Politica Petrolera

El tema general de la política y la economía petrolera, amerita sin duda, y en primer lugar, una reflexión simplemente teórica sobre el problema de la formación del precio de los materiales energéticos y de los recursos naturales. Uno de los grandes elementos en discusión en el país es la distribución del excedente petrolero, pero bien vale pensar que el problema de la formación del excedente, por la determinación del precio en el mercado mundial, exige una reflexión sobre el asunto teórico.

Ahora, comprender la formación del precio del petróleo y de los energéticos en el mercado internacional es, sin duda, de interés para los agentes sociales que participan en la gestión de los recursos naturales y para el ciudadano corriente, así el manejo del tema exija un cierto entrenamiento en la disciplina de la economía.

Un solo vistazo a la dependencia de algunos entes públicos de las finanzas del petróleo, nos convence aún más de la importancia de la economía de los recursos naturales. Por ejemplo, conservando los supuestos generales de distribución de la ley 141/1994 y con una cierta lógica de asignación del precio al crudo de regalía, una caída del precio de US$17/b a US$13/b, puede hacer descender los ingresos totales de las regalías para un período de seis años, en más de US$900 millones, es decir, más de US$100 millones anuales. El caso contrario, un aumento de precios está actuando en sentido contrario.

La economía convencional explica la formación de los precios, y por tanto la generación de los ingresos en la actividad petrolera, con los llamados ‘fundamentos’ de la economía: la oferta y la demanda. En el primer semestre de 2000 el recurso ha experimentado un espectacular incremento de precios empujado por un recorte de producción por parte de la OPEP y por un cierto repunte de la actividad económica entre los consumidores. A mediados de la década del ochenta, con la llegada masiva de nuevas áreas productivas, así sea sin el potencial petrolífero de la OPEP, se presentó una caída sustancial de precios.

Cuando Ricardo en 1817 se propone estudiar en sus Principios de economía política y tributación si “la propiedad territorial y la consecuente creación de la renta” alteran la ley del valor trabajo (cap. 2), concluye finalmente que, para los productos de la naturaleza, el cambio también se rige por la ley del valor; considera además la renta de las minas (cap. 3) y estima que el principio involucrado es ‘exactamente el mismo’ que rige en la formación del valor y la renta en la agricultura. Ahora bien, recordemos que el modelo ricardiano de análisis (recogido y criticado por Marx medio siglo después), involucra la teoría del valor trabajo o de los costos de producción, como elemento central en la determinación del precio. Veámoslo brevemente.

Para Ricardo, desde las primeras líneas de sus Principios se debe partir de “considerar el trabajo como base del valor de los bienes y la cantidad comparativa de trabajo que es necesaria para su producción como la regla que determina las cantidades de bienes que deben entregarse a cambio de cada uno de los otros”7. Es claro además, indica también

Ricardo, que no se puede desconocer la existencia de ‘desviaciones accidentales y temporales’ entre lo que llamó los ‘precios reales o de mercado’ de las mercancías y su precio ‘natural’ o primario, que no es otra cosa que el valor o cantidad comparativa de trabajo necesaria para la producción de una mercancía. Ahora, para Ricardo el papel de la oferta y la demanda queda sin duda como un elemento subordinado en el proceso de regulación estratégico del mercado. La mirada ricardiana es clara en las primeras líneas del capítulo 30 de sus Principios donde establece que:

Es el coste de producción el que debe regular en último término el precio de las cosas, y no, como se ha dicho a menudo, la proporción existente entre la oferta y la demanda: ésta puede, en verdad, afectar durante algún tiempo el precio de mercado de un artículo, hasta que la oferta de éste sea más o menos abundante[...]pero este efecto será sólo de duración temporal.

Agrega nuestro autor para aclarar el asunto: “Disminuid el coste de producción de los sombreros, y su precio de mercado bajará en último término hasta quedar reducido al precio natural, aunque la demanda fuera el doble o el cuádruplo.”

La formación del precio está pues dirigida por el valor trabajo o los costos de

producción8; la relación oferta/demanda es secundaria para la mirada clásica del precio.

Características de la política y la economía petrolera colombiana

Para darnos un marco de referencia sobre los efectos que los cambios recientes en la política petrolera colombiana (en especial de la administración Pastrana), han tenido en la distribución de la renta petrolera14, se efectuará un repaso rápido de algunas variables cuantitativas sobre la economía petrolera colombiana, que aunque conocidos en los medios especializados, son de interés para el público general.

6.2 Reservas: el boom de los grandes yacimientos de los Llanos Orientales

Colombia tiene unos 800.000km2 de zonas sedimentarias, es decir potencialmente hidrocarburíferas, y una baja perforación exploratoria. Se tiene en todos los años de su historia petrolera una perforación exploratoria de veintitrés pozos por cada 10.000 km2, cuando el promedio mundial es de 105. Es decir, es un territorio de buenas perspectivas.

La entrada en producción de los yacimientos de Caño Limón (1984, 1000 mb) y de

Cusiana (1993, 2000mb?), colocó a Colombia como una zona de gran interés prospectivo; son quizá los más grandes yacimientos del hemisferio occidental en los últimos años.

Colombia, que después de haber sido exportador, se torna importador neto en la década del setenta recupera su autosuficiencia a mediados de la siguiente década; se vuelve exportador medio con estos dos grandes yacimientos: ECOPETROL exporta hoy directamente unos 300.000 b/d, los socios unos 200.000 b/d de crudo y las refinerías cargan unos 300.000b/d, para una producción total de unos 800.000 b/d. Nótese que esta repartición global, pero ya sobre la base de crudo físico se corresponde con una participación 75:25 a favor del Estado. En este caso, si efectuaremos una comparación entre la realidad colombiana y los países de la muestra de PC en la versión del PEP’s (marzo, 1999), obtendríamos otro dato contundente: ningún país de la muestra de los grandes productores se desprende en ningún tipo de yacimiento del 75% del petróleo bruto.

Nótese que no es una simulación! Es un resultado grueso de la economía petrolera colombiana en 1998. La participación en la economía colombiana puede corresponder a unos US$4.4 millardos, o sea unos 4.4 puntos del PIB. Se puede afirmar también que hay un problema estratégico para Colombia: de sus reservas actuales, menos de los 3.000 mb, más del 60% se encuentran en dos grandes yacimientos. Los cuales a su vez son contratos de asociación; es decir, la política de producción y gestión del recurso natural está en manos de los socios multinacionales de ECP en un 75% si estimamos, con cifras de 1997, que ésta era la participación de los contratos de asociación en las reservas totales. Dicho de otra manera, ECP solo es propietario apenas del 25% de las reservas del país. En cuanto al gas natural, las reservas colombianas ascienden a unos 6.92 GPC, o sea 1.233 mbpe, de los cuales 6.73 GPC se encuentran en dos contratos de asociación; esta situación es peor que la anterior; es decir el 97% de las reservas colombianas de gas está en dos grandes campos cuya explotación está en manos del socio multinacional (Texas para Guajira y BP para Cusiana).

Desde 1974 (decreto ley 2310) Colombia ha diseñado una política de contratación con los socios privados del tipo ‘Joint-venture’, que se ha llamado entre nosotros ‘Contrato de Asociación’. La característica tal vez más importante de esta ley, es que prohíbe el contrato de concesión, muy a tono con los vientos nacionalistas que soplaban en los inicios de la década del setenta.

El Estado es por ley dueño del subsuelo y efectúa un contrato de exploración en áreas determinadas, con ciertos compromisos de trabajos de prospección (sísmica, geofísica, perforación) en tres o cuatro años.

Si se efectúa un descubrimiento ECOPETROL lo evalúa y lo puede declarar comercial. En este caso, en la mayoría de los yacimientos descubiertos, la empresa estatal procede a reconocer la mitad de los gastos de exploración y por un período fijo, veintiún años, se adelantaría la extracción del recurso. En este caso la distribución del crudo se estipulaba

50:50, después de pagar una regalía del 20% por volumen en boca de pozo. En principio todas las facilidades, incluidas las de transporte, eran parte de la infraestructura del contrato de asociación. Una vez terminado el período de explotación, todas las facilidades pasaban a ser propiedad de la Nación.

La participación del petróleo en la economía colombiana

Las exportaciones netas de ECP fueron unos US$1.075 en 1998, es decir aproximadamente un 10% del total de las exportaciones del país. Se puede recordar también, como se había mencionado anteriormente, que la participación de las transferencias de ECP en el presupuesto general del Estado es muy alta (superior al 15% del presupuesto nacional).

Otra característica importante es que la economía colombiana no procesa el crudo siquiera para sus necesidades internas. La carga de sus refinerías es menos de 300.000b/d, cuando la producción superó los 750.000b/d en 1998 y los 800.000b/d en 1999. La política petrolera adoptada por los gobiernos, incluso en este período de gran exportación, no contempla la industrialización del crudo. Hay en esta postura, un tanto absurda, un compromiso político de no fortalecer la participación económica del Estado.

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