EN Extremadura están muy mal vistos los pactos. El que pacta es un vendido. Al contrario de lo que ocurre en comunidades como Aragón, Cantabria, Navarra, País Vasco o Canarias, donde los acuerdos para gobernar son obligados porque nadie obtiene una mayoría suficiente, aquí no tenemos costumbre. Y probablemente de esa falta de necesidad se derive que el pacto, más que un instrumento legítimo para sacar adelante un gobierno, es sinónimo de pasteleo, de traición y hasta de robo.
En Extremadura tiene más éxito la teoría de que siempre debe gobernar la lista más votada, aunque sea en un gobierno inestable. ¿Pero qué ocurre cuándo la que queda en segundo lugar es la que tiene al alcance alianzas que le aseguran una mayoría? Pongámosles nombres. Si, como dicen las encuestas, IU es la llave de la Junta porque ni PSOEni PPobtienen los 33 diputados necesarios, ¿qué debe hacer? ¿Apoyar al PSOE porque los dos son de izquierdas?¿Apoyar al PP para propiciar la alternancia después de 28 años de poder socialista? ¿O dejar que gobierne la lista más votada, sea la de Monago o la de Vara? De momento, Pedro Escobar se ha hecho el estrecho y ha dicho que no apoyará ni a la derecha declarada de Monago ni a la camuflada de Vara. Que se las compongan ellos. ¿Y qué dicen los aludidos? Vara no se cree que vaya a necesitar a nadie para gobernar y a Monago Rajoy le ha dado permiso para pactar hasta con IU. Aquí hay partido.