Hoy

img
Etiquetas de los Posts ‘

opinión

Si no lo veo no lo creo
Enrique Falcó 18-12-2011 | 5:48 | 2

 

Enrique Falcó. Incrédulo increíble

¡Hay gente que se lo cree todo!

¡Hay gente que se lo cree todo!

No me importa que nos encontremos en fechas tan señaladas, que dirían los más noveleros. Ya les expliqué la semana pasada, que mi menda lerenda, el espíritu de la Navidad se lo pasa por donde a otros les resbala el sentido del deber, de la decencia, del buen gusto y de la falta de ética y educación. No pienso acabar el año hablándoles de buenos propósitos ni de hipotéticas esperanzas de cambios a mejor en el futuro y duro año que nos aguarda (y además bisiesto, maldita sea, como los odio). En ésta, mi última cita del año con todos ustedes, (los dos siguientes domingos no habrá periódico por coincidir en este día los tradicionales descansos de la prensa el 24 y el 31 de diciembre) me gustaría hablarles de los crédulos, esos inocentes seres que afirman con rotundidad que todo aquello que les cuentan es rotundamente cierto. Tal que así, cual ilustre notario en cualquier concurso televisivo de pacotilla. Dando fe y poniendo la mano en el fuego sobre la veracidad del asunto en cuestión. Más bien el muñón, que seguro que las extremidades superiores han ardido tantas veces que pasearían a sus anchas sin denotar dolor alguno en las calderas del mismísimo Infierno. Hay gente así, a la que le cuentas que has visto a Superman tomando una caña o a Michael Jackson haciendo el “Moonwoolk” en la pizzería de al lado de tu casa y van y se lo creen. O bien le vienes con la milonga de que te has comido tu peso en pizza o que le has tocado el culo a Britney Spears y te salen con un “¿Venga ya?” ¿“En serio”? Los crédulos sueles ser los aliados predilectos de los fantasmas. Entiéndase fantasmas en sentido literal y figurado. De temas del más allá se lo tragan todo: Espíritus, vampiros, espectros, apariciones de santos, milagros imposibles, curaciones extraordinarias… aunque para ello tengan que echar por tierra las Leyes Físicas y Químicas más elementales, incluida la Ley de la Gravedad, por aquello de ser muy grave supongo. Y de lo otro, de los fantasmas de turno que cuentan mil y una milongas también. No sé quién me repulsa más, si el quiero y no puedo fanfarrón que se cree sus propias mentiras (siendo a la vez crédulo con sus fantasmadas) o el inocentón que atañe credibilidad a ciertos despropósitos que propician la vergüenza ajena. ¡”Que sí, que sí, que es verdad”! – Te insisten – “¿Y tú como lo sabes?” – Preguntas – “Porque me lo han contado” Y todo queda dicho para mayor gloria de los hechos fehacientes y demostrados.

 

¡Hay mucho fantasma suelto!

¡Hay mucho fantasma suelto!

 

Hace ya tiempo que se me empezó a afilar la voz dando cortes a impertinentes, petulantes y mentirosos. Existen ciertos temas que prefiero rehuir por aquello de no indagar en la incultura y total falta de preparación de la peña. Aun así, ancianos y personas más mayores, de carácter más rural, pueden contar si acaso con una pequeña posibilidad de amnistía, debido a la falta de oportunidades y lo duro del devenir de sus vidas. El problema viene cuando escuchas tamañas “soplapoyeces” de personas, jóvenes y preparadas, a las que tienes en alta estima. Se te cae el mito y te llevas las manos a la cabeza. ¡Madre de mis entretelas! ¡Si tengo amigos y familiares que juran aún a día de hoy haber visionado el famoso video del “Perro, la mermelada y Ricky Martin”! Que les intentas contar que eso era un bulo, una leyenda urbana que sólo en Estados Unidos tiene cientos de variantes, y nada. Que sí, que sí y que sí, que ellos lo han visto. ¡Pero si te encuentras a cientos de personas que aseguran haber confraternizado con “la chica de la curva” por Dios!

 

¡Cuanto fantasmón suelto!

¡Cuanto fantasmón suelto!

 

 

Con todos mis respetos ¿Se puede ser un buen médico y a la vez tener miedo del fantasma de la monja enfermera de la que según reza la leyenda cambia por sí sola los goteros de los enfermos? ¡Rotundamente no! ¿Se puede ser un buen abogado y creerte las patochadas que salen en los programas donde las supuestas “médium” engañan a los invitados de manera perversa? ¡Con todos mis respetos, no! ¿Puede un periodista que se precie caminar por su ciudad con la cabeza bien alta si se cree aquello que le han contado de que si no votas o lo haces en blanco tu voto se lo dan al partido mayoritario? ¡Todos juntos! ¡NO, no y mil millones de mil millones de veces no! ¡No me sean tan pardillos hombre! Que se lo creen todo, hasta las promesas electorales. ¡Si muchos de ustedes se tragaron lo del superávit que contaba Zapatero en 2008, y otros tantos se creen que Rajoy va a bajar los impuestos en 2012! Yo será que soy muy incrédulo, pero a día de hoy es que no me creo ni lo de que el 12-1 de España a Malta fuera trigo limpio. Ahora bien, a la típica pregunta ¿”Y si vieras algo realmente increíble y nadie te creyera”? Siempre contesto lo mismo. Lo primero sería ir a hacerme un reconocimiento médico por aquello de a ver si voy a estar mal de la azotea, que también puede pasar, y segundo, intentaría buscar la explicación más coherente, como que seguro que había tomado un Loch Lomond de más. ¿Lo de “La chica de la curva”? Que quieren que les diga, que sí, que me gustan las chicas con curvas, pero poco más. A mí ya me conocen, si no lo veo, no lo creo. Y tengo 5 dioptrías, conque imagínense. ¡A otro perro con ese hueso!

Publicado en Diario HOY el 18/12/2011

Ver Post >
Sin blanca Navidad
Enrique Falcó 11-12-2011 | 4:51 | 0

 

Enrique Falcó. El hermano blanco del GRINCH

Me gustaría que las Navidades volvieran a ser como de pequeño, pero ya soy más de Homer que del Hortera Papá Noel

Me gustaría que las Navidades volvieran a ser como de pequeño, pero ya soy más de Homer que del Hortera Papá Noel

 

Antes de nada, y para ir dejando las cosas bien claritas, les adelanto a riesgo de parecer hereje que las navidades nunca me han hecho especial ilusión. De acuerdo que de niño las disfrutaba un poco más por aquello de tener vacaciones en el cole y evidentemente  por los regalos. ¡Siempre en Reyes! En mi familia nunca nos cayó bien “Papá Noel”, o “El Tío Santa” de los horteras de los americanos.

 

 -¿Qué te han “echao” por Papá Noel?- Me preguntaban mis púberes amigos deseosos a su vez de enumerar la interminable lista de regalos obtenidos por tan dudoso personaje. – ¡Absolutamente nada por Dios! – Contestaba el menda casi ofendido ante tamaña  barbaridad. – En mi casa los únicos que vienen con regalos son Sus Majestades Los Reyes Magos de Oriente en la madrugada del 6 de Enero. – Es que en mi casa “preferimos” a “Papá Noel” porque así tenemos más tiempo para jugar con los regalos.- Trataba de justificarse cualquiera de mis amigos o compañeros de la escuela- Pues en mi casa no nos vendemos a un ceporro barbudo y hortera por unos cuantos de días.- Respondía quien suscribe muy digno.

 

¡Y es que es verdad! ¡Qué manera de exprimir las navidades en todos los sentidos! Todos por igual. Ciudadanos y sector comercial Me gusta reunirme con mi familia para cenar como a cualquiera, comer y beber algo más de lo habitual y pasar un rato agradable y divertido.

 

Quizás es lo único que me agrada de estas fechas, ya que si bien no a todas las familias les une el fervor de la fiesta religiosa sí es cierto que es una excusa ideal para poder disfrutar de la compañía de tus seres queridos, cosa muy de agradecer en estos difíciles tiempos, en donde cada uno se busca la vida donde y como puede, y muchas familias se encuentran desperdigadas aquí y allá. Lo que no soporto es ese estúpido e hipócrita espíritu de la Navidad que parece que todos estamos obligados a albergar en el fondo de nuestro corazón.

 

Quien es un “capullo” integral lo será siempre, cuanto más en Navidad, a pesar de que se ponga un gorrito del orondo yanqui y se prodigue a cantar villancicos dale que dale con la zambomba. Esa es otra, los malditos villancicos.

 

Hasta en el año 3000 celebran la Navidad.

Hasta en el año 3000 celebran la Navidad.

 

No teman, no pretendo aburrirles contándoles como estas composiciones musicales, otrora canciones profanas con estribillos de origen popular, han degenerado en piezas que únicamente hacen referencia a la Navidad.

 

Nunca echaré en cara a nadie que el día 24 de diciembre, e incluso el 25 a última hora, se canse de cantar y berrear villancicos a troche y moche. Ahora bien, fuera de estas fechas no tienen ningún sentido, ni antes ni después, a no ser que se trate de alguno específico de alguna fecha concreta, como ese que me gusta tanto que reza “Ya vienen los Reyes Magos…”.

 

El comité de Empresa, los sindicatos, o bien la misma justicia deberían intervenir para impedir que desde primeros de Noviembre nos bombardeen en centros y calles comerciales con Villancicos a toda castaña, bajo pena de reclusión menor. Es algo tan insufrible como cuando se aproximan las ferias en nuestras localidades y se llenan todos los bares de banderitas de “Tío Pepe” y solo se escuchan sevillanas a todo meter”

 

¿Pero qué sentido tiene escuchar Sevillanas por ejemplo en la feria de Zafra, Jerez de los Caballeros, Don Benito, Plasencia o en la de Badajoz? Ninguno. El mismo sentido del dineral gastado en iluminación navideña con la que está cayendo, y todo con objeto de impulsar el consumismo del despropósito.

 

Luego claro está, el tema del aguinaldo, que todavía algún cara se te presenta en casa, o en su defecto un grupo de chiquillos que en cuanto te das cuenta se te pone a cantar aquello de “A tu puerta hemos llegado 400 en pandilla…” ¡Horroroso! También con la excusa del “noche de paz noche de amor” asolan a tu puerta los personajes más variopintos. Sin ir más lejos el otro día se me presentaron a la hora de comer una extraña y joven pareja que era para echarles de comer aparte. Súper risueños y divertidos  me saludaron, él, con cara de soplapoyas pelmazo me ofreció su mano para que la estrechara, ella, con rastas, tatuajes y piercing me sonreía divertida. Me pidieron disculpas por si me habían interrumpido la comida, que así era, e incluso él exclamó con toda confianza – Oye, que si nos invitas nos quedamos jajaja. A todo esto yo, en pijama y cara de mala leche. Soltaron 4 chistes tontos y se identificaron como miembros de no sé qué ONG, a lo que al momento respondí – Gracias, no me interesa – inmediatamente torcieron el gesto y me inquirieron de mala gana – ¿No te interesa ayudar a la gente ahora que estamos en Navidad? – Con una medio sonrisa les di con la puerta en las narices no sin antes añadir- Yo solo ayudo a quienes se ayudan a sí mismo– ¡No te joroba!

 

Lo mejor de la Navidad es que suelen poner

 

Existe una canción del entonces grupo de George Michael, “Wham”, titulada “Last Cristmasque me encanta, y de la que muchos enteradillos dan por supuesto que es algo así como un villancico o una canción navideña. Nada más lejos de la realidad.

 

Con mi modesto inglés les ofrezco una rápida traducción del estribillo “En las pasadas navidades te entregué mi corazón pero tú lo regalaste al día siguiente. Este año, para ahorrarme las lágrimas se lo daré a alguien especial”. Tremendamente irónico, cruel y ligeramente “pasteloso”. ¡Quién lo iba a decir!  Como las navidades de ahora. ¡Oh, Sin blanca Navidad!

 

 Publicado en Diario HOY el 11/12/2011

Ver Post >
El Blues de lo que pasa en mi escalera
Enrique Falcó 04-12-2011 | 6:53 | 0

Enrique Falcó. Alérgico a las reuniones de vecinos

 

¡Junta Urgente!

     Hace unos días fui convocado a una reunión de propietarios, en cuya junta, entre otros asuntos menores, primaba la liquidación del ejercicio anterior y el presupuesto para el próximo año, así como el nombramiento de cargos.

Aunque mi bloque es de nueva construcción no era la primera Junta General Ordinaria que se celebraba, pero sí la primera a la que gracias a las vacaciones mi menda podía asistir. Les mentiría si no reconociera que albergaba una sensación de curiosidad importante, ya que en mi vida, al no ser propietario, nunca había asistido a un acto de tal envergadura, tan mitificado hoy en día por dos series de las que no negaré ser un fan celebérrimo.

Me estoy refiriendo por supuesto a “Aquí no hay quien viva” y “La que se avecina”. La primera de ellas, emitida originalmente en Antena 3, fue un boom al principio de la pasada década, y la única que no sólo resistió el asedio de “Los Serrano”, el producto estrella de Tele 5 de la época, con la que la cadena amiga contraprogramaba cada serie nueva de alguna de sus rivales, sino que la venció al convertirse en la más vista.

 Tras diversas negociaciones Tele 5 llegó a un acuerdo con la productora de la serie para emitir en su canal una comedia con parecido formato, y así nació “La que se avecina” que curiosamente, a pesar de contar con parte del elenco de actores de la exitosa “Aquí no hay quien viva” comenzó su andadura sin superar las expectativas que se le presumían, pero que tras la emisión de su quinta temporada se ha erigido como una de las series favoritas actuales.

Ambas series las repiten hasta la saciedad en canales de la TDT, y aun así siguen contando con una audiencia increíble. Sus episodios son como los de “Los Simpsons”, que aunque ya los has visto cincuenta veces no puedes dejar de disfrutar con ellos.

 

¡Váyase señor Cuesta! ¡Váyase!

¡Váyase señor Cuesta! ¡Váyase!

No puedo mentirles, las juntas de vecinos de estas series son bastantes más divertidas que las reales, al menos que a la que yo asistí.

 

Para empezar me decepcionó un poco que el presidente o el administrador no comenzaran con el famoso discurso que Emilio, el desternillante portero de Desengaño 21 interpretado por Fernando Tejero, siempre pronunciaba antes de cada reunión:

 “Va a comenzar la junta, apaguen sus teléfono móviles y no fumen. Para hablar me levantan la mano. Y para insultar también me la levantan

 

¡Que grande, y que necesario! En especial lo de la mano. ¡Menudo caos! Todo el mundo hablando a la vez, haciendo corrillos, soltando incoherencias sin venir a cuento y hablando más alto que nadie para hacerse entender.

 

El único que no hablaba (no le dejaban) era el Administrador. Había transcurrido casi una hora de reunión y sólo existía un hecho cierto e indivisible en el que casi todos estaban de acuerdo: La empresa encargada de la limpieza del garaje no limpiaba el garaje, y la limpiadora era una guarra. No limpiaba bien, y claro, como iba a hacerlo si se limita a llevar el cubo de agua limpia de un sitio a otro y cuando no viene el novio se trae al sobrino o al hijo o a la madre y está todo el día de cháchara.

 

Expresado el descontento, se llegó a la conclusión de que se le daría una llamada de atención a la empresa de limpieza, y ahí comenzó el verdadero show. El administrador, a pregunta de un vecino sobre que qué significaba eso de que faltaban 3.000 euros hizo mención de manera muy sutil y nada hiriente a las cuotas impagadas por muchos de los propietarios. O sea, que la peña, al igual que “El moroso cabrón” pasa de pagar la comunidad.

 

Las vecinas que se encontraban presentes no tenían la gracia que solo poseía Enma Penella para decir aquello de “Chorizo” o “¡Váyase señor Cuesta, Váyase!” El administrador sin embargo (hombre joven y muy correcto por el que estaba a punto de sentir cierta lástima) sí que ostentaba la tranquilidad del señor Cuesta para encajar las críticas sin fundamento que le llegaban a voces, eso si se oían, porque había un par de niños chicos, que no sé qué narices harían allí, que no paraban de gritar y molestar.

 

Alguien inquirió un tímido “Presidente dimisión” pero sin ese inconfundible tono de Antonio Recio (Mayorista, no limpio pescado) que lo hace tan vivo y lleno de gracia. Tampoco nadie se quejó del copulador del ático, ni ningún vecino pronunció aquello de “arrieritos somos” ni “Demanda judicial”.

 

La gran Estela Reynolds y su temazo

Llevábamos dos horas y no habíamos sacado nada en limpio (supongo que para algunos la culpa la tendría la limpiadora). Un vecino insistía uno a uno en los gastos más miserables “¿Qué es eso de UNIPOST? ¿3,16 € por una carta?” Y de repente otro vecino soltaba sin venir a cuento que en su plaza de garaje había filtraciones e insistía en enseñarle las fotos tomadas con su móvil al administrador.

 

 

 

Antonio Recio (Mayorista, no limpio pescado) ¡Qué bueno soy y que culito tengo!

Antonio Recio (Mayorista, no limpio pescado) ¡Qué bueno soy y que culito tengo!

 

Cada cual es libre de perder su tiempo como quiera, pero como comprenderán, a pesar de que soy consciente de la importancia de las decisiones que se han de tomar en la Comunidad no estoy dispuesto a participar en algo que desde el principio es un despropósito continuo y una muestra de la contradicción que muchos afirman de que el ser humano es un animal que ha de vivir en sociedad.

 

Lo primero me quedó claro, pero lo segundo soy capaz de refutarlo ante Perry Mason si es necesario. Por lo que sin ni siquiera añadir “Ahí os quedáis” me di la vuelta y me marché, no sin antes jurar, por Osiris y por Apis que había sido la primera y la última.

 

Si se hubiera presentado una vecina ataviada a lo Estela Reynolds cantando “El Fresquíbiris” igual me hubiera quedado hasta el final. A todo esto, espero que no me haya tocado ser presidente, aunque si se diera el caso ya sé lo que hay que hacer. Pasar de todo, echarle las culpas de lo malo al administrador o a mi Delfín hasta el fin, y colgarme las medallas cuando las cosas salgan bien con un “¡Otro éxito de la Administración Falcó! ¡Qué bueno soy y que culito tengo!”

 

 

Publicado en Diario HOY el 04/11/2011

Ver Post >
Diego Algaba Mansilla
Enrique Falcó 29-11-2011 | 10:24 | 7

 

La sección EL LOTO AZUL de nuestro Don de LOCH LOMOND cada vez cuenta con más seguidores.

La sección EL LOTO AZUL de nuestro Don de LOCH LOMOND cada vez cuenta con más seguidores.

Cada día disfruto más de la sección EL LOTO AZUL, ya saben, esa que me he sacado de la manga para que ustedes conozcan un poco más a personas de mi entorno que considero que valen la pena. Hasta ahora la experiencia está siendo más que grata y me siguen llegando colaboraciones, más algunas que se encuentran en proceso.

 

Diego Algaba Mansilla colaborador del Diario HOY

Diego Algaba Mansilla colaborador del Diario HOY

El colaborador de hoy es una muestra factible de lo que las redes sociales pueden conseguir. Que el menda llame amigo y ostente una exquisita relación con una persona a la que apenas ha visto un par de veces en la vida. Descubrí a Diego Algaba Mansilla en la sección Cartas al Director del Diario HOY. Era uno de los nombres que se repetían con cierta frecuencia y no solía perderme ninguna de ellas, porque todas eran amenas y entretenidas, muy bien escritas, y casi siempre divertidas. Una de ellas hace casi dos años, me cautivó. En “El hábito y el monje” hablaba de desayunos y carnavales con exquisito sentido del humor. Un texto tronchante al que no me quedó sino hacer referencia en mi blog. En ese momento fue cuando empezamos a mantener contacto y a convertirnos en buenos amigos. Además de un fijo en Cartas al Director, también deja caer de vez en cuando alguna Tribuna o Artículo de Opinión, aunque mi amigo Diego insiste en que se encuentra más cómodo en el formato de las cartas. Sus cartas al director no son sino pequeñas píldoras bibliográficas que deberían ver la luz algún día en forma de libro. Un homenaje a la cotidianidad, al recuerdo, a la buena literatura, y por supuesto al sentido del humor.

Diego Algaba Mansilla disfrutando la noche de su querido Badajoz

Diego Algaba Mansilla disfrutando la noche de su querido Badajoz

La mayoría de lectores de HOY lo conocerán sin duda y habrán leído algunas de sus cartas. Si alguno de ustedes, mis queridos y desocupados lectores, no sabía de su existencia, les animo a recuperar el tiempo perdido a través de su Blog, “Migas Canas” y por supuesto desde la sección Cartas al Director. Diego Algaba Mansilla nos regala hoy a los lectores de Don de LOCH LOMOND uno de esos entrañables textos para el regalo de los recuerdos. Con todos ustedes Diego Algaba Mansilla. Un gran lector y escritor, que aún tiene que escribir muchas páginas en HOY para deleite de sus lectores.

 

Ponme otro 

La oscuridad esconde unas calles cargadas de enigmas ocultos en sombras deformadas. Objetos heterogéneos y abstractos que pierden todo su misterio cuando la luz del día hace recobrar sus formas verdaderas. Noche de matices ayudado por el alcohol. Otra noche de barra y de recuerdos. Los mismos sitios con distintos personas y los mismos personajes, más viejos y más personajes.

 

El olor a hachís perfumaba un bar llenos de muertos vivientes que agitaban sus cuerpos al ritmo que el dj quería. Mi cuerpo aguantaba en pie por si llegaba la oportunidad de mi vida. Esa muchacha formal que me retire definitivamente de la noche y así poder deshacerme de esa fiel compañera que día tras día vigila mis noches de insomnio. Soledad engrandecida por poetas pero que ningún poeta padece. Otra noche de alcohol buscando lo que no hay en bares nocturnos. Ya tampoco encuentro sexo de urgencia en los asientos traseros del coche. ¿Pero quién sabe? Probablemente, después de tanto tiempo, me engaño y lo único que quiero es el efecto narcótico del whisky. Ya tengo noches suficientes para saber que aquí no voy a encontrar lo que ya no quiero. Lo que ya he olvidado. Ponme otro

 

Ver Post >
La fuerza del destino
Enrique Falcó 27-11-2011 | 4:37 | 2

 

Enrique Falcó. Mecanófilo

El trío madrileño MECANO en una de sus primeras imágenes a principios de los 80

El trío madrileño MECANO en una de sus primeras imágenes a principios de los 80

Hoy no me puedo levantar. Y es que cuando estoy de vacaciones, perdido en mi habitación, me da mucha pereza asomarme al mundo mundial. ¡Ay que pesado! ¡Qué bombardeo las últimas 48 horas con la noticia, rumor, falsa notica, bulo o desinformación (cada cual la describe como quiere) sobre el hipotético regreso del grupo musical Mecano! ¿Aire o humo? Ustedes podrán pensar lo que quieran pero todo esto resulta cuanto menos muy extraño. Primero estalla la bomba informativa (que diría el insigne SuperGarcía) en boca de José Antonio Abellán. Que el famoso periodista comenzara su carrera como locutor de las radio-fórmulas no justifica de manera alguna que se produzca dicha noticia en un programa deportivo, no es serio este cementerio señores, a no ser que Ana Torroja se dedique al esquí de competición en su tiempo libre, que me parece que no, que se prodiga más al escaqueo de sus compromisos fiscales con hacienda, y eso sí que es hacer deporte. Sobre todo cuando declaras que vives en Hawaii Bombay  mientras en realidad resides en Madrid.  Tras el uno el dos y el tres son las redes sociales quienes ofician el resto, y como postre nos sirven las declaraciones de la antigua agencia de “management” del grupo “desmintiendo” el asunto, con un “de momento no está prevista la reunión del trío”.  ¡Que no hay marcha en Nueva York vamos! ¡O que no hay tu tía… al menos de momento!

A estas alturas de la película uno se cura de espanto en el cine, y se cree bien poco o casi nada que se produzca el fallo positivo en determinadas cosas, pero no me negarán que o bien por el dicho popular “cuando el río suena agua lleva” o por aquello de la delicada situación del mundo discográfico, este maquillaje  no consigue más que alargar la sombra de la sospecha.

Nacho Cano, Ana Torroja y Jose María Cano en una de sus últimas imágenes juntos.

Nacho Cano, Ana Torroja y Jose María Cano en una de sus últimas imágenes juntos.

No sería algo tan extraño. No encontramos en una época delicada, en la que el mundo discográfico, al no facturar los millones de antaño, se apunta a la máxima del busco algo barato y apuesta por lo seguro en detrimento de las nuevas ideas. Hace unos días el Dúo Dinámico ha vuelto a presentar un ¿nuevo? disco. Hace bien poco Raphael o Miguelito Bosé. Las mismas canciones de siempre, interpretadas junto a artistas de siempre, o pasadas por el colador de DJs o productores de moda (en plan Pitbull o  Carlos Jean). Ya hizo un amago el trío madrileño Mecano en el año 1998, anunciando su vuelta a los escenarios a bombo y platillo, que apenas supuso lo de siempre, un recopilatorio junto a un puñado pequeño de canciones nuevas que no eran más que descartes de anteriores discos. Que tendrá el dinero que nos vuelve loco, y que lo artistas ganan y gastan a espuelas, pues fue esa la única causa inamovible de la reaparición del trío. José María Cano se arruinaba cual hijo de la luna componiendo una interminable Ópera que ni siquiera pudo estrenar, y su hermano Nacho y la cantante Ana Torroja no conseguían el éxito esperado con sus proyectos en solitario. El primer disco de Nacho Cano, experimental, era poco menos que insufrible, y el de la vocalista sin chicha ni limoná. Está más que demostrado que la relación de los hermanos Cano no es sino naturaleza muerta que ni el idolatrado Dalai Lama del que tan devoto es el menor de los hermanos puede pagarle un billete de ida en un barco a venus para devolverle la luz. Cruz de navajas entre ellos y no precisamente por una mujer, que en este caso ha demostrado que ni pincha ni corta, le hizo anunciar a José María en un acto público su definitivo abandono de la pantomima que había supuesto la vuelta de los famosos e idolatrados Mecano.

El disco del despropósito. Hasta la fecha el último del grupo MECANO...por ahora.

El disco del despropósito. Hasta la fecha el último del grupo MECANO...por ahora.

 

Segundas partes nunca fueron buenas, pero si estas se producen únicamente con fin recaudatorio tornan a peor. Aún recuerdo la cara de pocos amigos que ostentaban los miembros del grupo en un especial que dieron en la tele el mismo día que se ponía el disco a la venta. A la hora de interpretar un tema sólo intervinieron Nacho Cano acompañando al piano a Ana Torroja, mientras José María quedaba al margen con la misma cara que tuvo que poner la perra Layka cuando contempló aquella bola de color girando alrededor. Para colmo de males, salvo la autoría de un par de temas, José María Cano no participó siquiera grabando guitarras, bajos o teclados en las nuevas canciones, y así puede comprobarse en los créditos del famoso disco recopilatorio. En 1998, cuando se produjo este hecho, la revolución que supondría Internet años más tarde, así como el lastre de la piratería, aún no habían hecho mella en el mercado discográfico, por lo que el grupo y su discográfica consiguieron su objetivo con creces. El único que salió mal parado fue una vez más el fiel y generoso público que no supo cómo ocultar su decepción.

Una rosa es una rosa, pero la pela es la pela que diría el catalán “Eungenio” Salvador Dalí. Un año más asistiremos al regreso del paripé más paupérrimo, la avaricia más bochornosa y la vergüenza ajena cuando otro grupo que marcó un mito en los 80 y que legó para la historia de la música un excelente repertorio de canciones inolvidables, se arrastre ante sus numerosos fans cual héroes de la Antártida, haciéndoles creer que todo lo que han hecho ha sido por ellos, porque se deben a su público, porque todo ha sido causa de la feliz providencia, de la fuerza del destino.

Publicado en Diario HOY el 27/11/2011

Ver Post >
Renovarse y convivir
Enrique Falcó 21-11-2011 | 1:46 | 2

 

Enrique Falcó. Snob cauto

No teman mis queridos y desocupados lectores, pues no hallarán indicio en mi Tribuna de hoy de propaganda política alguna. No voy a hablarles de urnas, de la importancia de votar, de derecha ni izquierda, ni siquiera de centro, ni de cambios, ni de estabilidad, ni de paro por supuesto, cuanto menos de economía o de la maldita prima de riesgo, a sabiendas de que quien suscribe es más de la prima Vera, aquella famosa primita de los hermanos Zipi y Zape, quienes tan ingenuamente aguardaban su visita ilusionados con afán de agradarla en una de las más antológicas viñetas del maestro Escobar. ¡Libros! De nuevo los maravillosos libros es el tema que nos ocupa, pues La Casa del Libro se pone las pilas, y muy acertadamente. Renovarse o morir cita la conocida máxima, y eso hoy en día pasa necesariamente por adaptarse a las nuevas tecnologías. Ya les he comentado en varias ocasiones que los analfabetos del siglo XXI no son más que aquellos que aun sabiendo leer y escribir, e incluso poseedores de gran cultura y títulos Universitarios, se niegan al uso de las nuevas herramientas tecnológicas que necesariamente han de impulsarnos a un futuro más práctico, cómodo y si me lo permiten, cada vez más fascinante. “Tagus”, es el nombre de la herramienta, mejor dicho, del “eReader” (lector de libros electrónicos) con el que La Casa del Libro pretende aportar su pequeño grano de arena a la Literatura en Internet. Puede afirmarse que los libros aún no han sufrido las secuelas del soporte digital, algo que sí ha hecho daño a las ediciones impresas de los periódicos por ejemplo, y ni qué decir tiene al mundo de la música (cds) y al séptimo arte (Cine y dvds). Inteligentemente y a pesar de que aún no existe un público mayoritario, La Casa del Libro se anticipa a los hechos para no verse en tales tesituras, y sobre todo en pos de difundir la Literatura y hacerla más atractiva para las nuevas generaciones. Como mi menda (ya saben que soy un sentimental “Paperboy”) habrá quien prefiera el libro tradicional de toda la vida, y considere éste como mucho más práctico, cómodo y bonito, pero aun así les animo a evitar el rechazo a las primeras de cambio, pues aun perdiendo parte de su encanto, indudablemente la literatura digital ha de proporcionarnos a través de los “eReaders” ventajas incuestionables frente al libro tradicional. La primera de ellas, sin duda, y la más importante, es su portabilidad, ya que siendo por ejemplo “Tagus” bastante más pequeño y manejable que un libro estándar posee una capacidad de más de 1.000 volúmenes, por lo que en cuestión de almacenaje y aprovechamiento del espacio también aporta innumerables y evidentes ventajas. Quizás lo más interesante sean algunas de las aplicaciones de estos lectores electrónicos, como la de disponer de una conexión a Internet que te haga estar al día de las novedades más importantes, contar con un diccionario RAE integrado, o poder interactuar con otros lectores comentando diferentes aspectos sobre una novela o un autor. Es decir, que de una u otra manera, podemos estar hablando de una fusión entre la literatura y las Redes Sociales, algo a priori muy interesante que puede significar un aumento del interés de muchos por la literatura. Y eso que Internet, a diferencia de lo que muchos piensan, ha contribuido y mucho al mundo de las letras. A la disposición de cualquier usuario están en la Red los millones y millones de Blogs sobre innumerables temas, algunos de ellos verdaderas obras de arte, que evidencian un interés por escribir y comunicarse que antaño suponíamos olvidado.

En cuestión de desventajas, como primeras de ellas el inconveniente de siempre, el alto coste de estos lectores electrónicos. Aun así ya han bajado bastante de precio, pero es innegable que son caros, y uno corre el peligro de quedarse desactualizado a las primeras de cambio tras desembolsar un puñado de euros importante. Aunque este es el eterno problema de los aparatos eléctricos, y más si cabe de lo que a informática se refiere. ¿Quién no  recuerda lo que costaban los primeros reproductores de video a principio de los 80? ¡Verdaderas fortunas! ¿Y los primeros DVS? Que además no te servían ni para ver pelis bajadas en Internet ni tenían entrada de USB ni de tarjeta de memoria. Las primeras pantallas de plasma, las primeras impresoras… y luego está el peligro de que la cosa no cuaje y te encuentres con un aparto inservible. ¿Cuántos que se decidieron por el Beta (cuyo formato y calidad era mil veces mejor) se arrepintieron a los pocos meses cuando en el video club de turno iban desapareciendo los pasillos de ofertas de películas Beta en favor de las de VHS? ¿Conocen a alguien que adquiriera un Laser-disc? Tiene que ser estupendo para exponerlo como un objeto curioso y sobre todo inservible, que es lo que es. Por lo tanto prudencia amigos. No se tiren de cabeza todavía. Permitan que el tiempo, ese fiscal implacable donde los haya nos muestre que la cosa cuaja, y que los precios comienzan a ser razonables. Pero no se cierren a la aventura, ¿Por qué no? No se trata de decidirse por el libro o el “eReader”, ambos pueden y deben convivir y completarse en armonía durante mucho tiempo. Por muy práctico que sean los lectores electrónicos nunca podrán alegrar y decorar mis estanterías como mis queridos libros y cómics. Tal vez lo de renovarse o morir tendría valga la redundancia que renovarse. Ya lo saben, “Renovarse y convivir”. Yo aún diría más mi querido Hernández “connovarse y revivir, es nuestra divisa”.

Publicado en Diario HOY el 20/11/2011

Ver Post >
Más “salá” que las pesetas
Enrique Falcó 06-11-2011 | 7:16 | 3

Enrique Falcó. Eurófobo Sobrevenido

La que está cayendo señores, y no me refiero precisamente al temporal que los últimos días asola por estas tierras, ni a la insoportable tasa de paro que hunde un poco más nuestro país, que esa es otra, ni siquiera a la Campaña Política que se nos presenta más aburrida e insoportable que nunca. La situación que se está viviendo en Grecia es alarmante, “Yo aún diría más mi querido Hernández, es incluso alarmante”, y pone en serio aprieto todo el tinglado europeo que tanto esfuerzo ha costado construir. Incluso el Euro, la moneda que llegó a nuestras vidas, para encarecérnosla principalmente, se encuentra en una delicada situación. Todo por culpa de la situación financiera en Grecia. ¿Quién se lo iba a decir a la Comisión Europea cuando se inspiraron en la letra épsilon del alfabeto griego para desarrollar el símbolo del euro? Que quieren que les diga oiga ¡Cómo nos engañaron con el euro! Han leído bien sí, nos engañaron, o mejor dicho, como entre todos nos dedicamos a engañarnos en su día. Quien suscribe, que no es precisamente una lumbrera pero tampoco es tonto, siempre miró con buenos ojos la entrada del euro. Las ventajas para el país y el futuro de la Unión Europea se suponían incuestionables, y era algo consciente de que quizás, de una manera u otra se encarecería algo el nivel de vida, en especial por aquello de la estupidez del redondeo. Pero nunca imaginé que acción tan redonda tornara a convertirse en una tomadura de pelo del tamaño de un triángulo rectángulo. Tanto lata que dieron con “Los García”, las animaciones de aquella simpática familia que se pirraba por los euros, y que nos mostraba lo positivo de la nueva moneda y de que no había que temer al cambio que suponía el paso de la peseta al euro. Los capítulos fueron emitidos  hasta la saciedad, pero por lo visto no sirvió para nada o casi nada. “¡Qué algunos se creen que 50 euros son 5.000 pesetas!” – Gritaba el tendero de la verdulería donde compraban “Los García”, presumiendo de que sus precios eran los mismo en pesetas que en euros. Y realmente así fue durante un tiempo, en el que los euros aún no se encontraban aun en circulación pero los productos mostraban los precios en ambas monedas. Aún conservo el ejemplar de “Los Simpson ¡Por Siempre!”, ya saben lo mucho que adoro las creaciones amarillas del gran Matt Groening, pues bien, su precio marca 1.500 Ptas. / 9,01 €. Es decir, exactamente el equivalente al cambio. ¿Cómo es posible que apenas tres meses después al entrar en circulación los malditos euros el mismo libro estuviera marcado a 15 euros? 15 euros son 2500 pesetas, o sea mil pelas más de lo que costaba cuando los euros aún no habían aparecido físicamente en nuestras (hasta entonces) tranquilas y moderadas vidas. A mí menda pasó de costarle un chato de vino en mi bar habitual (hasta la fecha porque ya no volví) de 125 ptas. a 1,20 €. ¡Una subida de más del 50%! La desfachatez más manifiesta se encontraba por ejemplo en aquellas máquinas de café donde los empresarios ya ni se molestaban en disimular y habían sustituido de mala manera el símbolo ptas. por una c. Por lo que un café pasaba a costar de 50 pesetas a 83. Como diría mi abuela ¡Que poca vergüenza!

Recuerdo no sin cierta nostalgia, cómo a los 18 años, quien suscribe no tenía narices (a pesar de intentarlo) de gastarse 5.000 pesetas en una noche de farra, invitación a mi novia al restaurante italiano incluidas. Allí tampoco eran mancos, la deliciosa “Cuatro Quesos” pasó directamente de 700 pelas a 7 euros. Así, sin anestesia y sin nada. Pocos meses después 50 euros, o sea más de 8.000 pesetas, se desvanecían en pocas horas como polvo en la lluvia. Todo esto no hubiera ocurrido jamás si se hubiera mantenido la peseta. Si en un bar me cobraran 1.200 pesetas por un LOCH LOMOND o 300 pesetas por una copa de vino quien suscribe montaría un cirio tan grande que hasta tendrían que acudir los bomberos. El pasado viernes, al asistir al estreno de la película de Tintín, le habría tirado a la cara las entradas a la taquillera, quien pretendía cobrarme 3.000 pesetas por dos entradas. Yo no sé si somos tontos o nos hemos vuelto tontos por culpa del euro. Permítanme que comparta con ustedes una anécdota que lejos de pretender ridiculizar a nadie se me antoja graciosa. Primeros días de Enero de 2002, pocas jornadas después del comienzo de la circulación del euro. Cuando me disponía a comprar el pan en la tienda del al lado de casa de mi abuela me encontré con un barullo montado entre la dependienta y un señor mayor que mantenían una acalorada como absurda discusión. La dependienta se negaba a que el señor cliente le pagara con un euro portugués, pues consideraba que eso allí, en España no tenía ningún valor. No pude callarme. – ¡Señora, me parece a mi que usted no se ha enterado muy bien en que consiste esto del euro! Esto pasa por devorar tanto corazón en lugar de leer los periódicos y ver “Los García”. Yo creo que en el fondo ninguno nos hemos enterado de en qué consiste esto del euro, porque seguimos dejándonos engañar como imbéciles pagando cifras astronómicas que jamás hubiéramos consentido con las pesetas. Por lo tanto si algún día llega la desaparición del euro, algo que por lo visto no es tan imposible como se pensaba, que vuelva la peseta y todos tan contentos. ¡Mi querida pela, rubia, libra, cala, chucha, leandra, chufa o como quieran llamarte! ¡Si algún día vuelves a estar entre nosotros te recibiremos con los brazos abiertos, en especial tu pesetero amigo, porque si hay algo cierto y que me lleven los demonios si miento, es que eres más “salá” que las pesetas!

Publicado en Diario HOY el 06/11/2011

Ver Post >
Ingratitud
Enrique Falcó 16-10-2011 | 5:05 | 4

Enrique Falcó. Siempre cortés y educado.

El otro día me armé de valor y decidí echarle un pulso a la crisis. Me apetecía comprar una buena pierna de cordero, así que, me dirigí muy confiado al súper de unos conocidos grandes almacenes, que por aquello de no hacer publicidad gratuita, no especificaré que se trataba de El Corte Inglés. Allí siempre encuentro gente conocida, y me encanta. Yo saludo siempre a todo el mundo, a todo el mundo que conozco de una u otra manera claro, no vayan a pensar que soy tonto. Aunque claro está, todos saludamos a personas que no conocemos por educación en el portal de nuestra casa, o en la consulta del dentista.

 

Esa manía de saludar educadamente me la inculcaron mis padres desde pequeño, fíjense ustedes qué tontería. Lo digo porque está claro que no todo el mundo ha recibido dicho adiestramiento, y si así fue es más que probable que haya quedado olvidado en los confines del tiempo y se haya volatilizado de sus cabezas y arrojado a la atmósfera en forma de agua de lluvia.

 

A mí, saludar me encanta, entre otras cosas porque no compromete a nada. Y me place especialmente cuando sé de buena tinta que mi interlocutor no pretende cruzar palabra alguna conmigo. Me encanta su expresión de sorpresa, y el mal rato que les hago pasar. Hay algunos que contestan con un “hola” o un “buenos días” tan bajito, insignificante, como si estuvieran pidiendo perdón, que casi mejor es que no abrieran la boca.

 

No comprendo cómo pueden existir quienes conociéndose de sobra se cruzan en una calle estrecha, coinciden en un pequeño local, o en el mismo súper, y no se dirigen la palabra. Mi incomprensión se acentúa al referirnos a nuestra región, en donde el moderado tamaño y número de habitantes de nuestras localidades sugieren que de una u otra manera deberíamos de ostentar un trato más familiar que en ciudades más grandes.

 

Un

 

El caso es que allí coincidí con una antigua profesora, doña Pilar Gómez, quien me dio clases de Física y Química en 2º de BUP. Un curso que no desearía yo ni a mi peor enemigo. En el viejo bachillerato que cursé (parezco mi padre) 2º de BUP era con diferencia el peor de los cursos inimaginables. Durante ese año no importaba que te gustara o no la Literatura, las horribles Matemática, Física y Química, el temido Latín o la Geografía e Historia, porque lo estudiabas todo.

 

Ya en 3º la cosa cambiaba, y quien suscribe se quitó de encima las asignaturas de ciencias por el Griego, que dicho sea de paso, no sé si fue peor el remedio que la enfermedad, y si no que se le pregunten a doña Manuela Barroso, mi sufrida profesora de Griego, quien durante el año siguiente se pegó todo el curso impartiéndome como único alumno clases de Griego de recuperación.

 

El caso es que coincidí con doña Pilar y la saludé. Al devolverme el saludo, mi antigua profesora me miró con extrañeza, y es que no se puede obviar que hace unos 16 años, cuando cursaba 2º de BUP, mi menda albergaba 6 ó 7 arrobas menos en su cuerpo serrano. “¿Tú has sido alumno mío verdad”? – Me preguntó – “En efecto Doña Pilar” – contesté tímidamente –lo que ocurre es que hace ya muchos años y no creo que se acuerde de mí, además era muy malo en Física”. Al decirle mi nombre algún recuerdo atisbó a su cabeza y me dijo que efectivamente me recordaba, que era un pelín vago, pero que acabé aprobando, como así fue. El caso es que confesó que se mostró sorprendida al ser saludada por un viejo alumno porque la mayoría de éstos dejan de hacerlo cuando dicho profesor termina de impartirles clase.

 

¡Un respeto para el que se preocupa de enseñarte algo nueva en la vida por Dios!

¡Un respeto para el que se preocupa de enseñarte algo nueva en la vida por Dios!

 

 ¡Qué ingratitud! Este lamentable comportamiento es realmente reprobable, y muestra además una bajeza moral de muy complicada amnistía. Comprendo que cuando somos adolescentes, además de una imbecilidad constante, manifestamos una serie de cambios que nos convierten en seres insoportables, y por millones de causas, profesamos una manía manifiesta a nuestros pobres padres y educadores, pero todo aquello que con 14 ó 15 años te parecía un hecho transcendental, en la edad adulta ni siquiera es digno de ser recordado con apenas una media sonrisa. Se me vienen a la cabeza una lista interminable de profesores de mi infancia y adolescencia.

 

De muchos de ellos he hablado anteriormente, como de don Manuel Pecellín, doña Maricarmen, doña Beli, doña Loli Márquez, don Ramón Tamudo, don Manuel Moralo Murillo o doña Teresa Quintanilla. Pero merecería purgar mis penas en las calderas del mismísimo Infierno si alguna vez les niego el saludo a ellos y tantos otros como don Antonio Burgos, don José Luis Álvarez, don Pedro Carabia (para nosotros Peter), doña Guadalupe Blanco, doña Guadalupe Carapeto, doña Matilde Cuevas, mi querida “Quetidel Rosal y tantísimos en los que desgraciadamente ahora no caigo.

 

Sirva este artículo como llamada de atención para los de mi quinta, en especial para aquellos desagradecidos y maleducados que tan pronto olvidaron a quienes dedicaron parte de su vida a formarlos como personas.

 

Y también, como punto y final, quiero dedicarles a los adolescentes de hoy en día una frase lapidaria que cantaban mis amigos Los Murallitas en los Carnavales del pasado año “Aunque a tu edad todo te parezca una movida, y todas las clases te resulten aburridas, ten respeto por el que pretende, enseñarte algo más en la vida”.

Publicado en Diario HOY el 16/10/2011

Ver Post >
Los frustrados hijos de la clase media
Enrique Falcó 18-09-2011 | 5:32 | 8

Enrique Falcó. Desesperanzado Generacional.

Recordarán que hace un par de semanas les hablaba de nosotros, los jóvenes extremeños, de que no llegamos, de que no podemos más. En dicho artículo dejé caer un guiño cariñoso para la gran periodista de HOY Manuela Martín, quien como siempre captó mi ironía con deportividad y exquisito sentido del humor. Charlando con ella poco después en las redes sociales se lo recordé chistosamente, y una vez más me dio una lección soberbia de análisis de contenidos. “Tras leer tu artículo se me ocurre un debate que podría interesar a la gente de tu edad y por supuesto de la mía” – Me dijo de pronto – “Los frustrados hijos de la clase media”. Así que podríamos decir que es doña Manuela quien titula este artículo. Yo aún diría más más mi querido Hernández, es Manuela Martín quien articula este título. Aceptamos el hecho de que nuestros sueldos son de miseria, pero como insiste Manuela, la cuestión es qué pueden o qué deben hacer los jóvenes en desempleo o los que reciben sueldos mucho más bajos que los de sus padres. Por descontado que a la excelente periodista le rondarán miles de ideas y cuestiones, e incluso soluciones a medio o largo plazo para aparcar la miseria de nuestra cotidianidad, pero insistir en que las compartiera conmigo hubiera sido demasiado, comparable a pedirle que me escribiera este artículo, y a pesar de mi total falta de vergüenza no ostento tal caradura. Lo único que se me ocurre es rogarle desde estas líneas que, entre semana política y otra, escriba más sobre nosotros los jóvenes, pues tiene mucho que enseñarnos de nosotros mismos.

Casi me avergüenzo de haber pasado por alto a los jóvenes sin empleo en mi artículo de hace dos semanas. Empieza uno a llorar por lo poco que cobra y se olvida de los que están aún en peor situación. Es muy duro trabajar tantas horas para no poder permitirte más que lo necesario o incluso ni eso, pero de corazón he de confesarles que no debe existir trabajo más frustrante, duro y cansado que estar sin empleo. ¡Cómo nos engañaron! ¡Qué manera de meternos en la cabeza que teníamos que estudiar una carrera! Está claro que nuestros padres y profesores actuaban con toda la buena fe del mundo, llevados supongo por ese afán de que sus hijos accedieran a las oportunidades que ellos ni pudieron soñar. Lamentablemente como consecuencia tenemos a día de hoy a cientos de miles de jóvenes titulados en las colas del INEM, y un sector “servicios” más preparado que nunca: Periodistas-camareros, maestros-camareros, abogados-camareros… ¡Parece que solo se puede trabajar de camarero en esta región! Será por aquello de que nos hemos dado a la bebida en masa para olvidar las penas y no precisamente del amor, aunque al precio que marcan las bebidas de licor no nos quedará más remedio que tirarnos al vino peleón de tetrabrik, con la consecuente pérdida de empleo que supondrá también para este sector.

 Yo no sé cuál es la solución, ni qué debemos de hacer con nuestro sueldo. Lo primero que se me ocurre es pagar la hipoteca y las facturas. Ahora bien, a lo mejor tendríamos que estudiar la posibilidad de rebajar esas facturas. Todos vivimos por encima de nuestras posibilidades, algo realmente reprobable si bien entendible. El problema es que algunos piensan que las tarjetas de crédito y los préstamos se pagan solos, por arte de magia. Fijar las prioridades sería también positivo, y muy importante. No pasa nada por no tener un tresillo de cuero, o un congelador americano de esos que hasta te fabrican hielo, o una pantalla de 50 pulgadas. Más vale quedarte sin tabaco y whisky a último de mes que sin comida, o sin pañales y potitos para tu hijo. Mejor pagar la factura de la luz y el gas que salir a cenar o de copas. Ya he tratado muchas veces el tema de las casas y de los coches. No hay vuelta de hoja: Si cobras 700 euros al mes no puedes comprarte una casa cuya hipoteca ascienda a 1.300 euros mensuales, ni un coche que signifique más de 600 euros al mes entre plazos, gasolina y seguro. Hemos de olvidar cómo vivíamos con nuestros padres, es nuestro lamentable y triste sino. Somos los frustrados hijos de la clase media, una clase que ha desaparecido para siempre en pos de una  aún peor  que sufrirán nuestros hijos, quienes a su vez, y tras la desesperante degeneración que nos asola, añorarán lo bien que vivían con sus padres, y recordarán con lágrimas en los ojos al igual que nosotros, aquellos pequeños caprichos que se permitían y que quedaron para siempre perdidos en el tiempo, como polvo en la lluvia. Manuela, espero tu artículo, con idéntico título, a ver si consigues encauzarnos. A algunos ya se nos han acabado las ideas y no nos queda otra que recurrir al absurdo e inútil ejercicio de acogernos al derecho del pataleo.

Publicado en Diario HOY el 18/09/ 2011

 

Ver Post >
Paripé
Enrique Falcó 11-09-2011 | 9:43 | 2

Enrique Falcó. Sincero Compulsivo

Odiosos para mi menda, como las calderas del mismísimo infierno, son aquellos quienes ocultan sus sentimientos hasta el extremo de llegar a mostrar a sus semejantes lo contrario de los deseos que albergan en lo más profundo de su corazón. No me gustan los hipócritas, aunque quizás todos debamos serlo en algún momento de nuestras vidas. Casi siempre el hombre es hipócrita por una mera cuestión de educación, algo que no ha de manifestarse necesariamente como realmente reprobable. Decirle por ejemplo a la anfitriona de una fiesta lo guapísima, preciosa o despampanante que se encuentra y lo maravilloso que está resultando todo, a pesar de que dicha señora no sea bien parecida y la fiesta sea un muermo que te pasas, no es más que una frase hecha, resultado de una exquisita educación recibida. Felicitar a tu oponente, ya sea en política, deporte o en tu propio trabajo, a sabiendas de que no ha sido justo vencedor, no es más que una muestra de elegancia en la derrota, que dice mucho, y bueno, del derrotado en cuestión.

Parecen mostrar dichos ejemplos que la hipocresía es aceptada e incluso aplaudida socialmente en ciertos momentos y situaciones de nuestra vida, necesaria incluso, yo aún diría más mi querido Hernández, incluso necesaria para la pacificación y buen desarrollo de según qué determinados acontecimientos.

Personalmente, quien suscribe es tan hipócrita como cualquiera de ustedes, mas mentiría si no les confieso que, aunque despliegue toneladas de odiosa hipocresía como quien oye llover sin inmutarse, en ocasiones me disgusta el hedor y el tufillo de incómoda culpabilidad que rezuman en las entrañas de mi ser ante diversas situaciones. Es por ello que a medida que me hago más mayor no aguanto según qué tonterías. Como coloquialmente expreso en voz alta a modo de anuncio de que se está empezando a cocer una situación “No me gustan las jodiuras”. No soporto hacer el paripé en reuniones familiares, de trabajo o incluso de colegas y amigos. Como ya he afirmado, se puede ser hipócrita por educación, pero existen quienes carecen de ella, y confunden la sinceridad y falta de hipocresía con la impertinencia y la inoportunidad más inapropiada. Cada vez tolero menos las impertinencias, vengan de quienes vengan,  niños o ancianos, y las repruebo públicamente si es necesario. A los primeros nunca está de más explicarles las cosas bien claras para que no cometan la misma torpeza en un futuro, y a los menos niños para que vayan cambiando el chip de que a los ancianos hay que perdonárselo todo por aquello de la edad. Que con la tontería de unos porque son niños, y otros muy mayores, no hacen más que regalarnos impertinencias y barbaridades una tras otra. Personalmente puedo perdonar alguna de estas incongruencias a un niño o anciano con problemas mentales, pero jamás si como yo se encuentran en perfecto estado de salud. A respuestas de los demás para quitar hierro al asunto en plan “Déjale, si ya sabes cómo es” respondo que muy bien, pero que ahora él sabe quién soy yo y que es aconsejable que en mi presencia no escupa por tamaña bocaza según qué estupideces.

Si todos fuésemos menos hipócritas quizás tendríamos menos amigos, ninguno o casi ninguno probablemente. Las reuniones familiares, además de producirse con menor frecuencia o llegar a ser casi inexistentes, serían bastante más divertidas y animadas, o quizás no, porque a lo mejor nadie se atrevería a tirar la primera piedra en forma de soplapollez contenida. En el trabajo no tendríamos que sonreír como idiotas ante jefes o compañeros porque todos conoceríamos la verdad de lo que pensamos los unos de los otros. Algunos dudosos artistas no se pegarían la gran hostia de su vida en cualesquiera que fuera su arte, ya que en lugar de “Es muy bueno” lo que escucharían sería “Me parece una puta mierda” y se guardarían de hacer el ridículo. En anteriores ocasiones les he narrado que el rencor es quizás una de mis más deplorables y lamentables bajezas, y que dirimo una interminable lucha diaria en pos de derrotar tan despreciable lacra, pero es este rencor mi principal aliado en innumerables ocasiones en donde me planto ante la hipocresía y me niego al ridículo y lamentable ejercicio del paripé más despreciable. Quien quiera vivir en la mentira o lavar su conciencia es muy libre de seguir engañándose. A las personas que uno ama, sean o no de tu sangre, de tu clase, de tu pensamiento raza o condición, se las quiere porque sí, con sus virtudes y sus defectos, y prefiero que se enfaden o molesten conmigo si me muestro sincero aunque respetuoso, que maquillarles la realidad haciéndoles vivir un sueño del que algún día despertarán sobresaltados. ¡Por el Cetro de Otokkar! Y que el Diablo me confunda y me obligue a tragar la barba si no he sido sincero con ustedes en esta ocasión.

Publicado en Diario HOY el 11/09/2011

 

Ver Post >