Hoy

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EL FLAMENCO HA LLEGADO AL HOY
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Diego Algaba Mansilla | 21-01-2011 | 08:19| 0

OPINIÓN

Cuando era chico vivía en la calle Prim. Jugaba con otros niños en la plaza de Portugal, junto al edificio del HOY. Los niños de aquel barrio fuimos creciendo con la imagen y sonido de los engranajes de la maquinaria del periódico. El periódico cambió de sede. Nosotros también, pero mi padre mantuvo la costumbre de ir a comprarlo todos los días. Nosotros, cinco hermanos, leíamos por turnos las noticias aún frescas y crujientes de la mañana. Ahora mi padre tiene 90 años y le seguimos comprando el periódico. Desde aquellos años de la plaza de Portugal la evolución del periódico ha sido notable, viviendo uno de sus mejores momentos en la actualidad. No hace mucho, el alcalde de Almendralejo escribía una carta referida al bien hacer de sus columnistas. A mí también me gustan: Gratis total, de Juan Domingo, que todos sus artículos los adorna con citas. El postigo, de Rodríguez Lara, que escribe cada sábado con ironía e inteligencia sobre cualquier tema. Los domingos, Ángel Ortiz hace una reflexión sobre la actualidad; la prosa fresca de Enrique Falcó, la casera y viajera de Alonso de la Torre y la ácida de Liñán. El periódico tiene una nueva sección, de flamenco, a cargo de María Isabel Rodríguez Palop. Me alegro mucho por ella, por el periódico y por sus lectores. Conozco el entusiasmo y la pasión que pone María Isabel en todo lo que hace. Sabe mucho de flamenco y lo sabe contar. Desde pequeña lo ha vivido en su casa. Así que mi enhorabuena a ella y al HOY.
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PROHIBIR
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Diego Algaba Mansilla | 18-01-2011 | 19:59| 0

Prohibir. Palabra fea. La letra (h)resulta misteriosa en medio de las otras letras, sorda e inutil para el mundo de los sonidos, como una enfermedad silente,al acecho.Prohibir con la rotundidad de los infinitivos.Prohibir. Una palabra que nos traslada a otros tiempos, que da miedo,que impone.Nuestro gobierno paternalista la utiliza para domesticar conductas. Prohibir no significa dejar de hacer, sino que nos obligan a caminar por caminos de lindes marcadas: una, por el color blanco, otra, azulgrana. Una: de Belen Esteban, otra, de Campanario. Avanzamos por un camino extrecho,sin riesgo, pero sin emoción, de esta forma, no molestamos a nuestro gran protector, que con una gran sonrisa, lo mismo firma una bajada de sueldos, que suprime la ayuda a los mas necesitados. Nosotros seguimos caminando por un sendero sin obstaculos, sin creatividad, sin pensar, sin plantearnos otras formas de vida porque la nuestra ya esta demasiado amaestrada, imposible escapar saltando las altas tapias fabricadas por el fútbol porque los toros ya no son de estos tiempos,también estan prohibidos, ya que en algo tendremos que diferenciarnos de gobiernos de brazo en alto y camisa azul.Nos dan una de cesped y otra de arena.Los mismo que prohiben el tabaco por nuestra salud subencionan su cultivo.Ya no nos dejan ni fumar la pipa de la paz en paz.

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ONESIMO,EL ALEMAN
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Diego Algaba Mansilla | 18-01-2011 | 10:08| 0


Puede que fuese martes el día que observé como desde el fondo de la sala un hombre mayor con apariencia juvenil  miraba inquieto intentando averiguar si aquel funcionario tan tan grande sería  capaz de  resolver su pequeño problema. Llevaba unos papeles doblados en la mano, y una cartera de cartero colgada del hombro. ¿Mucho trabajo?,  preguntó usando un tono amable intentando buscar complicidad con una sonrisa carente de malicia, luego con el tiempo descubrí que siempre tenía ese rictus bondadoso que a veces parecía un poco bobalicón.
Cuando llegó su turno se sentó  al otro lado de la mesa, se dirigió al funcionario con educación y un acento raro de extranjero; dice el médico que no aparezco en su ordenador, que estoy de baja en la Seguridad Social. Habló muy tranquilo, sabiendo que eso era  peccata minuta, un problema fácil de resolver, un error administrativo leve. No tenía ninguna duda de los derechos que le asistían después de haber trabajado durante 40 años en Alemania. Aquel día fue la primera vez que lo vi; se llamaba Onésimo, era de Higuera de Vargas, llevaba un pantalón vaquero, un Chemise Lacoste de imitación, y un bisoñe con abundante pelo. Aquel hombre quería maquillar sus años con efluvios de juventud, envolvía su presencia. con un fuerte olor a colonia   y una agradable sensación de limpieza 
Un día me dijo que le querían mucho allí, le pregunte que si las Alemanas,y una gran carcajada encendió su cara, algo de eso también hubo, me dijo, mientras su risa fue dando un giro hacia la nostalgia. Observé, como cuando pronuncié la palabra ?mujer se le agrandaron los ojos, desde entonces, tuve ganada su confianza y empezó a   considerarme  uno de los suyos. en ese momento pasó a nuestro lado una chica morena alta  de formas redondeadas y andares rotundos, le miré, la miró, y  me miró con unos pícaros ojillos buscando mi complicidad.
A pesar de sus exagerados gestos buscaba en la mujer el pasado y no el gozo. Buscaba en la mujer la juventud que no vivió, como si ellas pudieran  devolverle ese tiempo que se fue para siempre. Mujeres como estas son las que quiero, me dijo. 
Tantas horas encerrado entre tornillos y chapas no le enseñaron que  mujeres como aquellas ya no eran las suyas. La belleza de la mujer le presenta un paraíso imaginado que no conoce ni conocerá ni siquiera sabe si existe. Después de tantos años viviendo en soledad tiene a la mujer idealizada, no miraba a las de su edad, sino a las que veía en la televisión y en las revistas, aunque alguna vez le oí decir que ya no hay mujeres como las de antes: Sofia Loren, Claudia Cardinales o Marylin de la que me enseñó un calendario con una foto en la que sujetaba una falda blanca subida por el viento.
Onesimo Vivía en una calle que tenía nombre de flor en un barrio donde los pisos comienzan a perder altura igual que la vida pierde calidad. Desde  sus ventanas se oyen musica metálica mezclada con el flamenco de  Chichos y  Chuguitos mezclada con voces de madres llamando a sus hijos, un barrio donde los niños juegan descalzos en el barro entre Audis,  Mercedes y carros del Carrefour y que utilizaba para recoger chatarra, los contenedores de basura rebosan pestilentes bolsas del Mercadona llenas con restos de comida.
Después de trabajar en Alemania,y de haber ahorrado mucho dinero se arruinó.
Cuando llegó a España echó en falta una familia, los hijos que nunca tuvo y le hubiera gustado tener, echaba de menos a la mujer que soñó y nunca tuvo, así que la familia que nunca creó en una juventud dedicada al trabajo, viviendo  físicamente en un país y mentalmente en otro, la sustituyó por la barra del bar. Cambio la ternura de la caricia femenina por la musica machacona y multicolor de las máquinas  tragaperras, y por la retahíla de numeros cantados en el bingo. Moneda a moneda y cartón a cartón perdió todos sus ahorros, comenzó a pasear su pena por las calles  con las manos en los bolsillos y los bolsillos vacíos, hasta que con la ayuda de los especialistas se fue curando de sus adiciones. Estaba solo, pero no quería estarlo, se apuntaba a todos los viajes programados por el INSERSO, en los bailes se colocaba una pajarita negra después de embadurnar su piel y sus ropas de Varon Dandy.Bailaba toda la noche como una peonza enloquecida,no podía parar, a las pensionistas no les atraía aquel  hombre bailarín que provocaba mas la burla que la ternura, a él tampoco le gustaban ellas, decía que prefería las finas piernas de las inaccesibles azafatas que dirigían los ocios de los pensionistas, antes que aquellas gordas con  varices. Onesimo bailaba y bailaba, así fue  como muchos años antes en la feria de su pueblo había conocido a Carmen la churrera. Se fue a trabajar a Alemania el mismo día en el que se casó Carmen con el hijo del churrero del pueblo vecino,ella se enamoró de la costumbre y del penetrante olor a aceite de semillas requemado que tenía guardado en su olfato e impregnado en su ropa desde la niñez, Carmen sustituyó al romántico bailarín de boleros por la comodidad de lo conocido.
Onesimo, trabajó en Alemania tantas horas al día que no tuvo tiempo para  conquistar mujeres, nunca fue capaz de aprender el idioma,cuando se jubiló, vino a España. Y fue aquí donde despilfarró todos los ahorros teniendo que vivir de forma espartana con una mínima pensión. Un día dejé de verle, cambio de domicilio, me enteré que se había casado con una cubana joven pero que a las pocas semanas esta lo abandonó.
La Trabajadora Social le buscó un asilo. 
Nadie le echa de menos en Alemania, ni en España,ni en su pueblo,donde  hay una plaza llamada de los Emigrantes y que cambió de nombre en las ultimas elecciones. Yo, lo recuerdo algunas tardes cuando escucho en la radio las canciones de José Luis Perales con las que soñaba para bailarlas abrazado a la mujer que nunca abrazó. Quien sabe si en el asilo por fin vive su vejez mirando el presente o sigue bailando con su pajarita negra  buscando los 40 años que la fábrica de un país extranjero le arrebató.




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MI GENERACIÓN
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Diego Algaba Mansilla | 15-01-2011 | 12:21| 0

Mi generación creció sin dinero, sin botellón, sin prisa y sin pausa. Creció dando patadas a balones de caucho, pedradas a los de otros barrios y algún beso. Mi generación aprendió con los libros heredados de los hermanos mayores, con profesores que daban palmetazos en aulas de un solo sexo. Mi generación se abrigaba con jerséis hechos a mano. Crecimos escuchando a Paco Ibáñez a Víctor Jara y a Jarcha. Todos aquellos niños de pantalones cortos y rodillas ensangrentadas, que íbamos a la escuela con desgana, que jugábamos al pincho y llevamos los bolsillos llenos de bolindres, dirigen hoy hospitales, quieren ser alcaldes, son profesores, médicos, ingenieros, bomberos, salen en los periódicos y los lo compran. Somos los que salimos de la dictadura y conocimos la libertad. Una generación que empieza a estar decepcionada con la política y cada vez la siente más alejada, pero con el trabajo que nos ha costado llegar aquí no podemos abandonar. Este año vuelve a haber elecciones y, más que nunca, nuestra generación tiene que participar.

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teatro de papel
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Diego Algaba Mansilla | 12-01-2011 | 09:09| 0


Ha pasado por a Badajoz el gran musical Chicago después de hacerlo por Broadway, Londres y París. Una obra de grandes dimensiones y de la que solo conozco su versión cinematográfica.

También el Lago de los Cisnes en una magnifica representación por parte del ballet estatal Ruso de Rostov
Hace unos 30 años estos espectáculos no venían a Badajoz. La ciudad carecía de vida cultural. Recuerdo que en aquella época se publicó, con buenas intenciones pero sin porvenir, una guía del ocio; El primer número recomendaba ir a comer el cochinillo de los Gabrieles, el segundo darse una vuelta por los restaurantes de Portugal y el tercer número no se publicó por falta de contenidos. La ciudad fue evolucionando. Con el tiempo fue recuperando estas ausencias injustificada en una ciudad de 100.000 h.
Pero de nuevo dejé de ir al teatro, cuando comenzó a navegar por el arriesgado mundo de las modas. Allá por los 90 las vanguardias tendían a la homogeneidad. La mayoría de las compañías utilizaban al público como parte del espectáculo. los actores ponían en un tris a los espectadores sacándolos al escenario. Recuerdo haber pasado obras enteras escondido en el asiento como un mal estudiante para que no repararan en mi, pero ser grande y fuerte:( eufemismo empleado para no decir gordo), me a traído mas inconvenientes que ventajas. Siempre se fijaban en en mi cuerpo que encogido como una tortuga asustada sobresalía de la butaca. Subí a las tablas del López en dos ocasiones. Después de la segunda no fui más. Mi novia dejó de ir antes. Fue una noche de invierno. El tenebroso escenario era el patio de la cárcel antes de convertirse en museo. Un actor de la Fura del Baus disfrazado de zombi la cogió en brazos y la llevó a la primera planta transformada en un infierno de calderas de fuego.
Los últimos coletazos como espectador los dí en e teatro de Mérida. Sentado en las ardientes piedras romanas,me he tragado bastantes bodrios; Lisístrata raras, soldadados persas vestidos como nuestros soldados. Gladiadores Romanos que en lugar de decir-”Ave Cesar decían “que pasa tio” o Simbología que no entendía aunque leyera las explicaciones del programa dos o tres veces.
Así que por todas estas circunstancias dejé de ir definitivamente. Perdí el hábito.
Sin embargo, sigo siendo fiel a la compañía “Teatro de papel”, el grupo Llerenense compuesto por actores aficionados que nunca me ha decepcionado. Desde aquellas inolvidables “Brujas” que tuvo el reconocimiento a través de numerosos premios, hasta las últimas Cyrarno de Bergara o el médico imaginario. Estoy deseando que Miguel Murillo traiga al López su última obra: “El Retrato de Doryan Grey”. A los componentes de Teatro de Papel no les hace falta vender su alma al diablo, porque la regalan en todos sus espectaculos.

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OBEDIENTES
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Diego Algaba Mansilla | 08-01-2011 | 20:28| 0

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Dejamos de cantar como beben los peces en el río. Se acabaron las mañanas de Facebook, las felicitaciones de Navidad, las compras innecesarias. En los dos días sin periódico he releído columnas y cartas al director, he completado el sudokus, he descubierto las siete diferencias entre dos viñetas, me he perdido dos ‘postigos’. Se acabaron los programas de televisión que repiten las noticias importantes sucedidas durante el año. Ya no me acordaba de la operación del rey, ni de los mineros chilenos. Murió Saramago, Morente y el negro de Boney M: el que bailaba como el boliche de las ollas de garbanzos. Se acabaron los peces en el río. Volvemos a la nómina reducida, a la subida de la gasolina, de la luz, del gas y de los transportes. Mi perro, indiferente a todo, me mira con cara rara, como pensando: que estará escribiendo que no me tira el palo. Quizás, para algunos, la vida consista en ir detrás de un amo para recibir algún trozo de pan, una caricia, una moneda, alguna dirección general y así, obedeciendo a caprichos, llegar al próximo año, y volver a lucir delante del jefe el gorro de Papa Noel y la nariz de payaso.
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PEPE EL DE LA TIENDA
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Diego Algaba Mansilla | 06-01-2011 | 19:02| 0

Se llama Cripiano, aunque todos los conocen como Pepe, el nombre de su padre que fue el primero que abrió el negocio por los años 5O. Saluda a sus clientes con unos sonoros Buenos días o Buenas tardas. A los habituales los llama por su nombre. Viste con una bata de color cartón, dice que es el uniforme de la profesión. Tiene un lápiz en la oreja que utiliza para hacer las sumas en un papel de estraza. Se coloca detrás de un pequeño mostrador de madera donde vende: judías, lentejas, y garbanzos. Del techo cuelgan chorizos y salchichones.,Vende jamón al peso. Es un espectáculo observar el ritual del corte; afila el cuchillo con una piedra, luego corta el jamón haciendo extraños gestos con la boca mientras con un delicado movimiento de manos saca finas lonchas. Vende mortadela que saca, con grandes sacudidas,de una lata cilíndrica. Tiene perrunilla caseras, chicharrones y magdalena. Coloca en cajas de madera los tomates la fruta y las verduras que coge de su huerta. Utiliza una libreta donde apunta las deudas de los que compran fiados y que le pagan a final del mes, o cuando pueden, o nunca. Tiene edad para jubilarse, pero no lo hace, dice que si cierra se muere. A su tienda hay que ir sin prisa..

Según cuenta sus clientes, en su mayoría mujeres, se forman tertulias sobre los hijos, la vida, el programa de Jorge Javier, el dice que no lo ve, pero conoce todos sus contenidos y participantes. Habla de cualquier tema con la soltura y la seguridad de los que están acostumbrados a tratar con personas diferentes. Nunca le he visto fuera de la tienda; no va al bar que esta enfrente, ni visita al peluquero del al lado, ni se asoma a la tienda del chino que esta en la otra acera.,Dice que si los chinos son capaces de tener abierto desde la mañana hasta la noche, él, también.

Ya quedan pocas tiendas como la suya,los Mercadona y Carrefur les han quintado clientes. Pero yo iré a comprar siempre a la tienda de Jesús para que me hable y me venda lo que quiera,.y poder sentir el calor familiar frente al sonido frío de la máquina que leen los códigos de barra de las cajera.

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FLECHAS NEGRAS
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Diego Algaba Mansilla | 03-01-2011 | 21:08| 0

FLECHAS NEGRAS

Por la tarde,después de las clases del instituto ibamos a entrenar tres días en semana al campo de la Federeción y que hoy pertenece al Cerro de Reyes. Para llegar teníamos que atravesar un campo solitario por donde solo había pasto. Hoy; hay pisos, calles, un Centro de Salud, y una futura iglesias. La única contrucción junto al campo eran el cementerio que como testigo mudos seguía nuestro trote cochinero mientras Manolo el gordo, nuestro entrenador, nos vigilaba desde lo alto del cerro.El sabía bien porque le llaman el cerro del viento.

Hoy, desde el balcón de mi casa veo en el patio de los Salesianos a niños que entrenan. Los ejercicios son distintos, ya no hacen ninguno de los nuestros, ellos tocan, hacen corros, practican la técnica y dominio del balón…como ha pasado el tiempo,como han evolucionado los entrenamientos.

Nosotros,Cuando terminamos, después de la ducha ,regrasabamos a casa corriendo, nunca nos cansabamos, pero si nos daba miendo atravesar,de noche, el campo de juncos por el que se había formado una vereita con nuestro paso. Llegamos a casa. cenabamos y nos poniamos a estudiar para ir al día siguiente al instituto. Los sábados jugamos a fútbol con los amigos,los domingos teníamos partido con el equipo. No haciamos botellón, ni había ordenadores, ni tuenti, ni facesbok. Los codos los desgastabamos en la mesa de estudio y no en la barra del bar.

La barra del bar vino mucho más tarde pero eso es otra historia que contaré otro día.

Juano, Gene,Juan Carlos, los hermanos Moralos y los Monroy, Paco Alegre, Macarro, Barroso,Posi,Martín, Magariño, Rodri,Agujetas y muchos más que crecimos con la educación espartana del esfuerzo. No se porque, en este día navideño, me estoy acordando de ellos, Me gusta encontrarlos por la calle, algunos han perdido el pelo, la mayoría tienen barriga, pero a mi me gusta verlos. Cruzarme con ellos y darnos una palmadita en el hombro. Que es como ese abrazos que nos unía cuando marcabamos gol.

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CUIDADORES
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Diego Algaba Mansilla | 30-12-2010 | 21:03| 0


Se llaman Alicia, Delia, Flor, Rosmary. Viven 6 o 7 de la misma nacionalidad en pisos de dos habitaciones, aunque realmente donde más tiempo pasan es en la casa de ancianos donde la palabra mañana es una incógnita. Los cuidan y dan cariño acariciando su desgastada y rugosa piel. Limpian la cocina y los baños enmascarando el fuerte, y en ocasiones incómodo, olor de la vejez para que cuando lleguen los hijos todo huela bien. Descansan un día a la semana que aprovechan para ir a los locutorios a reunirse con los suyos o en discotecas que se llaman latinos, o nombres parecidos, donde van para intentar no pensar en el hijo, al que hace años que no ven y que dejaron al cuidado de sus padres y hermanos y a los que envían parte de sus escasos ingresos. Algunas veces cuando pasean por la calles tiene que agachar la cabeza y fingen no oír a los que cuchichean con desprecio «mira, han venido a quitarnos nuestro pan». Lloran en la soledad de la noche, mientras sueñan con localizar en el dial alguna cadena de su país teniendo la otra oreja pendiente del abuelo que duerme en la habitación de al lado.
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TURRON A SOLAS
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Diego Algaba Mansilla | 27-12-2010 | 20:31| 0

Diario Hoy. Edición ImpresaEdición Impresa

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Estar solo es una opción, como la de estar acompañados. Se puede disfrutar de la soledad, tanto como otros disfrutan de la compañía. Los solitarios son aquellos para los que no están hechas las bodas, ni las presentaciones de promociones en hoteles, ni las navidades. Pero las navidades llegan todo los años en estas fechas de forma inevitable, igual que llega el recital de Raphael. La Navidad es la fiesta más celebrada del cristianismo. Festeja, con derroches, el nacimiento de Jesús, un revolucionario que predicaba la austeridad. Las navidades son las fiestas del amor, que en algunas ocasiones se mide por la cantidad de regalos realizados.
Acudimos a muchos de los actos celebrados para no ser juzgado. Compartimos chistes, alcohol, parchís y dominó con amigos y parientes. El alcohol, que anima, también puede provocar el enfrentamiento por viejas rencillas, haciendo inútil el esfuerzo de haber activado todos los recursos de la empatía. Para algunos, la Navidad son esos días que quieren que pasen cuanto antes; para otros, una oportunidad de reconciliarse con el rival. Se tiene licencia para comer, beber, besar, llorar, abrazar, reír, recordar y amar. Una fiesta de contradicciones que no deja indiferente a nadie y de la que no se puede huir. La padecen y la disfrutan el solitario y el sociable, el religioso y el ateo, el rico y el pobre; todos unidos por un abrazo de amor eterno, que dura lo que dura un abrazo.

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