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COMO TODOS LOS DÍAS
Diego Algaba 04-12-2015 | 10:49 | 0

Bajamos las escaleras como todos los días. No quiere ir en el ascensor. Tampoco le gusta que la lleve en coche, prefiere ir andando. Salimos a la calle,me da la mano.El paseo Condes de Barcelona ha adquirido esa tonalidad amarilla del otoño. Han empezado a caer las primeras hojas de los castaños de indias. Un manto amarillo intensifica, en toda la avenida la sensación de alfombra mullida. En la tienda de perros está sentada la chica de todos los días que nos saludaba con una sonrisa. Me dice “¡mira!” señalando un cartel de Dora la Exploradora que anuncia un espectáculo ya pasado. ¿A que soy mayor? me pregunta extendiendo los brazos hacia el cielo. todavía no ha descubierto la estafa del paso del tiempo. Con ella cada día es igual aunque sea nuevo, aunque crezca sin darme cuenta, aunque me sorprenda con una reflexión que considero impropia de su edad. Atravesamos la avenida, seguimos por el parque de la vaca. Todas las mañanas pasamos por los mismo sitios. Se agacha y coge del suelo dos piedras. Me da una “toma, un regalito para ti y esta para mamá” y se la guarda con mimo en el bolsillo del baby. Seguimos andando por la calle Rota a esa hora en la que la acera se convierte en un río de padres con niños. Los padres retomamos una infancia lejana como si fuéramos nosotros los escolares. Los hijos nos devuelven a un tiempo pasado. Volvemos a coger lápices de colores dándole brillo y sentido a nuestras vidas. Llegamos a la escuela. La dejó con Inmaculada, su maestra. Tardamos 15 minutos. los 15 minutos de todos los días en los que me trasformo en otra persona y olvido: Siria,Francia, Vara, Monago,Rajoy, PSOE Iglesias,Ciudadanos, las elecciones…15 minutos en el que estoy ausente de este mundo imperfecto que a lo mejor debería estar gobernado por la generosidad de los niños.

 

 

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IGUAL QUE SIEMPRE
Diego Algaba 15-10-2015 | 9:41 | 0

Con la calma que da tener por delante dos horas sin tener nada que hacer. Horas en las que esta mi hija pequeña en la escuela para que se vaya acostumbrando, ese tiempo que llaman periodo de adaptación y que tanto altera la vida de algunos padres.

Aprovecho ese hueco para tomar café y leer el periódico. En esta sección, Candela Carrera dice: “En el período de adaptación de los hijos, cuando trabajan el padre y la madre, quién termina encargándose de la tarea de llevar y recoger a los niños del colegio es la mujer”. ¡Eh! Sigue: “El sistema obliga a muchas madres a reservar dos semana de vacaciones para realizar esa tarea”. Lo estoy haciendo al revés. He cogido el mes de septiembre para llevar a la niña a la escuela y son las madres las encargadas de hacerlo. Cuando llegue a la puerta estarán ellas esperando y yo el único padre con una mochila de Dora la Exploradora en la mano. Sigo leyendo: “Se habla de igualdad y corresponsabilidad, pero desgraciadamente hay roles que se perpetúan y a pocos interesa cambiarlos”. Vuelvo a leer por si hay algo entre líneas que se me escapa. No, lo dice bien clarito. Cierro el periódico y voy a por la niña. Cuando llego me quedo más tranquilo al ver que hay madres y más o menos el mismo número de padres. Me entran ganas de abrazar a alguno. También veo más abuelos que abuelas, eso si se ve a simple vista. Quizás Candela se refiera a otros colegios, o quizás este artículo lo escribio años atrás y lo ha publicado ahora. Esta bien defender las injusticias pero nolas ya las superadas.

Por cierto, hay pocas cosas parecidas a coger la mano de tu hija para llevarla a la escuela.

Esto pasó en septiembre,dudé en publicarlo ante ese absurdo temor a ser calificado de machistas por contar lo que veo. Una cosa es que te califiquen de izquierda o de derecha y otra que te pongan la etiqueta de machista que es lo peor. Sé que no soy machista ni feminista y con eso me vale. Hoy leo en el periódico que solo 1 de cada 10 divorcio tienen la custodia compartida, los otros nueve se la dan a la madre. Lo mismo el artículo se refiere a la desigualdad en los tribunales con respecto a la realidad. Seguir insistiendo en algunas cosas favorecen otras.

 

 

 

 

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CARLA
Diego Algaba Mansilla 15-10-2013 | 7:30 | 4

Carla es una niña de dos años que frecuenta los columpios de Conde de Barcelona. Un día,me regalo un dibujo, que pinto mientras yo hablaba con su madre, Carla puso en el dibujo el entusiasmo y la emoción que ponen los niños en todo lo que hacen. Un dibujo sin forma, una mezcla de trazos anárquicos de un solo color que para ella era su pequeño tesoro, lo mejor que haba hecho esa mañana, o esa semana, o en toda su corta vida. La miré y pensé en el día que se empieza a perder la inocencia. La generosidad de dar a los demás lo más preciado sin esperar nada a cambio. Mirando sus vivos ojillos, pensé: ¿En que momento  nos convertimos en adultos?, ¿en indiferentes?, ¿insolidarios?, en personas que vivimos en un mundo en el dejamos que casi doscientas congéneres se mueran ahogados y que pescadores no asistan a los que se están ahogando porque unos políticos han dictado leyes que prohíben socorrer a emigrantes¿Cuando abandonará Carla su espontaneidad?, ¿que circunstancia se darán en su vida para dar el paso a adulto?.
¿Cuando pierde el ser humano la generosidad de compartir con otro ser humano?.
¿Cuado, Rajoy, dejó de ser Carla, para convertirse en el salvador de la patria con el sueldo de parados, enfermos y jubilado? Un hombre que tanto daño esta haciendo a todos menos a unos pocos, como diría él, esta asfixiando a sus compatriotas. Lidera el bandolerismo al revés, el que quita a los pobres para darle a los ricos. Lo que araña, sin compasión, de sueldos pequeños, va dirigido a ese agujero negro de brillantina y coche con chofer. La banca, esos que tienen como objetivo dar un pellizco, mientras más grande mejor,a las nóminas, engañándoles con eso que llaman la letra chica. Esa parte del contrato que todo sabemos es donde nos van a dar el estacazo. ¿ porque no prohíben la letra chica?
Quieren una sanidad privada,una enseñanza privada, un colegio de niños y otro de niñas, que hagamos planes de pensiones, cuando es más fácil que quiebre un banco que el Estado. todo su afán es favorecer a los poderosos, no quieren que exista clase media solo ricos y pobres, y lo están consiguiendo.
Cuando Carla me regalo el dibujo, le pedí su lápiz, la niña no me lo dio. Carla protesto defendiendo lo suyo. Un comportamiento natural que ha dejado de ser natural en los adultos convirtiéndonos en seres manejable. Los gobernantes hace con nosotros los que les da la gana mientras que permanecemos inmóviles. Carla esa niña guapa de madre guapa es como todos los niños antes de caer en el molde que fabrican los que dirigen.
¿Cuando llegará el momento que Carla se convierta en uno de nosotros?, ¿o de ellos?, porque ya existe el nosotros y el ellos, aunque creo que con esa sonrisa ella nunca será de ellos.

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CHONYS
Diego Algaba Mansilla 26-10-2012 | 2:31 | 2

Andaba muy derecho, ni siquiera los pantalones caídos, por donde se le veían unos calzoncillos azules, le daban el porte desaliñado que buscaba y la naturaleza le negó. Se sentó en un banco del parque después de saludar a sus colegas estrechando manos, puños y hasta codos, una serie de gestos ensayados, saludos pandillero, complicidades para afirmar y delimitar un grupo cerrado.

Dos chicas de la misma edad sentadas en un banco próximo fumaban y hablaban, una de ella, la de los pantalones ajustados como una segunda piel, le explicaba a su amiga entre muchos “vale”, “me entiendes” y “jo tía que fuerte”, que ellas eran chonys, que las pijas son tontas, que tienen la melena larga peinada a un lado, llevan pendientes redondo como perlas, ropa de Tommy Hilfiger con pañuelos o fularares al cuello y complementos de Tous.

Cuando llegó el gallito, llamemosle Jonatan, la choni que hablaba con pinta de llamarse Jesica, se levantó y fue hacía él. “Acho dame un papel” él tenía el pelo de punta, fumaba con el cigarro colocado en un extremo de la boca, me recordaba a John Travolta en fiebre del sábado noche, Jonatan levantó un poco el culillo del asiento del banco y sacó del bolsillo trasero un papelillo, que sin mirar, le dio a la adolescentes.

Jesica, tendría unos 14 años, miraba fijamente a los ojos de Jonatan entre retadora y coqueta, cogío del fortuna el último cigarro, estrujó el paquete vacío y lo tiró al suelo del parque sin ningún pudor, se sentó juanto a él para liarse un porro, a su alrededor, adolescentes, de edades similares, hacían virguerías circenses y arriesgadas con bicicletas de rueda de colores, haciendo de pavo reales delante de ellas, luciendo, en lugar de majestuosa cola de ave, calzoncillos de colorines.

Presumian haciendo caballitos, frenadas bruscas saltos y demás virguerías entre niños pequeños y ancianos que paseaban con dificultad y temor sus muchos años. mientras Jesica y Jonatan, ajenos a todo el circo, se abrazaban y besaban apasionadamente con con los ojos rojos y brillantes entre risas incontroladas que salían de sus aniñadas bocas de 14 años

parque de adolescentes

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