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RUIDOS

2014 noviembre 14

Enciendo el ordenador después de leer a Landero, después de comprobar, en la contraportada del HOY, que Alonso de la Torres y Manuel Alcántara escriben a diario. Me arranco con ganas pensando que escribir es fácil pero escribir no es fácil. Pongo los dedos en el teclado y se me va el pensamiento a ideas sin formas ni color. Tengo como aliado el silencio de la mañana pero el silencio dura poco. De pronto empieza a sonar el ruido penetrante del taladrador del vecino, ¿ira a colgar otro cuadro? No se si tiene una casa o un museo. Para anunciarse,el bombonero, choca una bombona contra otra. Ha empezado el trajín de ruidos diarios: coches que van y vienen, motos de potentes rugidos, una sinfonía desafinada interrumpida por la voz firme del altavoz de la furgoneta del tapicero “se tapiza silla, sillones, tresillos y descalzadora en su propio domicilio” llegamos a las 12, suenan las campanas de la torre tolón tolón tolón tolón. Coches van y vienen, ambulancias y sirenas de policías agitan sus luces y voces con urgencia. Desde una ventana sale música a su máximo volumen para que todos sepamos que el adolescente rapero del tercero tiene un equipo mas potente que el flamenco del quinto. Llega la siesta, y los “wuasa” de grupos, no se a cuantos pertenezco: familia, trabajo, amigos… siempre hay alguien que a esa hora feliz de la cabezada tiene alguna foto que enseñarnos, algún vídeo que subir o alguna frase que como no compartas con 20 amigos te caerán mil años de mala suerte. Cuando la noche esta avanzada, sobre las tres, cuando uno esta deleitándose con los placeres del sueño, el camión de la basura fuerza todos sus sonoros tentáculos para vaciar los contenedores sin silenciador, algunas madrugadas me despiertan coches con las ventanillas bajadas desde donde sale ese tunda tunda que ellos llaman música. a las siete de mañana suena el ruido odiado del despertador, un pitido que siempre es penetrante y desagradable aunque este enmascarado en el lago de los cisnes. Ruido caseros, ruidos de tacones, de sillas arrastradas, de Juanito esta quieto con la pelota, ruido chillones de tele cinco, de políticos en pre-campaña electoral,de voceadores vendiendo humo,gritando promesas de igualdad desde sus privilegios, ruido de miedo,ruido de latas atadas al rabo de un perro flaco, todo el mundo grita al pobre a veces hasta con un susurro. Ruido mucho ruido y nueces, pocas nueces.

LAS FISIOTERAPEUTAS

2014 octubre 30

Lo que me va a dar de si la lesión del pie para esta sección de Plaza Alta, incluso más que el pequeño Nicolás para muchos columnistas. Escribí por primera vez de la caída el día que me clavo mañana, tarde y noche en un sillón el esguince. Ahora, para curar definitivamente el pie y curarme, también, de tanta lectura, escrituras y horas de musaraña pensando en lo peor; en que nunca tendré el pie como antes; en que no volveré a andar con garbo, si es que alguna vez lo hice,ni a correr, ni a montar en bici,voy todas las mañanas al fisio.
No sirvo para muchas cosas, es verdad, pero quizás para la que menos es para estar enfermo. Lo mio es peccata minuta comparado con otras patologías, pero el pie es mio y me duele a mi.
Todas la mañana voy al gimnasio del Centro de Salud, las fisio: Ana y Rosa, me reciben con buena cara. Valdepasillas ha dejado de ser mi centro de trabajo para ser el de recuperación, así puedo mirar las cosas desde fuera y comprender mejor a esos que alaban a los profesionales y critican su burocracia. Cuando estas mal, tengas lo que tengas, sufres limitaciones y dependes de personas que pierden su tiempo o parte de su jornada laboral para llevarte de un sitio a otro y no digo más. Lo mas importante que tenemos es la salud y cuando la pierdes quieres recuperarla cuanto antes. Los recortes en sanidad son los más injustos, tarde o temprano todos tenemos que recurrir a sus servicios.
Ahora paso un par de horas de la mañana en un concurrido gimnasio donde no deja de llegar personas operadas o lesionadas. Además de las fisio hay tres alumnas Shelia, Laura y la Berlangueña Cristina, cuantos recuerdos me trae Berlanga. Cristina me dice que Pepín ya no es alcalde, que Rufino sigue vendiendo aquellas sabrosas raciones de cochinito y que en el parque zoológico ya no esta aquel cerdo del pelo rizado que parecía una oveja. Las fisios no paran. colocan a un cojo en la onda corta, a un manco en la camilla de masajes…todos los pacientes estamos relajados menos ellas que están pendiente de nosotros. En el gimnasio suena música, hay revistas. Ana me sienta en una camilla y me mueve el pie mientras las alumnas toman nota así, entre buenas palabras, mimos, profesionalidad y sudores paso la mañana y mi pie, al que dedico el día entero, y hasta los artículos de Plaza Alta.

BEATRIZ Y SU PANADERÍA

2014 octubre 20
por Diego Algaba Mansilla

Creo que donde esta la panadería antes estaba parte de la pantalla del cine Autopista en los años en que el parque, situado frente a la iglesia San Juan de Rivera, era un “terregueril” donde los niños jugaban al pincho y al futbol entre escombros. La pared blanca era la pantalla del cine donde tantas veces vimos a Manolo Escobar y Concha Velasco cantar y enamorarse, a Bela Lugosi atemorizar al publico con colmillo ensangrentados y a Clint Eastwood y Lee Van Cleef en La muerte tenia un precio hipnotizando las noches de verano con aquella intrigante musica silbada entre chasquidos de pipas mafi. Hoy, en ese lugar, como si continuara la magia del cine, te recibe Beatriz como una actriz de pelicula de hadas. Su establecimiento se llama Horno de Santa Beatriz y algo de santa tiene esta joven de 21 años que pasa los dias desde la 8 de la mañana a 9 de la noche encerrada en su tienda, si he escrito 20 años y he escrito de 9 a 21 y lo que todavía no he dicho es que el negocio es suyo.
A los 20 unos estudian, otros no hacen nada,algunos trabajan y casi todos coinciden los fines de semana en la intemperie del botellón.
Beatriz, ha pasado de los 20 a los 21 en el interior de su tienda. Le he preguntado si no le gusta salir como los jóvenes de su edad, dice que le encanta, pero no lo hace porque los fines de semana trabaja. Se fue en el puente de agosto. Llego a los tres días con el color tostado del mar después de semanas y meses teniendo como único sol el calor del horno.Beatriz me vende el periódico y de vez en cuando caigo en la tentación de sus dulces. Es guapa, simpática y le gusta las mismas cosas que a los jóvenes de su generación pero a adquirido una responsabilidad que le hace tratar con: albaranes, proveedores, clientes y banqueros con el desparpajo que da la necesidad. Ella no ha sido Erasmus, ni ha ido a la universidad, ni ha salido al extranjero pero se ha hecho un hueco en un tiempo en el que muchos licenciados y adultos no encuentra sitio. Es sacrificado pero es el precio que tiene que pagar por su independencia, por no ser una carga para sus padres que la adoran aunque ya no viva con ellos.

SEPTIEMBRE

2014 septiembre 10
por Diego Algaba Mansilla

Llega septiembre con olor a nuevo, a principio de algo, al inicio de actividades placenteras para el cuerpo y el alma. Llega septiembre para demostrarnos que no somos dueños de nuestras decisiones, que casi todos hacemos lo mismo manejados por el clima y la publicidad. Llega septiembre con una brisa fresca que renueva el ambiente dejando atrás las interminables tardes de verano y las noches de aparcar bebidos en cualquier sitio cuando hay acto oficial.
Llega septiembre. Se van los becarios y todo los pesos pesados del columnismo vuelven con la tecla engrasada para hacernos reflexionar sobre la realidad, sobre el presente y el futuro, sobre lo que tenemos y tendremos, sobre esa política que no es parte de nuestra vida, es nuestra vida. Llega septiembre con los aparcamientos de Decathlon y Sprinter a reventar. La gente llega en coche y sale corriendo. La carretera de las Vaguadas, la Avenida de Elvas y la de la Granadilla se transforma en un paseo multicolor de hombres y mujeres en zapatillas de deporte bañados con el sudor del placer. Empieza septiembre con colas en los gimnasios, en los centro de formación: la UNED, la escuela de idiomas, artes y oficio, academias de baile. En septiembre vuelven los estudiantes a llenar los autobuses que van al campus o se les ve pedaleando en chirriantes bicicletas de alquiler, ya nadie quiere ser carpintero, ni fontanero, ni agricultor, que haremos cuando ya no sepamos cultivar la tierra. Septiembre esta aquí con su aspecto formal de principio de curso y su olor a lápiz y goma de borrar. Llega septiembre, se acaba el libre albedrío en la mesa y en la cama para empezar a cuidar cuerpo y espíritu. Ya ha llegado otro septiembre austero y firme sabiendo que de todos los que empiezan a correr a bailar a estudiar solo algunos llegaran a octubre y muy pocos a noviembre. Llega septiembre, terminaron las bulliciosas mañanas en Castelar moldeando plastilina por tiernas manos infantiles,quedan atrás los juegos de agua en la piscina de la Granadilla. Se acabo la manga corta, la exhibición de tatuajes, los ombligos al aire,los veladores en la acera, la terraza del López, el cine de verano. Empieza septiembre con otro “perdón no volverá a ocurrir” que lo mismo vale para justificar: la caza de elefantes, llevar herencia a Suiza que aparcar en sitios reservado para minusválidos con copas de más.Que filón para letristas de carnaval que bochorno para la ciudad.

MI GENERACIÓN

2014 septiembre 1

Soy de los que he comido mollejas en el Torres, bocadillos de calamares en San Francisco, he tomado campeones en el Pichi y tisanas en el Candas, he comprado Lois y Wrangler en la Meca de los pantalones, he jugado al fútbol en el Flecha Negras, he ido a la Boite Zurbaran y a Fashión donde ponían música lenta para bailar abrazados y suelta para los que no encontrábamos pareja con quien bailar. Soy de esa generación que trabajaba cuando tenía vacaciones de verano en el Instituto, cogía: peras, manzanas y melocotones. Tuve un 850 y luego un R5 rojo. No existía el botellón, bebíamos espumosos en el kiosco de Ronda del Pilar, frente al INSS. Hice la mili, me bañe en el Guadiana, alquile barcas, fui a las fiestas de medicinas en Charlot, al cine Menacho donde hoy esta Zara y al Conquistadores que ahora es un bingo, leía todo lo que caía en mis manos, excepto lo que mandaba el profesor. Escuchaba los discos de mis hermanos mayores, música de cantautores: Paco Ibáñez, Serrat, Victor Jara, Labordeta”habrá un día que todos al levantar la vista veremos una tierra que diga libertad”. No había problemas de aparcamiento, ni siquiera existía plaza para minusválidos, se conducía con copas de más, no hacían la prueba del alcohol. Ahora está prohibido hasta para los concejales,¿para concejales también? Rifaban manojos de espárragos por los bares, el jamón se comía en tacos, las patatas fritas no eran congeladas, en la televisión veíamos a José María Iñigo, a Kiko Ledgard en un dos tres y a Balbín en la Clave, no existía Belen Esteban. No teníamos bicicletas, ni había móviles, teníamos novia con la que paseábamos de la mano comiendo pipas por el Paseo Fluvial y hablábamos entre nosotros sin wuasa. No había gimnasio, ni se hacía footing, nadie iba en chándal. Se fumaba en los bares, se jugaba al futbolín, a los chinos y a las máquinas de bolas, no había tragaperras y el billar no era americano. Después de la mili se encontraba trabajo, y todavía no había nacido ningún Cristian, Jonatan ni Vanesa.
Mi generación fue a manifestaciones, corrió delante de la policía y protesto, protesto mucho. Luego algunos se hicieron políticos; entraron en los primeros gobiernos; se acostumbraron rápido: a las camisas de sedas, al chofer en la puerta, a los jamones de varias j, a los restaurantes con estrellas Michelin. Así empezó todo, cuando cambiaron ideales por placer olvidando su pasado e ignorando a los demás.

AGOSTO. MES DE NOSTALGIAS.

2014 agosto 13

Quizás las vacaciones de verano me produzca más nostalgia que las de navidad. Agosto siempre me lleva al pasado. Cuando me siento en el sillón de casa con la mente alejada de pensamientos laborales, cuando vivo sin reloj con la única preocupación de hacer una buena selección para ver que libro me llevo al alma siento nostalgia de aquellas mañanas de verano que pasaba en el rio, en el embarcadero. Allí jugaba incansablemente al fútbol, después corría por la hierba, me metía en el agua y nadaba hasta la otra orilla. De vez en cuando llegaban los gigantes del baloncesto entrenado por ese superdotado del deporte, Manolo Union, cuantos homenaje abría recibido si no viviera en Badajoz, Dirigidos por Lolo los baloncentistas hacían ejercicios desconocidos para nosotros. Los mirábamos como bichos raros,no pertenecían a nuestro mundo. Igual que venían se iban, educados , con su trote de animales mitológicos.

Entonces todo regresaba a la normalidad, el ambiente se volvía a llenar con lenguaje futbolero de me cago en… y la madre que te … Por la noches los veía duchaditos y arreglados con sus polos fred perry hablando con las chicas mas guapas en la puerta del pub la mosca, esas chicas que nunca serían para nosotros porque habíamos elegido el mundo macarra del fútbol. Señoritas inalcanzables de largas piernas que se reían junto con esos gigantes del baloncestos mostrando una dentadura perfecta mientras movían sus largas y sedosas melenas con pretensiones de ser princesas. Luego la vida es la vida y algunas no supieron sacar todo el partido a su wonderbran y terminaron en barrios marginales luciendo unos michelines de abandono y frustración o cobrando con la misma sonrisa pero mas forzada y unos cuantos kilos de más en los cajeros de algún supermercado de barrio. Tengo añoranza de aquellos veranos ahora que ya no se si soy joven o mayor y hoy igual que ayer todavía no se cual será mi futuro. Nostalgias. Nostalgia en verano, en Navidad en Semana Santa, nostalgia siempre que las vacaciones dan una tregua a mis rutina. nostalgia por que ya no se vivir con la inocencia de la juventud, porque ya nunca seré futbolista,porque la morena de la puerta del pub que cada año es distinta y siempre la misma tampoco este verano se fijara en mi porque el rio ya no será mi rio y porque no se como empezar ese libro de páginas en blanco que siempre dejo para Agosto.

HORTELANA GENEROSA

2014 julio 30
por Diego Algaba Mansilla

Es cocinera, modista, madre, esposa pero yo la conozco por ser hortelana. Hace milagros con semillas, agua y cariño, mucho cariño. Quita la hierba, prepara la tierra, siembra y riega hasta que nacen calabacines que saben a calabacines, judías verdes, tomates…todo brota con la nostalgia de sabores antiguos. Tiene gallinas, sus huevos hacen tortillas de un amarillo desconocido para los que compramos en los supermercados. Se llama María y con frecuencia me regala alguno de los productos de su huerto. Dice que lo que da la tierra es un regalo de la tierra y hay que compartirlo con la gente que se quiere. Su calendario no está marcado con días de vacaciones, es un calendario sin fiestas porque en el campo todos los días son una fiesta. Su tiempo es distintos al nuestro.

Ellas se guía por la siega la siembra y la recolección que vienen marcados por el sol y la luna, por las lluvias y las heladas. Cuando está en Badajoz piensa en volver a su parcela para oír crecer la hierba, mirar las estrellas,respirar el aire limpio del campo y sentir como el viento mece las hojas de árboles, en esos momentos se olvida de coches, bocinas, ruidos, humos y las prisa de la ciudad. Su vida es la naturaleza. Hace tiempo que dejó de irritarse porque los mandatarios se salten las incompatibilidades, porque no pague los préstamos, porque el mundo lo dirijan quienes lo dirigen, quizás, por eso, ama el campo. Se siente afortunada por poder hacer lo que quiere y para eso no necesita mucho.
Dice que es vegetariana y siempre tiene una sonrisa para ofrecerte,como un rayo de sol permanente. Tiene la calma de la naturaleza, la paciencia de la que se sienta a ver como crece una sandía igual que una futura madre mira como va creciendo su barriga. En su huerta nada se repite, cada día el sol es nuevo,cada mañana es única y la vive como si fuera la primera. La sandía crece enredada en la mata salpicadas de manchas diferentes hoy que ayer. Sentada a la sobra de la higuera oye como cantan los pájaros y ve como baja el agua por el arroyo con su hilo de vida que hace crecer las raíces de los árboles y las suyas que la unen cada vez a la tierra.

MANIAS DEL LENGUAJE, FRASES HECHAS

2014 julio 16

“Pienso que la piel tiene memoria” dice con solemnidad una chica tatuada con flores y serpientes de colores mientras toma café sentada en la banqueta de un bar. “ Pienso”. Como si ella hubiera sido la científica descubridora de que la piel tiene memoria, me entran ganas de meterme en la conversación y contestar, también con solemnidad, yo pienso que todo cuerpo sumergido en un líquido experimenta un…. y quedarme tan pancho.

“Es chica” dice una joven en una tienda de barrio referido a la que se nos viene encima, ese “Es chica” es lo que más detesto, creo que incluso más que aquella famosa pregunta de ¿vale? y que surgió de jóvenes informáticos de coletas y ropa desaliñada que nos explicaban con descaro el funcionamiento del ratón cuando no teníamos ni idea de sus movimientos. Jóvenes informáticos daban lecciones utilizando el ¿vale? Contestábamos acobardados, moviendo la cabeza, sin voz, boquiabiertos. Con el tiempo le fuimos cogiendo el tranquillo y todo fue más fácil, dejamos el lápiz y la goma. No nos quedó más remedio que manejar el ordenador “si o si”. Aquel ¿vale? Ha sido lo que ha hecho sentirme más lelo en mi trabajo y que sustituyo en mi escala de manías a “un poquito de por favor”. Frase hechas que utilizan los que no tienen nada que decir.

“Yo no se muchas cosas es verdad digo tan solo lo que he oído”, quieto que se me va la cabeza a Leon Felipe he oído: es chica, ¿vale?, pienso que la piel tiene memoria y también

guapo no, lo siguiente y he escuchado a políticos que ahora están con la puerta giratoria, como antes estuvieron con poner el ventilador y antes con palos en las ruedas, entre ellos la frase estrella es: “como no podía ser de otra manera”, de los políticos no me gusta escribir que luego me ponen verde , ellos no, que no me conocen, pero si los que, (emplearé un verbo suave), los justifican.

Y que me dicen de ese “ya te vale” que desde que me lo dijo una amiga a la que he idolatrado toda la vida se me desmitifico el mito para siempre.

Frases hechas que están de moda un tiempo y desaparecen, por eso, quizás, la peor es una que siempre ha estado próxima a mi “solo te quiero como amigo” y que comparte pódium con el temido “tenemos que hablar”.

 

APARCAMIENTOS A CIEN EUROS EN SEVILLA

2014 julio 9

Gracias por recordarme que hace tres años estuve en su ciudad. Ví la Giralda, la Torre de Oro, el barrio de Santa Cruz; probé la pringa y la cerveza con salmuera; conocí vuestras simpatía, todavía recuerdo aquel camarero que miraba a los clientes del bar guiñando ojos y riéndose a escondidas mientras llenaba la barra de las tapas que no sería capaz de comer, ni en un mes, aquel menudo inglés de cámara al cuello y mochila en la espalda. Sé que tienen una de las ciudades más bonita del mundo,que son muy graciosos contando chistes que, tiene la Semana Santa y hasta el flamenco, pero me parece mal que aparcar cueste 100 euros y me lo cobre a los tres años. Si quieren que recuerden cuando estuve en su ciudad me podían haber mandado un llavero de la Giralda una foto del Gualquivir pero no me ha gustado, que sin avisar, se lleven 100 euros de mi nómina. Quizás le parezca una manera de hacer publicidad multitudinaria, según me dicen del servicio de nóminas han sido bastante los compañeros que también han recibido una multa de ese Ayuntamiento, quizás solo sea una cuota porque les pareció insuficiente lo que gasté aquel día en sus tiendas, bares y restaurantes.
Después de 30 años aparcado en mi ciudad sin una sola multa, me estreno en este apartado un día que fui a la suya, todo un honor. No me esperen por allí y si le haces falta dinero, pues como ustedes dicen con tanto “ange” ,“ponese a trabajar” gracias por su hospitalidad.

24 DE JUNIO

2014 julio 1

24 de junio. 8 de la mañana. Festivo en Badajoz. Igual que otros festivos camino con ropa de deporte por la Avenida de Elvas. Ningún día es igual a otro, este menos. Me encuentro a muchos jóvenes con edad de haber estado en el famoso examen “¿Como convencerías a un amigo de no votar a Podemos?” De frente viene un grupo. Ellos con la camiseta quitada, ellas con los zapatos en la mano, tambaleándose, andando despacio, algunos llevan el vaso lleno. Los municipales pasan con la sirena puesta. Los del camión de la grúa llevan una moto. Un hombre de unos 60 años, con camiseta de tirantes, brazos dibujados con burdos tatuajes, viene con un pastor alemán atado con una cuerda, dice con voz pastosa “voy de recogida maestro”y me da la mano. Los taxis pasan veloces en un sentido y otro, vacíos y llenos, el autobús abarrotado, a rebosar. no cabe nadie más. Hay días que cambia el paisaje de tu rutina y abre los ojos expectante a lo nuevo. La curiosidad me hace meterme en el ferial,en las tripas de un jolgorio agonizante, paso por IFEBA, por los caballos, por el puesto de los municipales, por la Cruz Roja, todavía hay muchachos bailando;una chica aguanta con los tacones puestos;en un coche tuneado una pareja se besa vestido. Sigo caminando, cada vez más alejado del ruido, entre un fuerte olor a orina. Llego el silencio de una feria acabada; los cacharritos parados;la noria de los ponys tristes, sin ponys. Las caravanas de los feriantes se agrupan a la derecha en un desorden ordenado, caravanas grandes y elegantes junto a roulots humildes. Se oye un silencio casi fúnebre;un olor a alcohol rancio, un perro bebe de un charco, paso por la portada que imita la fachada del Ayuntamiento, cientos de bombillas apagadas, los hombres de verde se afanan en recoger todo el plástico tirado en el suelo.
La tómbola del Maño,la churrería Pernía y el circo Alaska con los toldos echados. Jóvenes sentados esperan el autobús o el equilibrio. Frente a IFEBA, con los altavoces de los coches al máximo volumen, se sigue bebiendo y bailando. A la vuelta me encuentro con más,vuelven andando como zombis cogidos por la luz. Uno saca la cabeza por la barandilla, vomita, las parejas discuten, veo caras tristes derrotadas por el alcohol y, no se porque, me entra una extraña tristeza, como desolación, me deprime ver a tanto joven borracho. Suena una sirena, aprieto el paso, quizás venga a por mi, soy el diferente.