Hoy

img
Etiquetas de los Posts ‘

insultos

Una bandera y tres colores
Enrique Falcó 15-10-2012 | 1:08 | 0

 

Enrique Falcó. Orgulloso de lucir la bandera de su país

 

Una bandera y tres colores. Roja, amarilla y roja... ¡Quien no quiera verlo es ciego!

Una bandera y tres colores. Roja, amarilla y roja... ¡Quien no quiera verlo es ciego!

Desde bien pequeño (como diría Millán Salcedo: Recuerdo que era muy niño cuando nací) la bandera de España siempre llamo mi atención por lo bonito de sus colores. Nada menos que el rojo y el amarillo, mis dos colores favoritos. Nunca entendí aquello de roja y gualda, que total, igual da. Aunque eso de los dos colores tardé un poco más de la cuenta en asimilarlo, tanto el menda como sus compañeros de pupitre.

Aún recuerdo a la pobre doña Loli Márquez, mi “seño” de primero de EGB en el General Navarro (El mejor colegio de Badajoz), cuando intentaba sin éxito enseñarnos cómo eran las banderas de nuestro país y nuestra comunidad autónoma.

Con la bandera de Extremadura no hubo problema. Tres colores, Verde, blanca y negra.

Con la bandera de Extremadura no hubo problema. Tres colores, Verde, blanca y negra.

     Con la de Extremadura no hubo problema alguno y todo quedó bien claro desde el principio. “Niños” –preguntaba en voz alta doña Loli – “¿Cuantos colores tiene la bandera de Extremadura?” – “¡Tres!” – Gritábamos bien alto al unísono. “¿Y como es?” Volvía a preguntar doña Loli – “¡Verde, blanca y negra!”.

Hasta ahí todo perfecto. Pero de repente llegábamos a la enseña nacional y aquello ya no estaba tan claro. “Niños, ¿Cuantos colores tiene la bandera de España? “¡Tres!” volvíamos a gritar a viva voz para desesperación de doña Loli. “Roja, amarilla y roja“.

Doña Loli intentaba corregirnos “No niños, son dos colores…” “¡Tres!” volvíamos a gritar incapaces de concebir en nuestra mente que nuestra propia profesora no tuviera tan claro como nosotros una cuestión que era tan cristalina como evidente. “No, niños” – Doña Loli lo intentaba una vez más – “La bandera de España tiene tres franjas, pero son sólo dos colores porque…” “¡Tres!” Gritábamos de nuevo. Y doña Loli nos dejaba y nos daba por imposibles. Y es que a nosotros, cuando nos acostumbrábamos mentalmente a algo, era muy difícil hacernos cambiar de opinión. No sabíamos qué era eso de franjas ni nos interesaba lo más mínimo. Para nosotros la bandera de España tenía tres colores, y era roja, amarilla y roja. Quien no lo viera era ciego, así de claro, y nadie iba a hacernos caer del burro.

A muchos les molestó en su día que Gasol fuera el abanderado olímpico. A él se le ve encantado.

A muchos les molestó en su día que Gasol fuera el abanderado olímpico. A él se le ve encantado.

Sirva esta simpática anécdota, mis queridos y desocupados lectores, para mostrarles y hacerles entender que jamás la bandera de España ha supuesto problema alguno en mi persona, y cuanto menos nunca ha servido para hacerme una mala idea de aquellas  que la ostentan sin complejo alguno. Bonita y llamativa, con mis dos colores (¡tres!) favoritos, no despierta más que emociones positivas y una pequeña brizna de orgullo y satisfacción.

Con o sin escudo nacional. Jamás con el rancio águila franquista ni con el hortera toro de Osborne que últimamente tanto se prodiga. A mí, el pollo me gusta a la plancha, y soy más de fútbol que de toros. Ustedes ya me entienden.

El pasado 12 de octubre, fiesta nacional aunque algunos tuvimos que currar como si fuera un día de diario, de la manera más natural, muchos ciudadanos españoles colgaron su bandera en el balcón de sus casas. Quien suscribe no tuvo que hacerlo, pues sigue ondeando la misma enseña que mi “cuñapa” Jesús me regaló pocos días antes de la Eurocopa 2012. Desde el momento en que la colgué, lució tan bonita, que decidí que allí se quedaría para siempre, hasta que consumida por la lluvia y el viento callera a fundirse en el asfalto para ser sustituida por otra.

Para septiembre del año que viene añadiré la de Extremadura. Este año no tuve tiempo, con la organización del viaje para la boda de mi amigo “el poeta” a quien por cierto, no le hace especial gracia lo de la bandera. Y no es el único. Este tiene que ser el único país en donde te miran mal por lucir los colores de la bandera de tu nación. Ya sea en un polo, en un reloj, en el coche o en el balcón de tu casa. En cuanto muestras simpatía por algo tan normal el apelativo y san Benito de facha es lo primero que se les ocurre a algunos para insultarte. Jamás lo harán si luces la bandera de Italia, de Francia, del Reino Unido o incluso la hortera estadounidense. ¡Por el Cetro de Ottokar! ¡Cómo es posible que a alguien le moleste y ofenda tanto una bandera que nos representa a todos!

No de forma muy ortodoxa pero así de digna luce la bandera de España en el balcón de mi hogar.

No de forma muy ortodoxa pero así de digna luce la bandera de España en el balcón de mi hogar.

Tras la consecución de la última Eurocopa por la selección española de fútbol, se hablaba mucho en las tertulias televisivas y radiofónicas de pacotilla de la “normalización” que los más jóvenes habían hecho de la bandera nacional.

Personajes de alto calibre en televisión como la “venenito” Belén Esteban y Makoke, o Josemi en la radio narraban entusiasmados y maravillados cómo los jóvenes paseaban la bandera de España sin rubor ni ningún tipo de vergüenza. Vergüenza debería darles a ellos y a tantos catetos e ignorantes que insultan a la bandera de su país escupir tantas chorradas por semejantes tragaderas.

Tras los éxitos de la selección española de fútbol se habla de la

     Y ahora voy a hablarte a ti, que tanto desprecio muestras por la bandera que te representa. A ti, que se te llena la boca de insultos contra las personas que lucen la enseña de su país en el balcón.

 ¡Qué eso no es malo! Y ni mucho menos reprobable. ¡Qué no te enteras o no te quieres enterar! Soy español, y soy extremeño. Y no sólo no me da vergüenza como a ti, sino que estoy orgulloso.

No soy ningún facha, y mucho menos un fascista. No tengo por qué ser de derechas ni votante del PP, ni ser homófobo, ni racista, ni nazi, y ni mucho menos mala persona por mostrar respeto y orgullo a la bandera de mi país.

Una bandera bien bonita y con tres colores preciosos. Roja, amarilla y roja. ¡A ver si nos vamos enterando!

 

Publicado en Diario HOY el 14/10/2012

Ver Post >
Llamar a las cosas por su nombre
Enrique Falcó 26-02-2012 | 6:08 | 5

 

Enrique Falcó. Gordo con sentido del humor

No me voy a descubrir a estas alturas, estaría bueno, después de más de dos años dándole a la tecla para ustedes. Pero me atrevería a afirmar que quien siga regularmente mis artículos adivinará en mí humilde persona (dicho sea de paso con todo el respeto hacia las personas) gran capacidad para encajar deportivamente las críticas, aunque éstas sean demoledoras. En más de una ocasión, incluso me he atrevido a afirmar que las críticas me ponen cachondo (con todo el respeto del mundo para los cachondos), qué se le va a hacer, cosas del morbo, que no tienen sentido ni justificación alguna. Será seguramente por aquello que un amigo me enseñó de que no hay que tener en cuenta los elogios, pues estos te debilitan y consiguen acomodarte, y con ello bajar la guardia. Las críticas sin embargo son como puyazos, que a los toros bravos los hace valientes, mientras que a los mansos (que a pesar de todo según La vida de Brian van a heredar la tierra, en detrimento de los gansos y los queseros) los pone a la defensiva. Soy tan masoca (y que los masoquistas no se me ofendan) que hasta ofrezco un correo electrónico para que el personal se despache a gusto. También, mis desocupados lectores sabrán, que si soy docto en algo es precisamente en llamar a las cosas por su nombre, ya me entienden, que no escribo “Los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa” (no me refiero a la Rua dos Anjos Pretos de mi amigo el poeta Ángel Manuel Gómez Espada) sino “Lo que pasa en la calle”.

 

Ocatarinetabelachitchix el corso, susceptible y orgulloso

Ocatarinetabelachitchix el corso, susceptible y orgulloso

 

El pasado jueves, en este mismo diario, don Jesús Gumiel Barragán, presidente de COCEMFE en Badajoz, publicó una carta en la sección “Cartas al director” en el que pretendía dar un pequeño tirón de orejas a quienes, amparándose en la intención de provocar la risa, o bien de insultar o denigrar, hacían referencia a personas con discapacidad. No puedo estar más de acuerdo. El problema es que “a modo de pincelada” no se le ocurrió otro ejemplo que el de mi artículo del pasado domingo Con ánimo de ofender, en el que quien suscribe utilizó la expresión “me da la sensación de que en el fondo nos hablan como si fuésemos subnormales” para criticar algunas palabras de los políticos. Hace hincapié don Jesús además en el título del artículo, desconociendo sin duda que se trataba de un pequeño homenaje al maestro Pérez Reverte, pues así se titula su primera recopilación de artículos, donde juega (como era mi intención) con la famosa frase “Sin ánimo de ofender”. En ningún momento, válgame Dios, he tratado jamás de molestar a personas con discapacidad, además no me gusta usar esta palabra,”discapacidad”, entre otras cosas porque a estas personas las considero bien capaces. Subnormal no es más que un adjetivo que significa que una persona tiene una deficiencia mental de carácter patológico. Bien es cierto que muchos la utilizan como insulto y para hacer reír, pero ese es su problema. Lo que no comprendo es cómo don Jesús Gumiel Barragán pone al menda de ejemplo cuando no pretendía ni una cosa ni la otra.

Hemos llegado a un punto de susceptibilidad en el que parece que nos molesta todo y hay que ir pidiendo perdón continuamente. Personalmente estoy muy concienciado de las adversidades que sufren estas personas (¿Quién no tiene amigos o familiares con problemas?) pero no me creo en la obligación de pedir perdón a todas ellas por utilizar una palabra. Durante la carrera coincidí en un curso con un chico ciego (que me perdonen los invidentes, y de paso también los videntes) y jamás se molestó cuando a la hora de hacer un trabajo coloquialmente alguien le preguntaba “como lo ves”, o cuando alguno comentaba que el otro día se puso “ciego de pasteles”. La normalidad en el lenguaje no debería hacerle daño a nadie, y tampoco el buen sentido del humor. Cita don Jesús al maestro Gila, del que recuerda que nunca empleaba palabras malsonantes ni ofensivas para hacer reír. Aunque debo ser bastante más joven que el señor Gumiel no significa que no haya visionando bastante más videos que él del gran maestro del humor. Y podría representarle gags enteros, palabra por palabra. Le recordaría cuando el genio hablaba con las criadas (todo mi respeto para las empleadas de hogar) por teléfono “Sí mi amor, sí mi reina, sí mi tesoro… es la criada… es más tonta… además confunde las palabras…me dice el otro día “Mi novio llora mucho en el cine porque es muy semental”. Qué quieren que les diga, me parto de la risa, igual que cuando parodiaba a los paletos de pueblo (mil perdones a los paletos y a todos los pueblos) “Su padre nos dijo -me habréis matao el hijo…pero lo que me he reído- y va la madre y se enfada, la tía asquerosa, y mi madre dijo – pues si no sabe aguantar una broma que se vaya del pueblo”.

 

No creo que nadie de pueblo, por muy pequeño que sea, se moleste por las divertidas ocurrencias del maestro Gila

No creo que nadie de pueblo, por muy pequeño que sea, se moleste por las divertidas ocurrencias del maestro Gila

 

Lo dicho, que sin ánimo de ofender, me gusta llamar a las cosas por su nombre, y al que no le guste puede privar a sus delicadísimos ojos de leer mis escritos, pero que se abstenga de intentar quedarme en evidencia públicamente tildándome de lo que no soy. Alguna vez por teléfono, cuando el interlocutor no me pone la cara, me ofende con frases como “ah sí, alto, moreno, fuertote” o “gordito” “regordete” u “obeso”. Me gustaría que dijera “Ah sí, alto, moreno, gordo, con gafas”. Nunca me molesto si se refieren a mí como gordo, porque estoy gordo, de la misma manera que si me dicen guapo, ya que soy tremendamente atractivo (con especial perdón a los más modestos). Yo no sé si nos hemos vuelto tontos, y permítanme que no exprese mis respetos a éstos, ya que escribo para personas sencillas y con sentido del humor, y no para aquellos que insisten en complicarse la vida buscando tres pies al gato o tratando de ser más papistas que el propio Papa.

Publicado en Diario HOY el 26/02/2012

Ver Post >
Muertos de hambre
Enrique Falcó 12-02-2012 | 5:18 | 1

 

Enrique Falcó. Cada vez más escéptico

 

Homer no pasa lo que se dice hambre

Homer no pasa lo que se dice hambre

Existen palabras y frases, tan lamentables como crueles, que jamás los seres humanos deberíamos pronunciar, bajo pena de purgar tales culpas en las calderas del mismísimo Infierno. Se dicen muchas tonterías últimamente, frases o insultos que pueden volverse contra nosotros en cualquier momento. Cuanto más tras los difíciles tiempos que prodigamos, y peores que se avecinan. La tensión laboral traslada a la vida familiar, o a la vida en común, lo peor de nosotros mismos, recordándonos aquellas palabras de Tomas Hobbes “El hombre es un lobo para el hombre”. Esta maldita crisis, o bofetada de dura realidad, nos está deshumanizando a pasos agigantados. Se mira al compañero de trabajo o a cualquier ciudadano con cierta desconfianza, sabedor de que en cualquier momento puede ocupar tu puesto de trabajo y desprenderte del pan de tu familia. Siempre parece haber alguien dispuesto a hacer lo mismo que tú, o incluso mejor, por menos cantidad. Para colmo, nuestros dirigentes y los Sindicatos nos siguen haciendo la cama agravando aún más la situación con la desesperanzadora reforma laboral. Con toda mi cultura adquirida hasta la fecha, a base de libros y periódicos, mi paso por el colegio, el Instituto Zurbarán de Badajoz, y la Universidad de Extremadura, con la consiguiente carrera añadida, aun no acabo de averiguar el porqué de una nueva reforma que se va a traducir en numerosos e inminentes despidos. Nunca comprenderé aquello de que abaratar el despido signifique más puestos de trabajo. Debe tratarse más bien de algo parecido a lo que mis amigos de la murga pacense, Los Murallitas, cantaban hace unos días en los preliminares del concurso de murgas del carnaval de Badajoz 2012 (preliminares del concurso que por cierto no se ha molestado Canal Extremadura en emitir, algo incomprensible a pesar de ser de gran interés para un buen número de extremeños). El famoso 3 x 1 lo llamaban ellos. ¡Qué lo que antes hacían tres trabajadores con un sueldo digno ahora lo hace uno, y por bastante menos dinero oiga! ¡Qué está todo pensado! ¡Así mañana monto yo una empresa no te joroba! A los sindicatos se les han acabado las ideas y muestran su total incompetencia, demostrando una vez más que lo único que saben hacer es convocar manifestaciones de despropósitos. Me consuela pensar, que con la reforma en la mano, igual podemos largar también a más de un político inútil con nóminas de tres ceros y contratar a algunos nuevos, mileuristas por supuesto, como la gran mayoría de los ciudadanos, de los que se pueden permitir el lujo aun de trabajar, claro.

En fin. El menda sigue siendo de la opinión de que todo esto no hace más que favorecer al empresario de turno, que no ya contento con la situación actual, se dedica a hacer leña del árbol caído, y aún a sabiendas de que prácticamente la situación de sus empleados roza la ilegalidad, con la excusa de la crisis obliga a parte de ellos a desempeñar tanto horas extras como funciones que no corresponden a la categoría y cuanto menos al sueldo del empleado.

Últimamente existen insultos que deberían obviarse más que nunca por aquello de los tiempos que corren. ¿Como se puede llamar a una persona muerto de hambre? De corazón opino que quien pronuncie esta frase realmente no es consciente de lo que dice, o bien la expresa en un tono de amable cachondeo. No ha de existir más miseria que aquella de pasar necesidad, como para que encima te lo echen en cara y te tengas que avergonzar por ello. Siempre he pensado que nadie se moría de hambre en este país, pero últimamente me asalta la duda. Se barajan cifras terribles de miles de puestos de trabajos perdidos cada día, y se escuchan voces de alarma de varias asociaciones y ONG advirtiendo de que en los bancos de alimentos, o en los comedores sociales, no se puede atender ya a tantos como acuden. Miramos hacia otro lado. Nos llevaríamos las manos a la cabeza si salieran a la luz los casos de los vecinos del cuarto b, en donde todos los miembros de la familia se encuentran en paro y viven de los 400 euros de la pensión de la abuela, o de aquel compañero que largaron del tajo hace dos años y que no tiene ya donde caerse muerto porque le embargaron su hogar. Pasar hambre, además de horrible, es causa de producir mofa y befa en estos miserables días, y existen para quienes el orgullo es más fuerte que el dolor de estómago.

¡Se levanta la veda señores! ¡Mariquita el último! ¡Van a llover puestos de trabajo para todos! ¡Eso sí, a qué precio! Muy pronto podremos encontrarnos tirados en cualquier esquina a esos directivos o jefes del curro que tanto odiamos y que cobran demasiado por no hacer nada. Dentro de poco les echarán por dos duros y con el sueldo que les pagaban contratarán a 3 ó 4 que cobrarán 700 euros al mes y podrán subsistir. Cualquier día nos reiremos de ellos y escupiremos por nuestras bocazas frases como “Míralo, es un muerto de hambre” y nos quedaremos tan tranquilos. “Homo homini lupus”.

Publicado en Diario HOY el 12/02/2012

Ver Post >
José Luis Lorido
Enrique Falcó 08-12-2011 | 3:40 | 0

El Loto Azul en Don de LOCH LOMOND

El Loto Azul en Don de LOCH LOMOND

 

Se me acumulan las colaboraciones para EL LOTO AZUL a pesar de que prometí en su día que no sería más que una sección de higos a brevas en Don de LOCH LOMOND, algo irregular, de vez en cuando vaya. Pero existen momentos en donde la rabiosa actualidad de los textos recibidos me obliga a tragarme mis palabras y recurrir al famoso “donde dije digo, digo Diego” aunque en este caso es mejor decir José Luis Lorido.

El locutor y Jefe de Deportes de la Cadena Cope Badajoz José Luis Lorido

El locutor y Jefe de Deportes de la Cadena Cope Badajoz José Luis Lorido

¡Parece que fue ayer y han pasado 14 años desde que nos conocimos! Nos hacemos viejos…en especial quien suscribe, que cuando conoció al locutor de la Cadena 100 de Badajoz apenas tendría 20 años y 70 kilos de peso. A Lorido se le adivinaba también joven, pero su aspecto era más bonachón, fuertote que diría aquel. Al paso de los años mis amplias hechuras se extienden a oriente y occidente mientras él luce un palmito considerable que ya querría el menda.

José Luis Lorido disfrazado para

No sé cómo pude atreverme a presentarme en el edificio de la Calle Menacho de Cadena 100 para entregarle una “maqueta” casera de los Left Brothers muy lamentable, grabada en una cinta virgen en un radiocasete, con el objetivo de participar en el Imagina Rock 97. Cosas de la edad, o de mi enervado sentido del optimismo y de la falta total de vergüenza que siempre me ha caracterizado. No obstante allí estaba un sonriente Lorido, para darme la mano y animarme, y para mentirme diciéndome que no estaba mal. Incluso me hizo una entrevista que grabó para emitirla en “El Rompeolas” su programa musical de por las tardes. Al despedirme volvió a insistir en que las puertas de la emisora siempre estarían abiertas para mi grupo, y los de la ciudad. La historia ha demostrado que decía la verdad, y yo regresé a casa con una sonrisa de oreja a oreja, la misma con la que nos recibía él en las sucesivas visitas que se fueron prodigando, ya con maquetas decentes, e incluso discos. Lorido siempre mantenía contacto con los grupos de la ciudad, nos enviaba cartas (aquello de internet o email aún era algo que quedaba lejos) con información sobre certámenes y siempre nos animaba mucho. Ya no puedo disfrutar escuchándolo tanto por la radio por culpa de mis horarios, y porque desde hace un tiempo se ocupa de tareas más técnicas, pero para mí y muchos músicos de la época José Luis Lorido estará siempre ligado a la historia de la música de Badajoz de finales de los 90 y los primeros años del siglo XXI.

José Luis Lorido...Un cachondo mental

José Luis Lorido...Un cachondo mental

Precisamente es de música de lo que nos habla hoy, no podía esperar menos de él. Digamos que nos muestra su punto de vista de lo que él denomina “Su visión de la salida de pata de banco de Bebe” (No hará falta recordar la que ha montado la cantante extremeña con sus insultos a los periodistas en la presentación de su nuevo disco).

José Luis Lorido siempre ha sido un cachondo mental, y es seguro que por eso fue por lo que conectamos tan bien. Y si no se lo creen prueben a verlo en carnavales dando siempre el cante con disfraces imposibles en su Murga “La Caidita” con la que cada año nos hacen reír y disfrutar la magia del carnaval pacense.  Sin más preámbulos les dejo con José Luis Lorido, hablando de lo que más sabe, y lo que más le gusta. La música: Una magia que trasciende a algo más maravilloso que el simple aleteo de varitas mágicas, pringosas pociones o dudosos filtros de amor.

 

The Great Rocanrol Swindle

Supongo que todos hemos visto ya las imágenes de Mari Nieves montándola en la presentación de su nuevo disco, Un poquito de Rocanrol. La gente se indigna, sobre todo los dignos compañeros de la profesión. ¿A quién ha llamado hijos de qué? ¿Que se ha creído esta niñata? ¿Se ha vuelto loca Bebe Rebolledo?

 La provocación ha sido siempre parte insustituible del rock. De Eddie Cochran a Marilyn Manson todo el que ha querido ser algo en este negocio ha tenido que liarla parda en alguna ocasión, voluntaria o involuntariamente, para vender más discos. Elvis movía las caderas. El Killer se tiraba a su sobrina de 14 años. Los Beatles llevaban el pelo largo y fumaban otras cosas además de tabaco. Los Stones hacían todo lo anterior. Alice llenaba de sangre de paloma el escenario. Ozzy se comía las palomas. Eric se pinchaba. Joe bebía. Bob fumaba. A Freddy le iban los gatos… y otras cosas. Larry Mullen era del IRA. Los Gallagher se pegaban entre ellos. Kurt se mató. Ian Curtis se mató se mató. Hutchence se mató. Morrison se mató… Una larga lista de escándalos (unos verdaderos y otros no) que, sin duda, han dado publicidad y éxito a los discos y a los conciertos de sus protagonistas.

 Pero el rizo del rizo fue sin duda la banda británica The Sex Pistols. Pésimos músicos con composiciones mediocres que solo publicaron un disco pero que, guiados por el empresario Malcom McLaren, fueron capaces de cambiar el signo del rock a finales de los 70. Sus ruedas de prensa solían terminar con insultos y amenazas cuando no en altercados públicos.

 

La cantante extremeña (y polémica) Bebe

La cantante extremeña (y polémica) Bebe

 

 No es que quiera comparar a Bebe con The Sex Pistols (no sé bien a quien debería pedirle perdón) pero es sorprendente el paralelismo: Su actitud, el nombre del disco, la escasa calidad del primer sencillo, K.I.E.R.E.M.E. Seguramente llegue lejos porque a fin de cuentas el éxito en el rock ha sido siempre cuestión de provocación… ¡Pero nos gusta!

Ver Post >
El Secreto del Unicornio
Enrique Falcó 30-10-2011 | 8:56 | 3

Enrique Falcó. Tintinólogo

The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn

The Adventures of Tintin: The Secret of the Unicorn

     “Tiemblo pensando en la futura adaptación de las aventuras de mi querido Tintín, pero les prometo que acudiré al estreno de la película con la mente más  abierta que de costumbre”.

 

     Estas palabras las dejó escrita mi menda el 28 de Agosto de 2010, en el artículo “Leyendo películas” publicado en este mismo diario. Más de un año después puede decirse que quien suscribe ha cumplido su palabra con creces, aunque afortunadamente no me ha hecho falta abrir la mente más de lo necesario.

 

     La impresionante película que Steven Spielberg y Peter Jackson se han sacado de la manga es un formidable ejercicio de acción, aventuras y excelentes efectos especiales que honran la memoria de la obra de Hergé, y de paso demuestran a sus colegas del mundo del celuloide, que existe la posibilidad de producir películas basadas en personajes de cómics sin la necesidad de traicionar los ideales del autor.

 

     Tintín, tras los fiascos de antaño, necesitaba por fin una película a la altura de la grandeza de su personaje. ¡Ya era hora de que una de las películas más esperada por niños, adultos y ancianos se ajustara a las expectativas deseadas para con uno de los héroes del cómic más universales de la historia!

 

     Más vale tarde que nunca, sobre todo si tarde significa una espectacular producción que incluso en el siglo XXI convertirá en aún más popular a un personaje que no puede ser más famoso.

 

Jackson y Spielberg con la criatura

Jackson y Spielberg con la criatura

 

El pasado viernes, al acudir al estreno de “El secreto del Unicornio”, la primera de las tres películas que el dúo Spielberg-Jackson (Tanto monta monta tanto) pretenden realizar si la taquilla otorga su consentimiento, en los momentos previos, sentí un cosquilleo en el estómago que no experimentaba desde que a los 12 años asistí en el viejo Cine Menacho de Badajoz al estreno de “Las Tortugas Ninja”.

 

    Desde los créditos iniciales el trepidante ritmo de las increíbles imágenes apenas te permite parpadear, a sabiendas de que corres el peligro de perderte cualquier detalle importante. Yo no sé si a ustedes les pasará lo mismo, pero en mi cabeza los personajes de cómic hablan de una manera especial, muy particular, y cuentan con voces muy peculiares, las cuales suelen decepcionarme en las adaptaciones cinematográficas.

 

      Es éste uno de los primeros elementos mágicos que se pierden y con los que inevitablemente surge el descontento. Al menos en esta ocasión, el doblaje al castellano es excelente. Por fin no cuenta Tintín con esa vocecita lastimera y frágil de la famosa serie de dibujos de mi niñez. Tintín posee en la película ni más ni menos que la voz de una persona mayor, porque aunque sea joven y de rostro aniñado, Tintín no deja de ser un adulto.

 

      Muchos consideran que el joven reportero es un adolescente, o que apenas cuenta con 20 años, y eso es realmente imposible. El hecho de que desde sus primeras aventuras ya sea un periodista de reconocido prestigio le imposibilita contar con menos de “veintimuchos años”. En mi cabeza siempre estuvo Tintín más cercano a los 30 que a la veintena. Sin embargo al cascarrabias y alcoholizado Capitán Haddock, no le restaría menos de 50 primaveras.

 

      Se echa de menos en la película escuchar los pensamientos de Milú y algún que otro insulto famoso del Capitán. No obstante las numerosas referencias al Loch Lomond cuentan como bien puedan imaginar con todas mi simpatías, al igual que se agradece la inesperada aparición del “Ruiseñor milanés” Bianca Castafiore, en un papel inventado a la medida para su lucimiento.

 

     No considero que la música sea poco apropiada, me recuerda a la de películas de detectives de los años 40, en plan Alfred Hitchcock, pero echo de menos un tema central reconocible como los que John Williams ha prestado a Indiana Jones, Superman o Harry Potter entre otros.

 

     Aun así “El secreto del Unicornio” de Spielberg no decepciona al gran público, niño o adulto, cuanto menos a los amantes del comic a pesar de las (por otra parte) necesarias licencias que se toma el director (y sus guionistas) para dotar de sentido a una historia que aunque esté narrada de manera diferente no deja de ser fiel a las aventuras del intrépido y valiente reportero, relegado en esta cinta a un papel secundario desde la aparición del “Capitán Haddock” a la media hora del comienzo del film, el verdadero protagonista junto a su abuelo, el Caballero “Francisco de Haddock”, y las contingencias de éste con el pirata “Rackham El rojo”.

 

Tintín y el Capitán Haddock en problemas en el film El secreto del Unicornio

Tintín y el Capitán Haddock en problemas en el film El secreto del Unicornio

El propio George Remí ya reconoció abiertamente en vida que no podía ser otro sino el gran Steven Spielberg, el director más adecuado para que trasladara a la gran pantalla las aventuras de Tintín.

Desde luego el reverencial respeto mostrado por el director es enorme, y si a ello añadimos el potencial del personaje y de sus aventuras estaba claro que el proyecto debía de concluir con tan excelente resultado. Es curioso que desde casi el principio del film el espectador prácticamente olvide que está visionando una película de animación. Esa mezcla de las capturas de movimientos de personajes del mundo real con la novedosa técnica del 3D convierte esta primera aventura de Tintín en una cinta única y exquisita, en la que la magia y el espíritu del cómic no nos abandonan ni por un momento.

Spielberg y Jackson han conseguido hacer realidad un sueño. Seguramente el gran público se olvide pronto de Indiana Jones (cuyo espíritu se halla presente en muchas escenas de la película) y a partir de ahora citen las increíbles escenas de acción de “El secreto del Unicornio” como lo mejor del director de ET.

Mi querido Tintín, nacido de la pluma de Hergé en 1929, y tras convertirse en el héroe por antonomasia del mundo del cómic del siglo XX, se prepara sin duda para presentarse tras esta película como el héroe cinematográfico del siglo XXI.

¡Por El Cetro de Otokkar!  No se la pierdan ¡Mil millones de mil naufragios! Yo aún diría más…y no me sean egoístas especie de bachibozuk ¡Lleven también a sus hijos!

Publicado en Diario HOY el 30/10/2011

Ver Post >
Comentarios en HOY.es con nombres y apellidos
Enrique Falcó 12-07-2011 | 1:07 | 0

Ayer lunes pudimos desayunarnos una noticia en Diario HOY muy esperada por muchos columnistas y blogueros, tanto de la edición impresa como de la web digital hoy.es: La mejora del servicio en lo que concierne al tema de los comentarios de los lectores en noticias y artículos. Por lo visto a partir de ahora va a ser necesario registrarse, y poseer una dirección de email válida para poder ejercer aportaciones de índole personal.

Un servidor, como cualquiera que escribe o comenta en HOY, se alegra de la mejora del servicio, pero realmente pienso que no ha de ser sino un paso más para que se consiga acabar con el anonimato en los comentarios de post, noticias y artículos.

Desde que ostento la fortuna de poder escribir y publicar en HOY, hace ya aproximadamente dos años, me vengo encontrando con el problema de los comentarios desde mi primer artículo. Primero están los que te insultan de manera injustificada e hiriente, después los que lo hacen como ejercicio de diversión, para reventar la noticia o artículo, y por último los indignados lectores que tratan de hacer llegar su opinión y se encuentran con las tijeras de la censura, que dicho sea de paso, no siempre actúa con la misma vara de medir.

Mi menda es de la opinión de que si los comentarios no fueran anónimos, y se exigiera, además de un email real, nombre, apellidos, DNI y dirección postal, no se andarían escribiendo ni el 90% de insultos y chorradas con las que los muy desocupados y ociosos lectores obsequian a sus firmas y blogueros “favoritos”.

Es comprensible que al fin se haya dado este paso, y todo sea en pos de una mejora para todos. Si se guardara tal celo a la hora de comentar está claro que la participación de los lectores bajaría de forma alarmante, pero creo que es cuestión de ir educando al personal(como lo de no poder fumar en los lugares públicos) y con el tiempo todos ganaríamos. De la misma forma reitero en que espero que sea un paso más, y ustedes, querido lectores, aporten con sus comentarios sus valiosas opiniones, creando nuevos debates, reflejando el sentir de gran parte de los lectores, felicitando, apremiando o demandando más calidad a sus articulistas y blogueros favoritos.

Voy a darles un consejo, hagan como yo, regístrense sin Nick ni apodo, con su nombre y apellido, como hago yo. Cuando uno se expresa con educación y respeto pese a no estar de acuerdo, no tiene nada ni nadie a quien temer. A mí, ya lo saben, me encanta que comenten mis Tribunas dominicales de Opinión y los post de éste, mi blog. Aprendo muchas cosas, recibo curas de humildad, baños de multitudes, apreciaciones, sugerencias para temas, surgen espontáneos debates y muchas más cosas. Lo único que no me aporta nada son los insultos desmedidos e injustificados que no van a ninguna parte. De corazón, les confieso que prefiero leer “Señor Falcó, escribe usted peor que mi hijo de 15 años, no comprendo que ve la gente en usted, no volveré a leerle. Fdo: Antonio Hernández” que cosas como “Vaya payaso que estás hecho gordo de mierda no sé a quién se la habrás mamado para poder escribir aquí. Fdo: anastasio27 el soplapoyas”. Como observarán, se puede expresar las mismas opiniones de muy diferentes maneras, y me atrevo a imaginar que cualquier persona educada y coherente preferirá siempre el primer ejemplo.

 

Los comentarios como las cartas al director, con nombres, apellidos y DNI. Comenten así en mis artículos y, aunque éstos no les gusten especialmente o no sean de su agrado, les invitaré a un copazo de LOCH LOMOND si tenemos un día la suerte de conocernos. El que quiera opinar que lo haga siendo responsable de sus palabras, y que no se esconda como un vulgar ladrón de pacotilla entre la retorcida y cobarde masa que ofrece el anonimato. Esta es mi opinión…y yo la comparto.

Ver Post >
Enemigos Íntimos
Enrique Falcó 29-04-2011 | 4:51 | 0

Aunque no se lo crean quien suscribe no le cae bien a todo el mundo, faltaría más, y gracias a Dios, pues maldita la gracia que tiene el menda de caerle bien y tener relación con según qué determinada gentuza. Hay algunos, a los que por el hecho de tener que reírles las gracias por obligación y educación, se piensan que ya gozan de mis simpatías y se creen mejores que yo. Hay cretinos en el planeta Tierra que se creen muy listos y no son más que una panda de horteras y “payasetes” patéticos. Uno, que no es de piedra, y aunque cachondo y bonachón, no siempre puede permanecer imperito, cuando llega el momento y envía a zurrir mierdas con un látigo a saber a quien, éstos siempre recurren al insulto más fácil y poco ocurrente que se les pasa por la desmenuzada sesera. Es decir me insultan (evidentemente nunca a la cara, no hay huevos, que diría Trillo) haciendo eco de que estoy un pelín más gordo de lo que debiera…apenas 50 ò 60 kilillos de más.

Más lamentable incluso es el hecho de quienes buscan una desesperada explicación a que mi novia goce de una esbelta lozanía, gran belleza y cierta “buenez” inexplicable para tan indigno acompañante. Lo de siempre, como uno es gordo no puede tener una novia guapa y delgada. Qué curioso, cuando era más joven y pesaba sesenta kilos al insultarme me dedicaban frases como “ese se lo tiene muy creído” – ¿El qué? – Me preguntaba yo. Vamos, que de una manera u otra pensaban que era guapo, o que estaba bien.

Siempre con la superficialidad de por medio. ¡Que feo es, valga la redundancia, insultar haciendo hincapié en defectos físicos de los que nadie tiene la culpa! (aunque bueno, en mi caso quizás sí algo, bueno no un poco, bueno no casi todo). Aquellos que recurren a la mofa física, habría que advertirles que no todos tienen la autoestima tan sobrada como quien les habla y a muchos puede afectarles seriamente. En especial tales muestras de desafecto tornan a repugnantes cuando el insulto va dedicado a una mujer que no goza de los cánones de belleza actuales. Y yo me pregunto ¿Es que los gordos, los pati-cortos, los más bajos, los que tienen más granos o la nariz más grande u orejas, o los dientes más descolocados, no tienen derecho a ser felices? ¿A disfrutar de la vida? ¿A amar y ser amados?

Como diría mi gran amigo el Poeta murciano-extremeño Ángel Manuel Gómez Espada en su “Amo a la mujer Barbuda del Circo” es muy probable que hayan olvidado qué es aquello de amar sin compromiso. Les dejo aquí el poema para su disfrute, y para ver si más de un cretino se entera de una vez.

 

Amo a la mujer barbuda del circo

“Amo a la mujer

barbuda del circo. 

Y ella, a su manera,

me corresponde.

Como muestra de amor,

 lava mis pies cansados

y yo, con mi navaja, la afeito.

 

No nos importa

que el circo se marche

mañana y no vuelva.

Yo le regalo rosas

 y maquinillas de doble hoja.

Ella me dice que nadie

más le atusará la barba. 

Yo le prometo

aprender funambulismo.

 

En casa, mis hermanas

se ríen, y mis padres

no me hablan. Hace años

que olvidaron qué cosa es

amar sin compromisos.”

Ángel Manuel Gómez Espada

 

Ver Post >
¡Hijo de perra rabiosa!
Enrique Falcó 16-02-2011 | 1:51 | 0

El pobre Schnauzi fue torturado y asesinado por un intento de ser humano, un ser bastante más animal que él mismo. ¡Un hijo de perra rabiosa!

El pobre Schnauzi fue torturado y asesinado por un intento de ser humano, un ser bastante más animal que él mismo. ¡Un hijo de perra rabiosa!

La primera vez que escuché el insulto que reza como título en el post de hoy me pareció una palabrota realmente grave y malsonante. Tendría 6 ó 7 años, y al igual que hoy me encontraba enfermo. En vez de ir a clase me dí el gustazo de quedarme calentito en mi cama, bebiendo zumos, con un cómic de Tintín como compañía, y nada menos que con uno de los grandes: “El Cangrejo de las Pinzas de Oro” donde descubrí por primera vez al viejo Capitán Haddock, que aunque no era más que una caricatura del grandísimo e importante personaje en que se convertiría posteriormente, presentaba ya esa lista interminable de insultos, tan rimbombantes y divertidos.

 

Como narraba al principio, fue en ese cómic donde escuché el insulto “hijo de perra rabiosa” y se lo escupieron a Tintín, que andaba disfrazado de mendigo en las calles de “Bagghar” el gran puerto de la costa marroquí. Tintín intentó colarse en el interior de la tapadera donde tenían retenido al pobre Capitán, y al ser descubierto, al tomarlo por un vulgar mendigo, le “invitaron” a marcharse dedicándole tan sonoro insulto.

 

Tintín y el viejo Capitán Haddock en problemas en el desierto en su primera aventura juntos: El Cangrejo de las pinzas de oro.

Tintín y el viejo Capitán Haddock en problemas en el desierto en su primera aventura juntos: El Cangrejo de las pinzas de oro.

 

Este exabrupto hoy, tantísimos años después, me sabe a poco, y ni siquiera entre todos los del Capitán encontraría alguno que hiciera justicia al mal nacido que deambula por las calles de nuestra ciudad (Badajoz, supuestamente) torturando perros y colgando videos de las salvajadas a los que los somete en Internet.

 

“Hijo de perra rabiosa” se me antoja tan inocente… y además no quiero insultar la memoria del pobre “Schnauzi” que aunque era de verdad un perro, hijo de una perra, en sus ojos se encuentran más restos de humanidad que en el maldito cobarde asesino que le arrebató la vida torturándolo lenta y cruelmente.

Inolvidable secuencia de

Espero que hallen cuanto antes a esa bestia, a esa rata de cloaca asesina. A veces pienso “¡Como me gustaría que no fuera precisamente la policía quien primero diera con él!”. ¡Ustedes ya me entienden! Pero no quiero parecerme ni en pensamiento a semejante inhumano.

Ni siquiera he tenido intención de visionar el video que el maldito loco colgó en la red, pues casi no he podido leer siquiera entera la noticia, con esos detalles tan escalofriantes.

Mas me gustaría que donde “Schnauzi” haya derramado sangre brotaran flores, unas flores enormes y vivas, de un color rojo y sangre, y obligaran al asesino a mirarlas, día tras día, en plan “La Naranja Mecánica”, que no pudiera ni parpadear, hasta que se volviera aún más loco, pues sabría que de alguna u otra manera, esas flores no serían más que el último aliento del pobre “Schnauzi” aferrándose con fuerza a la vida.

Ver Post >
CRÍTICAS
Enrique Falcó 06-07-2010 | 12:23 | 0

Critíquenme. No se preocupen. Háganlo sin miedo. Abiertamente y con toda confianza. Yo encajo las críticas con una deportividad envidiable y una parsimonia y gracia demoledora. Llámenme niñato, engreído, chulo, presumido, gordaco, prepotente… lo que se les ocurra. Digan de mi menda lerenda que escribo fatal, que soy un enchufado y que no cuento más que “memeces” y tonterías en mis tribunas de los domingos o a diario en mi Blog. De verdad, no me importa. Me atrevería hasta a decir en plan de broma que incluso me pone cachondo, ¿Por qué no? Qué se le va a hacer, cosas del morbo, que no tienen sentido ni explicación alguna. Por supuesto, que como a todo hijo de vecino hay cosas que pueden dolerme más que otras, pero también es cierto que me encanta leer todos los comentarios que dejan en mis artículos, o los emails que me mandan ustedes (los leo todos, y los que me escriben también podrán certificar que contesto a todos con sinceridad y humildad) siempre acompañado de un copazo de LOCH LOMOND para paliar el mal trago. (También los hay, y muchos, muy bonitos y amistosos, no se vayan a pensar)< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

¿Pero saben un secreto? Hay veces que uno aprende y mucho de las críticas, y no sólo de las constructivas, pues estas quizás se agradecen sobremanera, sino también de las destructivas. No deja de haber algo de razón en muchas de ellas. A mi, ya les digo no hay nada que más me guste que una crítica desproporcionada y a saco. Sobre todo en la edición digital de este mismo diario, donde entre los agradables comentarios de amigos, conocidos y afines lectores que me felicitan por mis artículos, te encuentras de vez en cuando con alguien que en vez de castigarte con su indiferencia, bien por aburrimiento o quizás por mala leche, te dedica “cariñosos” comentarios al estilo “vaya montón de chorradas” “está claro que este tío tiene un problema mental” “¿pero este que se cree?” “¿Me vas a decir tu si yo le tengo que hacer o no un regalo por el día del padre a mi viejo? Si tu no quieres al tuyo es tu problema” “esto en vez de un artículo parece un diario, vaya morro” “¿pero este se cree Alfonso Ussía escribiendo el tratado de las buenas maneras o que?” “¿Quien demonios es este tío para darme a mi consejos?” “Menudo Friki” etc. Lo dicho, música de Mozart para mis oídos. Para empezar por la sencilla razón de que para criticarme de esa manera primero han de leerme obligatoriamente, y ahí estarán todos de acuerdo conmigo en que esto es algo tan lógico como innegable. Y segundo, porque me hacen sentirme con algo de superioridad sobre ellos, ya que la mayoría de las veces demuestran no haber entendido nada de lo que he querido decir, casi siempre medio en serio medio en broma. De todas formas, amparados por el anonimato, los insultos o críticas carecen de valor alguno.

Existen personas muy susceptibles que encima no detectan la ironía a < ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />< ?xml:namespace prefix = u1 />10 centímetros de sus fosas nasales, y ahí lo siento amigos pero uno ya no puede hacer nada. El que tenga complejo de inferioridad que acuda a un psicoanalista y que se las apañe como pueda, porque mientras tanto, yo seguiré aguantando el tipo con una sonrisa, y encima aprendiendo sobre como cabrear al personal, y ver que temas pueden tocarle más la fibra sensible.

Háganme caso amigos (van a tener razón mis detractores, le estoy cogiendo gustillo a eso de dar consejos) y no se enfaden ante las críticas, todo lo contrario, escúchenlas, aprovechen todo lo que les pueda ofrecer para aprender de ellas y utilícenlas para su uso personal. Es una gran verdad aquella de que desgraciadamente no podemos gustarle a todo elmundo, y siempre habrá alguien en contra de nosotros. En cuanto a sus opinione exprésenlas sin miedo, pero con argumentos y de manera seria. Las opiniones también pueden cambiarse, y las críticas pueden ayudar a darnos cuenta de que hay cosas que deberíamos de eliminar quizás, o por el contrario descubrirnos que efectivamente no las debemos modificar bajo ningún concepto. Sean críticos ustedes también, pero no de la manera que les hablaba anteriormente, críticos con fundamento, argumentando siempre el por qué no están de acuerdo con determinadas cosas.


Por tanto no tengan miedo de criticarme, pero ya saben, intenten siempre que sea dentro de los límites del respeto y con toda la buena educación del mundo de la que se pueda disponer para evidenciar que algo no nos gusta, pero también les anuncio, que a una palmadita en el hombro, o alguna palabra bonita de ánimo de vez en cuando tampoco le haré ningún asco.

Ver Post >