BIENAVENTURANZAS

Cuando Jesús, en la Montaña, mira con detenimiento a la muchedumbre, que espera ansiosa el comienzo de sus enseñanzas, se da cuenta que este Sermón no debe ser generalista sino personal.

Mirando los ojos que ilusionados se dirigen a El, decide compartimentar las esperanzas de todos en cada uno. El Sermón que sale de su boca pasará a ser la mas bella oración jamás pronunciada por que agrupa a todos en la esperanza, y el amor, pero obliga también a todos a un profundo examen de conciencia.

Personalmente lo he hecho y casi me quedo fuera de todos los grupos: ni soy manso, ni limpio de corazón, ni misericordioso, ni pacífico, ni perseguid… Menos mal que existe el grupo de los que tenemos hambre y sed de justicia a los que Jesús nos ofrece el hartazgo.

Dada mi ancianidad no voy a beber mucho, ni tampoco a comer en su acepción física, pero necesito gran cantidad de justicia y, siendo lógico, me gustaría que mi parte se aprovechara en saciar hambre real en los niños desnutridos. Y que juez y fiscal sienten en el banquillo de los asesinos a los laboratorios, que no quieren facilitarles medicamentos y vacunas por falta de rentabilidad. Y a las Naciones que compran millones de unidades para una gripe inespecífica que luego resulta ser un catarro. Y a los dirigentes que buscan dinero explotando minas a las que, por el pequeño tamaño de sus galerías, solo pueden entrar niños. Y a los mercaderes de niñas. Y a los compradores. Y a los violadores de inocencias. Y a los sordos a los gritos de auxilio. Y a los asesinos de ilusiones. Y a los ladrones de órganos. Y a tantos sepulcros blanqueados convertidos hoy en fosas sépticas. Y a la Iglesia de curas pederastas que intentan ocultar con dinero su pecado. Y a organizaciones estatales encargadas de redistribuir la ayuda que no lo hacen. Y a los Generales. A sus batallas. Y a…Y también a…Y a tanto y tanto. Pero por poco que me corresponda lo dono con generosidad, sin altivez, sin petulancia… ¡Avergonzado!¡Pidiendo perdón!

 

 

 

 

 

                                     

 

MI MADRE, BENIFLAH Y SU VIOLÍN

 

A mi madre le gustaba cantar y lo hacía a diario. Conocía todo el repertorio de Celia Gámez y lo interpretaba realmente bien. A mí me encantaba oír el chotis “Manoletín” porque mi madre cantaba e interpretaba al mismo tiempo. Era genial. Cuando había una reunión de amigos, se hacia rogar, pero una vez lanzada caía en entera la revista “Cinco minutos nada menos”.

Yo creo que mi madre tenía estudiados los tiempos. Primero hacía cantar al segundo de mis  hermanos que ponía al público en situación con un suave corrido mexicano que contaba las hazañas de El Coyote; un aristócrata de origen español, Don César de Echagüe, que se convertía en un valiente bandolero, ídolo de masas, y que robaba a los ricos para dárselo a los necesitados. Tras esta suave entrada aparecía yo que, con mi mata de pelo negro y mi color aceitunado, los dejaba anonadados con mi cante a lo Manolo Caracol de “La niña de fuego”. Tras de mí la gran estrella: Mi madre. Y “Manoletín”. Un éxito.

Pasada esta época y muchas más, recuerdo la noche de Navidad apoteósica en que mi hermano mayor apareció en la sobremesa con un amiguete, al que no conocía, que se había encontrado en la calle portando un enorme tambor-bombo, y que él consideraba que era el mejor complemento para esa Noche Feliz… Y allí estuvimos, bombazo va bombazo viene, hasta las tantas de la madrugada, riendo. Esa noche no cantó mi madre, no consideró compatibles gorgoritos y bombo, pero puedo asegurar que fue una Noche Feliz. Recuerdo la cara de complacencia de mi padre…

Y un día mi madre dejó de cantar. Encerrada en su cuarto con la puerta entreabierta, para no perder el pulso de casa, no cantaba. Preguntando por aquí y por allá conseguí enterarme que estaba deprimida por algo, “algos” de preocupación  que abundaban en mi casa. Así que me senté a su lado y le dije si podía ayudar:

-       Lo que me apetece es una música suave, piano o violín.

Dicho y hecho. Tenía yo un compañero de estudios, un hebreo llamado Mesod Beniflah, que tocaba ese instrumento. Una tarde, mientras mi madre descansaba, lo coloqué arco en mano en el pasillo de mi casa, cerca de la puerta entreabierta de mi madre, y comenzó a tocar. Al cabo de dos horas se marchó con la promesa de volver la tarde siguiente. A solas con mi madre le pregunté qué le había parecido la idea.

-       Muchas gracias, hijo, estoy mucho mejor.

Visto lo cual recurrí otra vez a Beniflah. Otras dos horas de virtuosismo. Y otra vez la misma pregunta a mi madre.

 -       Gracias sinceras, no molestes más a tu amigo. Estoy totalmente recuperada. Y se levantó y comenzó de nuevo a cantar.

Tontería decir que Mesod era malo de solemnidad. Que sus notas daban grima pero mi madre, artista al fin, comprendió el esfuerzo del joven músico y con espíritu de gremio lo aplaudió.

 

 

RIEN NE VA PLUS

 

Cuando estudiaba Bachillerato, en la clase de Formación del Espíritu, nos enseñaban que España era “Una unidad con destino en lo Universal”. Tras muchas preguntas e investigaciones conseguí deducir que éramos importantes en el Mundo y que estábamos dispuestos a colaborar en cualquier proyecto de Naciones ya que a continuación el profesor nos decía que los españoles éramos “mitad monjes, mitad soldados” aclaración que contribuía a sumergirnos en un marasmo total.

Pero ahí seguíamos estudiando para luchar por la vida. ¿Porqué vida? Por una vida que permita continuar la lucha, por la vida en la que ahora nos encontramos. ¿Difícil de entender? No, si le dedicas unos instantes a pensarlo. Desde los tiempos de los clásicos la despreocupación del pueblo hacia intelectualidad simple y llana ha sido el caballo de batalla de todo aquel que se planteara alguna pregunta, algún por qué, y sobre todo un para qué. La terrible recesión económica que padecemos ya la sufrimos en 1958, solo que entonces se llamó “fugaz etapa de recesión en espera del nuevo el despegue reactivador”. Lo cual no causaba ninguna preocupación al pueblo que a continuación seguía con sus bromas y canciones alusivas al momento histórico de otras naciones:

 -       ¿Qué pasa en el Congo?

-       Que blanco que pillan, lo hacen mondogo.

Nada se decía de Lumunba, Mobutu y la CIA. Y las minas de diamantes.

Pasados unos años no somos una unidad, sino diecisiete colgajos desmembrados y sin rumbo. Con Presidentes “Autonómicos-Antagónicos” tratando de subirse al tren, que los llevará  a ser la Clase Política in eternum.

Pero ya llega la solución: Eurovegas. En un país donde los ciudadanos no tienen  un euro, la solución es un macro-casino. Y estamos dispuestos a bajarnos bragas y calzoncillos hasta donde quiera el americano. Y si hay que cambiar alguna ley, se cambia; faltaría más.

En un sitio donde va a ser templo la droga, la prostitución, el proxemetismo, el blanqueo de dinero, el ennegreciendo de conciencias, el negocio de chulos y mafiosos…¿Nos vamos a rasgar las vestiduras por que este cateto norteamericano, vigilado por el FBI, diga que allí se podrá fumar?… Por favor, mister, olvide esa tonta prohibición. Vamos a jugar.

-       Damas y caballeros, NO VA MÁS.

 

 

 

 

 

 

 

…..Y LA YEMA DEL OTRO….

 

El canal de televisión Historia ha descubierto ciento cuarenta y siete años después que a uno de los leones del Congreso de los Diputados, el situado a la derecha, y llamado Daoiz (el valiente Artillero que junto con Velarde hicieron frente a las tropas francesas el Dos de Mayo) carece de saco escrotal. En palabras vulgares que no tiene huevos. Y esto en España es un gran problema, si no recuerden al Presidente del Congreso cuando al no entender la modificación a un Articulo farragosos sometido a votación soltó el famoso “¡Manda huevos!” El desposeer a Daoiz de tal atributo es un agravio comparativo con Velarde.

Huevos es sinónimo en España de, arrojo, valentía, valor, coraje por lo que deja al artillero a los pies de los caballos. Y a propósito de valor, etc ,etc, debemos recordar que dentro de unos días se celebrará “El toro de la Vega”, fiesta de Intererés Turistico Nacional. En ella, no menos de quinientos asesinos “sin huevos” mataran a lanzadas a un noble toro y el asesino final podrá llevarse como trofeo el saco testicular del animal. El pasado año el ganador fue un albañil en paro. En todas las profesiones hay un garbanzo negro….

Volviendo al Congreso y a las distintas acepciones de “huevos”, que inició el Presidente ,  podríamos recordar:

-       Falta de valor: no tiene huevos.

-       Unidad monetaria de precio: cuesta un huevo.

-       Insulto a un marido: ¡Huevon!

-       Insulto a otro marido lento: ¡Huevazos!

-       Despreciativo: me importa un huevo!

-       Admirativo: sabe un huevo.

-       Pendenciero: tócame los huevos.

-       Y así cientos.

Pero lo realmente peligroso es el sesgo político que se intenta dar al hecho. El león eunuco está a la derecha.¿Es un mensaje subliminal del autor o un mensaje malvado de la izquierda enfervorizada al enterarse que tienen huevos que pesan dos kilos? No sé, habrá que esperar….

¡¡¡ VUELVE WYATT ¡¡¡

 

Por favor. Si fuiste capaz de desarmar a la ciudad más conflictiva del Oeste Americano, Tombstone, lo que voy a pedirte es una nimiedad.

Recuerdo perfectamente la historia: Wyatt Earp, el Sheriff. Prohibiste la entrada a la ciudad portando armas para evitar peleas que acababan con muerto y te enfrentaste a todos violentos… Los Clanton quisieron pelea y terminasteis en un duelo en el O.K.Corral.. Historia pura. Cantada después por Frankie Avalon.

Lo que yo pretendo es más simple. Prohibir a las visitas, familiares o no, la entrada a mí casa con telefonía móvil. Conozco el caso de un ciudadano que colgó en su puerta un esqueleto, naturalmente de plástico, con un cartel que decía:     “Esto es lo que queda del último que entró con un teléfono móvil.” (Habría que hacerlo con esqueleto de verdad)

Mira Wiatt si, en ocasiones especiales, recibes a diez personas puedo asegurarte que los móviles (teléfonos “tablets” y otros) serán al menos catorce, ya que alguno de los visitantes llevará dos.Y la reunión familiar se convertirá en una exhibición de pulgares tecleantes, similar a tu habilidad con el pulgar para amartillar el Colt 45.

Y no hay charlas intranscendentes por que no hay lenguaje. Todo se reduce a un intercambio inentiligible de frases estúpidas. No preguntes por el último libro que NO han leído. Son alienígenas volcados en alienígenar  a sus hijos. Estoy aburrido por que para colmo el raro soy yo. Y más raro cuando haga pública la prohibición.

-      ¿Qué opinas, Wyatt?

-      Busca un Corral, aunque sea de cabras, y muere como un HOMBRE.

-      Gracias, amigo.

 

 

                                          

 

Lloré a mi madre desde Washington

 

-   No podías suspender el viaje, ya sabes como son estas cosas. Tenías una reunión con el Presidente de una de las multinacionales mas importantes del mundo y se había fijado la fecha desde tiempo atrás. Y el asunto era realmente grave para la empresa que dirigías y tu presencia ineludible, sin retraso posible.

-   Tampoco lo intenté.

-   Pero había que cerrar el tema y sobre todo explicar con claridad lo ocurrido, las causas por las que sus técnicos consideraban que debías ser excluidos de la lista de suministradores. ¿Grave hasta el punto de no considerar que tu madre se moría lentamente en un Hospital? Fue un viaje relámpago de dos días. No pudiste hacer más.

-   Ni menos. Cuando me recogió el coche para trasladarme a Baltimore y posteriormente a Hunt Valley yo llevaba la cabeza mas pendiente de mi habilidad para salir del problema, que de buscar un teléfono para llamar a los míos y saber de mi madre. Hubo reunión, y otra reunión, y una más… En resumen hice lo que debía pero no hice lo correcto. Cuando por fin llamé a España y hablé con el Hospital una voz femenina me respondió para informarme que era la limpiadora de la planta, que estaba recogiendo todo para dejar útil la habitación pues la enferma que la ocupaba había muerto. Así me enteré de la muerte de mi madre. Y lloré. Lo supo el chofer, que me llevaba de vuelta, al mirarme por el espejo retrovisor.

-   Pero triunfaste. Aún recuerdo la alegría en la Empresa, millones de dólares otra vez en la puerta. Y menuda reunión que tuviste que soportar.

-   ¿Quieres saber la verdad? En la reunión, como en todas, no se arregló nada. El acuerdo se cerró en la cantina, el único lugar donde se permitía fumar, rodeado de obreros. El denunciante, Bill Galleto, y yo dejamos todo aclarado. Una reunión más.

-   ¿Entonces de que te culpas?

-   De dos faltas: la primera, falta de respeto y la segunda, y mas importante, falta de amor. Lloré por mi madre pero también lloré por mí…Lágrimas transoceánicas…¿Llegarían al cielo?

Un día más, un día menos.

 

De las conversaciones con mi padre recuerdo que después de cenar, y mientras se fumaba un cigarrillo, siempre me decía esa frase.

-       ¿Y que significa? preguntaba yo.

-       Intentaré explicártelo, pero realmente la vida se encargará de que lo aprendas. Mira, Mukoki, la vida es un camino que tienes que recorrer entre dos fechas. Cuando el camino lo haces para alcanzar un sueño, dirás UN DIA MAS. Es esfuerzo realizado. Cansancio ilusionado. Visión de una pancarta que dice: META. Pero llega, de pronto un día en que te descalifican de la carrera y te llevan a un camino, que solo puedes recorrer a paso lento, que se convertirá en pasito renqueante. Y te han cambiado la pancarta que ahora dice: FINISH. Y hacia ella te arrastras, entonces dirás: UN DIA MENOS.

-       ¿entonces la Vida es el espacio entre dos fechas y dos pancartas?

-       Podría expresarse así pero la vida es mucho mas que eso. Es dolor, tristeza y mucha, mucha alegría que compensa todos tus esfuerzos. Aún no conoces, ni puedes valorar el beso de la mujer que amas. Ni porque se te derrite el corazón cuando tu hijo pequeño corre hacia tus brazos confiado por que sabe que lo vas coger, que  no dejarás que se caiga. Ni como vibran tus cuerdas vocales cuando lo llamas desde lejos. Ni la energía que te transmite al agarrarse de tu mano. Pero tu trabajo consistirá en que el  sienta lo mismo hacia ti.

-       Es difícil, contesté.

-       Pero posible. Y ahora, a dormir.

-       Papá, ha sido hoy un DIA MAS?

-       No dudes, hemos sumado, Mukoki, hemos sumado.

Noches blancas, noches negras.

 

Afortunadamente se acercan las Noches Blancas. Son noches en las que puedes relajarte, en la que los atardeceres son luminosos y los ocasos no parecen sombríos. Sobre todo a los que, movidos por las mareas de la vejez, temen acabar en playas de olvido.

Noches sin bullicios, serenas en un ambiente de variedad continuada. Noches sin temores absurdos en las que todo el que te encuentres te saludará con agrado e incluso te abrazara sin que dudes de su realidad.

Y necesitamos muchas noches blancas que desplacen tantas y tantas noches negras, ya lejanas, pero tan vividas.

Son imprescindibles noches blancas de hijos y nietos, sin protocolo, sin cenas de cartón piedra y sin “amigo invisible” que, como todo lo impalpable, te deja  frío.

Noches sinceras, verdaderas noches de paz. Sin obligaciones sociales, sin imposiciones gestuales.

Sin obligados cumplimientos. Con apretones de mano que se transmiten al corazón y que este recibe con anhelo.

Desgraciadamente son muy pocas esas noches, por lo que rápidamente volverán las calles a ser peligrosas y transitadas por ciudadanos que unánimemente piensan en positivo, frase de moda, sin darse cuenta que si todos lo hacen, las leyes de la Física les obligara a repelerse. Para que haya atracción son necesarios polos de distintos signos.

Bienvenidas sean las noches blancas creadas por el corazón aunque después las sigan noches negras, enturbiadas por la mente, pero claramente perdedoras por que en septiembre, con un beso amoroso, volverán nubes nuevas para hacerte feliz… Y esperándolas  habremos sobrevivido.

No es país para jóvenes.

 

A vosotros me dirijo. Ampliado queda “No es país para jóvenes indignados”.

 Indignarse es mucho más fácil que contenerse. La indignación termina explotando y llevándose por delante formas, principios y objetivos. Os estáis arrogando una representatividad que no os corresponde. Dejad que la indignación la expresen vuestros padres que estarían cargados de razón  pero vosotros sois vírgenes al desencanto, la frustración o a los sueños truncados…Y subiros los pantalones, ya está bien de medios culos al aire, como forma subliminal de protesta. Vuestros padres y abuelos lo llevaban en su sitio por que habían tenido que, durante años, bajárselos hasta los tobillos.

 Aclarad vuestra ideas y no las unáis a las de un nonagenario francés del que no habíais oído hablar en vuestra vida y que seguro reclama justicia y cambios que ni él ni los suyos consiguieron.

Dejad amarguras y discursos manidos por que sin daros cuenta, (o sí) estáis trabajando para el SISTEMA. ¿Queréis denunciarlo y llamar la atención? No hagáis manifestaciones. Al contrario, dejad las calles vacías. Quedaros en vuestras casas, todos  todos. Dejad sin trabajo a los semáforos, aunque os resulte duro ese enclaustramiento. Que las fotos de los periódicos sean de calles y plazas vacias, desoladas. Seréis NOTICIA. Veréis como los políticos, los que están ejerciendo y los que quieren UTILIZAROS para ejercer, comienzan a respetaros.

No contribuyáis al desorden urbano, no deis trabajo a “antidisturbios indignados”. Ni a comentarios de alcaldesas con mayordomo.  Seréis personas. Y no cuadrícula en una foto panorámica.

Caramelito y yo.

He visto en televisión el spot publicitario de una película cuyo protagonista es un osito de                peluche de gestos horribles y con un vocabulario propio de taberna portuaria frecuentada por la Legión Extranjera e individuos patibularios. Sus palabras me han hecho un daño irreparable y me han obligado a tomar una decisión muy dura que después explicaré.

 Era Caramelito un osito de peluche al que una de mis hijas dotó de una voz simpática que le servia para comunicarse con el resto de la familia. Caramelito era como el periódico domestico, gracias al cual, te enterabas de cosas tan variadas como el saber que había sucedido a lo largo de la jornada enfatizando en aquellos temas más candentes y también era el encargado de hacerme llegar peticiones diversas del clan infantil. Cosas que les gustaría hacer o cosas que hacían a regañadientes y con las que no estaban de acuerdo. Muchas veces Caramelito me avisó de que no estaba el horno para bollos ni para tonterías paternales. Era también el altavoz sindical de derechos infantiles que yo no respetaba, pero siempre con un lenguaje exquisito lejos del expresado por los dobladores españoles en la película citada al comienzo. En mi casa aprendimos, todos los mayores, a respetar a nuestras mascotas y había un montón. Caramelito, Osituri, Calimero, Nunú y una larga lista de ratones con los que había que tener especial cuidado al tomar el ascensor por si alguno se quedaba fuera. Después llegaron las Barbies. Cada una con su tratamiento.

Pues bien, lo creadores del film, me han matado mis recuerdos más queridos. Y por ello tienen que pagar. No se puede ir por la vida matando sin recibir castigo.

Dentro de unos días saldrán hacia Senegal. Un grupo de negros atléticos y de blanca dentadura les van a enseñar durante quince días el desarrollo agrícola del país, fundamentalmente la riqueza en la variedad de nabos y como calibrar diámetro y longitud aprovechando visitas como las de ellos, “Cultos hombres blancos”.  No se cuales serán los proyectos cinematográficos de estos aprendices de coyote, lo que si puedo asegurar es que no podrán sentarse para hacerlos.

Hoy.es

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