Hoy

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JÓVENES
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Diego Algaba | 02-01-2017 | 21:04| 1

Tengo la suerte de haber podido ir a la comida de los compañeros de trabajo porque sé que hay muchos que no tienen compañeros ni trabajo.

Ese día hablé con ella en un escenario distinto del laboral. Es enfermera. Una de esas jóvenes que pertenecen a la generación mejor preparada. María realiza una sustitución por baja maternal, eso quiere decir que en unos meses volverá a las listas del paro. No son los que más valen los que más oportunidades tienen. Si tuviera que utilizar los servicios hospitalarios me gustaría caer en sus manos, toparme con una profesional que sabe lo que hace, que transmite seguridad a pesar de su juventud.

Cuando se quita la bata solo es una chica de 27 años, una joven como todas las de su generación, guapa a rabiar que derrocha entusiasmo y vitalidad. Disfruta de su ciudad, de su trabajo y pelea por seguir trabajando y viviendo aquí. No quiere marcharse al extranjero como muchos de su promoción. Me contó que pertenece a una murga, Las Polichinelas, canta, actúa y colabora en la composición de las letras. Le dije que estaba interesado en conocer los intríngulis de las murgas  para escribir una columna sobre el trabajo realizado antes de salir al escenario. Quería verlas en el tajo, en pantalón vaquero y chándal sin el glamour del López. Así que, engrandecido por el vino, me metí en el papel de columnistas como si fuera uno de los grandes, como un Alonso de la Torre o Antonio Tinoco. María me invitó a uno de los ensayo. Ahora, que ya pasó la euforia etílica, y soy consciente que no juego en la primera división del columnismo, no iré. Que pinto yo con una libreta y un bolígrafo en un ensayo,si no sé que preguntar ni en que tengo que fijarme para escribir un artículo. Sin embargo, María me ha hecho pensar en esos jóvenes que viven con pasión las cosas de su ciudad y que tienen que marcharse dejando familia, amigos y costumbres por falta de oportunidades, ahora que es cuando más falta hacen personas ilusionadas y preparadas para trabajar en nuestros Centros de Salud y Hospitales. Algo por lo que tienen que luchar nuestros gobernantes y toda la sociedad aunque solo sea por egoísmo, ¿Qué haremos cuando solo quedemos los viejos? Ir a buscarlos a Alemania,Suiza, Ámerica…

 

 

 

 

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NAVIDAD
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Diego Algaba | 27-12-2016 | 17:41| 0

La luz vuelve a mis ojos y el sosiego a mi estómago. Se hizo el silencio en la calle. Los petardos dejaron de sonar, el ruido de los coches también, de vez en cuando pasa uno sin aspaviento ni música de reggaeton, solitario, como despistado, sin querer hacer ruido, intentando pasar desapercibido, Se oye su motor como una sinfonía silenciosa para saber que seguimos en el mundo de los vivos después de los excesos de la noche.

Me gusta estar sentado en la paz del brasero mientras en el exterior la noche se espesa, me gusta arroparme con la saya, sentir el calor en las piernas subiendo por el cuerpo hasta provocar un estado letárgico. En esta misma casa y en este salón estuvieron ayer todos a los que quiero, faltaron algunos. Vivir es fácil algunas veces.

Quiero estar en todos las emociones donde tu estés, en todas tus sorpresas. Mi pequeña derrocha ternura y amor. Me gusta ver como juegas con tus primos en esta tarde fría, observar y buscar en tus gestos los gestos de tu madre y en tus palabras mis silencios. Nunca te volveré a ver como hoy, mañana serás otra, más grande,más alta y el uno treinta y cinco pasará a ser uno treinta y seis. Creces mientras los demás permanecemos igual.

Rápidos siguen los días a los días, esto no tienen freno.

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LA MALA EDUCACIÓN
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Diego Algaba | 23-12-2016 | 08:19| 0

Llega ese momento de la tarde que lo único que quieres es ponerte las zapatillas, sentarte en tu sillón, enchufar el televisor, coger un libro, y tener al lado alguien a quien querer y que te quiera. Una tarde donde buscas mantener la distancia con los acontecimientos diarios.

Contagiado por el ambiente navideño de luces que te llevan en volandas hasta las tiendas. Una atmósfera que enternece el corazón y afloja la cartera y te hace entrar en ese trance en que las emociones vencen al rencor.

Estamos en Navidad desde últimos de Noviembre. Ya no dan el pistoletazo de salida los niños de San Ildelfonso. El comercio le ha tomado el relevo al espíritu católico, todo en esta vida lo estamos traduciendo a euros. Bueno… Sigo por donde iba.

Hace una tarde navideña perfecta, hasta se ha espesado la niebla, solo me falta la paz de una chimenea con un perro peludo tumbado en la alfombra. Un día de navidad de catálogo hasta que enciendo el ordenador y entro en Facebook. Compruebo que todo sigue igual. Algunos grupos se están convirtiendo en el Sálvame Deluxe Extremeño. Kikos Matamoros y Belenes Esteban locales echan espuma por la boca, personas que parecen tener como referentes esos programas televisivos de gran aceptación que tanto daño hacen a los débiles de mollera. Muchos adolescentes quieren ser famosos en lugar de ingenieros, ganan más, estudian menos.

La falta de educación se esconde detrás de la pantalla repercutiendo en el comportamiento de la calle.

Días atrás, cuatro adolescentes circulaban en bici por la Avenida Villanueva haciendo caballitos de forma peligrosa para los peatones. Un señor mayor les llamó la atención; en lugar de amilanarse se encararon con él; le llamaron viejo riéndose de sus limitaciones; tampoco se intimidaron cuando yo intervine. Muchachos en edad de aborrecer lo que sus mayores estiman, desprecian la seguridad y se burlan de la convivencia.

No creo que estos niños lean este artículo, quizás sean los elegidos de muestra para el informe PISA en Extremadura, aunque haya otros muy diferentes, pero ese es otro tema largo y complejo.

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BADAJOZ
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Diego Algaba | 17-12-2016 | 22:14| 0

Te miro desde arriba. Desde la muralla de tu castillo y me gustas, y no me gustas, y a veces te quiero y otras no. Subido en estas piedras te observo y tú me ignoras. Soy para ti una pieza perdida de un puzzle que se desencaja cada mañana. A veces no quiero verte, otras no soy capaz de dejar de mirarte. Son esos días en los que te pones guapa y pareces una mujer recién salida de la ducha oliendo a espuma. Entonces es cuando salgo y recorro tus calles. Las miro como si fuera la primera vez que las veo, tan distintas como ayer, tan iguales como siempre y te recorro eufórico, y me lleno de holas y adioses y apretones de manos y miradas curiosas. Cada día soy distinto , igual que tú, que tu sol, que la luz que ilumina tus rincones, portales y balcones llenos de geranios.

Aprendí a quererte en la distancia, cuando estaba por otros mundo, y en otras cosas.

Hoy te veo bonita, otras veces siento la desolación de tus mediodías de agosto. Hoy te siento como esos momentos buenos de atardeceres naranjas vistos desde el puente viejo, o desde aquí, o esos días que te escondes en el misterio de tus nieblas invernales.

Detrás de mi, una pareja de jóvenes se besan con pasión al volver del laberinto de la noche, una noche deformada por el humo de las luces centelleantes y el ruido que dejan las palabras en el aire perdidas en la desmemoria de vasos vacíos.

Estoy delante del Convento San José, a lo lejos se levanta majestuosa la Catedral, a la derecha el río pasa por debajo del puente viejo.

Me quedo mirando a un pájaro que vuela buscando el calor del sur entre los tejados más altos.

Escucho silbar al viento ahora que cesó el ruido de la noche, ese ruido que para algunos es un susurro de sirenas. Todos hemos sido jóvenes, hasta yo que nací siendo viejo.

Se apagaron los cantes flamencos que salen de las entrañas empujados por la fuerza del vino.

Me quedo con el silencio de la mañana, con este olor a limpio de domingo, y miro, protegido por las capas del tiempo, el amanecer que da brillo a tus edificios.

Respiro hondo y me siento como si el sol saliera desde dentro de mi e iluminara mi interior a la vez que da luz a las paredes del convento.

Y te miro desde arriba y me envuelves en tus sabanas silenciosas de domingo para quererte otra vez y volar por encima de tus tejados rojos.

Hoy te quiero, aunque no sé hasta cuando.

 

 

 

 

 

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EL RÍO
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Diego Algaba | 11-12-2016 | 07:33| 0

En la soledad del río se escucha un inquietante silencio que te hace permanecer alerta como si en cualquier momento pudiera pasar algo. Por ejemplo,ver surgir del agua un barbado Neptuno amenazando con su tridente, aunque lo peor no es eso, lo peor es el silencio que te enfrenta contigo mismo. Si gritas, el eco te devuelve tu propia voz como un bumerán amenazante.

Navegando por el sigiloso río no puedes huir del enfrentamiento, de estar solo contra ti sin aderezos, mentiras, maquillajes, ni aduladores.

Inquietantes aguas que se renuevan sobre si mismas engullendo la vanidad hasta llevarla al fondo oscuro, donde se mezcla con el lodo para salir purificada y emerger en la humildad del yo diminuto, de ese ser insignificante que eres ante la magnitud de la naturaleza.

Quién se crea importante que venga al río y se enfrente a su silencio.

 

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GERMÁN LÓPEZ IGLESIAS
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Diego Algaba | 03-12-2016 | 23:02| 0

Vengo impregnado del olor dulzón de Ansorena, de observar mi antiguo instituto,el Zurbarán, con el mismo respeto y solemnidad como lo miraba entonces, de oír el acordeón del hombre que se pone en la esquina, de ver la gerencia del SES y las ventanas de los despachos donde se gestiona la sanidad pacense, de sentir el frío entre la calidez de las luces navideñas.

Llego a casa y enciendo el ordenador, igual que aquel día, cuando todavía no había empezado la navidad. Aquella noche, lo primero que leí fue una noticia compartida en facebook por el director de este periódico, Ángel Ortíz, decía : Germán López Iglesias va ser nombrado Director de la Policía Nacional. Respondí sin tomar el tiempo de reflexión necesario. Critiqué que el elegido fuese alguien ajeno al cuerpo sin formación policial. Me contestaron “quizás sea un buen gestor”. Me precipite, la cosa hay que mirarla con calma, observar todas sus aristas. Creo que beneficia a la ciudad que alguien de aquí tenga un puesto importante en Madrid que es donde se cuecen las cosas, donde esta el meollo del bollo. Aunque no es de esto de lo que quiero escribir, si no de la anécdota que me pasó con él.

Cuando me casé, en la Soledad, estaban arreglando la plaza. No se podía pasar en coche hasta la puerta de la iglesia, a mi me daba igual,lo peor era la novia con su traje blanco arrastrado por el barro y los tacones de aguja clavándose en la arena. Así que fui al Ayuntamiento para poder solucionarlo. Ese mismo día, por la tarde, López Iglesias, al que no conocía de nada, ( todavía no escribía esta columna), me llamó por teléfono para decirme que no me preocupara, que iba hablar con los albañiles para que pudiera pasar el coche hasta la puerta, y así fue. Escribí, en carta al director de este periódico, mi agradecimiento.

Una mañana, estaba en Figueras visitando la casa de Dalí, recibí una llamada de Germán para darme las gracias y felicitarme por la boda.

Sé que es una tontería, un gesto que no le hace mejor ni peor director general de la Policía Nacional pero muestra una cosa importante, su preocupación por ciudadanos anónimos y la voluntad de resolver problemas.

 

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VIVIR
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Diego Algaba | 27-11-2016 | 17:25| 0

Quizás  sea un problema tener mucho donde elegir,pero  uno necesita tener opciones, cuando voy por la calle siento eso,un montón de posibilidades, cosas que veo de las que no sé nada pero que están ahí, esperándome, como una oportunidad. Coger de aquí y de allí. La vida esta hecha de retales que componen la pieza.

Las cosas importantes dependen de instantes intrascendentes, una mirada, un gesto, estar en un sitio concreto a una determinada hora, un día exacto.

La voz melodiosa de una mujer oída por primera vez y que puede terminar haciéndose familiar, ¿ como sería mi vida con ella?, diferente a la que tendría con la de los ojos caramelos,esa que pasa a mi lado casi rozando mi hombro.

Unos ojos ocultos detrás de unas gafas negras que se cruzan con los míos, un hola, un adiós, decir la palabra exacta en el momento en el que hay que decirla y tu vida cambia, en un zas, en un instante y dejas de ser el que podías haber sido para ser otro, varían tus ocios, los bares donde vas, lo que comes, los viajes que hagas, las personas con las que te relacionas, los libros que leas, hasta tus hijos serán diferentes.

Un buen profesor de instituto influye en que eliges letras o números.

¿que es la vida? Algo imperfecto que te deteriora con los años para terminar en la nada.

¿Somos dueños de nuestra vida? Para ser propietarios de nosotros tendríamos que estar solos, La verdad solo se puede encontrar en soledad pero… ¿Es importante la verdad estando solo? Un precio demasiado alto para un final que no tiene respuesta ni remedio. Sales al mundo llorando y termina buscando en los manuales del consuelo:( biblias, catecismos), la eternidad, la inmortalidad.

 

 

 

 

 

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TRUMPASSO
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Diego Algaba | 18-11-2016 | 22:10| 0

Cuando desperté aquel miércoles con la noticia de que Trump había ganado las elecciones sentí el impulso de escribir. Pasado ese primer momento,y después de leer centenares de columnas, noticias, escuchar los comentarios en mi trabajo y en la calle, no sé que decir de un desconocido que me parece tan hortera como Jesús Gil. Veo a Trump mostrando su avión con la misma prepotencia con la que el alcalde de Marbella enseñaba su caballo Imperioso.

Me repele que hable con ese desprecio de mujeres y emigrantes.

La gente es impredecible con su voto. Se pasó de los previsto a la sorpresa, y así, sin darnos cuenta, un presidente negro le dio el relevo a un presidente racista.

Fallaron las encuestas. Ocurrió con el Brexit, ha vuelto a pasar con un Trump al que tomamos a pitorreo en sus primeras y grotescas apariciones y ahora es presidente del país más poderoso del mundo, con permiso de China.

Hay que pensar porque salen elegidos tipos como Trump. No es ,como también he leído por ahí, que existan“analfabetos políticos”, cada voto es la voz del que no tiene voz, un grito en un mundo cada vez mas hostil para los humildes. Estos resultados son producto de la decepción y falta de confianza que tiene la población con los que han gobernado anteriormente. No gana Trump, pierde Hillary.

Lo sucedido en América es aplicable a otras democracias donde hay gente pasando calamidades que se agarran a la promesa de cambio, aunque sean difíciles de cumplir, gente que con su voto desea dar un giro y terminar con lo que les hace cada vez más pobres, vulnerables e infelices y que favorecen la desigualdad.

Dicen que si el presidente de América mueve las pestañas el aire llega hasta Badajoz. Aquí estamos, esperando el ventarrón, expectantes, sorprendidos, asustados e indignados. Seguimos nuestras vidas en esta ciudad tranquila con un ojo puesto en Madrid y el otro en América.

Trump,se une a la lista de Putin, Kin Jong-Un, Maduro, y todos esos que dan miedo y que, incluso, hacen bueno a Rajoy.

 

 

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INSOMNIO
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Diego Algaba | 12-11-2016 | 22:57| 0

Escribo a deshora, cuando está a punto de salir el sol y quedan atrás las rutas de la noche: calles sórdidas, portales vacíos desde donde salen voces de fracasos. Cajeros iluminados con el brillo del dinero y el áspero cartón que arropa a vagabundos durmiendo el anestésico vino para cocinar. Ligueros negros a los que se les cayó la navaja, medias rotas, rímel corrido por el agua amarga de una lágrima.

Comienza un nuevo día y mis dedos tambaleantes, torpes, sin ninguna destreza, buscan en el teclado descubrir lo no encontrado en la confusa noche. La satisfacción de la palabra exacta, esa que algunas veces es capaz de sustituir al amor.

Busco un dardo salvador para que acierte en la diana haciendo encoger el corazón con la expresión perfecta.

La ciudad despierta mezclando los olores del primer café con el del último whisky. Los semáforos permanecen vivos. Cambian de color como yo de adjetivo, de frase, de idea.

Me pierdo entre una nebulosa de incertidumbres. Amanece y entro en las sombras del vacío deambulando en un universo de dudas. Escribo siempre lo mismo con distintos sonidos, como un laberinto infinito cuya salida es la nada.

Cargo con el peso de una inseguridad que lleva al vacío del folio en blanco.

Dame un final honorable, invisible musa, cuando todavía no es de día ni de noche y no estoy seguro si empiezo o termino, ahora que me quito el disfraz nocturno del sueño literario para ponerme el traje gris de funcionario.

 

 

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COSAS DE POCA IMPORTANCIA
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Diego Algaba | 05-11-2016 | 19:13| 0

Siempre tenía la ventana abierta.

Sentada en una mesa camilla y arropada con una manta buscaba la luz del sol para mover lentamente una aguja de ganchillo con la atención que le exigía un leve temblor de manos. Cuando pasaba andando por la acera me sonreía con esa mirada dulce de los que han vivido mucho y han perdonado todo.

Me dijeron que tenía 90 años y que vivía sola. Alguna vez quise pararme, interesarme por ella, pero yo siempre iba con prisas, cuantas cosas me estoy perdiendo por las prisas.

Ella me regalaba una sonrisa que eran los mejores buenos días de la mañana. No me conocía de nada, pero siempre me obsequiaba con un gesto amable que salía con naturalidad de su cara bondadosa y que taladraba mi alma.

Desde hace algún tiempo no la veo detrás de la ventana. Ventana que ahora esta cerrada y cubierta por el visillo de hilo que confeccionaba.

Hace unos días vi en su casa un cartel de una inmobiliaria  con el rótulo de: “se vende”.

Me lo confirmaron.

Sus dos hijos, que viven en el extranjero, pusieron en venta la casa.

Ella ya no estaba y yo había perdido para siempre su sonrisa, su voz que no conocí, su historia, sus secretos. Nunca me paré frente a su ventana, siempre pasaba a ese el ritmo frenético que las necesidades creadas marcan.

Ya no volveré a ver nunca más su pelo blanco anudado con un moño, ni su cara rugosa, ni sus pendientes negros, ni sus ojos claros y puros como chorros de agua.

Compré flores para llevarlas al cementerio, entonces me di cuenta que ni siquiera sabía su nombre, ni donde estaba.

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