Hoy

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MÁS TESOROS POR DESCUBRIR
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Moisés Cayetano Rosado | 22-01-2016 | 10:32| 0
Vista parcial de Mértola y Guadiana./ Moisés Cayetano

Vista parcial de Mértola y Guadiana./ Moisés Cayetano

Hace más de quince años publicaba para la revista transfronteriza editada en Badajoz “Aquí” -dirigida por Juan Antonio Méndez del Soto-, una serie de artículos “viajeros” que darían lugar dos años más tarde al libro “Un Paseo por la Raya”, donde incluía tres decenas de trabajos, editado por el Gabinete de Iniciativas Transfronterizas de la Junta de Extremadura, e ilustrado eficazmente por Antonio Mata Lozano.

Diez años después de esa edición de 2003, me pedía Celia Herrera que crease un blog en el Periódico HOY, donde actualizaría y ampliaría los trabajos anteriores, enriqueciéndolos con un buen número de fotografías realizadas por mí mismo en las visitas a los lugares que irían apareciendo. La iniciativa del Periódico HOY se volcaría también en la revista electrónica portuguesa aviagemdosargonautas.net y en mi propio blog personal.

Han sido alrededor de setenta trabajos, que ahora tocan “a reposo”, si bien quedan atrás multitud de “tesoros por descubrir”. Así, habría que profundizar por todas y cada una de las regionales fronterizas hispano-lusas, como por localidades tan señeras como Bragança, Borba, Serpa o Mértola, por parte portuguesa, o por Zamora, Toro, Trujillo, Cáceres, Mérida, en la española. Cierto que algunas apartadas de la Raya, pero tan tentadoras que a uno se le ocurre incluirlas en su afán de “rayano” en el sentido más abierto.

Monumental fuente de Borba./ Moisés Cayetano

Monumental fuente de Borba./ Moisés Cayetano

Posiblemente, pasado algún tiempo podamos incidir sobre ello y mucho más, como rutas de fin de semana o “delicias gastronómicas” de la Raya. Ahora, en tanto, toca la edición en papel de esos Tesoros de la Raya, y que afronta la Fundación Caja Badajoz.

En este despuntar de 2016, está listo el libro, recién salido de la imprenta, y dispuesto a su presentación pública, que posiblemente se iniciará en Elvas y en Badajoz, dos de las localidades más rayanas de toda la frontera, en el mes de febrero. Estas dos poblaciones, sin duda, son las que me han llevado a la creación del manojo de trabajos que han ido apareciendo en las publicaciones electrónicas nombradas, y que con tanto placer he ido dando en este hueco generoso del HOY.

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Badajoz y Elvas, en el centro de los Tesoros de la Raya
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Moisés Cayetano Rosado | 13-01-2016 | 09:56| 0
Imagen del baluarte.

Imagen del baluarte de Badajoz.

La Raya hispano-lusa es un espacio lleno de valiosos legados patrimoniales, donde podemos disfrutar de espléndidos tesoros que se remontan en muchos casos al Neolítico (dólmenes, menhires, cromlech…) y el Calcolítico (sepulcros de corredor, castros…), con gran presencia posterior de la cultura romana (villas y ciudades, con sus calzadas, acueductos, palacios, templos, edificios civiles y de recreo…), que en la Edad Media y Moderna adquirirán extraordinaria particularidad, especialmente en el espacio Extremeño-Alentejano.

Efectivamente, la configuración del Reino de Portugal en el siglo XII, separado de León y Castilla, con la presencia al sur de los musulmanes, hará que las fronteras del Tajo y el Guadiana adquieran especial importancia. Se hace patente en la abundancia e importancia de castillos roqueros, fortificaciones y alcazabas que, en el caso de Badajoz adquiere -la Alcazaba- una importancia de primer orden en todo el ámbito europeo y norteafricano, y en el de Elvas completará la importancia de su castillo de raíces musulmanas la importancia de la fernandina, que en buena parte se conserva.

A partir de ahí, Badajoz y Elvas pasan a ser el centro, el punto crucial y decisivo de los “tesoros de la Raya”, pues su importancia es clave en el avance de las conquistas cristianas, primero, y en las turbulentas relaciones hispano-portuguesas después.

Sus cercas medievales nos muestra la importancia de estas ciudades, tanto por su extensión como por su estratégica situación. Después, con las sucesivas guerras de frontera de los siglos XVII, XVIII y XIX, el patrimonio monumental militar se acrecentará hasta situarse Elvas en la cabecera de la Raya, con su portentosa muralla abaluartada, sus dos magníficos fuertes y los cuatro fortines (3 de los cuales se conservan), cuartes, polvorines, instalaciones de intendencia militar, hospital, etc.

En cuanto al lado hispano se refiere, Badajoz se destaca por su magnífico Fuerte de San Cristóbal, el fuerte-revellín de San Roque, y el recinto abaluartado de la ciudad, el legado que nos ha sido transmitido de aquella época; lamentablemente, hemos perdido los abundantes cuarteles militares, así como el Fuerte de Pardaleras y gran parte del de la Picuriña, entre otros elementos, pero aún así lo que se conserva es de un valor extraordinario, no superado en el lado español de la frontera.

El hecho de que alrededor tengamos la mayor concentración de fortificaciones medievales y modernas de toda la Raya realza el valor del conjunto, potenciándose todos entre sí, y conformando un espacio envidiable cuyas potencialidades culturales y turísticas son inigualables.

A menos de 15 kilómetros están Badajoz y Elvas (Patrimonio de la Humanidad), y a poco más de 15 de ambos, Campo Maior, cuyo patrimonio militar de idénticos períodos, más el eclesiástico, está siendo afortunadamente recuperado en toda su amplia valía. A 24 kilómetros de una y otra se nos presenta aOlivenza, que es una de las ciudades más completas en monumentalidad de todo el espacio transfronterizo.

El mapa no deja lugar a dudas de la riqueza concentrada en una superficie pequeña.

El mapa no deja lugar a dudas de la riqueza concentrada en una superficie pequeña.

Hacia el norte, la portentosa villa de Alburquerque, todo un compendio de historia, arte y urbanismo medieval, donde destaca en especial su incomparable castillo, sin olvidar el valor artístico de sus iglesias góticas, los redientes abaluartados, y hasta en las inmediatas cercanías, diversos grabados y pinturas rupestres.

Y por si fuera poco, adentrándonos en Portugal, por esa línea de antiguas confrontaciones Madrid-Lisboa -la más decisiva en el ámbito peninsular en toda la Edad Moderna y siglo XIX-, en poco más de medio centenar de kilómetros se nos presentan otras poblaciones-fortalezas a las que igualmente acompañan aportaciones monumentales religiosas y civiles: Ouguela, al lado de Campo Maior, y más arriba Arronches; Borba, Vila Viçosa y Estremoz en la línea que conduce a Lisboa, y Juromenha y Alandroal, al oeste de Elvas.

A este valor “humanizado” se une la riqueza ecológica de la zona, regada por el Guadiana y el Caya (con la cola del embalse de Alqueva y el barragem do Caia respectivamente), con parajes ribereños extraordinarios y ligeras elevaciones montuosas que en la Serra de Ossa alentejana (entre Redondo y Evoramonte) y en la Sierra de San Pedro extremeña (por la zona de Alburquerque) adquieren una exuberancia envidiable.

Fotografía de Elvas.

Fotografía de Elvas.

Todo ello hace de lo que forman la Eurociudad Elvas-Badajoz un punto estratégico sin igual, que necesita ser valorado como tal, en acuerdo con el entorno enumerado. Una buena promoción del conjunto hará en el futuro de esta área rayana un espacio solicitado por los amantes de la cultura, la historia, el arte, la ecología y el senderismo, que contribuirá a crear riqueza y empleo estable, variado y de calidad.

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VUELTA AL FORTE DA GRAÇA “TOMÁNDOLO” DESDE LA VERTIENTE NORTE
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Moisés Cayetano Rosado | 03-01-2016 | 21:19| 0
Entrada al Forte de Santa Luzia./ Moisés Cayetano

Entrada al Forte de Santa Luzia./ Moisés Cayetano

Vengo del Forte de Santa Luzia, que está magnífico, como siempre desde su rehabilitación a finales del siglo XX, tan respetuosa con su construcción original, finalizada en 1648.

Tras departir un largo rato con su eficaz, amable guía, José Manuel Martins (una de las personas más bondadosas que conozco), me encamino una vez más al Forte da Graça, que acaba de estrenar una asombrosa, extraordinaria rehabilitación.

Forte da Graça

Forte da Graça

Pero esta vez no me dirijo por el camino principal hasta su puerta de entrada, sino que por un sendero de la base doy un rodeo como si fuera a tomarlo por sorpresa desde el lado contrario, el norte, tomando allí dirección a su hornabeque en la cima del cerro. (Aviso a caminantes: dificultad moderada, para botas y cayado, lo que no ocurre en el recorrido perimetral externo del Forte de Santa Luzia, que es bastante llano)

Camino por el vértice de una de sus resaltadísimas puntas de estrella, en cuyos laterales se ubican “covas de lobo” estratégicamente dispuestas para recibir al enemigo. ¡Una auténtica aventura “controlada”! Ni están cubiertas como trampas mortíferas con afiladas estacadas en su interior, ni me reciben a tiros desde el camino cubierto, que tengo a mano.

Perfil de la estrella exterior, con garita, poterna y covas de lobo./ Moisés Cayetano

Perfil de la estrella exterior, con garita, poterna y covas de lobo./ Moisés Cayetano

Y otra vez veo todo (aunque ahora desde la “cascara” exterior) como ya lo había visto en los últimos meses, cuando se remataba su rehabilitación: extraordinario, portentoso, ejemplar en su autenticidad e integridad.

Un auténtico lujo. La enorme belleza del hornabeque, de los profundos fosos, del cuerpo principal con sus cuatro gigantescos baluartes, el reducto central coronado por la Casa del Gobernador. Todo un portento barroco, que contrasta con la sobriedad geométrica del Forte de Santa Luzia, complementándose como una detallada lección de arte y técnicas constructivas de la Edad Moderna.

Entrada al interior./ Moisés Cayetano

Entrada al interior./ Moisés Cayetano

Entro en él, ya por la puerta principal, y allí todo es limpieza, minucioso respeto por el legado de los siglos desde que se construyó en la segunda mitad del siglo XVIII, con ese testimonio final de la presencia militar a mediados del siglo XX, tan presente en los frescos del interior.

Impresiona ver las galerías de fusileros, las casamatas, las estancias interiores, que hace apenas un año estaban consumidas por la ruina, la suciedad, el abandono, los escombros, la humedad… y ahora todo está en impecable “pase de revista”, mostrando su grandeza, el ingenio de la disposición de sus elementos de intendencia y de ataque.

Interiores./ Moisés Cayetano

Interiores./ Moisés Cayetano

Asombra la capacidad de una ciudad mediana como Elvas para poner en valor su patrimonio histórico-monumental -tanto civil, como religioso y militar-, de los mayores y más completos del mundo (empezando por el abaluartado, que -después del de Valetta/Malta- es el más extenso que existe, y en cuanto a legado complementario -cuarteles, polvorines, casa de barcas, hospital, etc., etc., sin olvidar fuertes y fortines- no tiene rival).

Y asombra el cuidado, la conservación puntual de todos los elementos de esta herencia portentosa, como también ocurre con su atrayente trama urbana. ¡Mi buen amigo y guía José Manuel Martins recogía las colillas que dejan algunos “descuidados” visitantes por los paseos del Forte de Santa Luzia, mientras hablábamos de la “Batalha das Linhas de Elvas” (14 de enero de 1659), ambientado en la cual acaba de escribir un cuento delicioso, que escenificarán escolares el día 16 de enero en su Cine-Teatro!

¡Cuánto amor y cuánto esfuerzo el de los elvenses, que nos ofrecen a todos el regalo, el disfrute de una aventura histórica y artística sin igual! Y por si fuera poco, ¡podemos saborear este recuerdo en sus múltiples restaurantes, donde el milagro de la ingeniosa cocina alentejana redondea la aventura de esa “tomada” de sus fortalezas, declaradas en 2012 tan merecidamente Patrimonio de la Humanidad!

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DE JEREZ A BURGUILLOS PASANDO POR EL DOLMEN DE TORIÑUELO
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Moisés Cayetano Rosado | 09-12-2015 | 17:35| 0
Vista de la Alcazaba desde la carretera de circunvalación./ Moisés Cayetano

Vista de la Alcazaba desde la carretera de circunvalación./ Moisés Cayetano

Cuando vamos de Badajoz a Huelva y dejamos atrás los extraordinarios valles de inmensos encinares en que se cría el cerdo ibérico, nos aparece Jerez de los Caballeros, destacando sobre el caserío las esbeltas torres de sus iglesias.

Si entramos a la población por la circunvalación que conduce a su Alcazaba -de origen musulmán-, allí se nos despliega un mundo esplendoroso, dispuesto a una lección de arte que va desde este recinto defensivo, conformado después por los templarios, hasta la sucesión de estilos que representan sus iglesias, donde las torres constituyen lo más atractivo del lugar.

Parroquia de Santa María vista desde la Alcazaba./ Moisés Cayetano

Parroquia de Santa María vista desde la Alcazaba./ Moisés Cayetano

Jerez fue conquistada a los musulmanes en 1230 por Alfonso IX de León, con la ayuda templaria, a cuya Orden hace el rey donación de la villa. El Temple repuebla la comarca, si bien con su forzada disolución en 1312 pasa de nuevo a la Corona, que en 1370 se la cede a la Orden de Santiago, quien continuará su engrandecimiento.

Las guerras con Portugal de los siglos XVII y XVIII la afectarán negativamente, pero el legado monumental, especialmente religioso (iglesias, ermitas y conventos), llegará en aceptable estado a nuestros días.

Torres de San Miguel y de San Bartolomé, a los extremos del caserío./ Moisés CayetanoTorres de San Miguel y de San Bartolomé, a los extremos del caserío./ Moisés Cayetano

Torres de San Miguel y de San Bartolomé, a los extremos del caserío./ Moisés Cayetano

De ese legado hemos de destacar especialmente sus iglesias de portentosas torres, como quedó apuntado.

Así, la Parroquia de Santa María de la Encarnación -lindante con la Alcazaba-, uno de los templos católicos más antiguos de España (consagrado en 556), reconstruido en el siglo XVI, con recia torre concluida a principios del siglo XIX.

La Parroquia de San Miguel -en el centro de la ciudad-, santiaguista, construida en el siglo XIV y ampliada hasta mediados del siglo XVIII, en que se remata su torre (1756), de traza barroca, con gran riqueza decorativa.

La Parroquia de San Bartolomé, más al norte -también intramuros de la antigua cerca medieval hoy conservada parcialmente-, del siglo XV, pero remodelada en el XVI, XVII y XVIII  (en que se levanta la torre campanario junto a la fachada principal, de clara influencia sevillana, con enorme riqueza ornamental en yeso policromado, barro vidriado y cerámica).

Parroquia de Santa Catalina./ Moisés Cayetano

Parroquia de Santa Catalina./ Moisés Cayetano

La última Iglesia Parroquial -ésta extramuros-, es la de Santa Catalina, una vez más de monumental torre, aunque más sobria que las dos anteriores, pero espectacular en su interior, donde destaca el inmenso retablo barroco del altar mayor, en madera policromada, dotado de bellísimas esculturas.

Palacios, casas solariegas, cuidadas plazas, puertas  del recinto amurallado (de Burgos -s. XIII- y de la Villa -s. XV-) completan un conjunto admirable, que en la Semana Santa redobla su atractivo, por la fama de sus Pasos: declarada de Interés Turístico Regional, está a poco de alcanzar la calificación de Nacional, que bien merece.

De ahí, si nos encaminamos hacia Zafra (que precisaría de otra “anotada visita” por sus valores monumentales y urbanos, aparte de su envidiable gastronomía, como también le ocurre a Jerez, sin duda), al salir de la población nos encontramos a la izquierda el Dolmen de Toriñuelo. Desde la misma carretera se ve el túmulo que lo conforma.

Entrada al Dolmen de Toriñuelo./ Moisés Cayetano

Entrada al Dolmen de Toriñuelo./ Moisés Cayetano

Este monumento funerario pertenece al Calcolítico, y bajo el pequeño “cerro” que exteriormente contemplamos contiene una cámara ovalada de 3’80 por 3’50 metros, con trece ortostatos (se conservan doce de estas grandes losas verticales) y cubierta en falsa cúpula. Destaca el largo corredor de acceso, de 25 metros, con altura máxima -a la entrada- de 1’42 metros.

Ya puestos en carretera, merece acercarse a Burguillos del Cerro, para subir a su portentoso castillo templario, levantado sobre construcción musulmana como en el caso de Jerez -con quien también tiene semejanza en su Iglesia Parroquial, especialmente en su sobresaliente campanario-, destacando la Torre del Homenaje, desde la que las vistas al entorno son inolvidables.

Vista parcial de Burguillos del Cerro desde su castillo./ Moisés Cayetano

Vista parcial de Burguillos del Cerro desde su castillo./ Moisés Cayetano

Al subir habremos quedado atrás -en la falda del monte- a la Iglesia de Santa María de la Encina, edificación  del siglo XIV, convertida en cementerio en el siglo XIX, luego abandonada, y desde 2003 reconvertida en Centro de Interpretación de la arquitectura popular en Extremadura, con paneles, maquetas, audiovisuales, etc. que ilustran el modo de vida, la identidad cultural de los pueblos agro-ganaderos.

Centro de interpretación de arquitectura popular./ Moisés Cayetano

Burguillos, que ha sabido recuperar este monumento gótico tardío y darle un uso más que digno admirable, también ha logrado lo que -en la larga “batalla” de gestiones y captación de recursos económicos- pareció un sueño: transformar las ruinas lamentables de lo que fue su Parroquia de San Juan Bautista (igualmente del siglo XIV, luego cementerio y después destrozo y desolación) en Centro de Investigación, Turismo y Cultura, dedicado especialmente a la Orden del Temple.

Culminó el proceso en 2011, lo que se explica -con sus resultados- pormenorizadamente en un cuidado volumen publicado en 2015 por el Ayuntamiento de la localidad, mostrándonos el modelo que tantas localidades de nuestro entorno deberían seguir para recuperar, poniendo en valor y uso, su patrimonio monumental, sus “tesoros” heredados, que no podemos ni debemos condenar a la ruina, el olvido y abandono, como en tantos casos ocurre, por desgracia.

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INAUGURADA LA “REQUALIFICAÇÃO” DEL FORTE DA GRAÇA
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Moisés Cayetano Rosado | 27-11-2015 | 17:42| 0
Entrada al Forte da Graça./ Moisés Cayetano

Entrada al Forte da Graça./ Moisés Cayetano

En el increíble tiempo record de once meses, el Forte da Graça, en Elvas, ha pasado de ser un monumento en estado de ruina interna, peligroso abandono y aparente olvido (“aparente” porque nadie, en el fondo, dejaba de sangrar por la herida de su degradación), a ser una esplendorosa, gigantesca joya en estado impecable de revista.

Porque no se trata ya solamente de haber rescatado de la dejación sangrante a un monumento incomparable, sino de haberlo hecho con un tratamiento que va a constituir el ejemplo paradigmático de lo que debe ser una restauración y rehabilitación en que habrá de mirarse todo el que intente en adelante “recualificar” un patrimonio histórico-monumental.

La preservación de su integridad y autenticidad ha sido escrupulosa, detallista hasta en lo más insignificante; acertada en los múltiples elementos que lo conforman.

Vista a la entrada principal, con Elvas al fondo./ Moisés Cayetano

Vista a la entrada principal, con Elvas al fondo./ Moisés Cayetano

Queda -dentro de esas especies de “patas de gigantesco cangrejo” que son las elevaciones estrelladas de tierra, que aplanan y dan espacio al interior- todo un derroche fortificado donde no faltan los múltiples e ingeniosos elementos de maquinaria de defensa creados por el genio militar de la Edad Moderna: impresionantes revellines protegiendo los paños de muralla de los cuatro lados del cuerpo principal, en cuyos extremos se prolongan afilados baluartes con construcciones residenciales para oficiales; casamatas interiores, cuerpos de guardia; los tres fosos sucesivos; la Casa del Gobernador (palaciega y grandiosa); el hornabeque cubriendo la prolongación del monte hacia el norte (uno de los más bellos elementos que nos sean dado contemplar); las profundas cobas de lobo que anteceden la delantera del hornabeque…

Acto de inauguración en el cuerpo central de la Casa del Gobernador./ Moisés Cayetano

Acto de inauguración en el cuerpo central de la Casa del Gobernador, en la mañana del 27 de noviembre de 2015./ Moisés Cayetano

Los detalles de salas, galerías, conducciones hacia el exterior, minas, aljibes… Las pinturas de techos y paredes, los revoques, solerías, ventanales, puertas… Nada desentona. Todo queda como fue concebido a finales del siglo XVIII y escasamente retocado en el XIX y primera parte del siglo XX, cuando sirvió de prisión política y militar.

Ahora, tras haber dejado a punto el monumento, este legado histórico-artístico, patrimonial, vendrá la hora de darle contenido. De “revitalizarlo”. De ponerlo a disposición de la ciudadanía, como dijera el historiador Rui Eduardo Dores Jesuino, que se responsabilizará del mismo, y como ratificara el Presidente da Câmara Municipal de Elvas, Nuno Mocinha. Llenarlo de público, de visitas libres y guiadas de escolares, estudiosos, amantes del arte y de la historia; realizar actividades culturales, actuaciones artísticas, exposiciones, conciertos… y -como los anteriores subrayaron- también otros actos sociales, como puedan ser bodas, sin olvidar convenciones, encuentros, congresos, etc. de toda índole.

Vista a Badajoz desde un baluarte./ Moisés Cayetano

Vista a Badajoz desde un baluarte./ Moisés Cayetano

Lo que a finales del siglo XVIII y principios del XIX fue maquinaria de guerra, pasando después a estancia represiva política y militar durante otro siglo más, tras varias décadas de silencioso abandono, ahora, cobra vida, vida esta vez para la paz, la cultura, el ocio, el turismo, el desenvolvimiento económico y social. Un Tesoro inigualable al alcance de todos, resplandeciendo en medio de la Raia/Raya.

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EL POTENCIAL TURÍSTICO DE LA RED FORTIFICADA EN LA RAYA HISPANO-LUSA
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Moisés Cayetano Rosado | 22-11-2015 | 18:03| 0
Tesoros fortificados, analizados en la Revista O PELOURINHO

Tesoros fortificados, analizados en la Revista O PELOURINHO

Las confrontaciones históricas entre España y Portugal, desde su conformación como naciones independientes, especialmente con la formación del Reino de Portugal a mediados del siglo XII y los avances del Reino de León en la misma época, han ido dando lugar a un patrimonio fortificado de extraordinario contenido monumental.

La Baja Edad Media significó un avance cristiano considerable, que obligó a un refuerzo de las líneas de incursión norte-sur, al tiempo que un asentamiento fortificado en la frontera entre los reinos de Portugal y Castilla-León, que en el caso de la primera adquiera especial relevancia. De ahí la herencia monumental defensiva, que aún se mantiene en pie, aunque a duras penas en muchos lugares, dado el abandono de siglos, la escasa consideración para con los castillos y el hecho de que muchos hayan servido como “cantera” para otras construcciones posteriores.

Rede dos castelos portugueses, 1350-1450

No obstante, los esfuerzos rehabilitadores de los últimos años han dado frutos de indudable interés, pese a algunas imposturas, salvando un patrimonio fortificado medieval que -dadas sus características de enclaves en lugares elevados- sorprende por su vistosa presencia en el paisaje.

Luego vendrían las guerras de la Edad Moderna entre España y Portugal, con una incidencia notable en toda la frontera, que lleva a fortificarla, con actuaciones de nueva planta y/o de refuerzo de las existentes, con complejas construcciones artilladas y abaluartadas, de gran extensión y aparatosidad.

El proceso constructivo -y destructivo también, desgraciadamente- se prolongará hasta bien entrado el siglo XIX, en que se abandona el modelo, iniciándose una etapa de arrasamiento que se prolonga por más de un siglo, pero que afortunadamente se reconsidera a finales del siglo XX, para pasar a una etapa de concienciación sobre su importancia, valores históricos, monumentales, artísticos y potenciales turísticos del mismo.

Y en ello estamos, o demos estar ahora. En resaltar sus valores intrínsecos y ofertar su contemplación y disfrute, como recurso de atracción hacia unas tierras rayanas que atesoran también otros valores más -paisajísticos, artísticos, gastronómicos, etc.- a los que unir esta singularidad patrimonial con la que my pocos lugares del mundo pueden competir.

El esfuerzo hecho desde Extremadura para resaltar estas cuestiones tiene un hito destacable en las Jornadas sobre Valorización de las Fortificaciones de la Raya, de la que ahora, la Revista “O Pelourinho”, de la Diputación de Badajoz, presenta la IV edición, celebrada en Chaves (Portugal) el 25 de abril de este año. A siete meses de aquel acontecimiento, se publican las actas de las Jornadas (las cuartas celebradas, tras hacerlo sucesivamente en Badajoz, Castelo de Vide y Castro Marim), culminando una serie que tiene como objetivo subrayar la importancia de este singular patrimonio e impulsar la consecución para el mismo del título de Patrimonio de la Humanidad, que ya ostenta singularmente Elvas, y que merece toda la raya fortificada, artillada y abaluartada.

Raya Central: la más nutrida de fortificaciones.

Raya Central: la más nutrida de fortificaciones.

La presentación de la publicación el día 25 de noviembre, a las 20’00 horas en el Salón de Plenos de la Diputación de Badajoz se completa con una charla-coloquio de Carlos Sánchez Rubio sobre Dos florentinos en la Raya: Cosme de Médicis y Lorenzo Possi. Carlos, documentalista a quien se debe el hallazgo de mapas y planos inéditos sobre las fortificaciones de frontera, localizados en archivos y bibliotecas de diversos países europeos, resaltará a buen seguro la admiración que para su defensa supusieron las fortificaciones a ojos de Cosme de Médicis, como ahora nosotros admiramos la grandiosidad y belleza de este extraordinario patrimonio histórico artístico heredado.

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DE LA GRUTA DE ESCOURAL AL CROMLECH DOS ALMENDRES
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Moisés Cayetano Rosado | 12-11-2015 | 08:39| 0
Exterior Gruta do Escoural

Exterior Gruta do Escoural

Las zonas calcáreas de Portugal y España son propicias a la formación de cuevas y grutas, donde admirar el bellísimo capricho de las estalactitas, estalagmitas y columnas que en su interior se forman. Y aunque en algunas de España están presentes representaciones de arte paleolítico en sus paredes, en Portugal es conocida una: la Gruta do Escural, en el concelho de Montemor-O-Novo, no lejos de la carretera que lleva de esa población a la de Évora.solamente calcáreo

Descubierta en 1963, la cavidad se encuentra en terrenos calcáreos cristalinos metamórficos, que se intercalan con fajas de gneis (roca también metamórfica, pero similar en composición y dureza al granito), y presenta diversas cavidades, algunas de las cuales son visitables.

Han sido descubiertas más de cien figura naturalistas (bovinos, ciervos, caballos…), pintadas en negro y rojo fundamentalmente, así como más de sesenta representaciones de carácter abstracto, aunque el visitante puede observar de manera clara una decena aproximada entre pinturas y grabados, a lo que se unen restos de huesos humanos incrustados en la roca caliza.

En la entrada de la Gruta do Escoural

En la entrada de la Gruta do Escoural

En el Centro de Interpretación de Santiago do Escoural (población a 2’5 kilómetros de la Gruta) podemos obtener una información muy intuitiva del monumento, su ocupación sucesiva, instrumentos líticos encontrados y representaciones pictográficas y grabados. Así, podemos saber que su primera ocupación se remonta al Paleolítico Medio: grupos de cazadores-recolectores neanderthalensis la utilizan como abrigo temporal, hace alrededor de 50.000 años. En el Paleolítico Superior (35.000 a 8000 a.C.), se reaprovecha por cromañones como santuario, dejando ya vestigios decorativos figurativos. En el Neolítico (5.000 a 3.000 a.C.) se transformaría en cementerio, y de este periodo serán los motivos esquemáticos y estilizados de arte rupestre. A continuación, la Gruta queda cerrada, sin que se sepa la causa, pasando comunidades calcolíticas (2.000 a.C.) a ocupar el espacio superior de la misma.

Interior Gruta do Escoural./ Foto IGESPAR-Ministerio Cultura.

Interior Gruta do Escoural./ Foto IGESPAR-Ministerio Cultura.

El paseo guiado por el interior, muy didáctico, nos permite comprobar estos aspectos y disfrutar de la belleza natural del amplio espacio, que sigue conformándose, con la filtración de agua que disuelve la caliza.

A pocos kilómetros de allí, en un territorio donde abundan los dólmenes (antas) y menhires, merece acercarse, camino de Évora, al gran Menhir y al Cromlech dos Almendres.

Menhir dos Almendres./ Moisés Cayetano

Menhir dos Almendres./ Moisés Cayetano

A poco más de un kilómetro de este último, por el mismo camino, se encuentra el Menhir, de 3’5 metros de altura, que ostenta en su tercio superior una decoración compuesta de un báculo y una faja de líneas onduladas. Al mismo se accede a pie por una vereda vallada a ambos lados, de medio kilómetro aproximadamente..

Pero enseguida tenemos la “estrella” de estos vestigios neolíticos, levantados entre el sexto y el tercer milenio antes de Cristo: el Cromlech dos Almendres.

Cromlech dos Almendres./ Moisés Cayetano

Cromlech dos Almendres./ Moisés Cayetano

Alrededor del sexto milenio (Neolítico Antiguo), fue levantado un conjunto de monolitos de mediano tamaño, agrupados en tres círculos concéntricos.

En el Neolítico Medio (quinto milenio), se levanta un nuevo recinto de dos elipsis concéntricas, tangentes al anterior triple círculo, con monolitos de mayor tamaño que los anteriores, llegando algunos a 2’5 metros.

En el Neolítico Final (tercer milenio) se remodelaron los recintos, posiblemente por funciones religiosas, grabándose algunas de las paredes de diversas piezas, con círculos, bastones, cazueletas, incisiones esquemáticas…, aplanándose algunos, transformándolos en estelas.

Cromlech dos Almendres. Estudio de Mário Varela Gomes.

Cromlech dos Almendres. Estudio de Mário Varela Gomes.

Parece ser que en el periodo calcolítico dejó de utilizarse, abandonándose este recinto, amplio espacio de 70 por 40 metros, con 95 monolitos graníticos conservados, donde da gusto “perderse” y contemplar desde allí el agreste espacio exterior, denso alcornocal con potente sotobosque heredado “de la noche de los tiempos”.

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LA EJEMPLAR REHABILITACIÓN DEL FORTE DA GRAÇA EN ELVAS
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Moisés Cayetano Rosado | 02-11-2015 | 15:59| 0
Forte da Graça, de Elvas. Cartel de entrada./ Moisés Cayetano

Forte da Graça, de Elvas. Cartel de entrada./ Moisés Cayetano

Cuando en 2010 unas 500 personas asistimos a una visita guiada por el Forte da Graça, en Elvas, volvimos a ratificarnos en su grandeza, belleza y potencialidades. Al mismo tiempo, nos entristecimos con su abandono, el estado avanzado de ruina de algunos de sus elementos y la falta de actuaciones oficiales sobre este monumento sin par en las construcciones abaluartadas de la Edad Moderna.

Sin embargo, la acción decidida de la Câmara Municipal de Elvas, en continuas gestiones ante las autoridades estatales y europeas, consiguió lo que parecía un milagro: proyectar la ejecución de una rehabilitación costosa que pusiera en valor su extraordinaria monumentalidad, preservando los valores de autenticidad e integridad.

Forte da Graça. Vista a la Casa del Gobernador./ Moisés Cayetano

Forte da Graça. Vista a la Casa del Gobernador./ Moisés Cayetano

Ese proyecto se acomete a lo largo de 2014 y 2015 y está a punto de ser culminado. Ya en el mes de julio pasado, un grupo de estudiosos pudimos girar una visita guiada por las obras y nos admiró la pulcritud de la actuación, el acierto, respeto y buen hacer de la rehabilitación en marcha.

Antes de la visita algunos nos temíamos alguna actuación desacertada como a la que se nos tiene acostumbrados en tantos lugares con respecto a monumentos similares, pese a las advertencias, luchas, argumentaciones que hemos ido manteniendo, especialmente en el tan sangrante del Fuerte de San Cristóbal de Badajoz.

Forte da Graça. Vista desde el interior./ Moisés Cayetano

Forte da Graça. Vista desde el interior./ Moisés Cayetano

Sin embargo, en el caso del Forte da Graça las actuaciones están siendo, y ya culminando, de manera diferente. El 1 de noviembre tuve de nuevo la oportunidad de visitar las obras -acompañado por el Presidente da Câmara Municipal de Elvas, Nuno Mocinha-, y admirar lo que es una actuación rehabilitadora primorosa.

Antes de terminar el año actual, está prevista la inauguración y puesta a disposición del disfrute general ciudadano de esta obra excepcional, que va a ser la admiración de todos. Y un ejemplo a seguir por tantos como tenemos en la Raia/Raya luso-española, formando una red admirable, aunque sobre un gran número sigue pesando el olvido o las actuaciones aberrantes.

Va redondeándose así lo que constituye un patrimonio artístico monumental excepcional, que le valió en 2012 la calificación de Patrimonio de la Humanidad a Elvas como Cidade-Quartel Fronteiriça  y por as suas Fortificações. ¡Que cunda el ejemplo, para bien de todos! Ejemplo en el que debemos comprometernos ciudadanos, autoridades, técnicos, así como medios de información y creación de opinión.

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CASTROS GALLEGOS, UN EJEMPLO DEFENSIVO Y CONSTRUCTIVO
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Moisés Cayetano Rosado | 26-10-2015 | 06:53| 0
Castro de Santa Trega./ Moisés Cayetano

Castro de Santa Trega./ Moisés Cayetano

¡Los castros gallegos! A casi todos nos suena el de Santa Trega (Tecla), asomado al mar y a Portugal, tan imponente, en el municipio de A Guarda, objeto de múltiples visitas de turistas y estudiosos. O el también marítimo, bañado incluso en las aguas del Atlántico de tan pegado al océano, cual es el de Baroña, en Porto do Son.

Ambos tan completos, vistosos, puestos en valor y reinterpretados en sus funciones urbanística y defensiva, que estando en ellos parece que vivimos dos, tres mil años atrás.

El mar es escenario frecuente en estos levantamientos defensivos, por estrategia y por supervivencia, que se ha ido prolongando en sus funciones civilización tras civilización, como es el caso también del de A Lanzada, en un promontorio al borde de la playa del mismo nombre, tan frecuentada por bañistas: la más concurrida, seguramente, de Galicia. Pero son más abundantes en las cercanías de ríos y humedales, que tanto proliferan por el territorio gallego, hasta hacerlos incontables.

Monte do Castro desde fuera./ Moisés Cayetano

Monte do Castro desde fuera./ Moisés Cayetano

Ahora bien, de los muchos que he visitado y he ido viendo “crecer” año a año, descubriendo sus secretos gracias a una buena acción arqueológica sostenida, tengo predilección por el de Monte do Castro, en el municipio de Ribadumia, en la Ría de Arousa.

Al contrario de lo que ocurre con otros castros (como puedan ser el magnífico de Castrolandín, en Cuntis, que tuvo una época de detalladas atenciones; los Castros Grande y Pequeño de Neixón, en Boiro, sobre los que tantos proyectos se hicieron, o el castro de Toiriz, en Silleda, que contó siempre con la actuación entusiasta de sus vecinos en la recuperación, pero que luego han ido cayendo en la dejación oficial e incluso en la decadencia o abandono de proyectos), éste ha seguido en actividad por parte de los equipos de recuperación y puesta en valor, sin que la “excusa” de la crisis económica generalizada le haya restado significativamente el progreso en su valorización.

Ocupado y reocupado desde el siglo IV a.C. al I d.C., se emplaza en un alto cabezo al borde del río Umia, con gran empalizada, muralla perimetral, diversas estructuras habitables, canteras de extracción… que cada vez que lo visito veo cómo descubre sus secretos milenarios y nos da a conocer un modelo defensivo y urbanístico que en buena parte ha pervivido a lo largo de la historia.

Monte do Castro, 2015./ Moisés Cayetano

Monte do Castro, 2015./ Moisés Cayetano

Allí está el “glacis” exterior, la muralla aterraplenada, el foso, la entrada curva y reforzada en sus extremos. Las casas protegidas por gruesos muros de piedra, haciendo juego de calles quebradas y manzanas compartidas. Los altos observatorios que dominan el amplio espacio de los alrededores sin que nada se les escape.

Abajo, el río que les proporciona el agua necesaria y recursos con que alimentarse; al medio, el bosque, ofreciendo también su contribución al sostenimiento del grupo humano.

Es una constante en las construcciones colectivas, desde que dominaron la acción grupal sobre el medio, la práctica de la agricultura y la ganadería, la rivalidad con otros grupos.

En el caso de los castros gallegos -en el de Monte do Castro tienen un ejemplo didáctico, intuitivo y bien conducido en su redescubrimiento-, se nos presenta un modelo que hemos ido imitando y reinventado en nuestras defensas y construcciones posteriores de la antigüedad, del medievo, incluso de la Edad Moderna, tan modificadas las estructuras a causa de la irrupción pirobalística, pero con base en el modelo que aquí se nos ofrece.

Visitar los castros gallegos es todo un viaje por la técnica constructiva defensiva y urbanística, por los afanes de los pueblos en su supervivencia, por la armonía e interacción con el medio. Lástima que algunos, muchos, hayan sido abandonados tras una puesta a punto prometedora. A ver si es verdad que estamos saliendo de la crisis y se le hace justicia, atendiéndolos como bien merecen, a estos vestigios del pasado que tanto nos enseñan y que resulta tan placentero contemplar.

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DE VALENÇA DO MINHO A TUY: MONUMENTAL PASO DE ESPAÑA A PORTUGAL
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Moisés Cayetano Rosado | 15-09-2015 | 18:11| 0
Livro das Fortalezas. de Duarte de Armas. Valença y Tui.

Livro das Fortalezas. de Duarte de Armas. Valença y Tui.

¡Qué peligroso recorrido a lo largo de la historia el que nos lleva desde Galicia a Portugal, atravesando el Miño! Volvemos con nuevos datos a este extraordinario corredor que, especialmente en la Edad Moderna, sería como punta de flecha que atraviesa el solar lusitano por el norte, como la línea Ciudad Rodrigo-Almeida lo sería más abajo, o Badajoz-Elvas un poco más al sur. Valença y Almeida preparan su candidatura a Patrimonio de la Humanidad, como ya lo es Elvas. De lograrlo, Badajoz, Tuy y Ciudad Rodrigo irían “necesariamente” detrás.

Puerta de enetrada en la fortaleza de Valença do Minho./ Moisés Cayetano

Puerta de enetrada en la fortaleza de Valença do Minho./ Moisés Cayetano

No es de extrañar, entonces, que en ese gran cabezo en que se alza Valença do Minho se encuentre una de las tres fortificaciones más portentosas de la Raia/Raya. Las otras dos son las que corresponden a las poblaciones portuguesas más atrás mencionadas. Como Almeida, prepara su expediente para ser Patrimonio de la Humanidad, como ya lo es Elvas.

Valença presenta una doble fortaleza, unidas por la Porta do Meio. Hacia Tuy, se alarga la Fortificación Magistral (o de la Vila Velha) con siete baluartes y unos glacis de enorme inclinación, que constituye el recinto abaluartado levantado envolviendo la antigua población medieval. Hacia el interior portugués (al sur), presenta una Obra Coroada -creada para reforzar la defensa de la villa en un padrastro peligroso de ser ocupado por el enemigo -de tres baluartes y dos medios baluartes.

En el proyecto de Manuel Pinto Villalobos, de 1691, la Obra Coroada aparece sin caserío, como obra nueva creada ex profeso para la defensa; la primitiva población medieval está rodeada por cuatro baluartes y un semibaluarte, más otra Obra Coroada -de tres baluartes- orientada hacia la anterior, también sin caserío.  Ya en el plano de Gonzalo Luis da Silva Brandão, de 1758, la Obra Coroada del sur se presenta como en la actualidad se conserva (idéntico al que presenta Villalobos), y la que prolonga a la envolvente del recinto antiguo se diseña formando con dicha envolvente un “todo”, de siete baluartes (uno es, en realidad, semibaluarte): ahora todo el conjunto está urbanizado, si bien en la Obra Coroada predominan los espacios libres (que en buena parte así permanecen). Similar es el plano de Champalimaud de Nussane, de 1766. Y similar es la planta que nos ha sido legada y que está en óptimas condiciones de recuperación y revitalización.

Y ese interior nos recuerda lo que fue hace pocos años Elvas: ciudad de múltiples comercios detallistas, primorosamente ambientados para satisfacer todos los gustos de los turistas que complementan la visita monumental con compras de recuerdos. Sus calles estrechas y empedradas, iglesias, casas señoriales, plazas, etc. nos presentan una población acogedora, tranquila y rica en patrimonio urbano monumental.

Valença desde Tui./ Moisés Cayetano

Valença desde Tui./ Moisés Cayetano

Con todo, lo más impresionante es la fortificación abaluartada, los recios baluartes, amplios revellines, puertas monumentales, profundos fosos y glacis despejados. Desde ella, la vista del entorno es espectacular, especialmente hacia el norte, por donde discurre el Miño y se encuentra la vecina Tuy, con la que hoy día forma una hermanada eurociudad.

La fortaleza consiguió resistir las incursiones del comienzo de la Guerra de Restauração (1643), si bien cayó en manos españolas en 1654, aunque enseguida sería recuperada, reforzándose la construcción, que se culmina en 1713.

Durante las Guerras Napoleónicas sería tomada por las tropas del comandante general francés Jean de Dieu Soult (1809), y de nuevo cobrará protagonismo durante las Guerras Liberales de Portugal (1828-1834). Todo ello redundará en la actuación de refuerzo y recomposición de las murallas, que actualmente, tras una reciente rehabilitación, le han otorgado una grandeza extraordinaria.

Vista de Tuy desde cañonera de Valença do Minho./ Moisés Cayetano

Vista de Tuy desde cañonera de Valença do Minho./ Moisés Cayetano

Desde allí, la vista de Tuy resulta admirable. A la otra orilla del Miño, la ciudad española tiene el aire medieval que el ser un lugar clave de la ruta jacobea le fue dando. Se conservan especialmente numerosas edificaciones de los siglos XV y XVI, blasonadas y con arcos conopiales, así como parte de sus murallas, pero la “joya de la corona” es su Catedral de Santa María.

Su construcción tuvo inicio en 1120 y se finalizó sesenta años después. Esto hace que la composición sea puramente románica, si bien tuvo reformas posteriores, como es el caso de la fachada principal, ya de principios del siglo XIII, como ocurre con el claustro, magnífico ejemplo de gótico cisterciense. El complejo escultórico de su entrada, de un gótico inicial, con cierta rigidez compositiva, está considerada el primer conjunto escultórico gótico de la Península ibérica.

Fachada catedral de Tuy./ Moisés Cayetano

Fachada catedral de Tuy./ Moisés Cayetano

Sus coronamientos almenados y la estructura compacta, de escasa aberturas, nos sitúan ante una catedral-fortaleza, edificio religioso y al mismo tiempo defensivo, como corresponde a su situación geoestratégica. Desde la terraza de su claustro, la vista de la Fortificación Magistral y parte de la Obra Coroada de Valença do Minho es estratégicamente extraordinaria.

Alrededor de su plaza -amplia, despejada-, se extiende un callejero laberíntico, cuya traza delata su pasado medieval, con restos de paños de sus antiguas murallas.

La fortificación abaluartada, que ampliaba hacia el norte su recinto medieval, se nos muestra en el Proyecto del Conde de Humanes, de 1670, con tres baluartes completos y cuatro semibaluartes que protegen todo el espacio que no linda con el río Miño (barrera natural). Parecida composición tenemos en plano anónimo de 1730, si bien con el añadido de dos defensas exteriores (un talud y un revellín) hacia el norte, en los paños de murallas comprendidos entre un baluarte y dos semibaluartes que lo flanquean, a orillas el último del Miño.

Tui, 1777. Plano de Miguel de Hermosilla

Tui, 1777. Plano de Miguel de Hermosilla

En el plano de Miguel de Hermosilla, de 1777, se nos muestra el denso caserío del antiguo recinto medieval, que contrasta con la ligera ocupación del resto del espacio protegido por la fortificación abaluartada, donde existen espacios libres, de labor y arbolado. Algo que persiste en el plano de Francisco Coello, de 1856, en que el recinto abaluartado aún se muestra completo, quedando rebasado por la expansión urbana, formándose arrabales por todas las direcciones (menos en el este, lógicamente, por la barrera del río).

Tui. 1856. F. Coello

Tui. 1856. F. Coello

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