordado el uso de pañales desechables y de tela desde la perspectiva medioambiental, y ha señalado que los segundos resultan mucho menos dañinos para el medio ambiente que los desechables.

Sin embargo, la Organización de Consumidores y Usuarios ha advertido de que el uso del pañal de tela también puede aumentar el gasto de agua y energía, debido a que los pañales de tela se lavan con mucha frecuencia. De ahí que haya ofrecido una serie de recomendaciones para que el lavado de los pañales de tela no suponga un elevado gasto energético, entre las que ha incluido lavar los pañales en frío y esperar a tener suficiente colada para poner en marcha la lavadora.

En España el mercado de los pañales de tela es aún incipiente, cosa que no ocurre en algunos países europeos, donde es la opción preferida por la mayoría de los padres. La venta de pañales de tela ha aumentado en nuestro país a raíz de la crisis económica.

Cuando pensamos en pañales de tela nos vienen a la cabeza los antiguos pañales, difíciles de poner, con los imperdibles y que había que lavar a mano, frotar y hervir. Los nuevos pañales de tela no tienen nada que ver con eso.

Hay diferentes tipos de pañales de tela, por lo que aconsejo a los que no los hayan usado nunca que se informen antes de elegir.  

Una de las preguntas más frecuentes entre los padres que quieren usar los pañales de tela es cómo lavarlos. Cuando uses pañales de tela necesitarás un cubo con tapa. Cuando le cambies el pañal al bebé simplemente echas el pañal usado en el cubo y luego… a la lavadora. Hay quienes prefieren aclarar el pañal antes de ponerlo en el cubo, pero no es necesario. Se pueden lavar con el resto de la ropa sin problemas, simplemente cuidando de no poner suavizantes ni lejías y reducir la cantidad de jabón. Con un bebé pequeño en casa se ponen muchas más lavadoras que antes. Los pañales te rellenarán esas lavadoras, y el único trabajo que te darán será tenderlos y recogerlos.

Para la caca, una forma muy sencilla de quitarla es poner el pañal en el wc o un cubo y darle con el chorro de agua de la ducha. Así, el residuo se irá al water y ya puedes poner el pañal en el cubo de los pañales.

En Internet se pueden encontrar numerosos vídeos en los que nos enseñan cómo ponerlos, cómo lavarlos, cómo hacerlos en casa, los tipos de pañales que hay…

 

ARGUMENTOS A FAVOR DE SU USO: 

­­1.- Cada niño usará una cantidad aproximada de 6.000 pañales en su infancia, lo que genera una inmensa cantidad de residuos. Además, el proceso de fabricación de los pañales desechables tiene un alto coste medioambiental. Son necesarias grandes cantidades de agua y energía, y los materiales utilizados incluyen maderas (lo que propicia la tala indiscriminada de bosques) y petróleo.

2.– Utilizando la media recomendada de 6/7 pañales al día, un bebé usaría, si usa pañales dos años y medio, unos 6.000 pañales. Se puede hacer todo el ciclo de pañales por poco más de 400€. El ahorro es considerable respecto a los desechables. A esto hay que añadir que los pañales los pueden heredar los siguientes hermanos, con lo que el ahorro sería total y que, una vez que no los vayas a usar más, se pueden revender de segunda mano, con lo que recuperas una parte importante de la inversión. Además se ahorra en cremas ya que hay menos irritaciones y puedes ahorrar más todavía usando también toallitas lavables.

3.– Son más saludable, porque minimizan el riesgo de escoceduras e irritaciones en los pequeños. Los pañales de tela no contienen materiales tóxicos, geles absorbentes, petróleo ni sustancias químicas que sí están en los pañales desechables. Hay que pensar que un bebé tendrá su piel en contínuo contacto con un pañal durante sus primeros años, y evaluar de qué materiales queremos que estén hechos esos pañales.

4.– Los pañales de tela son preciosos. Los tienes en muchos estampados y modelos diferentes y es entretenido comprarlos. Cuando los bebés se hacen grandes les encanta elegir el pañal que quieren llevar cada día. Muchas madres han aprendido a hacerlos ellas mismas y por poco dinero.

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Qué hacer si te aplican la subida de tasas en el billete de avión

La subida de tasas aéreas a partir del 1 de julio ha despertado la inquietud de los usuarios que adquirieron sus billetes de avión antes de la entrada en vigor de la medida en cuestión. Parece inevitable que algunas compañías como Iberia, Ryanair y Vueling apliquen la subida. Es más, esta última compañía ya ha empezado a comunicar a los viajeros el recargo con el que se repercutirá las reservas de billetes que tengan como origen cualquier aeropuerto español. Ryanair también ha avisado de que la medida implicará un sobrecoste en sus billetes. Ante esta situación, los consumidores no paran de repetirse la misma pregunta: ¿qué se puede hacer para no verse afectado por el repentino encarecimiento de los tickets?

La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) no ha tardado en facilitar unas instrucciones a seguir por todo aquel a quien la medida haya afectado directamente. Según explica, lo primero que hay que hacer es “revisar las condiciones generales para constatar si tal posibilidad estaba prevista”. No obstante, avisa de que “en el estado actual de las cosas, efectivamente pueden exigirte el pago“.

OCU advierte también de que si a pesar de no proceder el cargo, porque no estaba en el contrato, la compañía exige el pago al usuario, como lo más normal será que continúe interesado en el vuelo, deberá pagar el incremento y solicitar posteriormente el reembolso. Y en caso de que se trate de un billete de bajo coste, y el incremento de la tasa resulte desproporcionado en relación al precio inicial, puede solicitar la anulación del contrato con derecho a reembolso del importe total del precio del billete.

Por su parte, si el cliente afectado decide volar porque la anulación del vuelo le ocasionaría perjuicios mayores -anulación de vacaciones, reservas hoteleras, otros vuelos…-, tendrá que pagar el incremento, y en su caso intentar solicitar su devolución, demostrando los perjuicios que le habrían ocasionado las penalizaciones por cancelación de otros servicios. Asimismo, si el vuelo forma parte de un viaje combinado, la ley permite la revisión de precios siempre que no se aplique en los 20 días anteriores a la fecha de salida del viaje. Respecto a esta cuestión, la OCU señala que en este caso urge una homologación de la normativa turística. “Es preciso poner fin a este tipo de desigualdad de regulación de un mismo contrato, por la simple circunstancia de que se contrate de forma conjunta o independiente de otros servicios turísticos”, subraya.

El Juzgado de lo Mercantil número 8 de Barcelona ha declarado recientemente en una sentencia “abusiva y nula” la cláusula que permite a la aerolínea de bajo coste cargar el incremento en la tarjeta de crédito si las tasas suben después de hacer la reserva y antes de volar “porque priva al consumidor de su derecho de resolver el contrato si el precio final resulta muy superior al inicialmente contratado”.

Según explica, este tipo de cláusulas que prevén que puedan cobrarse incrementos son nulas por el hecho de no permitir al usuario resolver el contrato cuando la subida resulte desproporcionada en relación al precio del vuelo contratado, algo que podría llegar a ocurrir cuando se han comprado billetes ‘low cost’. Por ello, las compañías que incrementen los precios de los billetes deberán avisar a los pasajeros previamente para pedirles el pago de las nuevas tasas.

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Ahorra electricidad

Ya es la segunda vez este año que nos suben la luz. Al 7 por ciento de abril se suma ahora una subida del 3,95 por ciento. Los hogares españoles deberán hacer, por tanto, un desembolso extra de casi el 11% de media en este ejercicio para afrontar este consumo básico. El 15% de la factura eléctrica mensual de un hogar corresponde a la iluminación.

No nos queda más remedio que tomarnos en serio el asunto y hacer todo lo que esté en nuestra mano para ahorrar. Con una pautas de ahorro sencillas pero efectivas, como aprovechar la luz solar, apagar luces innecesarias o racionalizar el uso de los electrodomésticos, conseguiremos reducir el impacto en nuestra factura de electricidad. La revista Eroski Consumer, siempre preocupada por el consumidor, da unos estupendos consejos para que nos nos sea aún más difícil llegar a final de mes.

  1. Aprovechar la luz solar: en los meses estivales una óptima estrategia para ahorrar luz es utilizar la solar. Dura casi todo el día y es más natural.
  2. Utilizar bombillas de bajo consumo: se pueden sustituir todas las bombillas por las de bajo consumo. Tienen una vida útil mucho más larga que las incandescentes, utilizan menos energía eléctrica (entre un 50% y un 80% menos) y generan la misma iluminación. Su uso tiene efectos inmediatos en la factura de la luz. Son más caras, pero merece la pena instalarlas en todas las habitaciones, ya que el ahorro se reflejará en el recibo de los siguientes meses.
  3. Apagar luces innecesarias: el 15% de la factura eléctrica mensual del hogar corresponde a la iluminación. Se deben evitar situaciones que pueden elevar el gasto, como dejar encendidas las luces o aparatos en habitaciones en las que no se está, o que en una misma habitación haya sobreiluminación. Son circunstancias comunes, en las que apenas se repara, pero que encarecen de modo significativo la cuenta final de la luz.
  4. Racionalizar el uso de los aparatos domésticos: es posible hacer un uso más racional de los aparatos tecnológicos (reproductores, televisión, ordenadores…); hay que apagarlos cuando no se utilizan o usar los programas que llevan incorporados algunos de ellos para combatir su alto consumo. En lo que respecta a las lavadoras o lavavajillas, se aconseja poner en marcha estos electrodomésticos en menos ocasiones, con la carga máxima siempre.
  5. Ahorrar en las cocinas eléctricas: se puede rebajar la factura eléctrica al cocinar con vitrocerámicas, fuegos eléctricos, etc., si unos 5 o 10 minutos antes de terminar la cocción del plato elegido se apaga. Con el calor residual se termina el proceso de elaboración de la comida. Y no es recomendable abusar de esta fuente de energía, que tiene uno de los consumos más elevados en todo el hogar.
  6. Contar con una buena instalación de aire acondicionado: basta con colocar el aparato en un lugar con suficiente espacio para permitir la circulación del aire y evitar colocar objetos que obstruyan una adecuada ventilación, ya que, de lo contrario, el aparato trabajará más y, por tanto, tendrá un mayor consumo de electricidad, un aspecto que se reflejará en la factura mensual.

Las mayores medidas de ahorro se deben aplicar a los aparatos de mayor consumo (cocina eléctrica, lavadoras o lavavajillas). Para optimizar el uso de cada electrodoméstico, y no arruinarse en el intento, es importante conocer su consumo:

  • Cocina eléctrica: 6.000/8.000 W.
  • Lavadora: 2.000/3.000 W.
  • Lavavajillas: 2.000/3.000 W.
  • Plancha: 1.000/1.500 W.
  • Microondas: 500/1.500 W.
  • Nevera: 300/800 W.
  • Televisor: 50/200 W.
  • Equipo de música: 50/200 W.
  • Ordenador: 200 W.
  • Radio: 100 W.
  • Secador de pelo: 300/500 W.
  • Aspiradora: 1.000/1.500 W.
  • Cafetera exprés: 800/1.000 W.
  • Licuadora: 300/500 W.

El etiquetado energético informa al usuario sobre el consumo de energía y otros datos complementarios relativos a cada tipo de aparato a lo largo de su vida, por ejemplo: el ruido, la eficacia de secado y de lavado, el ciclo de vida normal, etc. Este tipo de información aparece en aparatos eléctricos tales como los frigoríficos, congeladores, lavadoras-secadoras y lavavajillas e incluso también en fuentes de luz como son las lámparas.

Las clases de eficiencia energética se pueden englobar en siete categorías desde la letra A hasta la letra G. ediante esta clasificación, se pueden comparar electrodomésticos del mismo tipo. Así, si se elige una lavadora de clase A, se consumirá menos de la mitad que otra de clase E, lo que supondrá un ahorro muy grande a lo largo de la vida útil de la lavadora. Aunque el costo inicial de los más eficientes sea mayor es una inversión que se amortiza a medio plazo.

Los electrodomésticos hay que utilizarlos por la noche porque la demanda de energía es más baja. Ya hablé de este asunto en un post anterior que interesa volver a leer.

Algunos consejitos, electrodoméstico por electrodoméstico:

LAVADORA

  • Lava en frío o baja temperatura, el 90% de la electricidad que se consume es para calentar el agua. Utiliza preferentemente los ciclos de lavado a 30º o 40 º y evita los de 90 º.
  • Para el lavado llena la lavadora y emplea programas económicos.
  • Limita el uso del prelavado a las prendas muy sucias.

LAVAVAJILLAS

  • Elige el programa más económico: éste limita el consumo de agua y calienta a una temperatura adecuada (50º C).

FRIGORÍFICO

  • El frigorífico sitúalo alejado de las fuentes de calor y con suficiente ventilación.
  • Mantén una distancia mínima entre la nevera y la pared.
  • Deja que los alimentos calientes se enfríen completamente antes de colocarlos en la nevera.
  • Evita mantener la puerta abierta mucho tiempo: puede ahorrar hasta un 5% de energía.
  • Descongelar cuando la capa de hielo supere los 5 mm.
  • Descongelando los alimentos en el interior de la nevera aprovechamos la energía que se ha utilizado para congelarlos.

ILUMINACIÓN

  • Aprovecha la luz del día.
  • Apaga las luces al salir de las habitaciones.
  • Utiliza luces próximas para trabajos como leer, estudiar… y elimina las luces indirectas que suponen gran consumo al tener que ser de mayor potencia.
  • Si tienes instalados tubos fluorescentes, continua utilizándolos, consumen mucho menos que las bombillas tradicionales.
  • Utiliza balastos electrónicos en vez de magnéticos en los tubos fluorescentes, y no los dejes encendidos si no los vas a usar. Ya no consumen mucho al encenderse.

AIRE ACONDICIONADO

  • Antes de comprar un aparato de aire acondicionado, plantéate si realmente lo necesitas. Existen posibilidades de refrigeración más baratas y ecológicas (toldos, ventiladores, etc.).
  • Cierra las ventanas y baja las persianas en las horas de más calor y ábrelas cuando refresque.
  • Colocar el aparato de aire acondicionado en una parte sombreada. Si lo colocas al sol su consumo será mucho mayor.
  • Utilizarlo siempre a una temperatura razonable, el frío excesivo aumenta considerablemente el consumo de energía.
  • Mantén limpios los filtros del aire acondicionado y no lo uses con las ventanas abiertas.

COCINA Y HORNO

  • Cocinar con olla a presión y con poca agua supone un ahorro del 50% de energía.
  • Tapando las ollas, cazuelas y sartenes conseguiremos ahorrar un 25% de energía.
  • La mejor opción para cocinar es el gas natural o butano, pero debemos mantener en buen estado los quemadores y evitar que la llama sobrepase el fondo de los recipientes.
  • No abrir la puerta del horno si no es imprescindible
  • No usar el horno para cocinar pequeñas cantidades de alimentos, ni para recalentar o descongelar.

AGUA CALIENTE

  • Una temperatura del agua de 40º C es suficiente para ducharse. Regula el calentador a esa temperatura para evitar calentar agua y luego enfriarla mezclándola.
  • Ahorrando agua caliente ahorramos energía. Todos los consejos para ahorrar agua son válidos para ahorrar energía.

ORDENADORES

  • Compra ordenadores que estén dotados de sistemas de ahorro de energía. Uno de los logotipos más extendidos es el conocido como Energy Star de la Agencia de protección ambiental de EEUU que garantiza que cada componente tiene un consumo inferior a 30 W. Otros logotipos son los de las marcas suecas Nutek y TCO
  • El monitor es el principal responsable del gasto eléctrico de los ordenadores y su tamaño determina su consumo energético. El salvapantallas que implica un ahorro significativo es el que funciona en modo black screen (pantalla en negro). Se aconseja un tiempo de diez minutos para que entre en funcionamiento.

ELECTRODOMÉSTICOS ‘EN REPOSO’

  • Muchos electrodomésticos siguen consumiendo energía mientras están apagados. Son los que quedan con un piloto encendido en posición de reposo o stand by a la espera de que alguien accione el mando a distancia, o los que funcionan con corriente continua e incorporan un transformador que permanece siempre encendido (radiocasetes, minicadenas, etc.), u otros que permanecen encendidos se empleen o no, como el vídeo, el amplificador de antena o el teléfono sin hilo. Estos consumos, pequeños pero permanentes, pueden hacer que un aparato consuma más energía en el tiempo que está en espera, que en el que está en uso. Por ello apaga los aparatos que queden conectados permanentemente a la red, exige a los fabricantes que indiquen en las etiquetas el consumo en reposo del aparato y elige aparatos que no registren consumos internos cuando no se usen.

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Vinagre para limpiar los azulejos

Los azulejos son los reyes de las cocinas y los baños, y es que es rara la casa que no cuenta con ellos en alguna de estas habitaciones. Su función aislante y protectora de paredes, así como la posibilidad de limpiarlos, algo que no podemos hacer sobre la pintura, los hace indiscutibles en estos lugares.

Aunque su limpieza es muy sencilla, no siempre los resultados acompañan. Y es que el paso del tiempo, unido a factores como la acumulación diaria de grasa o de cal dificultan en muchas ocasiones que éstos vuelvan a quedar relucientes.

Hay productos específicos en el mercado para esta tarea, pero os voy a recomendar los métodos que uso yo y que me dan buen resultado, tanto en los del baño como en los de la cocina, aunque cuando se trata de luchar contra la cal me decanto más por el vinagre y para la grasa prefiero el amoniaco.

Agua y vinagre

Vertemos agua y un buen chorro de vinagre blanco (un vaso) en un recipiente. Removemos y con la ayuda de un trozo de papel de periódico empapado en el líquido, vamos limpiando los azulejos. Finalizamos la tarea pasando un paño humedecido en agua, para retirar cualquier resto que pudiese quedar. Si los azulejos tienen acumulada mucha cal, brillarán como nuevos si los lavas con vinagre caliente. Espera un minuto a que se sequen y enseguida frótalos con un trapo limpio y suave. Te sorprenderán los resultados. También podemos limpiar los grifos y la alcachofa de la ducha. Para esta última, lo recomendable es desarmarla y dejarla en remojo con el agua y el vinagre, al menos una noche.

Aunque no lo creas, el vinagre, tiene más de 1.000 usos y casi todas las veces es más efectivo que cualquier producto comercial y mucho más barato. En algún post hablaré de este maravilloso producto que es un aliado estupendo para la limpieza del hogar.

Agua y amoniaco

Igual que el anterior, pero sustituyendo el vinagre por amoniaco. Sus resultados son muy similares, podemos elegir la versión que más nos guste. El amoniaco, otro fantástico aliado de la limpieza del hogar y del que ya escribí en una ocasión, es muy útil para los azulejos de la cocina, ya que es un magnífico desengrasante y además no deja rastro, cosa que sí ocurre con la lejía.

Jabón líquido y vinagre

Mezclar jabón líquido del que se usa para fregar, con vinagre a igual proporción. Debes agitarlo bien y usarlo instantáneamente aplicándolo con una esponja, y dejándolo por espacio de 10-15 minutos. Después quítalo con agua, también  sirve como bactericida. Se le puede añadir unas gotitas de limón.

Vapor de agua

Una manera rápida y económica para limpiar los azulejos de la cocina, es poner una olla a presión llena de agua al fuego. Cerrar ventanas y puertas. El vapor que desprenderá la olla, humedecerá los azulejos y reblandecerá la grasa que hay en ellos. Luego les pasas un paño seco, y listo.

Alcohol de quemar

Limpia los azulejos con alcohol de quemar y un trapo de algodón que no deje pelusa. Quedan con un brillo increible. Hay quien mezcla alcohol de quemar y amoniaco a partes iguales, añade un chorro de detergente concentrado e incorpora medio litro de agua y frota con un trapo o con papel de periódico. Una forma rápida de limpiar los azulejos del baño es pasarles un trapo empapado en alcohol, enseguida de tomar un baño, cuando todavía tienen vapor impregnado, ya que ablanda la suciedad.

 

PARA MEJORAR EL BRILLO: Tengo una amiga que una vez que termina de limpiar los azulejos con cualquiera de los métodos antes indicados, les pasa un paño limpio con limpiacristales y el resultado es muy bueno. En cualquier caso, si se hacen bien las cosas, con lo anteriormente expuesto es suficiente para lograr un brillo perfecto.

PARA LAS JUNTAS

Para la perfecta limpieza y blancura de las juntas también hay una solución muy eficaz. Hay productos. Incluso hay una especie de rotuladores que pintan las juntas y las dejan blancas. Pero lo que os sugiero es mucho más sencillo, económico y podréis repetirlo siempre que queráis. Basta con coger una botella de lejía de las usadas normalmente para la limpieza doméstica y un cepillo de dientes viejo, mejor si es de cerdas de dureza media o dura. En el mismo tapón de la botella de lejía, ponemos un poco de la misma. Ahí mojamos el cepillo de dientes y vamos frotando por todas las juntas. Es buena cosa usar unos guantes de látex, ya que vamos a estar con las manos mojadas en lejía un rato. Os recomiendo aplicar primero la lejía por toda la junta para que vaya actuando y seguidamente podemos proceder a frotar un poco en los sitios donde la suciedad esté más incrustada.

 

CAL EN LOS ELECTRODOMÉSTICOS

No puedo resistir la tentación de daros un consejo en el que el vinagre es el protagonista. Se trata de acabar con la cal que se acumula en los electrodomésticos, como la cafetera o la plancha, un problema muy común en el hogar, sobre todo en lugares donde el agua es dura, o sea, que tiene mucha cal. Existe una solución muy sencilla, económica y al alcance de todos. Bastará preparar la cafetera como si fuésemos a hacer café…. Pero no echaremos café en el depósito, tan sólo agua con vinagre. ¿Cuánto vinagre? Pues eso es cosa de cada uno. Si la cafetera está muy atorada, que ya casi no suelta agua, podemos usar el vinagre puro, ya que no es un ácido muy fuerte. Pongamos por ejemplo, que echamos un vaso de vinagre puro. Conectamos la cafetera y dejamos que actúe el vinagre. Si se trata de una limpieza de rutina, podemos diluir ese mismo vinagre en agua y volverlo a poner en el depósito, de modo que ahora serían dos vasos. Si sigue atorada, podemos usar vinagre puro de nuevo, aunque lo más normal es que lo que quede por hacer es enjuagarla preparando varias cafeteras con agua sin vinagre. Esto es muy importante (aparte de por el sabor), porque el vinagre tiende a ser abrasivo con el aluminio, lo pica u oxida, y nuestra cafetera puede tener algún elemento de aluminio en su interior. Enjuagándola perfectamente, no tendremos problemas.

Con la plancha de casa actuaremos de forma similar. Llenamos el depósito del agua con vinagre y darle al botón de autolimpieza, o bien dejar salir todo el vapor. Debemos pasarla por un trapo viejo, pues seguramente manchará. Finalmente, hacemos como con la cafetera: llenamos el depósito con agua limpia para aclarar. Si es agua destilada, mejor, pues arrastrará mejor restos de vinagre y cal que hayan podido quedar. Y así de fácil. Con una limpieza periódica, las cafeteras y planchas estarán siempre a pleno rendimiento y nos durarán mucho más tiempo.

 

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Mitos sobre el agua: no adelgaza

Todos sabemos que el agua es uno de los principales componentes de nuestro organismo, y su ingesta es necesaria para los tejidos, ya que una buena hidratación es fundamental para no caer enfermos. El agua es un elemento esencial para la supervivencia del ser humano y por ello ha sido y es objeto de múltiples leyendas urbanas, mitos y afirmaciones que, en la mayoría de los casos, tienen poco que ver con la realidad. ¿Las más populares? Que adelgaza, que es mejor la envasada que la del grifo o que es necesario beber dos litros al día. Hay que matizar algunas de estas creencias:

1.-Beber agua adelgaza.

Falso. El agua (sea del grifo o embotellada) tiene cero calorías, por lo que ni engorda ni adelgaza. A no ser que sólo bebas agua y dejes de comer, entonces sí perderías peso, pero acabarías muriendo de hambre. No parece una buena opción. Tampoco es cierto el mito de que el agua elimina grasas. El agua ayuda a depurar nuestro organismo y precipita la eliminación de toxinas, pero en ningún caso reduce nuestros niveles de grasa ni de los alimentos que ingerimos. Eso sí, algunos estudios han demostrado que beber agua antes de una comida no te hace perder kilos, pero llena tu estómago y comerás menos.

2.-Dejar de tomar agua en las comidas ayuda a que los alimentos engorden menos.

Esto es totalmente falso, ya que la comida tiene en sí misma agua dentro de sus componentes, al igual que nuestro cuerpo segrega sustancias líquidas para digerir los alimentos y que los nutrientes pasen a nuestro organismo a través de la sangre. Lo que sí es cierto que si nos atiborramos de agua durante la comida podemos tener una digestión más pesada, y más si utilizamos el agua como ayuda para tragar el alimento. Debemos tener en cuenta que no es conveniente tomar agua o cualquier líquido antes de terminar de masticar los alimentos que nos hemos llevado a la boca, porque esto sí puede afectar la fase primera y fundamental de la digestión que corresponde a la mezcla de los alimentos con la saliva a través de la masticación. Tomar agua para tragar los alimentos antes de terminar de masticarlos no ayuda a adelgazar, pero sí puede contribuir a la aparición de problemas digestivos.

3.-Hay que beber dos litros de agua al día. 

No. Debemos beber la cantidad de agua que nos pida nuestro cuerpo para calmar la sed. Obviamente en condiciones calurosas o de alta sudoración necesitamos incrementar la cantidad de líquido que bebemos para evitar la deshidratación. El cuerpo actúa como regulador de los niveles de agua, y lo hace realmente bien. Elimina los excesos a través del sudor y la orina, y cuando los niveles disminuyen, la sed nos empuja a beber más. En cualquier caso también puede obtenerse de la comida que ingerimos (frutas y verduras tienen el 80-90 por ciento agua) y de otras bebidas incluyendo la leche, el té o el café. Aunque es cierto que la cafeína tiene un efecto diurético, es muy leve en comparación con la cantidad de agua que contiene. La mayoría de estas bebidas contribuyen a cubrir la necesidad de agua del cuerpo, sin ningún riesgo de deshidratación. La gente que sigue esos consejos de beber mucha agua lo único que consigue es orinar mucho más, una orina muy clarita llena de agua sobrante, que no limpia los riñones sino que los hace trabajar en exceso.

4.-La ingesta de agua mejora nuestro tono muscular.

Esto no es del todo mentira. El agua es un elemento fundamental de las células que conforman nuestros tejidos. Mantener un buen nivel de hidratación ayuda a que nuestros músculos se mantengan más jóvenes y en perfectas condiciones para entrenar. En ningún caso el agua va a conseguir que se tonifiquen, pues esto se consigue con ejercicio. Es el ejercicio y no el agua lo que determina el tono muscular y nos permite tener un cuerpo firme. Si no haces ejercicios de manera disciplinada, por mucha agua que tomes no lograrás tener la figura corporal que deseas.

5.-El agua mineral es mejor que la del grifo.

En España esta afirmación no tiene fundamento porque el agua que sale de nuestras tuberías es potable y de calidad. Es cierto que en algunas zonas tiene demasiada cal y esto le da un sabor que no agrada a todo el mundo, pero se puede consumir. La OCU asegura que en nuestro país el agua corriente se puede beber con tranquilidad, aunque hay zonas en las que puede ser más dura, menos pura o con un sabor más desagradable. El agua del grifo está sujeta a requisitos de sanidad y seguridad muy estrictos y superiores a los controles de seguridad del agua embotellada, que además consume importantes recursos en el embotellado, transporte y venta de la misma.

 6.-La calidad del agua mineral depende del precio.

No siempre. La calidad no está relacionada con el precio. Hay mucho de publicidad. La OCU elaboró en 2010 un informe sobre 32 aguas minerales naturales que confirmaba que todas eran de calidad, sin embargo, la diferencia de precios según las marcas variaba hasta en 68 céntimos por litro. Además, a la hora de elegir hay que tener en cuenta qué uso se le quiere dar (agua de mesa, preparación de biberones, problemas digestivos, problemas renales…) porque no todas tienen las mismas propiedades.

 

7.-Las botellas de agua pueden reutilizarse.

Se pueden rellenar un par de veces en el mismo día, como mucho, teniendo cuidado de no exponerlas al sol ni al calor. Desde la OCU alertan de que, con el tiempo, algunos componentes del envase de plástico pueden migran al agua. No supone un riesgo inmediato, pero no es saludable. Si queremos tener agua fresca en la nevera mejor optar por las botellas o jarras de cristal.

8.-Todas las aguas envasadas son minerales.

Falso. En el mercado hay tres tipos de agua embotellada: mineral natural (agua subterránea, pura en origen, de composición mineral constante), de manantial (agua subterránea, pura en origen, de composición mineral variable) y potable preparada (agua que se ha tratado para hacerla potable).

9.- El agua es inocua

En principio podemos considerar que el agua no es tóxica. Sin embargo, beber demasiada agua podría causar un desequilibrio electrolítico en el cuerpo conocido como ‘intoxicación de agua’. Los atletas de deportes extremos, como los corredores de maratón, han sufrido en algunos casos esta afección. El esfuerzo que realizan hace que suden demasiado, conduciendo el cuerpo a la perdida tanto de agua como de electrolitos, incluido el sodio. Si bebieran mucha agua en un corto periodo de tiempo sin aportar los electrolitos perdidos, los niveles de sodio en la sangre caerían, lo cual pondría potencialmente poner en riesgo la vida del deportista.

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Sobre el autor Marta Pérez Guillén
Periodista por vocación. Pasota ilustrada de libre convicción, que escribiré en este blog de lo último de lo último, que mañana se convierte en lo necesario, y pasado ya está de moda. Sobre los trucos infalibles de la abuela, de la vecina. De todo lo que nos resulte útil para facilitar nuestra vida y que resulte divertida. Sobre cómo sobrevivir a las excentricidades y cómo convivir con las costumbres. Sobre todo esto, y más sorpresas girará este blog.

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