Hoy

img
PEPE EL DE LA TIENDA
img
Diego Algaba Mansilla | 06-01-2011 | 19:02| 0

Se llama Cripiano, aunque todos los conocen como Pepe, el nombre de su padre que fue el primero que abrió el negocio por los años 5O. Saluda a sus clientes con unos sonoros Buenos días o Buenas tardas. A los habituales los llama por su nombre. Viste con una bata de color cartón, dice que es el uniforme de la profesión. Tiene un lápiz en la oreja que utiliza para hacer las sumas en un papel de estraza. Se coloca detrás de un pequeño mostrador de madera donde vende: judías, lentejas, y garbanzos. Del techo cuelgan chorizos y salchichones.,Vende jamón al peso. Es un espectáculo observar el ritual del corte; afila el cuchillo con una piedra, luego corta el jamón haciendo extraños gestos con la boca mientras con un delicado movimiento de manos saca finas lonchas. Vende mortadela que saca, con grandes sacudidas,de una lata cilíndrica. Tiene perrunilla caseras, chicharrones y magdalena. Coloca en cajas de madera los tomates la fruta y las verduras que coge de su huerta. Utiliza una libreta donde apunta las deudas de los que compran fiados y que le pagan a final del mes, o cuando pueden, o nunca. Tiene edad para jubilarse, pero no lo hace, dice que si cierra se muere. A su tienda hay que ir sin prisa..

Según cuenta sus clientes, en su mayoría mujeres, se forman tertulias sobre los hijos, la vida, el programa de Jorge Javier, el dice que no lo ve, pero conoce todos sus contenidos y participantes. Habla de cualquier tema con la soltura y la seguridad de los que están acostumbrados a tratar con personas diferentes. Nunca le he visto fuera de la tienda; no va al bar que esta enfrente, ni visita al peluquero del al lado, ni se asoma a la tienda del chino que esta en la otra acera.,Dice que si los chinos son capaces de tener abierto desde la mañana hasta la noche, él, también.

Ya quedan pocas tiendas como la suya,los Mercadona y Carrefur les han quintado clientes. Pero yo iré a comprar siempre a la tienda de Jesús para que me hable y me venda lo que quiera,.y poder sentir el calor familiar frente al sonido frío de la máquina que leen los códigos de barra de las cajera.

Ver Post >
FLECHAS NEGRAS
img
Diego Algaba Mansilla | 03-01-2011 | 21:08| 0

FLECHAS NEGRAS

Por la tarde,después de las clases del instituto ibamos a entrenar tres días en semana al campo de la Federeción y que hoy pertenece al Cerro de Reyes. Para llegar teníamos que atravesar un campo solitario por donde solo había pasto. Hoy; hay pisos, calles, un Centro de Salud, y una futura iglesias. La única contrucción junto al campo eran el cementerio que como testigo mudos seguía nuestro trote cochinero mientras Manolo el gordo, nuestro entrenador, nos vigilaba desde lo alto del cerro.El sabía bien porque le llaman el cerro del viento.

Hoy, desde el balcón de mi casa veo en el patio de los Salesianos a niños que entrenan. Los ejercicios son distintos, ya no hacen ninguno de los nuestros, ellos tocan, hacen corros, practican la técnica y dominio del balón…como ha pasado el tiempo,como han evolucionado los entrenamientos.

Nosotros,Cuando terminamos, después de la ducha ,regrasabamos a casa corriendo, nunca nos cansabamos, pero si nos daba miendo atravesar,de noche, el campo de juncos por el que se había formado una vereita con nuestro paso. Llegamos a casa. cenabamos y nos poniamos a estudiar para ir al día siguiente al instituto. Los sábados jugamos a fútbol con los amigos,los domingos teníamos partido con el equipo. No haciamos botellón, ni había ordenadores, ni tuenti, ni facesbok. Los codos los desgastabamos en la mesa de estudio y no en la barra del bar.

La barra del bar vino mucho más tarde pero eso es otra historia que contaré otro día.

Juano, Gene,Juan Carlos, los hermanos Moralos y los Monroy, Paco Alegre, Macarro, Barroso,Posi,Martín, Magariño, Rodri,Agujetas y muchos más que crecimos con la educación espartana del esfuerzo. No se porque, en este día navideño, me estoy acordando de ellos, Me gusta encontrarlos por la calle, algunos han perdido el pelo, la mayoría tienen barriga, pero a mi me gusta verlos. Cruzarme con ellos y darnos una palmadita en el hombro. Que es como ese abrazos que nos unía cuando marcabamos gol.

Ver Post >
CUIDADORES
img
Diego Algaba Mansilla | 30-12-2010 | 21:03| 0


Se llaman Alicia, Delia, Flor, Rosmary. Viven 6 o 7 de la misma nacionalidad en pisos de dos habitaciones, aunque realmente donde más tiempo pasan es en la casa de ancianos donde la palabra mañana es una incógnita. Los cuidan y dan cariño acariciando su desgastada y rugosa piel. Limpian la cocina y los baños enmascarando el fuerte, y en ocasiones incómodo, olor de la vejez para que cuando lleguen los hijos todo huela bien. Descansan un día a la semana que aprovechan para ir a los locutorios a reunirse con los suyos o en discotecas que se llaman latinos, o nombres parecidos, donde van para intentar no pensar en el hijo, al que hace años que no ven y que dejaron al cuidado de sus padres y hermanos y a los que envían parte de sus escasos ingresos. Algunas veces cuando pasean por la calles tiene que agachar la cabeza y fingen no oír a los que cuchichean con desprecio «mira, han venido a quitarnos nuestro pan». Lloran en la soledad de la noche, mientras sueñan con localizar en el dial alguna cadena de su país teniendo la otra oreja pendiente del abuelo que duerme en la habitación de al lado.
Ver Post >
TURRON A SOLAS
img
Diego Algaba Mansilla | 27-12-2010 | 20:31| 0

Diario Hoy. Edición ImpresaEdición Impresa

OPINIÓN

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar Enviar
Estar solo es una opción, como la de estar acompañados. Se puede disfrutar de la soledad, tanto como otros disfrutan de la compañía. Los solitarios son aquellos para los que no están hechas las bodas, ni las presentaciones de promociones en hoteles, ni las navidades. Pero las navidades llegan todo los años en estas fechas de forma inevitable, igual que llega el recital de Raphael. La Navidad es la fiesta más celebrada del cristianismo. Festeja, con derroches, el nacimiento de Jesús, un revolucionario que predicaba la austeridad. Las navidades son las fiestas del amor, que en algunas ocasiones se mide por la cantidad de regalos realizados.
Acudimos a muchos de los actos celebrados para no ser juzgado. Compartimos chistes, alcohol, parchís y dominó con amigos y parientes. El alcohol, que anima, también puede provocar el enfrentamiento por viejas rencillas, haciendo inútil el esfuerzo de haber activado todos los recursos de la empatía. Para algunos, la Navidad son esos días que quieren que pasen cuanto antes; para otros, una oportunidad de reconciliarse con el rival. Se tiene licencia para comer, beber, besar, llorar, abrazar, reír, recordar y amar. Una fiesta de contradicciones que no deja indiferente a nadie y de la que no se puede huir. La padecen y la disfrutan el solitario y el sociable, el religioso y el ateo, el rico y el pobre; todos unidos por un abrazo de amor eterno, que dura lo que dura un abrazo.

Ver Post >
ANTONIA RODRIGUEZ
img
Diego Algaba Mansilla | 22-12-2010 | 08:31| 0


Ha muerto Antonia Rodríguez.Me he enterado esta mañana.

Antonia iba con frecuencia al Centro de Salud de Valdepasillas. Pedía cita con una sonrisa mongil no desprorvista de cierta coquetería femenina. Antonía,me hablaba como si fuera el hijo que vive lejos,tenía el pelo encanecido; Olía a colonia de baño infantil,cuando pasaba cerca dejaba un perfume que era como un rastro donde se descubría su frágilidad y soledad.

Siempre pedía cita a la misma administrativa,cuando la veía desocupada se levantaba ayudada por un baston de madera. Decía que la fuerza para levantarse se la daba la virgen de la Soledad que tenía colgada del cuello” se acercaba y le susurraba con una sonrisa de dientes perfectos y blancos fabricados por algún protésico dental.“hija mia, dame hora para Don José Ignacio”.

Coincidí muchas veces con ella en la puerta de la consulta, siempre esperaba a que le hiciera alguna pregunta para comezar a hablar de lo que ella quería.

Alguna vez, poniendo el gesto serio; me habló del hambre que pasó con doce años en la guerra, de su marido que murió a los 40; de su hijos que tuvieron que emigrar y ahora viven en el extranjero.

Un día la vi sentada en un banco del parque próximo al Centro de Salud echando migas de pan a las palomas a las que llamaba con nombre de personas. Otro día la vi entrar con una bolsa de plástico en el portal de su casa que tenía un pequeño tejadillo, como una visera de cemento y ladrillos despegados y una puerta cristalera rota protegida por una verja de hierro, en la fachada había pintados unos burdos grafitis.

Antonia tenía 85 años, vivía sola y siempre tenía para mi una sonrisa y unos caramelos de menta que también repartía entre los trabajadores del Centro de Salud los primeros días del mes.

No se como murío; ni si alguien fue a su entierro,ni si estuvierón sus hijos residentes en el extranjero.

Antonia me ha dejado el vacío de su presencia enigmática, de su hablar dulce,de sus pasos titubenates. Me ha dejado la intranquilidad de no haber profundizado más en sus sentimientos de anciana sola y la costumbre de tener siempre unos caramelos de menta que reparto entre todas las Antonias Rodríguez.

Todo el rítmo de la vida pasa por esta ventana y la muerte también pasa. Sirva este verso de un hermoso poema de Leon Felipe como un humilde homenaje para Antonia.

Ver Post >
LOLA Y LO IMPORTANTE
img
Diego Algaba Mansilla | 19-12-2010 | 10:15| 0

LOLA, LA CINTA ROSA Y LA CAMISETA DE BOD DYLAN (publicada en el Hoy el domingo 1971272010

Una vez ganaste un trofeo; quedaste la tercera en la prueba femenina. Fue en una subida al castillo de Alburquerque. El trofeo se lo regalaste a uno de tus alumno. Ello estaban más contentos que tú,porque para nosotros, igual que para todos los corredores populares, lo importante es participar. Nos poníamos los pantalones cortos en los días calurosos de verano y en los fríos de invierno, para salir a correr por caminos solitarios de la campiña, donde solo había ovejas y algún pastor sorprendido. Salíamos a correr con el único fin de disfrutar sufriendo; que difícil entender para los que no corren lo de “disfrutar sufriendo”. Subíamos cuestas. Hacíamos series. Nos especializamos en medias maratones. Tardábamos en hacer los 21 km menos de dos horas. Para las carreras importantes te ponías la camiseta de Bod Dylan, decías que si ella llevaba la cinta rosa de su abuela, tú corrías con la camiseta que te trajo tu hermana de Londres. Nuestro objetivo era llegar a la meta, nuestro premio, un par de cervezas y unas placenteras agujetas. Al día siguiente de la carrera tú apenas podía levantar la mano para escribir en la pizarra. Yo subía con dificultad las escaleras del trabajo. Nosotro, ni siquiera, comíamos espaguetis el día antes. Lola, que bonito participar sin tener que ganar.

Ver Post >
EN CONSTRUCCIÓN
img
Diego Algaba Mansilla | 14-12-2010 | 08:13| 0
.

Ya no se ven las grúas que, como molinos de viento gigantes, empequeñecían a compradores asustados. Las grúas giraban con alegría antes de arrasar con la economía. Ahora que ese paisaje metálico, de hierro, sudor y oro, ha desaparecido, desde el balcón de mi casa veo a la que probablemente sea la única grúa que queda ayudando a levantar el edificio más alto de Badajoz. El edificio crece día a día y ya ha superado a su vecino, el Puente Real. La construcción se eleva sobre la ciudad a la que mira orgullosa y altanera y vigila la intimidad de apocadas azoteas. Su objetivo es elevado, como una catedral gótica del dinero. Una fortaleza de hormigón que crece junto al río mostrando su poder en esta orilla y en la otra. Una fortaleza que se ve desde todos los rincones con los ojos inseguros del desempleo y de nóminas reducidas. Por la noche, desde mi ventana, veo sus luces que como una estrella de Belén nos atraen para que nos postremos ante ella y ofrezcamos nuestro oro, nuestro incienso y nuestra mirra.
Ver Post >
CARTAS AL DIRECTOR
img
Diego Algaba Mansilla | 11-12-2010 | 01:59| 0

diego algaba

Click here to find out more!

ESTABA en una cafetería próxima al centro de salud de Valdepasillas, en Badajoz, leyendo el HOY, cuando un señor me pidió el periódico para comprobar si le habían publicado una carta que había enviado el día anterior. No estaba. Le pregunté su nombre y de qué trataba la carta, para leerla, y unos días después la vi publicada.
Cartas al director hay en casi todos los periódicos, que ponen este espacio a disposición del lector, para que exprese sus opiniones, quejas y pensamientos. Las cartas, consideradas como un género literario desde la Edad Media, han evolucionado desde sus inicios. Hoy apenas hay; ya no escribimos a mano, ni mandamos correspondencia en un sobre con un sello debido a la inmediatez del correo electrónico. Con su desaparición se ha perdiendo la frescura de la palabra escrita, en la que el destinatario podía intentar descubrir los secretos que, a veces, esconden los vocablos en el trazo realizado a mano. En nuestros días, las cartas que llegan a los buzones son modelos en serie, con un contenido establecido en la mayoría de las ocasiones, escritas por los bancos y en las que lo único que varía de una a otra son las cantidades.
El género epistolar nace en el siglo XV por el afán de expresar la individualidad con el nacimiento del humanismo proveniente de Italia. Hasta entonces el arte de escribir cartas, llamado artes dictaminis, consistía en el uso de moldes rígidos que no dejaban paso a la creatividad personal; se empleaban en tareas administrativas destinadas a asuntos públicos. El concepto epistolar cambia cuando Petrarca descubre las cartas de Cicerón; en ellas se da lo público y lo privado, el autor puede expresar sentimientos. También Séneca había elegido la carta para centrase en temas morales. Estos autores, junto con Plinio, cambian el concepto epistolar de la artes dictaminis convirtiendo la carta en instrumento de comunicación del humanismo. Enrique de Villena fue el introductor de la epístola en los círculos cultos de la nobleza castellana, aunque sus cartas se dejaban llevar un poco por los preceptos de las artes dictaminis. La generación posterior, el Marqués de Santillana, Pérez de Guzmán, Alfonso de Cartajena, procuran evitar esta estructura formal. Pero fue Fernando del Pulgar el que demostró que la epístola no es un ejercicio retórico sin los requisitos formales de la escolástica francesa. No se conservan epístolas humanísticas en Castilla, donde su desarrollo se debió de producir por la presencia de nuevos lectores laicos que demandaban este género. A principios del siglo XV, la epístola se difundía en reducidos círculos cortesanos; a finales de siglo llegaba a más clases sociales y lectores.
El libro de Diego de San Pedro ‘Cárcel de amor’ cuenta la historia entre Leriano y Laureola a través de las cartas que estos se envían, pudiendo el lector adentrase en los sentimientos más profundo de los protagonistas ante la desnudez de sus sentimientos reflejados en las cartas. Desnudez que hoy, en muchas ocasiones, llega a los periódicos con lectores que, a través de sus cartas al director, expresan su rabia, indignación o agradecimiento. El lector puede expresar las cosas que ve, asomándose a ese particular postigo que tienen las puertas de los pueblos y donde cada uno puede tener una visión distinta de un mismo hecho.
¿Por que escribes cartas al director?, me preguntan. Dice Sartre que escribir es descubrir un aspecto del mundo para cambiarlo, que se escribe por la necesidad de sentirnos esenciales y que no se escribe para uno mismo, sino para el lector; se escribe para otros, para llegar a la conciencia de los demás. Quizás también puede que se escriba respondiendo a la catarsis de la que habla Aristóteles, como «una purgación de ciertas afecciones». Escribir cartas al director no es tan pretencioso, quizás sea el espacio más idóneo para gritar contra hechos injusto o para agradecer a alguien la atención que le ha prestado. No sé. Yo, como el señor que me pidió el periódico para buscar su carta, escribo cartas al director cuando creo que tengo algo que decir, aunque a veces también lo haga solamente por el placer de escribir. Y es que desde siempre me han gustado las cosas que solo sirven para gustar.

Ver Post >
MIGAS CANAS
img
Diego Algaba Mansilla | 08-12-2010 | 18:43| 0

Migas canas

04.12.10 – 00:42

0 Comentarios | Comparte esta noticia »
Cuando todavía se acordaba de como se iba del salón a la cocina, de como se hacía la tortilla de patatas y de las palabras que tenía que usar para dar cariño y consuelo, no esperaba que, años después, dirigiesen sus pasos. Hoy calla y mira con indiferencia desde el balcón de unos ojos misteriosos ocupados por un pensamiento vacío. Todas las caras son caras de extraños. Parece que en cualquier momento se va a levantar del sillón para preguntar: ¿que queréis cenar esta noche? Que poca importancia le dábamos entonces a esa pregunta, con lo que nos hubiese gustado que sus sacrificadas manos elaborasen aquel pisto que nunca más probamos. La enfermedad se llevó para siempre el recuerdo de los sabores infantiles. Sonríe al nieto como a cualquier niño, sin sentir la fuerza del cordón umbilical de la sangre. Vive sin recuerdos, excepto ese día en el que apareció por un instante la memoria. Se levantó, trajo el mantel de tela y, mientras lo extendía planchándolo con las manos, dijo: «Voy hacer unas migas canas para que desayunemos todos juntos». Después, se sentó en el sillón y quedó definitivamente atrapada en las redes del olvido.

Ver Post >
Sobre el autor Diego Algaba Mansilla