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Etiqueta: niño
El bocadillo de jamón contra el principio de incertidumbre
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Marcos Ripalda | 24-05-2017 | 15:21 |0

La niña con facultades proféticas contrastadas por diversos especialistas del ramo le propone al niño que nunca sabe qué llevará dentro el bocadillo, si Nocilla o pavo, si salchichón o paté de cabracho, adivinar el contenido del mismo, pero al niño que nunca sabe qué llevará dentro el bocadillo, si Nocilla o pavo, si salchichón o paté de cabracho, le gusta paladear esta incertidumbre que sabe que no es tal porque, a poco que rasgue el papel de plata con el que está envuelto, ya huele a Nocilla o a pavo, a salchichón o a paté de cabracho, aunque en esta ocasión, y lo sabe la niña con facultades proféticas contrastadas por diversos especialistas del ramo, se va a llevar una verdadera sorpresa, no de una posibilidad entre cuatro, sino de una quinta que el niño no contempla ni imagina, pues la madre, estirando como buenamente puede lo que da de sí la paguita de viudedad y, todo hay que decirlo, en un rapto de creatividad culinaria, le ha metido entre pan y pan una loncha de jamón serrano, una única loncha perfectamente veteada, con el equilibrio perfecto de tocino y carne, de las buenas de verdad, o sea, impregnando el centro del mollete tierno que bajó

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El niño de los finales atroces
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Marcos Ripalda | 30-01-2017 | 18:29 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Respecto a la primera pregunta le diré, más que nada para que me deje en paz, que no hay nada comparable para el ego de un hombre como lo de verse recompensado por el más alto nivel, aún sabiendo que lo máximo que ha hecho la más alta autoridad es mandar a unos pobres infelices a una muerte segura, porque me juego el pescuezo a que eso lo sabían, tan tontos no son, que los enviaban a una muerte segura, claro, muertes que se hubieran evitado si el alto comisionado se hubiera encargado del asunto, pero no fue el caso ese día, qué mala pata, así que, como están las cosas, nadie querrá recordar el final horrible que tuvieron aquellos hombres ni, por supuesto, la incompetencia de generales, coroneles y demás autoridades que jamás han pisado un campo de batalla y que por ésta y otras razones, que vendría de perlas enumerar, conste, serán bien recompensados por las instancias militares y civiles pertinentes.

Tras escribir el final de su novela, el niño de los finales atroces dejó pulsada la tecla correspondiente al punto y la pantalla se lleno de muchos puntos. Tres eran puntos suspensivos, pero

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Cabezas
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Marcos Ripalda | 26-09-2016 | 16:11 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El niño con cabeza de niña le pide a su mejor amigo, el niño con cabeza de chorlito, que le corte la cabeza y, claro, el niño con cabeza de chorlito se la corta, que para eso se da mucha maña, anda que no. Ahora el niño con cabeza de niña no tiene cabeza; bueno, si que la tiene, pero no la lleva puesta sobre los hombros, sino bajo el sobaco, así que parece que se está paseando con la cabeza de una muñeca rubia, una cosa macabra, se mire por donde se mire. Los niños en el colegio le dicen marica, supone, y supone bien, porque lleva su jeta de niña bajo el brazo, y él, qué duda cabe, no puede cagarse a gusto en las familias de estos niñatos de mierda, más que nada porque donde antes estaba la boca no hay nada y ningún insulto puede salir de ella. El niño que antes tenía una cabeza de niña por cabeza trata de ajustarse la cabeza de nuevo para poder ciscarse en los muertos de los niños y también porque entiende que es la única forma de engullir bocado, pues hambre tiene desde hace rato. Tras fracasar muchas veces intentando sujetar la cabeza al cuello cercenado, ha decidido echarse la sopa, como quien

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Juventud sin Dios
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Marcos Ripalda | 28-03-2016 | 17:00 |0

El hombre monta en la bicicleta y se pega un trompazo de manual nada más salir de su jardín.
Unos niños que han observado toda la secuencia —y que lo vieron venir, todo hay que decirlo—, se empiezan a descojonar mientras el hombre se convulsiona en el suelo.
Como las convulsiones van a menos conforme se suceden los segundos, los niños se van desentendiendo del hombre y se ponen a jugar con el balón, que es lo que les apetece y las novedades duran lo que duran.
El hombre no lo sabe, pero le quedan 36 segundos para morirse.
Hubiese bastado un bolígrafo en la tráquea, un estudiante de medicina, una enfermera del montón, un aprendiz de churrero, un oficial de primera.
El duro balón de reglamento lanzado hacia una escuadra imaginaria le da en la cocorota al hombre, que no dice nada porque han pasado ya los 36 segundos.
Uno de los niños —el más flaco, un zagal eléctrico de tez cenicienta— le advierte a otro niño —más entrado en carnes, con los codos rebosantes de arañazos— que darle al vecino no otorga puntos extras.
Por si acaso, el niño seboso le da otro balonazo en el melón al hombre y suena toc.
Un niño despistado aulla gol.

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El ansia
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Marcos Ripalda | 28-08-2015 | 10:27 |0

Canturreando como un minion, el niño se percató de que no había merendado a su hora y tuvo la ocurrencia de pedírselo a su hermana, que tampoco había merendado pero que estaba a plan y lo mismo le daba.
La hermana le dijo que las cosas de comer estaban en la cocina y el niño le dijo que no llegaba a las alacenas, que colaborase, que lo iban a castigar por no merendar, pero la hermana, que no tenía compasión cuando se trataba del trasto de su hermano, le gritó que no y que no, que te ayude otra, así que el niño se subió a la encimera, se colgó del tirador de la puerta, tiró de ella y a tomar por saco las cajas de cereales, las galletas, una mariposa atolondrada que salió de la bolsa de avena del padre. Luego el niño se puso de rodillas en el suelo y fue metiendo los corn flakes uno a uno en la caja. Cuando terminó, se sentó en el suelo y se fue zampando las galletas que no se habían salvado, que eran la mayoría y, obviamente, se atoró con tanta masa, y le pidió a la hermana un vaso de agua, por favor, pero la hermana estaba un dos un dos en su habitación con los videos de zumba o algo peor y pasó lo que tenía que pasar.

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La retranca educativa
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Marcos Ripalda | 21-08-2015 | 11:18 |0

 

El niño le pregunta a su madre qué es un epitema y la madre le dice que un epitema consiste en el resumen de una obra extensa en el que se exponen las ideas o las nociones fundamentales del tema que trata esta. El niño asiente y se marcha al patio a jugar con sus coches en el parking construido con arena de playa que le hizo el padre con el bulldozer. Cuando se cansa de jugar con los coches, se acerca a la madre, que está poniendo una lavadora, y le pregunta qué es un anatema. La madre, sin dejar de separar la ropa blanca de la de color, le explica que un anatema es la excomunión o exclusión de una persona católica de su comunidad religiosa y, por consiguiente, de la posibilidad de recibir los sacramentos, dictada por la autoridad eclesiástica competente. Luego le recuerda a su hijo que tiene que tomarse la infusión de cardamomo, que son unas hierbas perennes de la familia de las Zingiberaceae —y aquí se detiene para ver la reacción de su hijo, que la mira con los ojos muy abiertos, pero no dice nada—, y pueden alcanzar hasta cuatro metros de altura. Del cardamomo solo se utilizan las semillas. La planta fue empleada por primera vez hacia el año 700 en la

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El verano se acaba
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Marcos Ripalda | 09-04-2015 | 09:58 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Estoy sentado en el columpio bajo los manzanos, dejando que mis pies descalzos rocen el césped. Puede que hoy vengan a recogerme, aunque mi padre dice que no me haga ilusiones. Que vendrán si quieren. Que nadie les obliga. Mis pies descalzos rozan el césped y yo espero. Apenas siento el cosquilleo del césped porque siempre voy descalzo y las plantas de los pies se me han endurecido. El verano se está acabando y pronto comenzarán las clases. La verdad es que estoy cansado de este columpio y de que los días pasen y al despertarme sea otra vez el mismo día. Mi padre me dice que vaya con él a pescar, aunque sabe que odio pescar. Mi padre se sienta y se pone a leer mientras esperamos que algún barbo común pique el anzuelo. Casi siempre volvemos con la cesta vacía y sin nada extraordinario que contar. Mi padre también me dice que hay un montón de libros y revistas que se han ido acumulando en la casa y que no se decide a tirar. Que podría echarles un vistazo. O hacer una hoguera.
La sombra bajo los manzanos hace soportable el calor a esta hora. Por las noches hasta hace un poco de rasca y es agradable taparse

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El niño vestido de hombre
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Marcos Ripalda | 09-03-2015 | 11:00 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El niño había perdido toda esperanza de encontrar el camino de vuelta. Su madre le había advertido, mientras tendía la ropa en el patio, que se perdería. Claro que el niño esto no lo escuchó. Estaba más pendiente de encontrarse a sí mismo que de perderse. Si el niño hubiera tomado aquel estrecho sendero, habría visto las luces y a sus hermanos dándose tortazos antes de cenar. La noche apenas había llegado y el niño ya estaba perdido. Se había desorientado cerca del pozo, que no era más que una mancha negra, más negra, incluso, que la noche. Frío no tenía el niño, pero hambre sí. El niño miró a la luna. Parecía de tela y, si no fuera porque estaba muy alta, la habría tocado con su manita. No quería llorar el niño porque temía que lo oyese algún monstruo, aunque siempre le decía la madre que los monstruos solo existen en los cuentos, pero el niño había visto alguna vez de lo mucho que eran capaces los mayores y algunos niños. Cerca del pozo estaba la casa, recordaba el niño. Tendría que encontrar el camino solo. Pensó si le oiría antes mamá que el monstruo y no quiso arriesgarse. Su

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imagen, Lectura de una
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Marcos Ripalda | 15-12-2014 | 12:52 |0

Hace tiempo que no escribo. Aunque he estado leyendo a Gombrowicz, a David Foster Wallace y ahora un ensayo sobre True Detective, donde se incluyen relatos de H. P. Lovecraft, Friedrich Nietzsche, Dashiell Hammett y Arthur Schopenhauer, entre otros. Y el asunto no queda ahí. Pendientes están Las palmeras salvajes de Faulkner y El hombre del castillo, obra del autor de la novela que inspiró Blade Runner y que la pereza me impide buscar en Google. También puede que caiga, a modo de desengrasante, algún tebeo, aunque estoy de superhéroes bastante cansado. Miento, tampoco lo estoy tanto tras visionar la macarrada de Los Guardianes de la Galaxia. O sea, que ocupado estoy. Y luego están las tareas de los niños, el gimnasio, comer, relacionarse (poco), dormir, perder el tiempo en Facebook (no siempre), ojear alguna revista, ponerse un disco de este año, capturar el momento (en fotografía, si es posible), echar aceite al coche, madurar, no desesperar, convertir a MPG4 el AVI del video donde éramos mucho más jóvenes, y la ilustradora, Carmen, que me escribe vía email que no le haga ‘escrache’, que me ha mandado una ilustración para otro cuento (siempre estoy pidiendo),

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El niño que jugaba con los coches
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Marcos Ripalda | 10-09-2014 | 11:50 |0

Para William Cuthbert Faulkner.

Parte de mí está pisando la alfombra.
Las lucernarias no evitan que esté oscuro y parte de mí está asustada.
Cuando acabe esto haré aquello y si te apetece podremos pasear.
No silbes.
Calla.
Parte de mí está alejándose.
La vimos pasar, la vida.
Ahora silba bajito, pajarito, encuentra tu nidito.
Vete preparando.
La alfombra está en su sitio.
Está oscuro y es de noche y es de color negro.
Yo tengo más ganas.
Cuando acabes de silbar, saldremos a pasear.
Ponte a jugar.
Mientras chocan, parte de mí se acuesta en la alfombra mientras se aleja.
Está tan oscuro como antes.
Abre la ventana, deja que se vaya este olor a cerrado.
Parte de mí está oscura, pero ya no se aleja.
Cuando quieras nos vamos.
Silba pajarito, pero no te cagues en la alfombra.
Yo tengo el que más corre.
Parte de mí choca y no hay ruido.
La alfombra silba bajito y está oscuro.
El pajarito de la alfombra y parte de mí en la oscuridad.
Acabo y nos vamos.
Juego porque ya no hay juegos y está oscuro mientras chocan.
¡Ruuuuuuuun, ruuuuuuuun!

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Sobre el autor Marcos Ripalda
MARCOS RIPALDA es licenciado en Periodismo, diseñador gráfico y cuentista postirónico, término que él mismo acuñó con el beneplácito de su madre. Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1976, ha sobrevivido en Madrid como profesor y maquetador de revistas, folletos y felicitaciones navideñas. Actualmente es el responsable de Diseño del diario HOY. CARMURA LENTEJA es ilustradora. Abandona el blog en mayo de 2017 para dedicarse a otros menesteres.

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