Blogs

Diego Algaba Mansilla

MIGAS CANAS

LA INMORTALIDAD DE LOS SENTIMIENTOS

img-20170428-wa0003-1-miliHace unos días vi en la tienda de Granja el Cruce de la Avenida Juan Sebastián Elcano, ese negocio que Inma trabaja como si fuera suyo, una oferta de chorizo Revilla y me acordé de cuando hice la mili. En aquel año y pico que estuve sirviendo al ejercito por 130 pesetas al mes en Zaragoza, mi madre me enviaba paquetes con queso y chorizo, también me ponía giros y de vez en cuando me escribía una carta que firmaban todos los miembros de la familia. Aunque las cartas que más ilusión me hacían era la de una novia que unos meses antes de terminar aquel año militar me dejó por otro que estaba exento al tener los pies planos, el roce hace el cariño, aunque sea con pies planos. Pasé los indomables 20 años domado en un cuartel con cantina donde vendían las cervezas por cajas y los calimochos por litros. En la mili aprendí a beber y a hacer guardias con un CETME delante de un calabozo que tenía como único arrestado una bicicleta que estaba castigada porque un capitán,después de varias horas en el bar, se cayó de ella en mitad del patio.

dscn1682-3Mi madre me mandaba chorizos y giros y yo solo le regalé una estampa de la virgen del Pilar que compré en los puestos próximos a la basílica de tejas azules y verdes de Zaragoza. Han pasado muchos años de aquello. Mi madre murió hace cuatro. Sin embargo, días atrás, volví a verla sentada en su sillón emparejando calcetines con su sonrisa y esa mirada pura de bondad tan pasada de moda en estos tiempos. Con la piel tersa y el pelo cano regresó a casa cuando abrí la caja de colacao donde guardaba las cosas importantes:

foto de internetel libro de familia, su carnet de identidad,la esquela de su hermana, las fotos de la primera comunión de sus nietos y esa estampa de la Virgen del Pilar donde pude leer por detrás, escrito con letra redonda de grandes trazos, realizada con la lentitud de los que ponen mucha atención en lo que hacen por falta de práctica: “Protege a Diego en la mili y en la vida”. Aquella letra tan familiar me hizo entender que no solo los grandes escritores están vivos en la tinta de sus textos. Quizás alcanzar la inmortalidad no depende tanto de la ciencia como de los sentimientos.

Diego Algaba Mansilla


enero 2018
MTWTFSS
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
293031  

Contenido Patrocinado