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¡BADAJOZ SUCIA!
Enrique Falcó 06-10-2010 | 1:59 | 0

Quien suscribe ya ha afirmado públicamente y en innumerables ocasiones a través de éste, su Blog, o en su Tribuna de Opinión del Diario HOY, lo mucho que quiere, ama y adora a su ciudad, Badajoz, a la que venera sobre toda las cosas y de la que no tiene intención de abandonar nunca.

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Siempre he considerado nuestra ciudad, Badajoz, no cual pueblo grande, como se empeñan muchos en su afán por despreciarla, sino como una capital pequeña, cómoda, tranquila, vistosa y apacible. Un buen lugar para vivir. Ahora bien, mi menda no por ello cierra los ojos ante la evidencia, y esta me corrobora a diario que Badajoz es una ciudad sucia, y me lo expresa cada día cuando la realidad me golpea en la cara abofeteándome implacable con toda su crudeza y obviedad.

Lo de los chicles mejor no volverlo a tocar, ya hablé de ellos en su momento en uno de mis primeros post, cuando realizaba mis primeras pruebas. Entonces aún no salía el enlace de este blog en las páginas locales de la edición digital y es muy probable que muchos no hayan podido leerlo, por lo tanto ahí va un pequeño recordatorio.

http://blogs.hoy.es/loch-lomond/2010/6/11/tengo-vaca-lechera

Ahora bien, el tema de la basura es para echarnos a los pacenses de comer aparte, y a todos los ciudadanos sin excepción. Y me incluyo, faltaría más. Ya saben ustedes que un servidor precisamente no destaca en el campo de la modestia, y no se achanta a la hora de contarles lo excelente y exquisito que es según las circunstancias. Pero no me negarán que cuando se han tratado temas donde quien suscribe queda a la altura del betún siempre he tratado de ser franco y sincero con todos ustedes. Reconozco que algún papel he tirado a la calle, aunque no es habitual en mi persona. Vale que tiene narices que no había una puñetera papelera por los alrededores, lo que no es excusa. Pero ahí va una verdad tan dolorosa como sincera: No reciclo, y les aseguro que me avergüenza confesarlo. No separo nunca la basura. Podría echarle la culpa a mis despistes, al poco espacio del que dispongo en la cocina, o a un pasotismo desaforado (como la gran mayoría de ustedes) pero mis botellas de cristal de LOCH LOMOND se mezclan con los tetrabrik de la leche, las latas de atún, las pilas usadas y los recambios de mi cuchilla de afeitar. Ahora bien (y tampoco es que con esto crea que ya me he ganado el Cielo) tenga que andar lo que tenga que andar por lo menos intento depositar las bolsas en los contenedores expuestos para tal fin, y no arrojo las bolsas de basura en el primer sitio que se me antoje.

FUENTE:J.V. ARNELAS

Tras leer el artículo de hoy miércoles 6 de Octubre de Natalia Reigadas (También les pego aquí el enlace porque merece la pena):

http://www.hoy.es/v/20101006/badajoz/larga-marcha-hasta-contenedor-20101006.html

no he podido sino menear la cabeza con un semblante de tristeza sin par. Lo de que el nuevo servicio privado tenga fallos al principio puede considerarse normal, y hay que darle un pequeño margen a la empresa para que pueda adquirir una gran cualificación en la limpieza y en la recogida de basuras de nuestra ciudad, pero lo que no se puede hacer es tirar la basura a la calle con tal de ahorrarnos andar unos pocos metros. Eso es hasta condenable. Está claro que el ejercicio de arrojar la basura no tiene por qué ser un acto cómodo, agradable y muchísimo menos placentero, es algo que estamos obligados a hacer sin más, y si uno se ve en la necesidad, o mejor dicho, obligación de andar unos metros más pues lo hace y no hay más que hablar, pero no podemos llegar al punto de comportarnos como los niños chicos, que esconden su cabeza detrás de un pañuelo pensando que como ellos no ven la luz del sol no se encuentran al alcance de las miradas de los demás. Los pacenses debemos reflexionar y mucho sobre nuestro comportamiento con la basura y todo lo referente a mantener limpia nuestra ciudad, y yo el primero, pues les confieso que cuando viajo por ejemplo a Sevilla a casa de mis cuñados Olivia y Jesús se me cae la cara de vergüenza cuando observo las molestias que se toman para separar los botellines de cerveza, el papel, y en definitiva el resto del reciclado.

FUENTE: J.V. ARNELAS

Les juro por el Cetro de Ottokar que a partir de hoy voy a hacer un esfuerzo sobrehumano para colaborar con el reciclado de la basura. Prométanme ustedes al menos, que abandonarán la fea costumbre de tirar papeles y pegar chicles en la calle, y que por vergüenza torera arrojarán la basura en el contenedor colocado para tal fin, y no donde les venga en gana. Háganlo por ustedes mismos, por Badajoz, a ver si podemos llegar a ser una ciudad limpia, o al menos pseudo – decente. Mejor una larga marcha hasta el contenedor que una rápida huída de una ciudad azotada por la contaminación y los malos olores.

Mi amigo Jesús Nieto, me comentaba ayer noche muy enfadado por el facebook sobre este tema, que da la sensación de que en esta ciudad carecemos de todos los valores imprescindibles: Educación, respeto, civismo o vigilancia… a ver si podemos poner un poquito de nuestra parte para intentar restarle al menos un ápice de tan dolorosa verdad. ¡Mil millones de mil millones de naufragios!

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BADAJOZ: Ciudad de baches
Enrique Falcó 02-09-2010 | 1:30 | 0

Sobra decir que reírse del prójimo no puede considerarse como un ejercicio saludable ni mucho menos educado. No cuento entre mis amigos aquellos que utilizan la risa para menospreciar debilidad o defectos físicos de otros. Un servidor es partidario de reírse siempre de uno mismo, pues la risa puede envolverlo todo, y disfraza desde el rubor a la vergüenza. Ahora bien, sólo es permisible en mi humilde opinión, reírse del prójimo en un caso concreto. Cuando quizás llevado por las prisas, la distracción, o su propia torpeza, resbala o tropieza en la calle a la vista de la concurrencia. Ayer cerca de mi casa, en < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />la Calle Menacho, mis propias gafas presenciaron el morrazo morrocotudo de una jovencita de unos 15 años. Iba hablando por el móvil al estilo de las niñas de ahora. “O sea tía, que fuerte, pero que me estás contando, venga, fulanito está buenísimo, vale luego nos vemos, venga guay que te cagas…” y en estas que tras tropezar en un baldosín saliente de tantos que hay en la ciudad, debió perder pie y tras una especie de media vuelta cayó de espectacular culazo sobre la acera. Además, tras estrellarse en el asfalto, las diferentes piezas de su móvil rodaron por diversos lugares, el paquete de cigarrillos rubio desperdigó varios pitillos sobre el cemento. Del mechero de la joven ni rastro. Como comprenderán ante tal espectáculo la risa estaba plenamente justificada.

No obstante, las tres personas que la ayudamos a levantarse y recoger sus objetos personales (al móvil le faltaba piezas…descarao) nos mordimos los labios hasta casi sangrar para no faltar a nuestros principios de buena educación. Pero tras observar que no había heridas ni fractura (eso ya no tiene ni puñetera gracia) y que la chica muerta de vergüenza seguía su camino tras agradecernos la ayuda tímidamente, a los tres nos empezó a entrar la risa floja. Uno de los buenos samaritanos, un joven de unos 20 años dijo de pronto “¡Árbitro penalty!” (Compréndanlo, la fiebre Iniesta del último Mundial aún culea, y nunca mejor dicho). A lo que inmediatamente mi menda replicó ”¡No señor, se ha tirado. Expulsión!” y allí nos estuvimos riendo un rato hasta que cada uno marchó hacia su destino. Repito, no es educado reírse del prójimo, pero ante una caída como ésta se hace la vista gorda, ¡Faltaría más!.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

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COMPREN DIARIO HOY
Enrique Falcó 21-08-2010 | 12:01 | 0

El otro día leí en Diario HOY un artículo de Jaime Álvarez Buiza que me gustó especialmente. “De periódicos (I)” rezaba por título, y me encantó eso de (I) porque seguro que significa que hay continuación.

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La verdad es que hay por ahí mucho tacaño. Por Dios, que el Hoy Vale 1 Euro señor mío. No comprendo como una persona que literalmente devora un periódico, es decir, que goza con el placer de su lectura, no puede gastarse un mísero euro para no tener que estar pendiente de que quede libre el periódico del bar de turno. Como en mi casa el periódico (además de algunos otros por supuesto el HOY claro) no ha faltado nunca, era muy raro que quisiera ojearlo en algún bar. Desde hace unos años que abandoné el domicilio familiar, debido a mi jornada quizás no pueda seguir la edición impresa a diario, pues no me es posible salir de casa todas las mañanas, pero no pierdo detalle de la edición digital, y en cuanto salgo de mi casa siempre que puedo compro el periódico para hacer lo mismo que el señor del artículo, empaparme de él, pero de “MI” periódico, no de uno comunal de una cafetería. Los periódicos de los bares son algo muy práctico y es una buena atención para con el cliente, y están muy bien, porque puedes consultar en un momento alguna pequeña cuestión, como la película que echan por la noche, o ver a que hora es el partido, o consultar los horarios del cine, o por supuesto, si aún no lo has leído, entretenerte con su lectura mientras degustas tu desayuno, pero siempre un ojeo, de una manera rápida, pues es de muy mala educación acaparar un periódico que está a disposición de todos.

He hablado en numerosas ocasiones de lo importante, práctico y divertido que es disponer del periódico en tu propia casa. La de veces que habré escuchado “en mi casa no es costumbre comprar el periódico”. “¡Pues mal hecho!! Responde mi menda “¡Deberías empezar ya a cambiar de costumbres cuanto antes!”

Amigos míos, comprar el periódico es un hábito muy saludable, que les ayudará a estar informado de lo que pasa en su ciudad, país, y en el resto del mundo. Además de algo de cultura, que nunca viene mal, les proporcionará unas horas muy gratas de ocio siendo un elemento más en el menú de su desayuno diario. Si ustedes leen el periódico y lo tienen en sus casas, sus hijos también lo harán, y no se convertirán en unos cafres incultos y tacaños que se desviven por conseguir el diario comunal de cualquier cafetería para ahorrase un miserable euro. Además si se trata de ahorrar lo mejor es suscribirse. Y lo más cómodo. Sale mucho más barato que comprarlo a diario y encima lo tienes debajo de tu puerta a primera hora. El servicio es fenomenal, se lo garantizo, y la comodidad total.

Quien suscribe está esperando un par de meses, a que me entreguen mi nueva casa, donde me estableceré definitivamente y por muchos años si Dios quiere. Lo primero que haré será suscribirme al Diario HOY. No quiero renunciar al placer del que disfruté durante tantos años en casa de mis padres. El de poder saborear la primera taza de café empapándome de las noticias y del aroma mezclado con el olor a la tinta del Diario HOY. Ya lo dice Joaquín Rodríguez Lara, mi nombre huele a tinta. Pero a tinta del Diario HOY, por supuesto.

Amigos míos, permítanme un valioso consejo: Compren cultura, compren entretenimiento, compren educación e información para ustedes y los suyos. Compren el periódico. Compren Diario HOY.

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VECINOS Y RUIDO
Enrique Falcó 17-08-2010 | 12:01 | 0

Leí ayer en la edición digital del Diario HOY una noticia sobre el problema que acarrean los aparatos de aires acondicionados. Sin lugar a dudas, la mayoría de éstos hacen un ruido horroroso, no lo vamos a negar. Yo mismo tengo problemas con él, pues mi aparato está situado en una zona poco apropiada y a mi vecina de abajo le vibra la casa entera cuando conecto mi aire.

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Como personas coherentes que somos, ella comprende que las altas temperaturas a las que nos somete el calor consigan que mi aparato siga funcionando a toda mecha hasta algo más tarde de las doce de la noche. Yo, también como persona de sentido común procuro en la medida de lo posible no recurrir a él cuando el calor no es la causa de mi insomnio. Lamentablemente no es éste el único problema de ruidos que existe en una comunidad. En los comentarios de la noticia se habla de perros o de niños pequeños. A mi se me ocurren muchos más, como los adictos al bricolage los domingos o días de fiesta por la mañana, los melómanos que escuchan música a todo trapo a horas inapropiadas o los “arrastramuebles” que son un nuevo tipo de vecino que se vienen prodigando mucho en los últimos años, y parece ser que tienen una alarmante necesidad de arrastrar muebles a las tantas de la mañana.

Independientemente de cual sea la causa del ruido, hay que entender que vivir en comunidad es difícil, muy difícil. Si ya es harto complicado vivir con tus padres y hermanos, o con tu pareja, cuanto más con gente a la que no conoces y con la que no siempre tienes una relación de amistad. Aún así hay que hacer un esfuerzo, y hay momentos y ocasiones en las que hay que ceder o ponerte en la piel de tu vecino. Si todos actuamos con cordialidad, respeto, educación y sentido común, estoy convencido de que los vecinos que cohabitamos en comunidad conseguiremos ser más felices durante nuestra estancia en un determinado piso. Mi vecina de abajo hay veces que se quejará de que mi aparato de aire no la deja dormir, pero seguro que si nuestra relación es cordial, se aguantará si estamos en alerta naranja, ya que yo no me quejo cuando su perro me fastidia la siesta, porque tengo que entender que los perros no son personas y no se les puede explicar que tienen que estar callados cuando van a salir. Mis vecinos de enfrente tienen niños pequeños, y a veces hacen ruido, pero yo me aguanto, porque cuando mis amigos vienen a casa y nos estamos hasta las tantas en mi salón bebiendo y armando jaleo ellos no dicen ni mu. Son sólo algunos ejemplos de lo que debe ser una relación cordial entre vecinos. Yo siempre intento ponerme en el lugar del otro, porque estoy convencido de que aguantarme a mí tiene que ser un verdadero coñazo…para los vecinos también.

Ya saben: Civismo, respeto, educación, sentido común, empatía, y sobre todo buena voluntad.

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SONRISA CONTAGIOSA
Enrique Falcó 14-08-2010 | 12:01 | 0

Una de las cosas más bonitas que han dicho de mí en la vida es que tengo sonrisa contagiosa. Estas palabras las dijo de mi humilde persona mi entonces compañero de grupo en LICH, Luis Grajera, para mí el tío Luis, tras una actuación en Salamanca en el año 99. Estábamos haciendo botellón tras una memorable actuación, en el piso de mi cuñada Olivia, que entonces se encontraba estudiando allí y mi menda se quedó frito en el sofá. No es de extrañar, pues fue un día muy divertido pero especialmente duro. Desde bien temprano cargar todo el equipo, furgoneta, viaje a Salamanca, descargar, montar, actuar, de nuevo desmontar, cargar, descargar… Si a ello le añadimos que malcomimos con prisas y que durante la actuación me metí para el cuerpo 8 ó 9 Coronitas con Tequila (que es lo que bebía entonces) pueden imaginarse que tras la euforia de una gran actuación me abandonaran las fuerzas. Me quedé medio sopa en el sofá, y en un momento que me desperté pude oír bien claro a Luis comentarles el tema a los presentes. Decía que era una persona que daba mucha alegría, porque mi risa era contagiosa. No les interrumpí y seguí durmiendo con una mueca de felicidad en los labios, pues ya les digo que es una de las cosas más bonitas que me han dicho nunca. Jamás hablé con Luis del tema y nunca le dí las gracias, pero aún lo recuerdo como si fuera ayer y siempre, en el fondo de mi corazón le estaré agradecido por sus palabras, ya que yo soy de la misma opinión.

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Me gusta la gente alegre. No me entiendan mal, no los confundan con payasos bocazas que intentan hacer reír a base de meterse con las debilidades o defectos de las personas, sino con la gente que de verdad me transmite felicidad y alegría. El hecho de que yo pueda de alguna manera conseguir que alguien se sienta mejor es una recompensa plena. Ya les he comentado que aparte de los muchos comentarios que recibo en este blog, como en mi Facebook, también me envían correos electrónicos, pues tengo puesta una dirección para tal fin:

blogdeenriquefalco@hotmail.com

Sin faltar a la verdad he de decir que hay algunos correos que no hay por donde cogerlos. Me insultan de una manera cruel y desproporcionada, se los juro, me dicen unas barbaridades que no acabo muy bien de comprender. Yo sé que a todo el mundo le gustaría escribir en el diario HOY, y que todos los blogeros de Extremadura querrían tener un enlace en la edición digital de HOY para multiplicar por miles sus visitas, pero eso no es justificación alguna para la clase de insultos con la que me obsequian algunos lectores descontentos, por llamarlos de algún modo. Yo, ya lo saben, siempre trato de responder. Me gusta participar en el blog, no soy el típico que deja el rollo y se desentiende. Me gusta responder a los comentarios y críticas, y participar de alguna manera en los interesantes debates que se forman a veces, pero esa clase de insultos no pueden esperar contestación. Acepto las críticas, pero con un mínimo de respeto, educación y sentido común. No obstante, y sigo sin faltar a la verdad, la mayoría de los correos son muy positivos, y en un 90 por ciento coinciden en una cosa. Les hago reír, les hago un poco más felices. A ellos o a los suyos, y ya les digo, para mí no hay mayor cumplido ni cosa más bonita. Aunque no pueda contagiarles con mi sonrisa sí pudo hacerlo con mis palabras, y les aseguro que no deja de ser menos placentero. Esto justifica todos los esfuerzos para que no pase un día sin que deje de escribir alguna historia para ustedes. Hoy mismo sábado, mientras leen estas líneas, mi menda se encuentra fuera de la ciudad, en una casa rural, disfrutando de la naturaleza, haciendo barbacoas, bebiendo y refrescándose con los suyos. Sin embargo estoy hoy viernes < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />13, a las 2:30 de la madrugada, pocas horas antes de emprender mi viaje, escribiendo estas líneas para que el sábado no se queden huérfanos de mi artículo. Me encanta contagiarles mi sonrisa a través de mis palabras si éstas les hacen pasar un buen rato. Hoy es buen día para agradecer todas las muestras de cariño que me envían y levantar mi copa de LOCH LOMOND por ustedes. Esto no es más que el principio, pues si les apetece que sigamos riéndonos juntos, que sepan que a mí, historias no me van a faltar para seguir contagiándoles, ya que ustedes son los que me contagian a mi las ganas de seguir haciéndoles un poco más felices cada día.

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CRÍTICAS
Enrique Falcó 06-07-2010 | 12:23 | 0

Critíquenme. No se preocupen. Háganlo sin miedo. Abiertamente y con toda confianza. Yo encajo las críticas con una deportividad envidiable y una parsimonia y gracia demoledora. Llámenme niñato, engreído, chulo, presumido, gordaco, prepotente… lo que se les ocurra. Digan de mi menda lerenda que escribo fatal, que soy un enchufado y que no cuento más que “memeces” y tonterías en mis tribunas de los domingos o a diario en mi Blog. De verdad, no me importa. Me atrevería hasta a decir en plan de broma que incluso me pone cachondo, ¿Por qué no? Qué se le va a hacer, cosas del morbo, que no tienen sentido ni explicación alguna. Por supuesto, que como a todo hijo de vecino hay cosas que pueden dolerme más que otras, pero también es cierto que me encanta leer todos los comentarios que dejan en mis artículos, o los emails que me mandan ustedes (los leo todos, y los que me escriben también podrán certificar que contesto a todos con sinceridad y humildad) siempre acompañado de un copazo de LOCH LOMOND para paliar el mal trago. (También los hay, y muchos, muy bonitos y amistosos, no se vayan a pensar)< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

¿Pero saben un secreto? Hay veces que uno aprende y mucho de las críticas, y no sólo de las constructivas, pues estas quizás se agradecen sobremanera, sino también de las destructivas. No deja de haber algo de razón en muchas de ellas. A mi, ya les digo no hay nada que más me guste que una crítica desproporcionada y a saco. Sobre todo en la edición digital de este mismo diario, donde entre los agradables comentarios de amigos, conocidos y afines lectores que me felicitan por mis artículos, te encuentras de vez en cuando con alguien que en vez de castigarte con su indiferencia, bien por aburrimiento o quizás por mala leche, te dedica “cariñosos” comentarios al estilo “vaya montón de chorradas” “está claro que este tío tiene un problema mental” “¿pero este que se cree?” “¿Me vas a decir tu si yo le tengo que hacer o no un regalo por el día del padre a mi viejo? Si tu no quieres al tuyo es tu problema” “esto en vez de un artículo parece un diario, vaya morro” “¿pero este se cree Alfonso Ussía escribiendo el tratado de las buenas maneras o que?” “¿Quien demonios es este tío para darme a mi consejos?” “Menudo Friki” etc. Lo dicho, música de Mozart para mis oídos. Para empezar por la sencilla razón de que para criticarme de esa manera primero han de leerme obligatoriamente, y ahí estarán todos de acuerdo conmigo en que esto es algo tan lógico como innegable. Y segundo, porque me hacen sentirme con algo de superioridad sobre ellos, ya que la mayoría de las veces demuestran no haber entendido nada de lo que he querido decir, casi siempre medio en serio medio en broma. De todas formas, amparados por el anonimato, los insultos o críticas carecen de valor alguno.

Existen personas muy susceptibles que encima no detectan la ironía a < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />< ?xml:namespace prefix = u1 />10 centímetros de sus fosas nasales, y ahí lo siento amigos pero uno ya no puede hacer nada. El que tenga complejo de inferioridad que acuda a un psicoanalista y que se las apañe como pueda, porque mientras tanto, yo seguiré aguantando el tipo con una sonrisa, y encima aprendiendo sobre como cabrear al personal, y ver que temas pueden tocarle más la fibra sensible.

Háganme caso amigos (van a tener razón mis detractores, le estoy cogiendo gustillo a eso de dar consejos) y no se enfaden ante las críticas, todo lo contrario, escúchenlas, aprovechen todo lo que les pueda ofrecer para aprender de ellas y utilícenlas para su uso personal. Es una gran verdad aquella de que desgraciadamente no podemos gustarle a todo elmundo, y siempre habrá alguien en contra de nosotros. En cuanto a sus opinione exprésenlas sin miedo, pero con argumentos y de manera seria. Las opiniones también pueden cambiarse, y las críticas pueden ayudar a darnos cuenta de que hay cosas que deberíamos de eliminar quizás, o por el contrario descubrirnos que efectivamente no las debemos modificar bajo ningún concepto. Sean críticos ustedes también, pero no de la manera que les hablaba anteriormente, críticos con fundamento, argumentando siempre el por qué no están de acuerdo con determinadas cosas.


Por tanto no tengan miedo de criticarme, pero ya saben, intenten siempre que sea dentro de los límites del respeto y con toda la buena educación del mundo de la que se pueda disponer para evidenciar que algo no nos gusta, pero también les anuncio, que a una palmadita en el hombro, o alguna palabra bonita de ánimo de vez en cuando tampoco le haré ningún asco.

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