Hoy

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PLAZA ALTA
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Diego Algaba Mansilla | 16-05-2011 | 08:15| 0


Desde las murallas del Castillo veo a la Kaita y Alejandro Vega que,acompañados de un guitarrista, se dirijen a la cacharrería del Chupy donde les espera el Peregrino.El nervio se echa un baile delante de los veladores de la Casona.”dame algo primo”. Un gitano vende lotería.A lo lejos distingo a mi amigo Manuel con una mochila en la espalda que se dirige a la biblioteca de la UNED. Todo es familiar en la plaza. El arte fluye con naturalidad. Para muchos, esta es su casa, unos la usan como comedor, otros como dormitorio y los pacenses como un salón hermoso que se muestra a las visitas con orgullo. Cualquier día puedes encontrar artistas cantando o tocando la guitarra o fotografiando las casas “colora” o intentando reproducir en un lienzo el alma de los soportales. La plaza alta hace de lo excepcional lo habitual. Nada es, en esta parte de la ciudad,como en otras. Aquí,unas casas se caen, otras se levantan, algunas se rehabilita. El que por la tarde cuenta,con ojos brillantes, como bailaba para el Camarón, por la noche,apagadas las luces, busca cartones para dormir bajo el arco del Toril. Dicen que en esta plaza huele a tangos y jaleos;a vino y hachis; a vida y a muerte. “Triste es pedir pero más triste es robar”.Dice un toxicómano con rastas a unos turistas que le escuchan antes de darle unas monedas,según él, para un bocadillo. Le dan la limosna aunque todos sabemos que el bocadillo lleva veneno blanco dentro. Jóvenes y mayores pisan a diario este suelo de sueños,recuerdos, y añoranzas.

En la calle, que baja,(Moreno Zancudo) venden: churros, que llevan a domicilio; libros de segunda mano de Estefanía Lafuente y de Bonanza con el dibujo del mapa de la ponderosa ardiendo,todo a un euro. A la calle del burro ahora la llaman por su nombre,Encarnación, sus casas han perdido ese misterio sórdido de placer prohibido.Desde ella se llega al museo Luis de Morales y a los aparcamientos subterraneo.En la calle ya no caben más coches. Veo al alcalde, o uno que se le parece, con las gafas de sheriff americano, hablando y gesticulando con Celestino Vega. Quizas estén debatiendo.Aquí,todo puede pasar. Contemplo, a la caida de la tarde,en el murmullo cansino de la siesta, a uno que me parece que es de los Chuguitos, y el que va con él,como un pincel, con chaqueta blanca y un clavel en la solapa, parece el Porrina, o su espíritu, que tiene una presencia permantente en este lugar, y donde según algunos, si cierras los ojos y agudiza el oído, puedes oír sus tangos que salen del interior de las casas.

El primer sábados de cada mes,jubilados, senderistas yonquis y anticuarios se mezclan, en estas ramblas y rastro pacense, para buscar esa ganga que,en algunas ocasiones, se encuentran en los puestos ambulantes de antigüedades. Aspirantes a artistas y artistas.Flamencos y flamenquitos y algún voyeurista,como yo, que mira desde una torre albarrana para intentar inmortalizar este instante, sentimos en nuestro interior que aquí siempre puede pasar algo. Miro hacia el convento, al fondo se ve el rio anaranjado que pasa lento entre los ojos del puente viejo, mientras. oigo a lo lejos, en la desgarradora voz de la Kaita. “al llegar a la plaza alta lo primero que se ve el puesto la Magdalena y el convento San José”. Un momento mágico que se puede repetir mañana, aunque mañana, ya ninguno seamos los mismo.

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LOS FUNCIONARIOS QUE NUNCA TOMABAN CAFÉ
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Diego Algaba Mansilla | 11-05-2011 | 12:00| 0

Qué flaco favor ha hecho la literatura al funcionario¡ Lo ha representado en muchas de sus obras como personaje gris, simple y acomplejado, sin iniciativa ni ambición, que vive de la sopa boba consumiendo su vida en el tedio de su mecánica tarea.

Personajes de ficción como el del Vuelva usted mañana de Larra, o el Matias Moro de El mágico aprendiz de Landero, o el José de Todos los nombres de Saramago. han contribuido a alimentar una falsa fama de mediocridad.

En las paredes de las oficinas de muchas empresas, tanto públicas como privadas, se pueden ver algunas de las viñetas de Forges ,”¿Para cuando quiere usted el trabajo, para mañana?”, y en el siguiente dibujo se ve a un trabajador tirado en el suelo partiéndose de risa.

Hoy, el funcionario es un trabajador que realiza su tarea con profesionalidad. Sobran esos tópicos peyorativos del pasado. Los funcionarios actuales son personas preparadas y responsables.

Lo cierto, según las estadísticas, es que los españoles somos los más trabajadores de la Comunidad Europea. Cuando Alemania necesitó mano de obra recurrió a España, y ahora que vuelve a necesitar trabajadores cualificados vuelve a solicitarlo aquí.

El tópico de sol, playa y chiringuitos. y la imagen del español rascándose la barriga debajo de una sombrilla con una paella y una sangría, quedan graciosos pero se alejan de la realidad.

Según los hilarantes e hirientes tópicos, parece que los funcionarios tengamos una adicción común al café. Un defecto genético, o de adicción que resolvemos con frecuentes visitas, en la jornada laboral, a la cafetería de la esquina para regular nuestro cuerpo con dosis frecuentes de cafeína.

No es cierto, conozco equipos asistenciales (médico y enfermero) que ni siquiera tienen bar en el pueblo donde ejercen su trabajo.Es el caso de Reina y de otros muchos. Me consta que ni Sonia ni Enrique se llevan a la consulta un termo para aplacar el mono.

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APELLIDOS
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Diego Algaba Mansilla | 06-05-2011 | 08:58| 0

Cuando robaron el cuartel de Bótoa, en Badajoz, arrestaron a un soldado y a un cabo. Ahora que tienen que decidir el criterio para apellidar a los recién nacidos, cualquier decisión hubiera sido polémica. Los dirigentes se lavan las manos dejando la responsabilidad al de abajo, al oficinista que apunta el nombre. Quizás la solución a la crisis sea esa. Ya que los gobiernos no son capaces de sacarnos del pozo y cada vez hay más parados, que se sustituyan asesores, directores generales y subdirectores por bedeles, ordenanzas, auxiliares administrativos, soldados y cabos. Saldrían mucho más baratos y quien sabe si, tacita a tacita…

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MESI ES PORTUGUÉS
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Diego Algaba Mansilla | 26-04-2011 | 08:31| 0

En la calle suenan bocinas, ondean banderas de España y banderas blancas y el olor del incienso de Semana Santa queda solapado por el de la pólvora de petardos. Todo esto me pasa por vivir cerca de una fuente. En la televisión, Juan Cruz, al que siempre le oí hablar de García Márquez y Machado, habla de Iniesta y de Ronaldo. El primer día de Semana Santa no preocupa si la lluvia dejará salir a la Soledad, patrona de Badajoz; todo gira en torno al fútbol. Por la mañana temprano, y por no pisar en la calle gorros, banderas y bufandas blancas que no sobrevivieron a la guerra del triunfo nocturno, voy a desayunar a un bar portugués situado en la frontera de Caya. El dueño; nervioso, pequeño y enjuto, apoyado en la barra, habla con otros portugueses. En el educado tono del idioma vecino distingo palabras de entusiasmo: Benfica, Sporting, Ronaldo y Mourinho. De repente, en la explanada, aparca un autobús y el bar se llena de personas mayores. El enjuto camarero se transforma en el Messi de la barra; hace ‘vicas’ a dos manos, sirve ‘bifanas’, regatea a jubilados. Con una mano sirve, con la otra cobra y los pies le bailan de la cafetera al tostador. Vuelvo a casa convencido de que es imposible eludir el fútbol (cuando no puedes con el enemigo únete a él), y me pongo a escribir esta carta con el sabor pastoso del tabaco mezclado con el desayuno. Ya no me acordaba del placer de desayunar en España, sin humo.

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PERRO ATADO
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Diego Algaba Mansilla | 16-04-2011 | 08:17| 0

Por la mañana temprano, cuando todavía no ha empezado a clarear el día, los funcionarios que comienzan su jornada laboral a las 8 caminan como zombis aislados del mundo exterior por pinganillos radiofónicos. Andan con paso maquinal antes de despertar el cuerpo limpio de cafeína y que se ira regulando a lo largo de la jornada laboral con frecuentes visitas a las cafeterías próximas a la oficina. Los que todas las mañanas pisamos la misma acera, a la misma hora, nos conocemos aunque no nos saludemos, después de días de meses y de años sin hablarnos hemos compartido la intriga por un perro grande, desconozco la raza, que estaba atado, con una correa, a la barandilla de un estrecho balcón donde compartían un mismo espacio animal, comidas y excrementos. A todos nos inquieta la visión de la correa que se balancea sola y rota atada a la barandilla. ¿Qué habrá sido del perro?

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LA VENGANZA
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Diego Algaba Mansilla | 13-04-2011 | 08:58| 0


Aquel día Llegué diez minutos antes. Cuando Pepe entró, Creo que se llama así y así le llamaré en este relato, yo ya estaba sentado en la banqueta de la esquina del bar con un café humeante y las todavía páginas virgenes del Hoy entre las manos. Cuando él entró, cinco minutos después, percibí,por el rabillo del ojo, su gesto de contrariedad por haberle quitado el sitio y el periódico. Comenze a leer, pausadamente, la primera página, el “Así nos va” de Juan López Lago. Sentí su crispación ante mi interés y carcajadas cuano leí que en Badajoz se cruza por cualquier lado dandonos un punto acrata y que parecemos recortadores de coches imprimiendo un acelerón final para subir a la acera con un movimiento de recogida de caderas y esperando desde algún balcón un aplauso o un trofeo por nuestra memorable faena. Todo esto venía a cuento por la nueva campaña del Ayuntamiento “respeta las normas te imitarán” Pepe, se empina para mirar por encima de mi hombro. Siento su respiración y un leve olor a ajo. Le oígo entre dientes leer los titulares: Arrestan en Córdoba al ladrón que asalto a Gabriel Ramirez antes de su muerte. Le miro serio. Vuelve a su posición, no sin antes, echar un vistazo al artículo nuevo que comienzo a leer y sobre la que Enrique Falcó ha hecho un post esta mañana “con 11 años tendrán que separarse de sus amigos por no poder elegir centro escolar” leo la noticia entera. Miro la esquelas, no conozco a nadie, me gustaría que vinieran con foto.

Leo despacio.Me recreo. Se que Pepe esta pendiente de mi, en voz alta, haciendo complice de mi lectura al camarero, grito: la limitación a 110 reducen las multas por exceso de velicidad a la mitad. Tráfico dice que se están respectado las normas pero que los conductores se relajarán más adelante, supongo que esa relajación es la que están esperando como agua de mayo. Se crea un debate, como siempre, en contra de los políticos. Vuelvo a echar más carne en el asador: Vara y Monago andan denunciandose en los juzgados: uno dice que rectique otro que se rectifica que pida perdón, que no lo pide, que si se ha caido como ser humano… Estamos en plena campaña electoral. Miro a Pepe de reojo,parece que se ha distraido un momento, deja de estar pendiente de mi periódico y mira relajado la televisión, así que para que no olvide que estoy allí, y tengo su periódico, hago notar mi presencia pasando las páginas sonoramente. Otra vez acude como toro al capote, siento su nerviosismo, así que hago un parón en la sección de opinión ante su mirada triste. Leo a Teresiano, antiguo director,El postigo, por dos veces, la buena y ácida prosa de Liñan que dice lo que yo también he pensado en alguna ocasión: porque se rie tanto Zapatero. Leo con atención las cartas al director del Perigallo, la de Virgilio Brazo y una mía como si fuera la primera vez que la veo cuando la escribí hace dos noche. Aunque no me guste los platos estético, muy grande, pero de un solo bocado, leo lo del cocinero que representará a la región en un concurso para el campeonato de España y a pesar de que ya lo sabía, ojeo la noticia sobre el nuevo libro de Javier Marías. Mientras noto como Pepe se va poniendo cada vez más nervioso; le sudan las manos,se esta poniendo colorado y sentado a mi lado en la banqueta mueve las dos piernas con un baile de san vito involuntario. Paso las páginas lentamente, Celdrán anuncia la media maratón para el próximo domingo con 800 corredores, el doble de cuando yo corrí. Leo el horosco mio y del mi mujer. Hago amago de sacar el bolígrafo delante del sudoku y leo la última página del hombre que encontró el carro donde transportaba sardinas de Castuera a Zalamea me recreo en la la columna de Manuel Alcantara, ( como podrá escribir una columna diaria) cierro el periódico y Pepe me dice: ¿Ha terminado? Si, pero este es mio y lo enrrollo como si fuese un mozo de la calle Estafeta y salgo por la puerta como un torero después de una buena faena, ya desde fuera oígo con voz enérgica ¡¡Jose Marí!!… -Y el periódico-. -El hoy de la casa-. -Esta en su sitio con los otros periódicos-. -Ponme un sol y sombra-. Salgo del bar con una satisfación que me recorre todo el cuerpo, una venganza después de aguantar a Pepe durante meses. Todo ha salido a la perfección. El hombre que a la hora del desayuno acapara el periódico todo los días sin ningun respecto por los demás clientes ha probado de su misma medicina.

Gastos de Pepe: dos cafés, un sol y sombra y una hora de espera.

Beneficio: ahorrarse el 1,20 que cuesta el periódico.

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CUERPO Y ALMA
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Diego Algaba Mansilla | 08-04-2011 | 12:33| 0

Una mañana, en la cima del cerro gallego de Moaño, apareció una silla gigante. En Badajoz, cuando iba a trabajar, me encontré en el cerro del Viento una cruz enorme hecha con dos postes de la luz. Pensé que podía ser una escultura vanguardista de artistas extremeños, pero no. Señalaba el espacio reservado para desplegar la iglesia ahora comprimida en una cochera de la calle Alcántara. La nueva iglesia comparte linde con el centro de salud de Valdepasillas donde van a diario numerosos pensionistas. Todos sabemos de la buena relación entre jubilado y obra. Ahora, que hay pocas, están de enhorabuena con ésta. Los pensionistas se asoman por todos los rincones y ventanas del centro sanitario. Se escapan por las puertas de emergencias para mirar apoyados en la barandilla mientras esperan turno para la tensión y el azúcar. Cuando termine la obra, el cerro del Viento será un lugar mágico donde se podrá sanar, en un mismo espacio, cuerpo y alma. ¿Qué tendrán las obras que atraen tanto? Ken Folen, con una gran visión comercial, se forró escribiendo como se construía una catedral.

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Bicicletas de alquiler
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Diego Algaba Mansilla | 31-03-2011 | 08:05| 0

En las tardes de sol, la avenida de Elvas, en Badajoz, se convierte en un paseo de sudor y de color. Caminantes mayores que llevan el paso marcado por su médico de cabecera, corredores y ciclistas, con vistosos maillots, se desplazan por las anchas aceras. En los laterales y en el centro de la avenida, árboles y otras plantas absorben el anhídrido carbónico de coches con matrículas españolas o portuguesas. Me siento extraño al ser una de las pocas personas que utiliza bicicleta de alquiler. No sé el porqué no se usan. No hay que buscar un sitio en casa para ellas, ni arreglar los pinchazos y solo cuestan un euro al mes. En Sevilla, jóvenes con mochilas, mujeres con faldas, hombres con trajes pedalean por la ciudad sin necesidad de tocar el timbre a peatones despistado que desconocen el uso del carril bici. De regreso, en las tardes de luna, se ven unos conmovedores atardeceres. Por las noches, en ‘feisbu’ (Facebook), Ángela Murillo, una periodista de HOY, cuelga fotografías con imágenes que alteran el ánimo y llegan a los sentimientos de los que se emocionan con lo sublime de lugares y momentos por donde hemos pasado, horas antes, decenas de deportistas populares.

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SABIDURIA POPULAR EN EL BAR GALEON
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Diego Algaba Mansilla | 28-03-2011 | 08:07| 0

José María y Fefi, dueños del bar Galeón, sirven café con buen humor. Discuten sobre a quien le salen mejor las migas o quien hará los aperitivos de mediodía. En la televisión mañanera dan consejos sobre como perder peso, colesterol y azúcar, como bajar la tensión y la tripa. Una gimnasta, una nueva Eva Nasarre, enseña movimientos de baile; subir y bajar, agacharse y volverse agachar. Pedro, un cliente habitual, olvida que no se puede fumar. «Es que voy mucho a Portugal», dice. El bar Galeón tiene mesas, sillas, alma y el glamour de tasca antigua de barrio donde el tiempo pasa lento. Todo el ritmo de la vida pasa por el galeón tamizado con la lentitud, la calma chicha, de los que no tenemos prisa. El bar Galeón es universidad de sabiduría popular, donde se aprende cuando se debe pagar una ronda, a quien tienes que invitar y cuándo y por quién puedes dejarte convidar. Todo el ritmo lento de la vida pasa por esta barra, mientras la vida también pasa. Y donde la poesía y la prosa que impregna todos sus rincones y que aún no esta escrita, espera para salir desde la pluma de una de sus mesas con el sabor melancólico de lo antiguo y la crudeza de lo actual.

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cosas de bares
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Diego Algaba Mansilla | 23-03-2011 | 08:05| 0

En el bullicioso bar Galeón la televisión enmudece a un grupo de trabajadores que se quejaban de su bajo salarios. También calla a ese grupo de desempleados, que en otro extremo de la barra hablaban de sus cosas cuando aparecen las imágenes de ciento de japoneses, que con máscaras, caminan por lo que queda de las calles niponas. Ya no se habla de los muertos, son más importante los vivos, ni del terremoto, ni del tsunami. Ahora todo el mundo esta pendientes de las centrales nucleares. La televisión anuncia que se esta intentando llegar a un acuerdo para paralizar la huelga de AENA provocando el abucheo de todos los clientes. Aunque parezca que algo esta cambiando en el mundo, la vida sigue igual. Unos vuelven a sus cañas, otros a sus vinos y los de los aviones a sus perras.

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