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Etiqueta: vejez
EL VIEJO
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Diego Algaba | 29-05-2017 | 15:48 |0

dsc01407-3En algunas ocasiones pienso más en las cosas que no me han ocurrido que en las vividas. Esas otras vidas que las circunstancias o las casualidades me negaron. Hoy veo como ha pasado el tiempo sin detenerse en amores idílicos, pasionales, viajes a los lugares más desconocidos y profundos de los sentimientos. Mi corazón se entristece pensando en ello, ¿quien lo entristece?, ¿alguien ajeno a mi?, ¿o fui yo solo caminando por las veredas del riesgo al buscar la meta sin disfrutar del recorrido? Descubrí caminos desconocidos cada día como si naciera cada mañana de nuevo, sin dejar raíces, sin dejar poso, siempre descubriendo nuevos paisajes sin reparar en el pasado, correr siempre hacia adelante sin detenerme a mirar el paisaje. Despreciaba las veces que el sol me inundó con su plácida calidez para acurrucarme entre sus brazos. Tenía unas expectativas que me alejaron de la realidad dejándome ciego de avaricia. Ahora, quizás, lo más importante es lo que dejé, pero lo no vivido ya no importa, no sé caminar marcha atrás, es un retorno imposible, ya no se puede retomar el camino de inicio, me da vergüenza, no tengo años y estoy viejo. El principio queda lejos para

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CON LO QUE UNO HA SIDO
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Diego Algaba | 12-10-2016 | 07:24 |0

Pedaleaba en una bicicleta estáticas delante de mi. Ese día no había muchos deportistas en el gimnasio y podía ver sin dificultad como brincaba, sobre su espalda morena, una trenza larga que seguía el ritmo de las pedaladas. Un cuerpo lírico, fuerte, y femenino dentro de un maillot celeste. Se movía con una elegancia natural, gestos que no se aprenden y con los que algunos afortunados nacen y otros sueñan. Manos largas de uñas largas que prolongan un cuerpo de mujer atlético y femenino. Parecía una diosa que hubiese bajado a la tierra para mostrar a los humanos los secretos de la belleza. No suelo mirar en el gimnasio porque los demás tampoco lo hacen pero a ella si la miro, me gusta verla, me hipnotiza su ritmo, su cadencia,su elegancia, su belleza.

Pedalea sin descomponer la figura. Pasé a su lado. Me hubiera gustado invitarla a cenar, pero para prolongar la ilusión y evitar la crueldad del no, solo le pregunte la edad, ni siquiera su nombre. 30 años. No fue una pregunta cualquiera. No pregunté yo. Preguntó el subconsciente. Desde hace algún tiempo me preocupa el paso del tiempo. La injusticia de los años cumplidos y esa desigualdad entre deseo y vejez.

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