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Etiqueta: calor
...Y ESTAMOS EMPEZANDO JUNIO
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Diego Algaba | 14-06-2017 | 16:08 |0

dsc04662-2El Sol asoma cada año más temprano, más fuerte y altanero, con más fuego en su interior, repartiendo rayos como palos por el sur. Sube la temperatura y mi lápiz, ligero de ropa, no se agarra al papel igual que cuando lleva encima todo el peso del abrigo invernal. Un lápiz liviano garabatea sin forma ni ideas. No tengo nada que decir, nada entre manos y menos en el pensamiento, solo esta pesadez que inunda mi cabeza con el daño de un sol que cae como una enorme piedra sin imaginación gritando: ¡ vacaciones! Intento escribir cerrando los ojos para oír el frío de la lluvia de meses pasados pero el calor se posa en mi ánimo anulando el viaje de regreso a noviembre, paralizando mi pensamiento. Aunque intente prescindir de este fuego no me deja, no puedo, se adhiere a la piel como una pesada carga, como una cuerda que me ata y me convierte en un ser inútil, lento y torpe, como un astronauta dentro de un escafandra.

Verano de bichos, de mosquitos, de cucarachas rojas, de chicharras invisibles y monótonas. Veranos de coches descapotables con cabezas descapotadas.

Empieza a llegar el calor de Badajoz a mi cabeza como una enfermedad neurológica. No tengo cuerpo ni para

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¡QUE CALOR!
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Diego Algaba Mansilla | 19-06-2014 | 07:33 |0

 

foto de Miguel Cacho

foto Miguel Cacho

Todos los años me coge a traición el sol. Me da una paliza que me deja grogui, como a un boxeador sonado. Me entran ganas de pedir traslado a Asturias o Galicia. No soy capaz de pensar, estoy bloqueado. Soporto  con resignación una ciudad ardiente que siempre me recuerda la sudorosa Comala de Juan Rulfo. El sol seca el verde  mayo en dos días. En verano estorba hasta ese cuerpo amado al que abrazamos en las noches de invierno. Los días tienen más horas de luz pero no se pueden aprovechar. Somos esclavos de esa antorcha amarilla que arde encima de nuestras cabezas. Solamente se puede salir de noche como zombis aplanados. Todos los bares sacan veladores a la calle, hasta los que dan a una acera que linda con una carretera por donde pasan coches mezclando raciones, cervezas y humo de tubo de escape.

¡Que calor! No se que hacer. Doy vueltas de la cocina, al comedor. Las persianas bajadas. En la calle solo se oye la canícula que avanza desoladora, me ducho otra vez, pongo la televisión, cojo una revista “Adiós a esos dos kilos de más”,dice una escualida señorita

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