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Mortadelo y la Olimpiada
Enrique Falcó 12-01-2012 | 1:45 | 0

El dibujante Francisco Ibáñez

 

Cuando uno se encuentra pasando por momentos de bajón anímico, con la resaca de las fiestas navideñas y la añorada ilusión perdida de los Reyes Magos, no queda otra que volcarse en noticias alegres y optimistas que ayuden a olvidarse de subidas de impuestos, cuestas (más bien rampas de lanzamiento) de enero y el horror de las reyertas y asesinatos que comienzan a asolar nuestra ciudad con una peligrosa asiduidad no deseada.

Mortadelo y Filemón uno y dos de su promoción (no se habían presentado más)

Mortadelo y Filemón uno y dos de su promoción (no se habían presentado más)

Ibáñez, el gran Francisco Ibáñez recupera las mejores historias de Mortadelo y Filemón en una colección especial de 60 volúmenes. Un buen momento para que sus más fervientes y agradecidos lectores recuperemos algunas de las viejas historietas perdidas u otras que no han superado el paso del tiempo. También para que los más jóvenes se animen a conocer al que quizás es el personaje de cómic más importante de la historieta española. 50 años nada menos contemplan al gran maestro del disfraz Mortadelo y a su jefe, Filemón Pi, el gran poeta (es la vida cual un grajo, pues tan pronto estás arriba como te vas para abajo) que presumía orgulloso tras colgar en sus paredes los méritos obtenidos durante su época de estudiante (Certificamos que Filemón Pi ha sido vacunado contra la viruela).

En una ocasión, hará unos diez años, pude intercambiar unas breves palabras con el maestro Ibáñez. Fue durante una firma de ejemplares en El Corte Inglés de Badajoz. Yo elegí para la ocasión uno de mis Súper Humor favoritos de la colección OLÉ, en la que figuraba mi aventura corta favorita “Un día de campo”. Mientras don Francisco me dibujaba un Mortadelo gigante en la primera página, me escuchaba sonriendo y el menda le comentaba “Don Francisco, todo el mundo le alaba a usted como un gran dibujante, y no puedo estar más de acuerdo, pero no le dan la importancia a otra faceta que parece pasar desapercibida. Usted será un gran dibujante, pero todavía es mejor guionista”. No olvidaré su gran carcajada rebosante de gratitud, ni sus posteriores palabras agradeciendo mi pequeño discurso. Me confesó que en más de una ocasión ha insistido en los medios de comunicación que él no era dibujante, sino historietista, y esa faceta lleva implícita ambas cosas.

 

Lo dicho, ocasión inmejorable para seguir disfrutando con Mortadelo, espero que por 50 años más. Como despedida, aprovechando que este reciente 2012 es año olímpico, quiero recordarles a todos ustedes las palabras que pronunció Mortadelo sobre el asunto de la Olimpiada. “O limpiada con bayeta, O limpiada con estropajo, relucirá su cazuela, con detergente Cascajo” Sencillamente genial. La verdad es que después de todo lo mejor de las Olimpiadas siempre han sido Mortadelo y Filemón. ¡Mil gracias don Francisco!

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El Secreto del Unicornio
Enrique Falcó 30-10-2011 | 8:56 | 3

Enrique Falcó. Tintinólogo

The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn

The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn

     “Tiemblo pensando en la futura adaptación de las aventuras de mi querido Tintín, pero les prometo que acudiré al estreno de la película con la mente más  abierta que de costumbre”.

 

     Estas palabras las dejó escrita mi menda el 28 de Agosto de 2010, en el artículo “Leyendo películas” publicado en este mismo diario. Más de un año después puede decirse que quien suscribe ha cumplido su palabra con creces, aunque afortunadamente no me ha hecho falta abrir la mente más de lo necesario.

 

     La impresionante película que Steven Spielberg y Peter Jackson se han sacado de la manga es un formidable ejercicio de acción, aventuras y excelentes efectos especiales que honran la memoria de la obra de Hergé, y de paso demuestran a sus colegas del mundo del celuloide, que existe la posibilidad de producir películas basadas en personajes de cómics sin la necesidad de traicionar los ideales del autor.

 

     Tintín, tras los fiascos de antaño, necesitaba por fin una película a la altura de la grandeza de su personaje. ¡Ya era hora de que una de las películas más esperada por niños, adultos y ancianos se ajustara a las expectativas deseadas para con uno de los héroes del cómic más universales de la historia!

 

     Más vale tarde que nunca, sobre todo si tarde significa una espectacular producción que incluso en el siglo XXI convertirá en aún más popular a un personaje que no puede ser más famoso.

 

Jackson y Spielberg con la criatura

Jackson y Spielberg con la criatura

 

El pasado viernes, al acudir al estreno de “El secreto del Unicornio”, la primera de las tres películas que el dúo Spielberg-Jackson (Tanto monta monta tanto) pretenden realizar si la taquilla otorga su consentimiento, en los momentos previos, sentí un cosquilleo en el estómago que no experimentaba desde que a los 12 años asistí en el viejo Cine Menacho de Badajoz al estreno de “Las Tortugas Ninja”.

 

    Desde los créditos iniciales el trepidante ritmo de las increíbles imágenes apenas te permite parpadear, a sabiendas de que corres el peligro de perderte cualquier detalle importante. Yo no sé si a ustedes les pasará lo mismo, pero en mi cabeza los personajes de cómic hablan de una manera especial, muy particular, y cuentan con voces muy peculiares, las cuales suelen decepcionarme en las adaptaciones cinematográficas.

 

      Es éste uno de los primeros elementos mágicos que se pierden y con los que inevitablemente surge el descontento. Al menos en esta ocasión, el doblaje al castellano es excelente. Por fin no cuenta Tintín con esa vocecita lastimera y frágil de la famosa serie de dibujos de mi niñez. Tintín posee en la película ni más ni menos que la voz de una persona mayor, porque aunque sea joven y de rostro aniñado, Tintín no deja de ser un adulto.

 

      Muchos consideran que el joven reportero es un adolescente, o que apenas cuenta con 20 años, y eso es realmente imposible. El hecho de que desde sus primeras aventuras ya sea un periodista de reconocido prestigio le imposibilita contar con menos de “veintimuchos años”. En mi cabeza siempre estuvo Tintín más cercano a los 30 que a la veintena. Sin embargo al cascarrabias y alcoholizado Capitán Haddock, no le restaría menos de 50 primaveras.

 

      Se echa de menos en la película escuchar los pensamientos de Milú y algún que otro insulto famoso del Capitán. No obstante las numerosas referencias al Loch Lomond cuentan como bien puedan imaginar con todas mi simpatías, al igual que se agradece la inesperada aparición del “Ruiseñor milanés” Bianca Castafiore, en un papel inventado a la medida para su lucimiento.

 

     No considero que la música sea poco apropiada, me recuerda a la de películas de detectives de los años 40, en plan Alfred Hitchcock, pero echo de menos un tema central reconocible como los que John Williams ha prestado a Indiana Jones, Superman o Harry Potter entre otros.

 

     Aun así “El secreto del Unicornio” de Spielberg no decepciona al gran público, niño o adulto, cuanto menos a los amantes del comic a pesar de las (por otra parte) necesarias licencias que se toma el director (y sus guionistas) para dotar de sentido a una historia que aunque esté narrada de manera diferente no deja de ser fiel a las aventuras del intrépido y valiente reportero, relegado en esta cinta a un papel secundario desde la aparición del “Capitán Haddock” a la media hora del comienzo del film, el verdadero protagonista junto a su abuelo, el Caballero “Francisco de Haddock”, y las contingencias de éste con el pirata “Rackham El rojo”.

 

Tintín y el Capitán Haddock en problemas en el film El secreto del Unicornio

Tintín y el Capitán Haddock en problemas en el film El secreto del Unicornio

El propio George Remí ya reconoció abiertamente en vida que no podía ser otro sino el gran Steven Spielberg, el director más adecuado para que trasladara a la gran pantalla las aventuras de Tintín.

Desde luego el reverencial respeto mostrado por el director es enorme, y si a ello añadimos el potencial del personaje y de sus aventuras estaba claro que el proyecto debía de concluir con tan excelente resultado. Es curioso que desde casi el principio del film el espectador prácticamente olvide que está visionando una película de animación. Esa mezcla de las capturas de movimientos de personajes del mundo real con la novedosa técnica del 3D convierte esta primera aventura de Tintín en una cinta única y exquisita, en la que la magia y el espíritu del cómic no nos abandonan ni por un momento.

Spielberg y Jackson han conseguido hacer realidad un sueño. Seguramente el gran público se olvide pronto de Indiana Jones (cuyo espíritu se halla presente en muchas escenas de la película) y a partir de ahora citen las increíbles escenas de acción de “El secreto del Unicornio” como lo mejor del director de ET.

Mi querido Tintín, nacido de la pluma de Hergé en 1929, y tras convertirse en el héroe por antonomasia del mundo del cómic del siglo XX, se prepara sin duda para presentarse tras esta película como el héroe cinematográfico del siglo XXI.

¡Por El Cetro de Otokkar!  No se la pierdan ¡Mil millones de mil naufragios! Yo aún diría más…y no me sean egoístas especie de bachibozuk ¡Lleven también a sus hijos!

Publicado en Diario HOY el 30/10/2011

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Descubriendo a Tintín (2)
Enrique Falcó 19-10-2011 | 12:44 | 0

 

El KARABOUDJAN, el barco del Capitán Haddock, donde Tintín es embarcado a la fuerza en

El KARABOUDJAN, el barco del Capitán Haddock, donde Tintín es embarcado a la fuerza en “El Cangrejo de las Pinzas de Oro”

 Hace algunos días, en la primera entrega de lo que pretendo sea una modesta guía para iniciarse en el maravilloso mundo de Tintín, (más de moda que nunca por aquello del inminente estreno de un película basada en sus aventuras) les presenté al personaje, su profesión, su modo de vida y algunas características imprescindibles para ir entrando en detalle en su maravilloso universo. Hoy me gustaría recomendarles sus primeras lecturas, en las que intentaré respetar en la medida de lo posible (que no siempre) el orden cronológico de las publicaciones de las aventuras de Tintín. Una de las innegables cualidades de las aventuras del reportero, es que cualquier aventura de Tintín puede leerse independientemente, incluido aquellas que comprenden doble aventura. ¡Tan grande era la maestría de Hergé! De hecho, quien suscribe nunca las leyó en orden cronológico, debido a que no todas se encontraban en la biblioteca de mi padre cuando era pequeño. Recuerdo con nostalgia que “El Cangrejo de las pinzas de oro” fue el primer cómic que leí con muy pocos años. Fluyen vagamente imágenes que de pequeño había visto de episodios de las las aventuras de Tintín que estuvieron emitiendo en televisión los fines de semana a mediodía a principio de los 80, por lo que de alguna manera no me era del todo desconocida la figura del simpático reportero del mechón y su perrito Milú. Me agradaba especialmente que Tintín fuera periodista, como mi padre, y así presumía delante de mis amigos. “Mi papá es médico y cura a las personas” presumía cualquier pedante amigo de la época- “pues el mío es abogado y salva a la gente de ir a la cárcel” se enorgullecía otro aún más pedante que el anterior. “Pues el mío es periodista, como Tintín” y todo quedaba dicho para mayor envidia de los niñatos de turno.

“El secreto del Unicornio” y “El tesoro de Rackham El Rojo” fueron las siguientes aventuras. No creo que sea casualidad, que en estas dos últimas, incluyendo escenas del “Cangrejo de las Pinzas de oro” se base la película de Steven Spielberg y Peter Jackson. De “El Cangrejo de las pinzas de oro” habría que destacar un hecho realmente relevante, y es que es en esta aventura en la que Tintín conoce al Capitán Haddock (tan empapado en LOCH LOMOND que su comportamiento llega a ser patético en algunos instantes), desde entonces inseparable amigo y compañero de aventuras. En esta fascinante historia, Tintín, a través de una pista en forma de lata de cangrejo, llegará a verse sin comerlo ni beberlo, tras una poderosa organización de traficantes de opio.

 

El

 

En “El secreto del Unicornio” Tintín, tras la inocente compra en el mercado viejo de un barco, obsequio para su amigo el Capitán Haddock, se encuentra con la inesperada posibilidad de hallar la pista del tesoro de un viejo pirata del siglo XVII. Cabe destacar la primera aparición del Castillo de Mounlisart (en esta aventura denominado “Castillo del Molino”) futura morada del Capitán, en la que Tintín pasará cada vez más largas temporadas, así como otro inquilino imprescindible que conoceremos en “El tesoro de Rackham El Rojo” el Profesor Silvestre Tornasol, en la que además podremos presenciar el feliz desenlace del hallazgo del tesoro de la mano de nuestros amigos.

 

Tintín aproximándose a las ruinas del

 

Con estas tres primeras aventuras, seguramente comiencen a cavilar suficiente información como para poder adentrase ya sin tapujos en el maravilloso universo Tintín. Además les vendrá de perlas cuando acudan a disfrutar de la película que se estrena dentro de pocos días. Como muestra de buena voluntad y en pos de que todos puedan tener acceso a sus aventuras, les dejo un enlace para que si bien no puedan hacerse con los cómics (además de en las librerías se encuentran disponibles en la Biblioteca Pública) no pongan ninguna excusa para deleitarse con el mayor héroe del cómic que jamás se haya creado.

 

El insustituible e indescriptible Profesor Tornasol

El insustituible e indescriptible Profesor Tornasol

 

En los próximos días, suficientes para que les dé tiempo de leer tranquilamente estas tres aventuras, nos adentraremos unos pocos años antes, disfrutando de las primeras aventuras que nuestro periodista favorito vivió en solitario. Que ustedes los disfruten, sin dejar de compartirlo con éste, su humilde servidor, en los comentarios de este blog o en el correo electrónico (blogdeenriquefalco@hotmail.com) donde pueden hacerme llegar sus dudas e impresiones. ¡Me huelo una marea de nuevos tintinófilos! ¡Ya lo celebraremos con un buen LOCH LOMOND!

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Tururú
Enrique Falcó 09-10-2011 | 4:25 | 2

Enrique Falcó. Náufrago en la marmita

El azar, el destino, o incluso la providencia, son quienes me obligan a escribir hoy sobre Astérix, habiéndolo hecho la semana pasada sobre mi querido Tintín. Quien lo iba a decir, rivales hasta en esta tribuna de opinión. Rivales sí, no se me extrañen. La de veces que habré escuchado a mis interlocutores la famosa frase “es que a mi Tintín no me va mucho… yo soy más de Astérix”. Esta frase me repatea ¡Por Júpiter! ¿Acaso son incompatibles? ¡Rotundamente no! Es más, estoy convencido de que a quien le guste Tintín ha de gustarle Astérix y viceversa. Esta “rivalidad” también la sufrieron en sus carnes los propios autores de tan célebres personajes, pues aunque en el fondo sentían un gran respeto y admiración por el trabajo de sus colegas no podemos obviar que Astérix le restó gran protagonismo a Tintín desde su aparición a finales de los años 50. Aun así dicha admiración la encontramos por ejemplo en guiños como el homenaje que Goscinny y Uderzo le dedican a Hergé en “Astérix en Bélgica” donde los policías Hernández y Fernández son los encargados de anunciar la llegada de Julio César al país, con su inconfundible estilo: “Julio César ha llegado a Bélgica” -dice Hernández- “Yo incluso añadiré algo más, Culio Jésar ha llegado a Gélbica”- apostilla su colega Fernández. El mismo Hergé les devolvió el detalle en su última obra en vida, “Tintín y los Pícaros” en un formidable dibujo que comprende un desfile de carnaval en el que puede verse a un tipo disfrazado de Astérix.

Pero lo que nos lleva hoy a hablar del héroe galo no es su rivalidad con el famoso reportero, sino la jubilación de Albert Uderzo, quien durante medio siglo ha ilustrado las aventuras de los galos más locos y divertidos de la historia. Junto a René Goscinny, uno de los mayores genios del cómic, formaron un tándem insuperable, y tras unos primero álbumes discretos dejaron para la historia algunas de las más brillantes joyas del papel, como por ejemplo “Astérix Legionario” y “Obélix y compañía” sin duda sus dos mejores trabajos. Nadie se resiste a partirse de risa en el primero con “Campodetenis”, el egipcio que continuamente pronuncia “Tururú” consiguiendo la carcajada de la concurrencia. O aquellos desternillantes diálogos en el segundo, entre “Obélix” y “Cayo coyuntural” empleando el lenguaje de los hombres de negocios “tú venir, tú comer conmigo, yo explicar a ti”. Cabe destacar también “El combate de los jefes” y los “menhirazos” de “Obélix” que hacen perder y recuperar la memoria alternativamente. O “El Escudo Arverno”, en donde podemos seguir los interesantes y moralmente satisfactorios consejos de Abraracúrcix sobre su idea de una dieta sana y equilibrada: “Hijos míos, cuando hay apetito todo marcha perfectamente” “Un vino de calidad ha de sentar bien forzosamente” “El secreto consiste en no abusar de las salsas”. No podemos olvidarnos del “Ferpestamente” de un ebrio Obelix en “Los Laureles del César” o dejar de deleitarnos con la calidad del dibujo en “Astérix y Cleopatra”. ¿Quién no recuerda el impronunciable nombre del Corso “Ocatarinetabelachixchix” en “Astérix en Córcega”?. ¿Qué amante de Los Beatles no conoce el nombre (Yelosubmarin) de la mujer del pescadero “Ordenalfabétix”?. El ciudadano congolés que ha denunciado el cómic de “Tintín en el Congo” debería tener más sentido del humor, como el que ostentamos los españoles cuando nos “despiporramos” con “Astérix en Hispania”: “Me llamo Sopalajo de Arriérez y Torrezno…pero en casa me llaman Pepe, para abreviar”. Esos bailes flamencos hasta las tantas, y ese ¡Olé! que no paran de repetir los hispanos, sin olvidar los cascos con cuernos y la fiesta de los toros.

El añorado René Goscinny retratado por Uderzo

El añorado René Goscinny retratado por Uderzo

Lamentablemente, tras la irreparable muerte de René, Uderzo se atrevió a continuar las aventuras de Astérix en solitario, y digo bien lamentablemente porque ninguno de los primeros álbumes alcanzó siquiera un ápice de la calidad y maestría de los realizados junto a Goscinny. Aunque es indudable que aprendió mucho junto al maestro, las aventuras creadas por el dibujante en solitario son un despropósito tras otro. La última década incluso presenta verdaderas tomaduras de pelo como “El Cielo se nos cae encima” que avergonzaría al noble René, cuyos restos se revuelven en su tumba con indignación ante la traición del que fuera su amigo y compañero. ¡Por Tutatis! ¡Si encima ahora Uderzo nos anuncia que a pesar de su retirada, las aventuras de Astérix volverán de la mano de un dibujante de sus estudios, que cuenta con toda su confianza! Lo mejor que pudo hacer Hergé antes de morir fue mostrar su voluntad de que nadie continuara escribiendo las aventuras de Tintín, algo que a Dios gracias, sus herederos respetaron. Para muchos amantes de Astérix sus aventuras acabaron en 1979 tras la muerte de Goscinny. Las obras de Uderzo no son más que una curiosidad, un divertimento infantil, pero no una aventura de Astérix.  Comprendo que son tiempos difíciles para todos, y que un álbum nuevo de Astérix significa muchos millones de euros de ganancias, pero conmigo que no cuenten. A las futuras obras del de momento desconocido dibujante, al igual que a los últimos petardazos de Albert Uderzo, les dedico las palabras del legionario “Campodetenis” de la 1ª Legión, 3ª Cohorte, 2º Manípula, 1ª Centuria: ¡TURURÚ!

Publicado en Diario HOY el 09/10/2011

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Descubriendo a Tintín (1)
Enrique Falcó 28-09-2011 | 11:56 | 4

Tintín y sus amigos

No deja de resultarme increíble la de gente que no conoce a Tintín, o más bien sus aventuras, es decir, sus cómics, ya que el personaje es de sobra conocido en todo el mundo. Dicha incredibilidad se torna más patente cuando la persona es conocida mía y somos más o menos de la misma generación, o lo que es lo mismo, que contamos con veinte-muchos o treinta-y pocos años.

Capitán Haddock; íntimo del LOCH LOMOND como quien suscribe

Algunos, como mi gran amigo José Carlos, me dice que a pesar de que animado por mí se ha decidido a leer sus aventuras, no acaba de pillarle la gracia a la maravillosa e influyente creación de Hergé, por lo que se me ha ocurrido escribir una especie de guía para iniciar a mis amigos lectores a tan grato e interesante divertimento, como son las aventuras de mi querido Tintín.

¡Ojo a los más puristas! Que no pretendo formar a tintinólogos ni profundizar sobre los aspectos políticos-sociales que acontecen en las aventuras del famoso periodista, simplemente es una manera de acercar el personaje a quienes aún no se han sentido tentados por su irresistible atractivo.

 

Hoy, para ir abriendo boca, me limitaré a contarles que Tintín no es más que un joven e intrépido periodista belga, adscrito al prestigioso semanario “Petit Vingtieme”. Su edad es desconocida, así como sus circunstancias familiares o afectivas, pero lo que es indudable es que posee unas extraordinarias cualidades detectivescas que le llevan a resolver los más misteriosos enigmas. Es curioso que apenas se le pueda ver una o dos veces realizando labores periodísticas, pero él siempre se presenta como periodista, y continuamente se refieren a él como el famoso periodista Tintín. Su educación, temple, sentido de la justicia y su valentía son algunos de los rasgos más sobresalientes de su personalidad. Siempre va acompañado de su inseparable perro Milú, el Fox Terrier más famoso, valiente e inteligente del mundo entero. A medida que avanzan sus aventuras, en los 5 continentes, ya sean países reales o ficticios, aparecen los secundarios de lujo, tan famosos o más que el propio reportero, como el Capitán Haddock, un viejo lobo de mar, íntimo del LOCH LOMOND, como quien suscribe, y con una lista interminable de originales insultos en su paladar. También, como no, los policías Hernández y Fernández (Yo aún diría más) o el despistado y duro de oído Profesor Tornasol.

Tintín, el viejo Capitán Haddock, Los Hernández y Fernández y el profesor Tornasol

Cabe destacar que nunca el apartado económico ha supuesto problema alguno para Tintín, así como la facilidad para pilotar toda clase de engendros mecánicos y voladores. Aunque a primera vista  no lo parezca, nuestro amigo Tintín es un tipo duro, que sabe pelear, y siempre está dispuesto a acudir al mismísimo infierno si se trata de ayudar a sus amigos.

 

El Capitán Haddock saboreando el más bello y dorado de los licores, LOCH LOMOND

 

Si aún no se animan a leer sus aventuras piensen que algo tendrá este muchacho rubio, con su característico mechón, que vuelve loco a millones de personas desde hace más de 80 años. Leer a Tintín significa divertirse y entretenerse aprendiendo los mejores valores. Cuando era niño, los catarros me los curaba con un vaso de leche caliente y un cómic de Tintín. Sus aventuras están asociadas a una parte de mi vida y es justo que quiera compartir algo tan entrañable con mis lectores. Tintín es el héroe, el amigo fiel del que siempre se puede esperar lo mejor. Pretender ser como Tintín significa desear ser mejor persona cada día. Si tras leer estas líneas, se animan por fin a conocerle, la semana que viene les iré recomendando cuales han de ser sus primeras lecturas. Vayan haciendo hueco en la estantería, porque les aseguro que acabarán rindiéndose. “Yo incluso añadiré algo más mi querido Hernández: Vayan rindiéndose porque acabarán haciendo hueco en la estantería”.

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El Coloquio de los Perros
Enrique Falcó 18-04-2011 | 12:00 | 0

Ayer fue un gran domingo. Además de la invitación de mis padres a cerveza y raciones en la “Cervecería Campañón”, y de las sinceras felicitaciones recibidas por mi artículo de opinión en HOY “Esperanza” sobre los sin techo y la ley que pretende el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, gocé del inmerecido honor de convertirme de forma oficial en colaborador de la prestigiosa revista literaria “El Coloquio de los Perros”. Aprovecho la ocasión para invitarles a todos ustedes a conocerla y muy especialmente a disfrutarla.

 

 

Es ésta una excelente revista en la que se pueden encontrar a algunos de los más importantes poetas nacionales, que en multitud de ocasiones adelantan a sus prestigiosas páginas poemas inéditos de futuros trabajos aún no editados o a punto de salir al mercado literario. También existen apartados para la profundización en diferentes autores, temas, y por supuesto para las entrevistas a distintos protagonistas del mundo de la cultura nacional e internacional. Evidentemente el cine, la televisión, la música y el cómic también ocupan el espacio de un “Coloquio de los Perros” que con cada número suma para la causa un importante volúmen de nuevos lectores ávidos de profundo entretenimiento y calidad de contenidos.

 

Ante la inesperada sorpresa de la petición de la dirección de la revista para prestar mi colaboración, no pude cuanto menos que responder con el artículo que siempre me hubiera gustado leer de The Beatles, donde profundizo sobre algunos de los más desconocidos aspectos de los cuatro de Liverpool.

 

Espero que lo disfruten, y que sean magnánimos con mi menda, pues es mi primer artículo largo para una revista. Aún me queda pulir y mejorar mi estilo, pero les aseguro que no dejaré de esforzarme para ofrecerles lo mejor, como siempre, el más exquisito LOCH LOMOND con más solera y el más delicioso en sus paladares.

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¡Hijo de perra rabiosa!
Enrique Falcó 16-02-2011 | 1:51 | 0

El pobre Schnauzi fue torturado y asesinado por un intento de ser humano, un ser bastante más animal que él mismo. ¡Un hijo de perra rabiosa!

El pobre Schnauzi fue torturado y asesinado por un intento de ser humano, un ser bastante más animal que él mismo. ¡Un hijo de perra rabiosa!

La primera vez que escuché el insulto que reza como título en el post de hoy me pareció una palabrota realmente grave y malsonante. Tendría 6 ó 7 años, y al igual que hoy me encontraba enfermo. En vez de ir a clase me dí el gustazo de quedarme calentito en mi cama, bebiendo zumos, con un cómic de Tintín como compañía, y nada menos que con uno de los grandes: “El Cangrejo de las Pinzas de Oro” donde descubrí por primera vez al viejo Capitán Haddock, que aunque no era más que una caricatura del grandísimo e importante personaje en que se convertiría posteriormente, presentaba ya esa lista interminable de insultos, tan rimbombantes y divertidos.

 

Como narraba al principio, fue en ese cómic donde escuché el insulto “hijo de perra rabiosa” y se lo escupieron a Tintín, que andaba disfrazado de mendigo en las calles de “Bagghar” el gran puerto de la costa marroquí. Tintín intentó colarse en el interior de la tapadera donde tenían retenido al pobre Capitán, y al ser descubierto, al tomarlo por un vulgar mendigo, le “invitaron” a marcharse dedicándole tan sonoro insulto.

 

Tintín y el viejo Capitán Haddock en problemas en el desierto en su primera aventura juntos: El Cangrejo de las pinzas de oro.

Tintín y el viejo Capitán Haddock en problemas en el desierto en su primera aventura juntos: El Cangrejo de las pinzas de oro.

 

Este exabrupto hoy, tantísimos años después, me sabe a poco, y ni siquiera entre todos los del Capitán encontraría alguno que hiciera justicia al mal nacido que deambula por las calles de nuestra ciudad (Badajoz, supuestamente) torturando perros y colgando videos de las salvajadas a los que los somete en Internet.

 

“Hijo de perra rabiosa” se me antoja tan inocente… y además no quiero insultar la memoria del pobre “Schnauzi” que aunque era de verdad un perro, hijo de una perra, en sus ojos se encuentran más restos de humanidad que en el maldito cobarde asesino que le arrebató la vida torturándolo lenta y cruelmente.

Inolvidable secuencia de

Espero que hallen cuanto antes a esa bestia, a esa rata de cloaca asesina. A veces pienso “¡Como me gustaría que no fuera precisamente la policía quien primero diera con él!”. ¡Ustedes ya me entienden! Pero no quiero parecerme ni en pensamiento a semejante inhumano.

Ni siquiera he tenido intención de visionar el video que el maldito loco colgó en la red, pues casi no he podido leer siquiera entera la noticia, con esos detalles tan escalofriantes.

Mas me gustaría que donde “Schnauzi” haya derramado sangre brotaran flores, unas flores enormes y vivas, de un color rojo y sangre, y obligaran al asesino a mirarlas, día tras día, en plan “La Naranja Mecánica”, que no pudiera ni parpadear, hasta que se volviera aún más loco, pues sabría que de alguna u otra manera, esas flores no serían más que el último aliento del pobre “Schnauzi” aferrándose con fuerza a la vida.

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OBÉLIX Y COMPAÑÍA
Enrique Falcó 19-08-2010 | 2:24 | 0

Acabo de leer a través del Facebook de Ángel Ortiz, director de Hoy, que muchos seguidores de Astérix se han enfadado por el uso de la imagen del guerrero galo y sus amigos en un anuncio de hamburguesas, que para no hacer publicidad, no diremos que se trata de McDonalds. Hombre, a un servidor, mientras no me lo tilden de gay, tampoco le va a mosquear especialmente. (Recuerden mi celebrado artículo “Tintín no es gay”, publicado hace unos meses en < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />la Tribuna del Diario HOY: http://www.hoy.es/v/20100704/opinion/tintin-20100704.html).

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Mi menda puede comprender que la imagen de mitos del cómic como pueden ser Astérix, Tintín, Lucky Luke, incluso Mafalda o el Propio Snoopy son muy golosas para las grandes marcas, ya que estos personajes que utilizan arrastran millones y millones de seguidores. Personalmente tampoco veo tan importante que Astérix se pimple una hamburguesa del McDonalds, los que vienen con el cuento de que se ha vendido al capitalismo y esas tonterías desvarían. Sólo se trata de un cómic y no hay que buscarle tres pies al gato. Y la verdad, es que estoy convencido de que a Astérix seguramente le gustaría comerse una hamburguesa, ¿por qué no? Ahora bien, sin faltar a la verdad y como experto en el mundo Astérix he de afirmar categóricamente que Obélix nunca lo habría hecho. ¿Por qué? Se preguntarán bastantes lectores. Pues por la sencilla razón de que conozco muy bien a Obélix y éste es un galo de costumbres. Obélix no perdona el jabalí, y sólo comería otra cosa para saciar su indomable apetito en algún caso remoto en el que no pudiera disponer del “singularis porcus” como se decía en latín.

Aún recuerdo por ejemplo la primera vez que comió caviar, y preguntó con toda la buena fe del mundo “¿y estas porquerías negra que son?

Comprendo que muchos fanáticos del cómic se mosqueen, pues es como si utilizaran a Tintín para anunciar LOCH LOMOND. Y que quieren que les diga, Tintín jamás bebía alcohol, ahora, el Capitán Haddock sería una imagen inmejorable para tal fin.

Lo dicho, el problema del anuncio quizás sea Obélix. Astérix y sus amigos quizás fueran un día a tomarse una hamburguesa con patatas al McDonalds, pero Obélix nunca, para él el jabalí es un asunto de fe. Aún recuerdo a Astérix y Obélix entrando en el restaurante de Marcus Perrus en “El escudo Arverno”. Astérix le dice al camarero “ante todo sírvenos dos jabalíes” y mi buen Obélix añade “para mí otros dos”.

Lo vuelvo a reiterar. Creo que la imagen de personajes ilustres del mundo del cómic, de dibujos animados, o mitos de la infancia, no deberían nunca emplearse a favor de ninguna causa, y ni mucho menos de una imagen comercial de cualquier producto. Si es que Obélix tenía razón “¡Están locos estos (romanos) americanos!”.

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