Los opositores a Ciudadanía reciben cientos de misivas de administraciones
e institutos que avisan de que sus hijos no pasarán de curso – Padres de
Granada denuncian que en las clases «se incita a la bisexualidad»
R. Serrano
MADRID- «Mira, Santiago, defiende tus principios y lo que tú quieras, pero
no metas a tu hijo en esto porque va a tener problemas serios». Ésta es la
«amenaza» del director del colegio de su hijo que recibió Santiago Celes,
un objetor de conciencia contra Educación para la Ciudadanía de Teruel. Y
sólo fue eso gracias a que vive «en un pueblo pequeño, Alcorisa, donde
todos nos conocemos y nos llevamos bien». El de Santiago es uno de los
cientos de casos en los que los padres han recibido notificaciones,
verbales y por escrito, de los institutos en los que se les advierte de
represalias para sus hijos si no cursan la nueva asignatura. «Después de
esta conversación, recibí una carta en la que me decían que la asignatura
es obligatoria y que no cabe otra posibilidad que cursarla», explica.
Su caso no es aislado. En los dos meses que han transcurrido desde el
inicio del curso escolar, el Foro Español de la Familia y Profesionales
por la Ética, dos de las organizaciones que promueven la objeción de
conciencia contra la nueva materia, han recibido cientos de consultas y
denuncias ante comunicaciones similares de las siete autonomías donde se
ha empezado a impartir. «Estamos atendiendo llamadas de toda España,
aunque más de Andalucía y Extremadura», explica Benigno Blanco, presidente
del Foro. Jaime Urcelay, portavoz de Profesionales por la Ética, coincide
con que «son los padres andaluces los que más presión están recibiendo».
Asignatura suspensa
Es el caso de María Dolores Cano,
una madre de seis niños de Bollullos del Condado (Huelva). Uno de sus
hijos estudia 3º de ESO, el curso en el que se ha implantado la
asignatura, por lo que ella y su marido decidieron presentar la objeción.
«Primero nos enviaron una carta de la Consejería en la que nos pedían los
motivos por los que nos oponíamos. Respondimos con nuestras motivaciones,
sobre todo religiosas, porque somos una familia católica». Después de
esto, la familia de María Dolores no volvió a tener noticias de la Junta.
Eso sí, «el director del instituto me comunicó que el niño se quedará en
la biblioteca durante la hora de clase, pero la asignatura la llevará
suspensa y se le pondrá falta de asistencia».
A otros
padres «se les ha llamado directamente por teléfono para decirles que sus
hijos no pasarán de curso», señala Blanco.
En el caso
de María C., una madre objetora de Jaén que denunció su caso a
Profesionales por la Ética, la posición que adoptó el instituto donde
estudia su hijo es pedirle que fuera a buscarlo si no iba a entrar en
clase. María se negó, alegando su derecho a objetar y que, durante el
horario lectivo, la responsabilidad de los niños es del centro escolar.
Como consecuencia, el niño se quedó en el pasillo y a ella, la Junta de
Andalucía le exigió «que acreditara la representación legal de su hijo».
Los que se echan atrás
Ante esta situación «casi
todos los padres se mantienen firmes, pero algunos se han echado atrás»,
reconoce Blanco. «Lo hacen por la situación de sus hijos en el centro, no
pueden más con la presión, no quieren que sus hijos tengan problemas
académicos y es comprensible», asegura. Así que hay varios niños, hijos de
padres opositores, que están asistiendo a clase. De ellos, las
organizaciones objetoras están recibiendo información de contenidos
polémicos de la asignatura.
José Luis Amat, portavoz de los
objetores de Granada, comenta un caso reciente que les han comunicado. «En
un instituto de la provincia, una profesora explicó, ante la pregunta de
una niña sobre la homosexualidad, que todos debían tener relaciones
sexuales con personas de distinto sexo y del suyo propio, para después
elegir lo que prefieren». Los padres de esta niña, que se plantean
denunciar al instituto, prefieren guardar el anonimato, pero su caso, de
acuerdo con Amat, tampoco es aislado, puesto que «nos han llegado noticias
de institutos de Córdoba y Jaén donde se han dado lecciones similares de
la asignatura». Se trataría de una interpretación libre de la educación
afectivo sexual, uno de los contenidos de la nueva asignatura que han
provocado más oposición.
Los objetores se plantean ahora
si presentar más recursos en los tribunales o rendirse y enviar a sus
hijos a clase. De momento, se conforman con que la situación de los niños
se haya normalizado y que pasen una hora estudiando en la biblioteca.
http://www.larazon.es/noticias/noti_soc31138.htm

