Hoy

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Autor: diegoalgabamansilla_1424851234
HACE FRÍO FUERA
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Diego Algaba | 07-01-2017 | 10:57| 0

Un corazón vaga solo entre la gente. Camina sin destino ante la indiferencia de los demás en un desierto gélido de almas donde nadie importa a nadie. Hace tiempo que dejó de tener lunes, martes... vive en días sin nombre. Deambula sin rumbo explorando senderos desconocidos, perdido entre una multitud de personas con bolsas llenas en las manos que se dirigen a sus cálidos hogares. Algunas veces, el líquido tinto del tetrabrik, quita el frío y le hace sentirse dentro del mundo aunque siga siendo invisible para todos.

Oscurece. Cae la noche como una losa. Sentado en el banco de madera observa como se encienden las luces dentro de las casas. Mientras tanto, él, sigue descubriendo bares de vino barato, conociendo corazones tan heridos como el suyo en noches desesperadas de alcohol y silencio, para regresar al vacío helador de una casa de cartón tan frágil y desprotegida como sus pensamientos, cada vez más huecos, cada vez más confusos. Duerme acompañado por el silencio de una radio sin pilas que no habla. Duerme sin un susurro, sin unos brazos que le abracen, sin nadie que le toque, sin caricias en el cuerpo, ni en el alma.  

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JÓVENES
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Diego Algaba | 31-12-2016 | 6:19| 0

Tengo la suerte de haber podido ir a la comida de los compañeros de trabajo porque sé que hay muchos que no tienen compañeros ni trabajo.

Ese día hablé con ella en un escenario distinto del laboral. Es enfermera. Una de esas jóvenes que pertenecen a la generación mejor preparada. María realiza una sustitución por baja maternal, eso quiere decir que en unos meses volverá a las listas del paro. No son los que más valen los que más oportunidades tienen. Si tuviera que utilizar los servicios hospitalarios me gustaría caer en sus manos, toparme con una profesional que sabe lo que hace, que transmite seguridad a pesar de su juventud.

Cuando se quita la bata solo es una chica de 27 años, una joven como todas las de su generación, guapa a rabiar que derrocha entusiasmo y vitalidad. Disfruta de su ciudad, de su trabajo y pelea por seguir trabajando y viviendo aquí. No quiere marcharse al extranjero como muchos de su promoción. Me contó que pertenece a una murga, Las Polichinelas, canta, actúa y colabora en la composición de las letras. Le dije que estaba interesado en conocer los intríngulis de las murgas  para escribir una columna sobre el trabajo realizado antes de salir al escenario. Quería verlas en el tajo, en pantalón vaquero y chándal sin el glamour del López. Así que, engrandecido por el vino, me metí en el papel de columnistas como si fuera uno de los grandes, como un Alonso de la Torre o Antonio Tinoco. María me invitó a uno de los ensayo. Ahora, que ya pasó la euforia etílica, y soy consciente que no juego en la primera división del columnismo, no iré. Que pinto yo con una libreta y un bolígrafo en un ensayo,si no sé que preguntar ni en que tengo que fijarme para escribir un artículo. Sin embargo, María me ha hecho pensar en esos jóvenes que viven con pasión las cosas de su ciudad y que tienen que marcharse dejando familia, amigos y costumbres por falta de oportunidades, ahora que es cuando más falta hacen personas ilusionadas y preparadas para trabajar en nuestros Centros de Salud y Hospitales. Algo por lo que tienen que luchar nuestros gobernantes y toda la sociedad aunque solo sea por egoísmo, ¿Qué haremos cuando solo quedemos los viejos? Ir a buscarlos a Alemania,Suiza, Ámerica…

 

 

 

 

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NAVIDAD
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Diego Algaba | 25-12-2016 | 9:27| 0

La luz vuelve a mis ojos y el sosiego a mi estómago. Se hizo el silencio en la calle. Los petardos dejaron de sonar, el ruido de los coches también, de vez en cuando pasa uno sin aspaviento ni música de reggaeton, solitario, como despistado, sin querer hacer ruido, intentando pasar desapercibido, Se oye su motor como una sinfonía silenciosa para saber que seguimos en el mundo de los vivos después de los excesos de la noche.

Me gusta estar sentado en la paz del brasero mientras en el exterior la noche se espesa, me gusta arroparme con la saya, sentir el calor en las piernas subiendo por el cuerpo hasta provocar un estado letárgico. En esta misma casa y en este salón estuvieron ayer todos a los que quiero, faltaron algunos. Vivir es fácil algunas veces.

Quiero estar en todos las emociones donde tu estés, en todas tus sorpresas. Mi pequeña derrocha ternura y amor. Me gusta ver como juegas con tus primos en esta tarde fría, observar y buscar en tus gestos los gestos de tu madre y en tus palabras mis silencios. Nunca te volveré a ver como hoy, mañana serás otra, más grande,más alta y el uno treinta y cinco pasará a ser uno treinta y seis. Creces mientras los demás permanecemos igual.

Rápidos siguen los días a los días, esto no tienen freno.

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LA MALA EDUCACIÓN
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Diego Algaba | 22-12-2016 | 7:44| 0

Llega ese momento de la tarde que lo único que quieres es ponerte las zapatillas, sentarte en tu sillón, enchufar el televisor, coger un libro, y tener al lado alguien a quien querer y que te quiera. Una tarde donde buscas mantener la distancia con los acontecimientos diarios.

Contagiado por el ambiente navideño de luces que te llevan en volandas hasta las tiendas. Una atmósfera que enternece el corazón y afloja la cartera y te hace entrar en ese trance en que las emociones vencen al rencor.

Estamos en Navidad desde últimos de Noviembre. Ya no dan el pistoletazo de salida los niños de San Ildelfonso. El comercio le ha tomado el relevo al espíritu católico, todo en esta vida lo estamos traduciendo a euros. Bueno… Sigo por donde iba.

Hace una tarde navideña perfecta, hasta se ha espesado la niebla, solo me falta la paz de una chimenea con un perro peludo tumbado en la alfombra. Un día de navidad de catálogo hasta que enciendo el ordenador y entro en Facebook. Compruebo que todo sigue igual. Algunos grupos se están convirtiendo en el Sálvame Deluxe Extremeño. Kikos Matamoros y Belenes Esteban locales echan espuma por la boca, personas que parecen tener como referentes esos programas televisivos de gran aceptación que tanto daño hacen a los débiles de mollera. Muchos adolescentes quieren ser famosos en lugar de ingenieros, ganan más, estudian menos.

La falta de educación se esconde detrás de la pantalla repercutiendo en el comportamiento de la calle.

Días atrás, cuatro adolescentes circulaban en bici por la Avenida Villanueva haciendo caballitos de forma peligrosa para los peatones. Un señor mayor les llamó la atención; en lugar de amilanarse se encararon con él; le llamaron viejo riéndose de sus limitaciones; tampoco se intimidaron cuando yo intervine. Muchachos en edad de aborrecer lo que sus mayores estiman, desprecian la seguridad y se burlan de la convivencia.

No creo que estos niños lean este artículo, quizás sean los elegidos de muestra para el informe PISA en Extremadura, aunque haya otros muy diferentes, pero ese es otro tema largo y complejo.

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BADAJOZ
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Diego Algaba | 17-12-2016 | 11:09| 0

Te miro desde arriba. Desde la muralla de tu castillo y me gustas, y no me gustas, y a veces te quiero y otras no. Subido en estas piedras te observo y tú me ignoras. Soy para ti una pieza perdida de un puzzle que se desencaja cada mañana. A veces no quiero verte, otras no soy capaz de dejar de mirarte. Son esos días en los que te pones guapa y pareces una mujer recién salida de la ducha oliendo a espuma. Entonces es cuando salgo y recorro tus calles. Las miro como si fuera la primera vez que las veo, tan distintas como ayer, tan iguales como siempre y te recorro eufórico, y me lleno de holas y adioses y apretones de manos y miradas curiosas. Cada día soy distinto , igual que tú, que tu sol, que la luz que ilumina tus rincones, portales y balcones llenos de geranios.

Aprendí a quererte en la distancia, cuando estaba por otros mundo, y en otras cosas.

Hoy te veo bonita, otras veces siento la desolación de tus mediodías de agosto. Hoy te siento como esos momentos buenos de atardeceres naranjas vistos desde el puente viejo, o desde aquí, o esos días que te escondes en el misterio de tus nieblas invernales.

Detrás de mi, una pareja de jóvenes se besan con pasión al volver del laberinto de la noche, una noche deformada por el humo de las luces centelleantes y el ruido que dejan las palabras en el aire perdidas en la desmemoria de vasos vacíos.

Estoy delante del Convento San José, a lo lejos se levanta majestuosa la Catedral, a la derecha el río pasa por debajo del puente viejo.

Me quedo mirando a un pájaro que vuela buscando el calor del sur entre los tejados más altos.

Escucho silbar al viento ahora que cesó el ruido de la noche, ese ruido que para algunos es un susurro de sirenas. Todos hemos sido jóvenes, hasta yo que nací siendo viejo.

Se apagaron los cantes flamencos que salen de las entrañas empujados por la fuerza del vino.

Me quedo con el silencio de la mañana, con este olor a limpio de domingo, y miro, protegido por las capas del tiempo, el amanecer que da brillo a tus edificios.

Respiro hondo y me siento como si el sol saliera desde dentro de mi e iluminara mi interior a la vez que da luz a las paredes del convento.

Y te miro desde arriba y me envuelves en tus sabanas silenciosas de domingo para quererte otra vez y volar por encima de tus tejados rojos.

Hoy te quiero, aunque no sé hasta cuando.

 

 

 

 

 

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