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Corazón y memoria
Enrique Falcó 28-02-2012 | 1:20 | 0

 

Artículo publicado en la Revista Oficial del EXCMO. Ayuntamiento de Badajoz. CARNAVAL 2012

 

Hablar del Carnaval de Badajoz, cuando uno es pacense y además todavía ronda la treintena, no deja de antojárseme como un ejercicio muy grato, sano y bastante recomendable. Me atrevería a afirmar que incluso me resulta terapéutico. Yo aún diría más, mi querido Hernández, hasta me resulta muy terapéutico. Cuanto más si tan noble exposición se realiza de esta inmejorable tribuna que no es otra que esta Revista Oficial del Excmo. Ayuntamiento de Badajoz, desde donde por primera vez (y espero que por muchos años) me dirijo a ustedes, siendo consciente de la enorme responsabilidad para con mis conciudadanos, y con la finalidad de transmitirles mis impresiones sobre una fiesta, la nuestra, la de todos, que ocupa un lugar especial en mi corazón y en mi memoria.

El menda era hasta hace bien poco uno de tantos treintañeros que, tras los excesos de la adolescencia y primeros años de juventud, comenzaba ya a renegar de una fiesta a la que consideraba de escaso sentido, y a la que cada año se resistía con más pereza. ¡Cuan traidores podemos llegar a ser los hombres cuando renegamos de nosotros mismos y de nuestros recuerdos más dulces y entrañables! Gracias a Dios, el Tiempo, ese puñetero mal nacido, fiscal implacable e impasible donde los haya, se encarga de poner a cada uno en su sitio, y de equiparar cada momento de tu vida en el espacio asignado por la memoria, la cual dictamina los recuerdos que se convertirán en inquilinos de nuestro corazón y aquellos que sin embargo serán desechados y se volatilizarán de nuestros recuerdos para siempre como polvo en la lluvia.

 

Cano de la Murga pacense

 

Fue hace un par de febreros, cuando me disponía como cada domingo a dirigirme a mis desocupados lectores de HOY, cuando me rencontré, gracias a la memoria, con el Carnaval de mi tierra. Lo que comenzó como un despliegue de crítica con ademán de desprecio y ninguneo, con cierta alevosía y bastante mala leche y peor café, acabó convirtiéndose como quien no quiere la cosa en un entrañable homenaje a la magia del Carnaval de Badajoz. Resulta sorprendente viajar al centro del cerebro y comprobar cómo uno de tus primeros recuerdos tangibles de la niñez es la de tu propia imagen, disfrazado de futbolista, embargado de ilusión y felicidad, acudiendo de la mano de tu madre a la guardería, donde te esperaban todos tus compañeros ataviados con sus disfraces. Si la mayoría de jóvenes de mi quinta, hicieran un pequeño esfuerzo y viajaran a través de su memoria más atrás en el tiempo, no me cabe la menos duda de que la mayoría de éstos se sorprenderían a sí mismos con recuerdos de parecida índole.

 Es curioso que el primer disfraz que recuerde sea el de futbolista, posiblemente será por aquello de que todos nos disfrazamos de lo que nos gustaría ser, o de lo que nos hubiera gustado ser. Aunque no creo al cien por cien dicha afirmación, pues en una ocasión, con 14 años, me disfracé de animadora rubia y con coletas, con sus pompones y todo, y dudo que jamás de los jamases albergara en mi oronda inmensidad dedicarme a tan travestida profesión. Hay quien insiste en que no hay nada peor que un hombre disfrazado de mujer, ya que según las malas lenguas (que incluso por aquí también las hay) alimenta la sospecha además de hacer gala de un mal gusto considerable. Quien suscribe no mantiene tal máxima, y sus conciudadanos seguramente tampoco, ya que nos hemos criado en la evidencia y en la opinión de que lo que uno busca al disfrazarse es divertirse y divertir a los demás. ¡Qué ganas tienen algunos cenizos de ver la paja en el ojo ajeno e insistir en que algo no pueda dejar de ser divertido sin un trasfondo de dudosa negatividad!

En Badajoz, el disfraz siempre ha sido lo de menos. Una simple excusa en pos de la diversión más sana y la búsqueda inagotable de la media sonrisa o la explosiva carcajada. Aún recuerdo, no sin cierta nostalgia, cuando en mi grupo de amigos, cansados ya de los preparativos y de lo difícil que era ponerse de acuerdo, nos inventamos el más cómodo y sencillo de los disfraces. Hartos de pasar frío en anteriores ediciones, y de cargar con los más a absurdos accesorios, nos enfundábamos unas viejas batas de médico sobre nuestras ropas de abrigo que maqueábamos para la ocasión. Algunos añadían, como único accesorio, enormes y divertidas jeringuillas que como bien pueden imaginar no cumplían sino una función estrictamente etílica. Existen, por el contrario, quienes se toman muy en serio todo lo referente al disfraz. Lo deciden con suficiente tiempo junto a sus pandillas de amigos, y gastan no poco estipendio en la consecución y complementos de lo mismos, y a éstos se les nota un brillo especial en los ojos cuando se los enfundan por primera vez para escuchar el pregón del Viernes de Carnaval, con los primeros tambores como telón de fondo. Ese tambor, que por cierto no deja indiferente a nadie. Algunos lo aman por considerarlo el símbolo del Carnaval de Badajoz, otros reniegan de él afirmando que es un peñazo. Un servidor no opina ni lo uno ni lo otro… sino todo lo contrario. Existen momentos apropiados para el tambor, de la misma manera que los hay para el baile, el cante o una conversación distendida y animada. Aunque mentiría si no reconociera que en esta ciudad, el noble y difícil arte de la percusión se toma muy a la ligera. Existen quienes realmente ejecutan un trabajo admirable en las tamboradas y en el desfile del domingo, pero igualmente hay muchos que en cuanto portan un par de baquetas en las manos se creen que pueden emular a Phil Collins, y éstos resultan algo pesados. Lo poco agrada y lo mucho cansa, y las comparsas, numerosísimas por cierto, deberían replantearse si tras las tamboradas y el desfile, no sería más adecuado poner en práctica el antiguo y sabio dicho griego que afirma que en el término medio se encuentra la virtud. A muchos les sorprende mi poca devoción por las percusiones de las comparsas (que no por el excelente y vistoso resultado de sus majestuosos trajes), ya que a priori dan por hecho, que habiendo tocado la batería tantos años en agrupaciones pacenses, lo gozo de lo lindo con sus creaciones. En defensa de éstas habría que matizar que tras tantos años, la posibilidad de sorprender es cada vez más compleja a pesar del enorme esfuerzo y dedicación de sus componentes.

La verdad es que en los últimos años disfruto más con las ocurrentes murgas, cuyo concurso sube de categoría en cada nueva edición hasta extremos de tener que organizar preliminares para asegurar cierto nivel en la final. Siempre he preferido a las murgas más divertidas, en detrimento de las denominadas más serias, pero disfruto musicalmente con ambas. En varias murgas pacenses podemos encontrar algunas de las mejores voces y más soberbias guitarras, y en casi todas ellas un arte impecable y un trabajo realmente imaginativo en sus percusiones, cuyos músicos ejecutantes no suelen recibir elogios equiparables al resto de colegas. El alto nivel y el enorme grado de coordinación existente en muchos de ellos consiguen como resultado final que su murga parezca contar con una batería completa en lugar de un simple bombo con platillos y una caja. Se escuchan ritmos bases de pop, de música disco, de rumba, de salsa, de heavy e incluso de reggaetón. Con sus redobles de caja y timbal, y sus característicos sonidos de “hi hat” abriéndose y cerrándose. Desde estas líneas ruego el justo reconocimiento a su encomiable labor.

 

Antoñita la telefonista de Los Murallitas

Antoñita la telefonista de Los Murallitas

 

Siempre me ha resultado digno de admiración lo volcada y presente que se haya gran parte de la ciudadanía pacense en todo lo referente a nuestro Carnaval. Es raro no conocer a nadie de tu entorno que no figure en comparsa o murga, o que sea parte del equipo de alguna asociación que organiza desfiles infantiles de disfraces o cualquier acto relacionado con nuestra fiesta. Solo así se explica el hecho de que el Carnaval de Badajoz haya sido declarado Fiesta de Interés Turístico Nacional. Algunas voces animan a trabajar más en pos de una mayor difusión fuera de nuestras fronteras, para que cada vez más personas se animen y se unan a los miles que nos visitan cada año, algo que especialmente a mí, como ciudadano me agrada e ilusiona profundamente. Pero sin olvidar que más allá de la difusión nacional, y de la promoción que pueda suponer para nuestra ciudad, el Carnaval debe ser ante todo, un recuerdo constante, un habitante ejemplar de nuestra memoria, para no olvidarnos de la fiesta que todos los pacenses debemos llevar por y para siempre en nuestro corazón.

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Cajas y bombos del Carnaval
Enrique Falcó 15-02-2012 | 1:48 | 0

 

Carlos Castaño (Caja) y Carlos Sánchez-Cortés (Bombo) más conocidos a este lado del Guadiana como
No es la primera vez que reivindico públicamente el excelente trabajo que ejecutan los percusionistas de las murgas, trabajo que parece ser invisible para la mayoría, a diferencia por ejemplo de los percusionistas de las comparsas, aunque bien es cierto que una cosa no tiene nada que ver con la otra, y que ambos ejecutan su arte con gran tino y acierto.
El Bombo de

  

 

 Cuando era pequeño el sonido de los ritmos de las comparsas me volvía loco, y contaba los días que faltaban para presenciar la tamborada, mientras que a las cajas de las murgas apenas les prestaba una atención anecdótica.

 

Quizás haya sido la imposibilidad de sorprender de las comparsas a lo largo de los años (algo realmente complicado por otra parte), y la gran evolución de las murgas, lo que ha provocado con el paso del tiempo este intercambio de gustos e intereses.

 

 

 

Caja y Bombo siempre juntos

Caja y Bombo siempre juntos

Sigo insistiendo en que a los cajas y bombos de las murgas no se les valora ni se les presta tanta atención como a las voces, o por ejemplo a los guitarristas, o incluso a sus propios colegas percusionistas de las comparsas.

 

Casi nunca se escucha un comentario positivo entre los presentadores y tertulianos de los programas de carnaval, pasando desapercibido también para los críticos.

 

Más que un bombo y una caja, la murgas parecen contar con una batería completa gracias a la habilidad y coordinación de los cajas y bombos

Más que un bombo y una caja, la murgas parecen contar con una batería completa gracias a la habilidad y coordinación de los cajas y bombos

 Es por ello que una vez más rompo una lanza en su favor y brindo hoy por ellos, por los bombos y cajas de las murgas, con mi mejor LOCH LOMOND, y les animo, por supuesto, a todos ustedes, a que no pierdan de vista su fenomenal trabajo, llevando el tiempo, marcando los cambios y los finales, formando caja y bombo una sola batería donde hay espacio para todos los ritmos imaginables, con su bombo, hit hat, redobles de tam tam y platillazos finales.

 

 

Bombo y Caja de Los Niños en los preliminares del Carnaval de Badajoz 2012. Foto de Alcintas de la página Recortes de Serpentina

Bombo y Caja de Los Niños en los preliminares del Carnaval de Badajoz 2012. Foto de Alcintas de la página Recortes de Serpentina

 

 

Échenles una miradita de vez en cuando, descubran como se lo curran, e imaginen que sería del resultado final sin su habilidad, coordinación y sentido del ritmo.  A ver si este año los realizadores y cámaras de Canal Extremadura TV  les echan una mano ofreciendo de vez en cuando imágenes de sus mejores momentosaunque sea en diferido.

 

Esta es mi opinión… y yo la comparto.

 

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¡Igualitos igualitos que Phil Collins!
Enrique Falcó 07-03-2011 | 4:18 | 0

El domingo de Carnaval por la tarde, de vez en cuando, le echaba un vistazo a la retransmisión del interminable desfile de las Comparsas de Badajoz 2011. No hará falta que les recuerde que me aburren sobremanera. No me llaman nada la atención los disfraces, ni los pasos de baile, y ni mucho menos sus percusiones. Será por aquello que uno siempre le ha dado mucha importancia a la batería y percusión en general, pero no observo gran diferencia entre la mayoría de ritmos que se utilizan en las diferentes comparsas. Con toda la suerte de instrumentos a su alcance no considero que el sonido que sale de las baquetas de los percusionistas sea cuanto menos bonito o imaginativo. Mucho ruido y pocas nueces, en definitiva.

Con todos mis respetos, y siempre lo diré, la mayoría de los pacenses llevamos un batería frustrado dentro, y nos creemos que somos Phil Collins a la que nos dan dos baquetas y una caja. Lamentablemente el maestro británico anuncia su retirada estos días, y aquellos que lo tenemos en un pedestal, deseamos cuanto menos que sólo sea un hasta pronto o un hasta luego.

 

No obstante sí que considero que no se da la importancia que realmente ostenta a los percusionistas de las Murgas. Los cajas y bombos, llegan a tal grado de coordinación, que existen momentos en que parece que realmente hubiera un batería tocando de verdad, con sus ritmos bases bombo-caja-charly y sus redobles de timbales 4×4. Desde estas líneas pido a los responsables de las emisiones del concurso de Murgas, que en los años venideros nos deleiten con algún plano más de los percusionistas murgueros, que a los otros, los de las comparsas ya los tenemos muy vistos y oídos. ¡Igualitos, igualitos que Phill Collins…por las narices!

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