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Etiqueta: hermana
Juventud sin Dios
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Marcos Ripalda | 28-03-2016 | 17:00 |0

El hombre monta en la bicicleta y se pega un trompazo de manual nada más salir de su jardín.
Unos niños que han observado toda la secuencia —y que lo vieron venir, todo hay que decirlo—, se empiezan a descojonar mientras el hombre se convulsiona en el suelo.
Como las convulsiones van a menos conforme se suceden los segundos, los niños se van desentendiendo del hombre y se ponen a jugar con el balón, que es lo que les apetece y las novedades duran lo que duran.
El hombre no lo sabe, pero le quedan 36 segundos para morirse.
Hubiese bastado un bolígrafo en la tráquea, un estudiante de medicina, una enfermera del montón, un aprendiz de churrero, un oficial de primera.
El duro balón de reglamento lanzado hacia una escuadra imaginaria le da en la cocorota al hombre, que no dice nada porque han pasado ya los 36 segundos.
Uno de los niños —el más flaco, un zagal eléctrico de tez cenicienta— le advierte a otro niño —más entrado en carnes, con los codos rebosantes de arañazos— que darle al vecino no otorga puntos extras.
Por si acaso, el niño seboso le da otro balonazo en el melón al hombre y suena toc.
Un niño despistado aulla gol.

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La tangente
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Marcos Ripalda | 28-01-2016 | 10:58 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al hombre le dice su doctor de toda la vida que le queda media hora de vida, pero que no se preocupe, que con el precario material quirúrgico del que dispone, puede abrirle el cráneo y sacarle los malos pensamientos que lo llevarán a la tumba si no se da prisa, y no pierde la oportunidad para comentarle que ha sido una suerte encontrar la causa de tanta desazón y de tanto estreñimiento últimamente, cuando el hombre  —lo lee en su historial— es más bien de digestiones fáciles.
El hombre, por no llevarle la contraria al doctor, que asistió a su madre en el nacimiento de su hermana, la pequeña —lo que tal vez explique que esté tarada desde su nacimiento, cuando la familia supuso entonces cierta lentitud en el habla porque era una chica sensible (y no una insensible de mucho cuidado)—, le dice que lo disculpe, que le está dando un infarto ahí mismo y que no sabe si lo superará ahora que otras preocupaciones le invaden la cabeza.
El doctor, blandiendo un bisturí que no ha sido esterilizado desde el año de inauguración del centro de salud, quince años atrás, le practica al hombre una incisión

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El ansia
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Marcos Ripalda | 28-08-2015 | 10:27 |0

Canturreando como un minion, el niño se percató de que no había merendado a su hora y tuvo la ocurrencia de pedírselo a su hermana, que tampoco había merendado pero que estaba a plan y lo mismo le daba.
La hermana le dijo que las cosas de comer estaban en la cocina y el niño le dijo que no llegaba a las alacenas, que colaborase, que lo iban a castigar por no merendar, pero la hermana, que no tenía compasión cuando se trataba del trasto de su hermano, le gritó que no y que no, que te ayude otra, así que el niño se subió a la encimera, se colgó del tirador de la puerta, tiró de ella y a tomar por saco las cajas de cereales, las galletas, una mariposa atolondrada que salió de la bolsa de avena del padre. Luego el niño se puso de rodillas en el suelo y fue metiendo los corn flakes uno a uno en la caja. Cuando terminó, se sentó en el suelo y se fue zampando las galletas que no se habían salvado, que eran la mayoría y, obviamente, se atoró con tanta masa, y le pidió a la hermana un vaso de agua, por favor, pero la hermana estaba un dos un dos en su habitación con los videos de zumba o algo peor y pasó lo que tenía que pasar.

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Cobertura
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Marcos Ripalda | 13-06-2013 | 11:47 |0

El hombre de prodigiosa verborrea sube los 5.895 metros del Kilimanjaro y en la cima siente la imperiosa necesidad de contárselo a alguien. Contarle, por ejemplo, lo mucho que ha esperado este momento desde que empezó a hacer los preparativos hasta que por fin se decidió; las reticencias de sus amigos y el apoyo incondicional de su esposa, a pesar de los malentendidos con su familia, que aún hoy se pregunta qué se le ha perdido a él en el extranjero, y tan alto, madre mía. Como la aventura la inició solo, solo sigue y ahora no puede evitar esta imperiosa necesidad de proclamar sus sentimientos, gritarle al mundo su proeza, que tampoco es para tirar cohetes, conste, así que decide narrarse, sin ahondar en detalles, eso cree, la experiencia vivida. Del tostón que se da, aunque al principio estuvo muy pendiente de lo que se contaba a sí mismo, descubriendo, incluso, matices en los que no había reparado hasta ese instante o que había ignorado por parecerle banales, se queda dormido y rueda montaña abajo hasta que una piqueta irregularmente clavada en la roca de una de las tiendas de un campamento base detiene su caída. Cuando la montañera pelirroja sale de su

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La culpa
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Marcos Ripalda | 18-05-2012 | 20:41 |0

Empecé a toser el día que tuve mi primera erección voluntaria. Luego estuve tosiendo en la comunión de Paquita y hasta el párroco me llamó la atención. Tosí en la boda de Aurelio y cuando tuve mi primera cita con aquella chica tan alta a la que no pareció importarle que su escote se llenara de microbios, aunque cuando terminó de referirme sus logros académicos, que eran muchos y distintos, la cosa se enfrió y volví a mis toses y erecciones en solitario. También tosí el día que nos graduamos y en la extremaunción del abuelo Carlos. Tosí en la mili y me pase más guardias entre la vigilia y el sueño de las que puedo recordar. Tosí en los exámenes de Biología y sobre los estampados de Casa Marlu cuando elegimos las cortinas para el ajuar de mi hermana. Tosí en los camerinos de Patricia y en los armarios de Amelia mientras esperaba a que se fuera su marido que, por supuesto, era sordo como una tapia. Tosí el día que presenté el libro “¿Por qué toso? Dímelo tú” y, por supuesto, en su exitosa continuación “Sigo tosiendo, ¿y qué?” Tosí el día que descubrí que tenía un hermano gemelo que estornudaba. Nos hicimos duo cómico pero el asunto

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Sobre el autor Marcos Ripalda
MARCOS RIPALDA es licenciado en Periodismo, diseñador gráfico y cuentista postirónico, término que él mismo acuñó con el beneplácito de su madre. Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1976, ha sobrevivido en Madrid como profesor y maquetador de revistas, folletos y felicitaciones navideñas. Actualmente es el responsable de Diseño del diario HOY. CARMURA LENTEJA es ilustradora. Abandona el blog en mayo de 2017 para dedicarse a otros menesteres.

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