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Sed de champagne

2010 julio 8

Para serles franco les diré que desde la primera oportunidad de Villa al comienzo del partido contra Alemania ya me dio en la nariz que íbamos a pasar a la final. Algo parecido me ocurrió en las semifinales de la pasada Eurocopa frente a Rusia. Cuando presencié aquel excelente gol de Xavi, a la postre mejor jugador de la Eurocopa, marcando un gol en una gran jugada de Iniesta llegando desde atrás. En ese momento me di cuenta de que era una obviedad que íbamos a ganar el torneo. Ese gol era el ABC del fútbol, y España lo había conseguido casi sin despeinarse. Me inundó de buenas sensaciones que se tornaron verdaderas cuando nos consagramos como campeones de Europa. Ayer ocurrió algo muy parecido. El gol de Puyol es el vivo reflejo de la furia española, de la entrega, del empuje y la casta que siempre nos ha caracterizado. Les confieso, que en el momento del gol estuve a punto de gritar “Visca Catalunya” y aprender catalán para hablarlo en la intimidad en honor del autor del gol, pero con gran entereza pude contenerme.

No quiero presumir, pero se van cumpliendo una a una mis predicciones de estos últimos días, y si no revisen mis entradas correspondientes de cada partido en mi Blog. Tras un primer tropiezo contra Suiza (la famosa apatía de Vicente del Bosque, que ha tornado en sosez, observen que hoy apenas ha sonreído, ¡que tío más triste!) un partido discreto ante Honduras, uno regular ante Chile, ganar sin jugar bien contra Portugal e imitando a las más grandes frente a Paraguay, se puede decir que por fin sabemos competir, como clamaba Luis Aragonés. Se acabó aquello de jugar muy bien pero perdiendo injustamente, tener muy mala suerte o sufrir arbitrajes lamentables. Ahora se gana y punto. Y nos estamos acostumbrando a ganar como antaño a ser eliminados injustamente en cuartos. No hay vuelta de hoja.

 

Ayer, Del Bosque estuvo muy acertado sacando de inicio a Pedrito, pero éste, lamentablemente echó su gran partido por tierra cuando en una trascendental jugada, que hubiera decidido la semifinal para tranquilidad del combinado español, intentó meter su golito en vez de dársela a Torres, mucho mejor situado. Considero que quizás privarle de la final pueda considerarse un castigo excesivo y cruel, pero una buena bronca y volver de inicio al banquillo le hará reflexionar para que la próxima vez sepa que cuando el interés de tu selección está en juego, sobran las individualidades. De hecho fue el único momento del partido donde me preocupé. Uno ya lleva muchos partidos y mundiales a las espaldas para saber que perdonar determinadas ocasiones se acaba pagando con un alto precio. Afortunadamente ayer no fue así y prefiero quedarme por ejemplo con el partidazo de Iniesta, que está a un paso de convertirse en el mejor jugador del Mundial.

 

 

Ya sólo nos queda Holanda, selección que siempre ha despertado mis simpatías y que en los últimos años me enamora con su juego. En mi opinión hubiera sido un duro rival en la pasada Eurocopa, pero tuvieron un mal día y nos la pudimos quitar de en medio gracias a Dios. Como les contaba hace poco, ya hemos hecho los deberes, no hay presión ninguna y haga lo que haga la selección va a pasar a la historia y permanecerá para siempre en nuestros corazones. Si ganamos será estupendo, pero les advierto que si no tenemos suerte tampoco pasará nada. Yo no lo olvidaré mientras viva. Pero para ser objetivos y lamentablemente para los holandeses, España tiene sed, sed de Champagne, sed de celebraciones y triunfo y vamos a vender muy cara nuestra derrota.

En una de sus geniales píldoras, el Crack de las estadísticas de nuestro HOY “Misterchip” narraba que ninguna selección que ha empezado perdiendo ha llegado a ganar un mundial. Y es cierto, pero mi menda siempre ha opinado que a las estadísticas uno puede hacerles decir lo que mejor le conviene. Por ejemplo, ahí va una que se me acaba de ocurrir ” A día de hoy España nunca ha perdido ninguna final de un mundial”. Otra verdad irrefutable es que dichas estádísticas están hechas para romperse. Si a ello le añadimos que la excepción confirma la regla está claro que podemos ir enfriando el Champagne para el domingo. Aunque yo me declino por una botellita de mi mejor LOCH LOMOND. La naranjada que se la beban los holandeses, o también conocidos por los “orange”. Y que no se preocupen, que nosotros mismos se las preparamos, pues como bien dice nuestro director Ángel Ortiz, “para naranjas, las españolas”