Hoy

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EL VIEJO
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Diego Algaba | 29-05-2017 | 15:48

dsc01407-3En algunas ocasiones pienso más en las cosas que no me han ocurrido que en las vividas. Esas otras vidas que las circunstancias o las casualidades me negaron. Hoy veo como ha pasado el tiempo sin detenerse en amores idílicos, pasionales, viajes a los lugares más desconocidos y profundos de los sentimientos. Mi corazón se entristece pensando en ello, ¿quien lo entristece?, ¿alguien ajeno a mi?, ¿o fui yo solo caminando por las veredas del riesgo al buscar la meta sin disfrutar del recorrido? Descubrí caminos desconocidos cada día como si naciera cada mañana de nuevo, sin dejar raíces, sin dejar poso, siempre descubriendo nuevos paisajes sin reparar en el pasado, correr siempre hacia adelante sin detenerme a mirar el paisaje. Despreciaba las veces que el sol me inundó con su plácida calidez para acurrucarme entre sus brazos. Tenía unas expectativas que me alejaron de la realidad dejándome ciego de avaricia. Ahora, quizás, lo más importante es lo que dejé, pero lo no vivido ya no importa, no sé caminar marcha atrás, es un retorno imposible, ya no se puede retomar el camino de inicio, me da vergüenza, no tengo años y estoy viejo. El principio queda lejos para unas piernas cansadas, unas piernas con varices en los sentimientos y ampollas en la alma. Estoy mayor y el dolor físico de piernas y brazos sustituyen a los dolores del corazón.

La puerta que da al balcón de la vida se ha cerrado. Fuera hace frío. El viento helador me da miedo. Es demasiado fuerte para unos huesos desvanecidos que ya no pueden soportar sin quebrarse el peso del fracaso.

Sin darme cuenta transcurrieron los años, atravesando caminos en los que no me detuve a escuchar el silencio. Siempre vivía agitado por el ruido de la música que sonaba en el siguiente prado.