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PERIÓDICOS MULTIUSOS
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Diego Algaba | 01-07-2017 | 07:58

dscn1266-1Después de los primeros sonidos de berbiquí y martillazos para colgar cuadros y espejos se hizo el silencio en el bloque. Un silencio que ha durado unos 20 años. Todo era una balsa cuando lo compramos, pero los pisos se deterioran.

El vecino de arriba está de obras.

Según García Lorca las cinco de la tarde es una hora torera. Fue la hora en la que Antonio Torres Heredia cogió su vara de mimbre y  fue a Sevilla a ver los toros. Los albañiles del piso de arriba empiezan a coger los trastos una hora antes. A las cuatro de la tarde arrancan berbiquí y radiales empezando a funcionar al máximo de su volumen. Las cuatro, esa hora en la que uno busca el sofá para recuperar una noche de mosquitos y sudores. Ahora que las compañías telefónicas me habían dado una tregua vienen los albañiles cargado de sonoras herramientas.

Al día siguiente del primer día de la obra un vecino puso un cartel: “Protejan las paredes y la limpieza del ascensor”. Cuando bajé, el ascensor estaba envuelto en cartones y el suelo lleno de periódicos y ahí es donde quería llegar, a los periódicos. A esos periódicos que se hacen viejos a los dos minutos de leerlos, periódicos por el suelo donde casualmente había una foto mía encabezando un artículo manchado con la huella de una bota manchada de yeso. Quizás la única huella que dejó el texto. Todo el peso de una pisada cayó como una metáfora sobre mi artículo. Un artículo que tanto me costó parir en una noche de insomnio y calor con el portátil ardiendo entre las piernas.

La suciedad que generan los ripios de los albañiles se protege con periódicos viejos, igual que los periódicos protegen del desconocimiento a los ciudadanos sacando a la luz las oscuridades. Decía un eslogan: “una persona sin información es una persona sin opinión”. Esta tarde vuelvo a enfrentarme con el teclado teniendo como música de fondo unos martillazos y el penetrante sonido de la radial pensando no solo en entretener, también en proteger el suelo de un ascensor, o como decía Ruano para envolver el pescado. o como digo yo, para hacer un gorro de payaso.