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Etiqueta: bocadillo
El bocadillo de jamón contra el principio de incertidumbre
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Marcos Ripalda | 24-05-2017 | 15:21 |0

La niña con facultades proféticas contrastadas por diversos especialistas del ramo le propone al niño que nunca sabe qué llevará dentro el bocadillo, si Nocilla o pavo, si salchichón o paté de cabracho, adivinar el contenido del mismo, pero al niño que nunca sabe qué llevará dentro el bocadillo, si Nocilla o pavo, si salchichón o paté de cabracho, le gusta paladear esta incertidumbre que sabe que no es tal porque, a poco que rasgue el papel de plata con el que está envuelto, ya huele a Nocilla o a pavo, a salchichón o a paté de cabracho, aunque en esta ocasión, y lo sabe la niña con facultades proféticas contrastadas por diversos especialistas del ramo, se va a llevar una verdadera sorpresa, no de una posibilidad entre cuatro, sino de una quinta que el niño no contempla ni imagina, pues la madre, estirando como buenamente puede lo que da de sí la paguita de viudedad y, todo hay que decirlo, en un rapto de creatividad culinaria, le ha metido entre pan y pan una loncha de jamón serrano, una única loncha perfectamente veteada, con el equilibrio perfecto de tocino y carne, de las buenas de verdad, o sea, impregnando el centro del mollete tierno que bajó

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Lo que no vieron
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Marcos Ripalda | 19-06-2014 | 16:13 |0

La lucha de clases pasó inadvertida para Evaristo, que prefería contarse los dedos de los pies mientras sonaba un bolero en la radio de Macabita. Una vez comprobado que tenía diez dedos como todas y cada una de las veces que los contaba, Evaristo se dedicaba a la meditación. Se sumía en un estado cercano a la inconsciencia que perturbaba sobremanera a Macabita, que tenía que envolver de nuevo su bocadillo para vigilar que a Evaristo no le pasara nada. Así que Macabita se bajaba de la rama del árbol donde se sentaba e iba a sentarse en un taburete al lado de su hermano Evaristo al que prefería llamar Bobo.
El tiempo transcurría y Macabita no veía la hora de comerse su bocadillo. Temía que con el calor, la mortadela fuera a estropearse.
Pasados unos minutos, Evaristo terminó de meditar y se puso en pie. Macabita desenvolvió el bocadillo y le ofreció un bocado a Bobo, que le pegó un manotazo y el bocadillo se desparramó por el suelo del jardín.
Un bocadillo deconstruido, le dijo Bobo a su hermana, mientras se alejaba.
La meditación había obrado en Evaristo un gran cambio de actitud. Ahora era mejor persona, qué duda cabe. Sin embargo, Macabita, que era

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El señor Klein
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Marcos Ripalda | 20-08-2013 | 10:21 |0

Matías Klein murió a la edad de 57 años con la conciencia tranquila y una pierna atrapada en la cosechadora que conducía un desconocido agricultor cegato que lo arrastró muy lejos de donde estaba merendando. La merienda quedó esparcida en un radio de 8,69 metros y algunos pajaritos se acercaron a picotear el bocadillo de salchichón al que Matías Klein se disponía a hincarle el diente cuando se produjo el incidente fatal que acabó con su vida. El único testigo humano que observó la tragedia, sin contar con el agricultor cegato que no se enteró de nada y que siguió su camino, motor en marcha, arrastrando a Matías hasta que su cabeza golpeó con un canchal y se partió como un coco, ruido que percibió, no se sabe cómo, pues asegura su hermana que oído fino nunca tuvo, lo que le gustaba era el bar y la partidita, quedó tan impresionado por la tragedia que se ha ocultado en un monasterio capuchino a la espera del requerimiento final, su encuentro con la madre noche, con la guadaña que, saldadas las cuentas o no, sesgará su vida de una forma, si cabe, menos ridícula que la del señor Klein.

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Freud nunca durmió solo
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Marcos Ripalda | 14-06-2013 | 16:02 |0

El psicólogo reprende a la madre por haber perdido los estribos. La madre arguye que el hijo, aunque es suyo, eso nadie se lo discute, es una mala influencia para el padre, al que le ha dado por jugar con los playmobil nada más llegar del trabajo y al que hay que pedirle, rogarle que deje de jugar y se siente en la mesa para almorzar. Con reticencias, la cabeza hacia un lado, la lengua colgando del labio inferior, en un gesto que ella reconoce en su hijo y que significa que te den, el padre se sienta en la mesa y ella le pregunta si se ha lavado las manos, cosa que no ha hecho, por supuesto, y entonces se arma un follón para persuadirle de que si no se lava las manos no come. Obviando el hecho de que el menú diario se ha empobrecido cualitativamente, pues solo se puede servir arroz con tomate, huevos fritos, salchichas, filetes de pollo finísimos empanados, algún gallito ocasional sin espinas y, por supuesto, papas fritas, hay que cortarle al padre los filetes en piezas pequeñas para que no se atragante y recordarle continuamente que tiene que beber agua para que el bolo baje. Cuando llega el postre, como estamos en verano, helado; y si no hay helado, nada. La fruta ni

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Sobre el autor Marcos Ripalda
MARCOS RIPALDA es licenciado en Periodismo, diseñador gráfico y cuentista postirónico, término que él mismo acuñó con el beneplácito de su madre. Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1976, ha sobrevivido en Madrid como profesor y maquetador de revistas, folletos y felicitaciones navideñas. Actualmente es el responsable de Diseño del diario HOY. CARMURA LENTEJA es ilustradora. Abandona el blog en mayo de 2017 para dedicarse a otros menesteres.

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