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Fecha: mayo, 2016
El acorde secreto
Buzalén 28-05-2016 | 10:44 | 0


“He escuchado que existe un acorde secreto que toca David y complace al Señor”… así comienza este Hallelujah de Leonard Cohen que se hizo presente para las nuevas generaciones en la banda sonora de la película Shrek. El texto es un poema basado en historias bíblicas, que el propio Cohen conocía muy bien desde la infancia, y en él rescata al primer gran músico de la historia, el rey David. “La viste bañándose en el tejado, su belleza bajo la luz de la luna te superó” es una clara referencia al momento en que, en lugar de ir a la guerra, el rey se quedó en su palacio en Jerusalén y desde el balcón de su habitación vio en un edificio vecino a una hermosa mujer bañándose a la luz de la luna. Se enamoró de Betsabé para siempre y quiso conocerla. En el devenir de esta historia de amor aparece también una referencia a la de  Sansón y Dalila, “te cortó el pelo” y perdiste toda tu fuerza. La canción expresa la fe y las inseguridades que el amor aporta al ser humano, en el que  coexisten al mismo tiempo la grandeza y la contradicción, como ocurre con la propia historia de David.

Según la tradición el rey David se destacó por ser tanto músico como poeta. Más de la mitad de los salmos se le atribuyen a él. De joven tocaba el arpa tan bien que su fama llegó a oídos del rey Saúl, y éste le dio el encargo de tocar en su casa. Cuando Saúl se sentía muy angustiado, David interpretaba con su arpa hermosas melodías que calmaban el corazón del rey, convirtiendo a David en el precursor de la música terapéutica. Los malos pensamientos que asaltaban a Saúl desaparecían junto con sus angustias. Sus canciones incluyen tanto salmos contemplativos como pastorales y abarcan desde expresiones de alabanza hasta relatos históricos, desde el regocijo de la época de la vendimia hasta el esplendor de la inauguración del palacio. Leonard Cohen en esta canción nos muestra como David tenía una vida feliz hasta que Betsabé le mostró que existía otro mundo en el que el amor era aún más grande. Un descubrimiento que también trae dolor, pero a pesar de las lágrimas, de la inseguridad y hasta de la dependencia, sigue cantando aleluya porque, para él, es preferible arriesgarse a vivir en este mundo complicado que existir en un paraíso cerrado y sin ilusión por muy perfecto que sea.

Curiosa y entrañable es también la relación de Leonard Cohen con los españoles. Leyendo la biografía de Simmons se tiene la impresión de que lo más importante que le pasó al joven Leonard provino de España ya que se inició en la música por un guitarrista español que tocaba flamenco en un parque cercano a su casa. Allí lo conoció y allí lo contrató para que le diera unas clases particulares que le ayudaran a arrancar música de unas cuerdas que se le resistían. Las lecciones sólo duraron unos días, el tiempo necesario para aprender seis acordes que, según el cantautor, “han sido la base de todas mis canciones, de toda mi obra”. Un día, aquel joven no se presentó a su cita. Cohen llamó a su pensión para saber qué había pasado: el guitarrista flamenco se había suicidado. Nunca supo quién era, de dónde procedía o qué le había pasado para tomar esa decisión fatídica.

  Hay otro español al que Cohen, premio Príncipe de Asturias de las Letras, admira y debe gratitud eterna. Esta vez es un nombre bien conocido: Federico García Lorca: “Tenía 15 años y vagaba por las librerías de Montreal cuando tropecé con uno de sus libros; lo abrí y mis ojos vieron estas palabras: ‘Por el arco de Elvira / voy a verte pasar / para sentir tus muslos / y ponerme a llorar’. Pensé: esto es lo que quiero para mí… Volví a leer Verde que te quiero verde. Sabía que había encontrado mi hogar. Así que hoy, con inmensa gratitud, puedo saldar mi deuda con Federico García, al menos una esquina, un fragmento, una migaja, un electrón de mi deuda, dedicándole esta canción”. “ Lorca fue el primer poeta que me invitó a vivir en su mundo”, ha asegurado este artista calificado por muchos como el “poeta de la soledad“.

 

 

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Romance de los mozos de Monleón
Buzalén 21-05-2016 | 8:05 | 1

Parece ser que este romance está basado en un hecho real acaecido a mediados del siglo XIX durante la corrida de toros que tuvo lugar en la fiesta de algún lugar cercano, se ha hablado de Monsergal, ermita próxima al pueblo, y que se difundió, al principio, como un romance o cantar de ciego. Lentamente, como todo lo que altera la tradición oral, fue cambiando el tono del mismo, se modificaron las expresiones típicas de aquellos cantares más vulgares y fue adecuándose a la brevedad, intensidad y síntesis de los romances tradicionales, transformándose así en una pequeña joya de arte popular.

Es un romance sobrio, intenso y bronco, tal vez el más impresionante y el más bello de la zona. Su escueto e intenso dramatismo lo hace especialmente apto para una recitación expresiva. Tres son los protagonistas de esta “oscura tragedia ritual”: el mozo, su madre (la viuda) y el toro. Manuel Sánchez es el joven que quiere probar ante el pueblo su hombría en el rito iniciático de la lucha con el toro, animal totémico en la vida y en las fiestas de tantos de nuestros pueblos. De alguna manera citar al toro podría considerarse como un rito de transición a la edad adulta, dejando a un lado su vida anterior.  Es muy probable que la maldición de la madre no fuese un elemento real de la historia sino una aportación literaria añadida para enriquecerlo dramáticamente, haciendo aparecer el “fatum” o destino del que no se puede escapar, tan presente en las grandes tragedias clásicas.

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Hermanos de armas
Buzalén 14-05-2016 | 9:11 | 0


La canción “Brothers in Arms” es un alegato contra la guerra y los conflictos que ocupaban las portadas de los diarios allá por 1985; la guerra del Salvador, Nicaragua y el conflicto de las Malvinas. Hoy se cumplen treinta y un años de la publicación de este álbum con el que Dire Straits mostró por primera vez al mundo cómo sonaba un compact disc (CD) y lamentablemente esta canción sobre lo irracional de la guerra continúa estado de máxima actualidad. Los últimos datos sobre el número de refugiados en el mundo nos recuerdan que hay más de 50 millones de personas que están desplazadas por culpa de las guerras. Es la cifra más alta desde la Segunda Guerra Mundial y la mitad de ellos son niños que sólo pueden aspirar a sobrevivir.

La letra de la canción juega con la ambivalencia de la palabra “arm” en inglés que puede significar arma o brazo. En la primera estrofa el concepto “brothers im arms” se refiere a hermanos enfrentados, que usan las armas unos contra otros. En la segunda parece aludir a “hermanos de armas“, hermanos que luchan juntos, hombro con hombro. Pero la última estrofa podría referirse a “hermanos en los brazos“, es decir, que estamos locos por hacer la guerra contra nuestros propios hermanos, hijos de la misma humanidad. La posición del texto varía desde la fría distancia al situarse en bandos diferentes en la primera estrofa, en el mismo bando en la segunda, hasta la plena empatía en la última.
Parece que no hemos aprendido nada, las guerras, como la de Siria, continúan y se perpetúan. A pesar de que estamos en pleno siglo XXI, inmersos en las innovaciones tecnológicas y la interconexión mundial, con enormes avances en las ciencias, en los derechos humanos, sociales y políticos. Como nunca antes disponemos de información en tiempo real, pudiendo ver y escrutar desde el ADN del interior del cuerpo humano, hasta un alfiler en cualquier parte del mundo gracias a la enorme red de satélites geoestacionarios. Podemos ver, en vivo y directo, cualquier acontecimiento mundial, mostrándonos la riqueza de la diversidad de cultural, religiosa y artística de los habitantes del mundo. Pero estos son logros excepcionales de los que también se aprovechan los “señores de la guerra”, ellos controlan los hilos del poder, generando y estimulando el odio y la violencia. No hemos podido erradicar del ADN humano el egoísmo, las ambiciones y el odio y hacia los otros. Las miserias humanas subyugan la voluntad del bien y quienes debían velar por nuestro bienestar han impuesto sus ambiciones de poder, sus intereses políticos, atizando el odio y promoviendo las guerras y las divisiones entre los pueblos.
En palabras de Martin Luther King: “La verdadera paz no es simplemente la ausencia de tensión: es la presencia de justicia”; “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces, pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”; “Tengo un sueño, un solo sueño, seguir soñando. Soñar con la libertad, soñar con la justicia, soñar con la igualdad y ojalá ya no tuviera necesidad de soñarlas”.

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La Tarara y las canciones de corro.
Buzalén 07-05-2016 | 9:20 | 0


La Tarara es una canción de corro de origen sefardí que Lorca recopiló en 1931 para el disco que grabó con la Argentinita.  Cuentan que cuando Federico estuvo en Nueva York fue incapaz de aprender la lengua de Shakespeare pero que todos le conocían como el español que tocaba el piano. Se hizo muy popular durante nuestra guerra civil con una versión diferente de la letra, incluso las tropas “moras” que ayudaron a Franco en su rebelión, aprendieron esta canción en el campo de batalla y siguieron transmitiéndola como algo suyo a sus hijos y nietos, convirtiendo esta canción popular española en otra canción marroquí. Ha sido versionada por músicos de la talla de Camarón de la Isla en “La leyenda del tiempo”, Antonio Vega, Joaquín Díaz, Rafael Calvo, Nuevo Mester o Ismael y La Banda del Mirlitón, los primeros músicos que popularizaron la canción en los años 60 a través de la televisión.

El término tararear no deriva directamente de esta canción pero sí que tiene una relación directa con la palabra ‘tarara’ que se utilizaba para identificar a una persona que está loca o tiene poco juicio. Muchos eran los “tararos” que cuando cantaban lo hacían sin ritmo alguno, obviando gran parte de la letra o de forma ininteligible, por lo que a esa forma de canturrear se la comenzó a conocer como ‘tararear’ (cantar como lo hace un loco). Con el tiempo se popularizó el término y se utilizó también para señalar a esa forma de cantar, entre dientes y sin articular palabras, que realizaban las personas cuerdas. Pero sobre el origen etimológico de tararear también podemos encontrarnos con quien defiende la teoría (nada descabellada) que señala que proviene del término ‘tararí’, que es como se le designaba al ‘toque de trompeta’ u otro instrumento de viento y por lo tanto, la imitación de esa música sin la utilización de palabras pasó a ser conocida como ‘tararear’.

La canción nos habla de una mujer loca (tarara) que se pasea por los campos bailando, como todo texto sometido a la tradición oral podemos encontrar inumerables versiones;
“Tiene la Tarara unos pantalones que de arriba abajo todos son botones Tiene la Tarara en su casa un gato que come lechuga de segundo plato… Baila la Tarara con bata de cola y si no hay pareja bailotea sola….
Tiene la Tarara un dedito malo que curar no pude ningún cirujano….”

Infinidad de canciones se podrían recoger de nuestros pueblos nos dejarían atónitos al comprobar la imaginación de la que disponían nuestros antepasados para pasar sus ratos de ocio, pero conociendo el genio del poeta no es casual que Federico escogiera precisamente estos versos en los que la protagonista parece desafiar las normas establecidas, aunque esto la convierta en objetivo de burlas por parte del vecindario. Lorca reivindica una vez más la persona excluida, marginada, la incomprensión del universo femenino en una sociedad patriarcal. En aquellos tiempos los mozos tenían sus rondas nocturnas, en las cuales se dejaba claro qué mozas eran sus preferidas o las que intentaban cortejar, pero las mozas no disponían de este tipo de prebendas por lo que tenían que aprovechar cualquier manifestación lúdica o festiva para interpelar a los mozos que merodeaban por los lugares donde ellas se estaban divirtiendo, por este motivo muchas canciones de corro juegan con la idea de la boda o el noviazgo, como ocurre en  ”el patio de mi casa”( H, i, j, k, l, ll, m, a que si tú no me quieres otro niño me querrá).
Esta otra habla un poco sobre aquella vieja costumbre del casamiento por conveniencia que tanto se practicaba en el medio rural ,también entre la burguesía y la aristocracia. Una de sus expresiones más duras se puede encontrar en el teatro de Lorca, Bodas de sangre, en el que la madre le dice a otro hombre algo así como: “casemos a tu hija y a mi hijo para que tengan muchos brazos para arar la tierra“. Podríamos preguntarnos realmente si hablan de personas o de mulas.
Me casó mi madre chiquita y bonita
con unos amores que yo no quería.
La noche de novios entraba y salía,
Le seguí los pasos por ver dónde iba,
y le veo que entra en “cá” su querida….

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Sobre el autor Buzalén
Antonio Javier Calero (guitarra) y Javier Gómez (voz), dos hornachegos formados en conservatorios de nuestra Comunidad, apasionados por la corriente musical que nace en el S.XVI con la vihuela y llega hasta nuestros días, rescatando temas de autores extremeños poco conocidos para el gran público como Hernando de Franco o Juan Vázquez. Nuestro disco “Caminando” es el resultado de todo este trabajo conjunto, las canciones han sido compuestas entre los dos y en él se percibe la influencia de algunos de nuestros referentes artísticos como la bossa-nova, las canciones tradicionales e infantiles, la preocupación por el medio ambiente, la fugacidad de las cosas, los derechos de la infancia... un trabajo humilde que pretende compartir lo que somos. Llevamos a cabo de forma quincenal un espacio divulgativo en Canal Extremadura Radio dentro del programa "el sol dale por el Oeste" en el que interpretamos en directo una canción de nuestro repertorio y explicamos la conexión cultural que tiene con Extremadura.