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Etiqueta: noche
El niño vestido de hombre
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Marcos Ripalda | 09-03-2015 | 11:00 |0

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El niño había perdido toda esperanza de encontrar el camino de vuelta. Su madre le había advertido, mientras tendía la ropa en el patio, que se perdería. Claro que el niño esto no lo escuchó. Estaba más pendiente de encontrarse a sí mismo que de perderse. Si el niño hubiera tomado aquel estrecho sendero, habría visto las luces y a sus hermanos dándose tortazos antes de cenar. La noche apenas había llegado y el niño ya estaba perdido. Se había desorientado cerca del pozo, que no era más que una mancha negra, más negra, incluso, que la noche. Frío no tenía el niño, pero hambre sí. El niño miró a la luna. Parecía de tela y, si no fuera porque estaba muy alta, la habría tocado con su manita. No quería llorar el niño porque temía que lo oyese algún monstruo, aunque siempre le decía la madre que los monstruos solo existen en los cuentos, pero el niño había visto alguna vez de lo mucho que eran capaces los mayores y algunos niños. Cerca del pozo estaba la casa, recordaba el niño. Tendría que encontrar el camino solo. Pensó si le oiría antes mamá que el monstruo y no quiso arriesgarse. Su

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La voz de Marco
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Marcos Ripalda | 19-01-2015 | 12:27 |0

Alquilamos la habitación en mayo y ya entonces lo sabíamos.
No tardamos en traer los muebles de aquella otra habitación. Marco y yo. Nos acostamos la primera noche con la rara sensación de estar tendidos sobre el suelo.

En un rincón de la habitación hemos dejado los libros de Medicina de Marco; los míos, escasos, se alejan de la realidad biológica que él pretende que ojee. Pero no puedo hacerlo. Marco lo sabe muy bien: es mejor para mí no aprender lo frágil que somos.

Miro las fotografías del viejo edificio e intuyo la desolación de quienes lo abandonarán cuando sólo resten sus ruinas, dentro de unos años, cuando ni Marco ni yo recordemos haber vivido allí. Nos marchamos de aquel lugar con cierto temor, es cierto, pero al examinar el edificio de la fotografía me olvido de ese miedo y deseo regresar a nuestra vida de entonces: Marco y yo vestidos de rojo bailando en la azotea.

Marco señala con el dedo nuestra ventana. Mira, es allí, podrás contemplar el amanecer que tanto tiempo has estado buscando; y yo miro, pero más que mirar el edificio, miro a Marco, porque es un hombre guapo y porque al mirarle el edificio se desvanece en mi memoria, aunque ahora

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El niño que jugaba con los coches
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Marcos Ripalda | 10-09-2014 | 11:50 |0

Para William Cuthbert Faulkner.

Parte de mí está pisando la alfombra.
Las lucernarias no evitan que esté oscuro y parte de mí está asustada.
Cuando acabe esto haré aquello y si te apetece podremos pasear.
No silbes.
Calla.
Parte de mí está alejándose.
La vimos pasar, la vida.
Ahora silba bajito, pajarito, encuentra tu nidito.
Vete preparando.
La alfombra está en su sitio.
Está oscuro y es de noche y es de color negro.
Yo tengo más ganas.
Cuando acabes de silbar, saldremos a pasear.
Ponte a jugar.
Mientras chocan, parte de mí se acuesta en la alfombra mientras se aleja.
Está tan oscuro como antes.
Abre la ventana, deja que se vaya este olor a cerrado.
Parte de mí está oscura, pero ya no se aleja.
Cuando quieras nos vamos.
Silba pajarito, pero no te cagues en la alfombra.
Yo tengo el que más corre.
Parte de mí choca y no hay ruido.
La alfombra silba bajito y está oscuro.
El pajarito de la alfombra y parte de mí en la oscuridad.
Acabo y nos vamos.
Juego porque ya no hay juegos y está oscuro mientras chocan.
¡Ruuuuuuuun, ruuuuuuuun!

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Asterisco me hallo
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Marcos Ripalda | 23-06-2014 | 09:40 |0

El hombre salió de su cabeza y se puso a hacer flexiones. Luego, satisfecho por el esfuerzo y notando que los músculos le quemaban todavía un poco, se preparó una limonada imaginaria que no evitaría las molestas agujetas de sus flexiones matutinas imaginarias. Antes de ponerse con lo suyo, le dedicó unos minutos al noticiario de la radio. Todo eran buenas noticias. Las cosas mejoraban. No podía ser de otra forma. Las noticias imaginarias permitían estos desvaríos.
El hombre volvió a su cabeza y se dispuso a redactar su informe imaginario. Escribía a mano porque le gustaba ver la evolución de su caligrafía imaginaria. Era un hombre concienzudo que no se permitía extravagancias ni notas a pie de página. Por supuesto, consideraba de mal gusto atender llamadas mientras redactaba su informe. Nada de interferencias imaginarias que pudieran distraerlo de su cometido. Lo primero era lo primero. El hombre terminó su informe y volvió a salir de su cabeza. No le pareció extraño que ya fuese mediodía. El tiempo imaginario permitía aquellos desajustes. El hombre se preparó un colacao imaginario, resolvió el crucigrama dominical y puso un disco imaginario de Arcade

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El señor Klein
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Marcos Ripalda | 20-08-2013 | 10:21 |0

Matías Klein murió a la edad de 57 años con la conciencia tranquila y una pierna atrapada en la cosechadora que conducía un desconocido agricultor cegato que lo arrastró muy lejos de donde estaba merendando. La merienda quedó esparcida en un radio de 8,69 metros y algunos pajaritos se acercaron a picotear el bocadillo de salchichón al que Matías Klein se disponía a hincarle el diente cuando se produjo el incidente fatal que acabó con su vida. El único testigo humano que observó la tragedia, sin contar con el agricultor cegato que no se enteró de nada y que siguió su camino, motor en marcha, arrastrando a Matías hasta que su cabeza golpeó con un canchal y se partió como un coco, ruido que percibió, no se sabe cómo, pues asegura su hermana que oído fino nunca tuvo, lo que le gustaba era el bar y la partidita, quedó tan impresionado por la tragedia que se ha ocultado en un monasterio capuchino a la espera del requerimiento final, su encuentro con la madre noche, con la guadaña que, saldadas las cuentas o no, sesgará su vida de una forma, si cabe, menos ridícula que la del señor Klein.

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Sobre el autor Marcos Ripalda
MARCOS RIPALDA es licenciado en Periodismo, diseñador gráfico y cuentista postirónico, término que él mismo acuñó con el beneplácito de su madre. Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1976, ha sobrevivido en Madrid como profesor y maquetador de revistas, folletos y felicitaciones navideñas. Actualmente es el responsable de Diseño del diario HOY. CARMURA LENTEJA es ilustradora. Abandona el blog en mayo de 2017 para dedicarse a otros menesteres.

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