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Etiqueta: periodico
Lo que no vieron
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Marcos Ripalda | 19-06-2014 | 16:13 |0

La lucha de clases pasó inadvertida para Evaristo, que prefería contarse los dedos de los pies mientras sonaba un bolero en la radio de Macabita. Una vez comprobado que tenía diez dedos como todas y cada una de las veces que los contaba, Evaristo se dedicaba a la meditación. Se sumía en un estado cercano a la inconsciencia que perturbaba sobremanera a Macabita, que tenía que envolver de nuevo su bocadillo para vigilar que a Evaristo no le pasara nada. Así que Macabita se bajaba de la rama del árbol donde se sentaba e iba a sentarse en un taburete al lado de su hermano Evaristo al que prefería llamar Bobo.
El tiempo transcurría y Macabita no veía la hora de comerse su bocadillo. Temía que con el calor, la mortadela fuera a estropearse.
Pasados unos minutos, Evaristo terminó de meditar y se puso en pie. Macabita desenvolvió el bocadillo y le ofreció un bocado a Bobo, que le pegó un manotazo y el bocadillo se desparramó por el suelo del jardín.
Un bocadillo deconstruido, le dijo Bobo a su hermana, mientras se alejaba.
La meditación había obrado en Evaristo un gran cambio de actitud. Ahora era mejor persona, qué duda cabe. Sin embargo, Macabita, que era

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Prendas íntimas
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Marcos Ripalda | 23-11-2013 | 17:23 |0

Mark Oliver Everett salió de su habitación un día lluvioso y compró el periódico. Volvió a su habitación y decidió componer una canción. Se fijo en un titular, algo de unas cajas y unas nueces en un día lluvioso. No le salió nada. Era fácil que no le viniese la música. Era un día lluvioso. Acababa de terminar un disco. Cuando no es el momento no es el momento. No se puede. Ninguno de los secretos acudía a él, secretos que con tanto esmero él había acumulado lloviese o no. Mark Oliver Everett estaba en casa, confiado en que las medias de ella volverían al cajón de su habitación y con ellas el deseo de estar solo de nuevo y a la deriva.

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Habla un árbol
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Marcos Ripalda | 27-06-2013 | 11:24 |0

“Los árboles no dejan ver el bosque. Yo digo: no te olvides del bosque pero observa la de cosas que nos está diciendo este árbol.”
(Clara Duque, Apócrifos de El sur).

Este corazón late deprisa mientras se forma.
Esta historia habla de un corazón, del envoltorio que lo cubre: el hombre.
Pero no es el de un hombre cualquiera.
Ningún hombre es cualquiera. No existe ese tal o cual.
Existe él.
Su nombre no lo diremos.
Pero no es un hombre cualquiera. Sigue sin ser un hombre cualquiera.
Este hombre no nos gusta.
No es que sea malo.
Es un hombre que no suele hablar mucho. Ya no lo necesita.
Al comienzo de esta historia lo encontramos sentado.
Está en el balcón, leyendo.
Se despereza.
Se incorpora.
Deja el periódico en el asiento.
Salta.
Ese hombre que ha saltado no es cualquiera.
Es un hombre que está muerto.
Un hombre que antes no lo estaba.
Muerto.

Este corazón
no es el de un hombre cualquiera.
Este hombre
ya no lo necesita.

[Este relato lo inspiró, para bien o para mal, el tema “El Hombre Bosque En Llamas” del álbum “El bosque en llamas” (2009) de Pumuky.]

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Sobre el autor Marcos Ripalda
MARCOS RIPALDA es licenciado en Periodismo, diseñador gráfico y cuentista postirónico, término que él mismo acuñó con el beneplácito de su madre. Nacido en Sanlúcar de Barrameda en 1976, ha sobrevivido en Madrid como profesor y maquetador de revistas, folletos y felicitaciones navideñas. Actualmente es el responsable de Diseño del diario HOY. CARMURA LENTEJA es ilustradora. Abandona el blog en mayo de 2017 para dedicarse a otros menesteres.

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