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Las empleadas domésticas tendrán salario mínimo, pero seguirán sin paro
Ángela Murillo 15-11-2011 | 1:40 | 3

 

 

Limpian, cocinan, cuidan de los niños y también de los mayores. Son las empleadas de hogar. Hablo en femenino porque este trabajo sigue teniendo rostro de mujer.  Desempeñan una ímproba labor poco reconocida  socialmente y, lo que es peor, legalmente. Por eso la reforma aprobada la semana pasada por el Gobierno supone un gran avance. Sin embargo, a pesar de reconocerles algunos derechos, las mantiene lejos de la equiparación con el resto de trabajadores. El despido seguirá siendo libre y muy barato, y cuando llegue el desempleo tampoco tendrán derecho a prestación.

En términos generales, el real decreto, aprobado a diez días de las elecciones generales, pretende sacar a las empleadas domésticas de la sombra y el frío de la economía sumergida. Para empezar, se destierra un arcaico régimen especial dentro de la  Seguridad Social regulado en 1985 para pasar al régimen general, donde se encuadran el resto de trabajadores por cuenta ajena, salvo agricultores y pescadores, sujetos aún a una normativa de los años setenta.

Con este paso, el propósito del Gobierno es doble. Por un lado, dignificar las condiciones laborales, e intenta rascar unos pocos ingresos para las maltrechas arcas del Estado. El ministro de Trabajo Valeriano Gómez calcula que estos cambios permitirán aflorar hasta 150.000 empleos -actualmente hay unas 300.000 personas afiliadas en este colectivo-.

Según datos de 2009, en Extremadura trabajan unas 2.500 empleadas de hogar inscritas, hasta ahora, en el régimen especial de la Seguridad Social. De ellas, al menos un 40% eran inmigrantes.

Habrá que ver si la reforma sirve para sacar a la luz a empleadas sin contrato y con jornadas maratonianas. Muchos creen por el contrario, que al encarecerse las cotizaciones y fijar una retribución anual mínima, la nueva norma será rechazada por familias para las que lejos de ser un lujo, esta ayuda  ajena resultaba vital.

La desprotección laboral de las empleadas domésticas en España ha sido histórica. Por eso, sin dejar de ajustarse a la ley, resultan urticantes los pronunciamientos de algunos jueces en los últimos años. El TSJ del País Vasco sentenció por ejemplo que la responsabilidad empresarial por accidente en el trabajo no tiene el mismo alcance que en el resto de relaciones laborales, al estar excluido el contrato de trabajo doméstico de la ley de prevención de riesgos laborales.

Otra resolución desfavorable, en este caso del TSJ de Madrid, estableció que el despido de una trabajadora embarazada no es nulo sino improcedente, porque la relación laboral no puede continuar cuando quiebra la confianza que debe unir a las partes.

Pero veamos en qué situación legal quedan las empleadas de hogar tras la próxima entrada en vigor de la norma el próximo 1 de enero:

Me parece relevante empezar diciendo que, a pesar de su apuesta por la mejora de condiciones, el Gobierno no ha dado un paso determinante: garantizar el derecho a la prestación por desempleo. Hace un guiño avanzando que en 2012 un grupo de expertos analizará esta cuestión y hará propuestas para tomar la decisión que corresponda en 2013.

Del lado positivo para las trabajadoras, se puede decir que estarán mejor informadas de sus  derechos laborales, ya que el contrato se formalizará por escrito, frente a la regulación actual que permitía el contrato verbal.

Uno de los avances fundamentales es que se garantiza, como mínimo, el pago en metálico del salario mínimo interprofesional (SMI).  Una de las principales novedades es que estas trabajadoras deberán cobrar, al menos,  8.979,6 euros al año por jornadas completas, y tendrá que ser en dinero y no en especie.  El SMI es el mismo que para el resto de trabajadores, 641,40 euros/mes.  Antes de la reforma, la retribución mínima se fijaba para este año en 5,02 euros la hora.

En caso de que la trabajadora desayune, coma, cene o duerma en la casa en la que trabaja, las partes pueden acordar que haya  unos descuentos por esos conceptos. Si a partir del SMI el empleador quiere pagar parte con esa manutención, podrá hacerlo, pero siempre que no supere el 30% de la retribución total. El límite vigente hasta ahora estaba en el 40%.

Por otro lado, las empleadas tendrán más horas de descanso entre jornadas. Esto afecta fundamentalmente a las internas. Aunque la duración del descanso entre jornadas se amplía de 10 a 12 horas, se admite que pueda limitarse a 10 horas  cuando el trabajador duerma en el domicilio.  La diferencia de dos horas tendrá que ser compensada antes de cuatro semanas.

Gozarán de mejor regulación del tiempo de presencia, en el que el trabajador está a disposición del empleador pero sin prestar trabajo efectivo. La duración de estos periodos no podrá exceder de 20 horas al mes, y debe respetar, sumada a la jornada habitual, el tope de las 40 horas semanales. Habrán de retribuirse como extraordinarias o compensarse con tiempos equivalentes de descanso.

Como aspecto negativo, se mantiene como causa de extinción del contrato el desistimiento del empleador, pero se deberá comunicar de forma expresa. Es decir, el que contrata seguirá sin tener que alegar causa justificada para despedir. Basta con notificar el deseo de dar por finiquitada la relación laboral.

Eso sí, en los nuevos contratos, se amplía de 7 a 12 días de salario por año de servicio la indemnización. Se equipararla así a la más baja de todo el sistema indemnizatorio, que es la de los contratos temporales.

En caso de duda o problemas de interpretación o aplicación de esta nueva normativa, el Gobierno prevé mecanismos de asistencia y colaboración por parte de la Administración para ayudar a los empleadores a cumplir sus obligaciones.

El acceso a un empleo en el servicio doméstico se realizará mediante contratación  directa o a través de los servicios públicos de empleo.

Las nuevas bases de cotización  ya quedaron recogidas en la Ley 27/2011, de 1 de agosto, sobre actualización, adecuación y modernización del sistema de Seguridad Social. La norma que integró el Régimen Especial de Empleados de Hogar en el Régimen General. De 2012 a 2018 inclusive, la base de cotización está determinada por estos quince tramos en función de los salarios percibidos.

 

Tramo Retribución mensual Base de cotización
1.º Hasta 74,83 €/mes. 90,20 €/mes.
2.º Desde 74,84 €/mes hasta 122,93 €/mes. 98,89 €/mes.
3.º Desde 122,94 €/mes hasta 171,02 €/mes. 146,98 €/mes.
4.º Desde 171,03 €/mes hasta 219,11 €/mes. 195,07 €/mes.
5.º Desde 219,12 €/mes hasta 267,20 €/mes. 243,16 €/mes.
6.º Desde 267,21 €/mes hasta 315,30 €/mes. 291,26 €/mes.
7.º Desde 315,31 €/mes hasta 363,40 €/mes. 339,36 €/mes.
8.º Desde 363,41 €/mes hasta 411,50 €/mes. 387,46 €/mes.
9.º Desde 411,51 €/mes hasta 459,60 €/mes. 435,56 €/mes.
10.º Desde 459,61 €/mes hasta 507,70 €/mes. 483,66 €/mes.
11.º Desde 507,71 €/mes hasta 555,80 €/mes. 531,76 €/mes.
12.º Desde 555,81 €/mes hasta 603,90 €/mes. 579,86 €/mes.
13.º Desde 603,91 €/mes hasta 652,00 €/mes. 627,96 €/mes.
14.º Desde 652,01 €/mes hasta 700,10 €/mes. 676,06 €/mes.
15.º Desde 700,11 €/mes. 748,20 €/mes.
 
 
Ángela Murillo
Periodista de HOY.es y Licenciada en Derecho
amurillo@hoy.es

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Sobre el autor Ángela Murillo
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