Hoy

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Siempre Carlos
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Buzalén | 06-02-2017 | 05:59

Hoy nuestra guitarra y nuestra voz recuerdan a Carlos Cano, maravilloso cantautor y poeta andaluz que recuperó estilos tradicionales, y muy especialmente la copla andaluza, género que contemporaneizó para liberarla de la apropiación que el franquismo había hecho de la misma. Su versatilidad como compositor, capaz de escribir cuecas, tangos, boleros, rumbas, sambas, nanas, coplas, murgas carnavaleras o temas intimistas acompañado por tan sólo su voz y su guitarra o por una orquesta, unida a la calidad y emotividad de sus textos, hacen de Carlos Cano un personaje destacado dentro del panorama musical iberoamericano.

Compositor muy prolífico, entre sus temas más conocidos caben destacar “Verde, blanca y verde“, “María la Portuguesa“, “La murga de los currelantes“, “Tango de las madres locas“, que hoy recuperamos,“Que desespero“, “Habaneras de Cádiz“, “Un vaso de té verde” o “La metamorfosis“, entre otros. En su juventud, como tantos miles de andaluces, emigró a Suiza y Alemania buscando trabajo, experiencia que le marcaría profundamente y que se vería reflejada en su obra posterior en temas como “La miseria” o “El Salustiano“, donde reflejó la pobreza y la tristeza por tener que abandonar su tierra para cambiarla por los grises paisajes industriales del norte de Europa más favorecido económicamente.

En 1969, junto con Juan de Loxa, Enrique Moratalla y Antonio Mata, crea el Manifiesto Canción del Sur y comienza a cantar en la Universidad, acompañado por su guitarra y su característica voz trémula, que se convertiría en una de sus señas de identidad. Lo hace teniendo como referente una memoria familiar republicana, ya que su abuelo había sido fusilado al comienzo de la Guerra Civil Española, en 1936, siendo acusado de socialista radical y fusilado en Granada dónde era capitán de la fábrica de pólvora de El Fargue. Sus primeros discos durante la etapa de la Transición Española y el tardofranquismo, son marcadamente políticos y sus canciones se unen a la reivindicación general de una España democrática y al resurgimiento de la identidad andaluza y la consecución de su Autonomía, “ser andaluz es la forma que yo tengo de ser persona”, decía inspirado en las palabras de Blas Infante.

Un artista que ha marcado para siempre el devenir de los que amamos la música tradicional con su talento y sensibilidad. En la obra que recuperamos hoy realiza un homenaje sentido y honesto a las madres de la Plaza de Mayo, asociación argentina formada durante la dictadura de Videla con el fin de recuperar con vida a los detenidos desaparecidos, inicialmente, y luego establecer quiénes fueron los responsables de los crímenes de la humanidad y promover su enjuiciamiento.
La cifra de personas detenidas-desaparecidas se estima en unas 30.000. Es el número que obtuvieron los organismos de derechos humanos a partir de las denuncias y la estimación de casos no denunciados. Según el libro Nunca Más, informe de la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas), las víctimas del terrorismo de Estado fueron unas 9.000 personas, porque sólo cuentan los denunciados hasta 1983.
Sobre este hecho tan tremendo para la historia mundial, y en particular para la Argentina, Cano compuso la canción con música y letra para dejar constancia de los hechos y denunciarlos.
Los perseguidos, las víctimas, iban a desaparecer. No iban a estar más: secuestrados y esfumados de la noche a la mañana. Los militares creían que al no haber cuerpos, al no haber pruebas ni quedar en evidencia, nadie podría acusarlos de crimen alguno. Eso es el terrorismo de Estado. Las Fuerzas Armadas se dedicaron a la muerte clandestina, mientras en público sus jefes iban a misa a ser bendecidos, a comulgar, y a la salida sonreían. En sus discursos hablaban de la ley, el orden, la paz y el progreso. Empezó la cacería. Zonas liberadas, gritos en la noche, secuestros de gente indefensa, la absoluta desaparición de la justicia.

En esa noche, hubo un parto. En medio de la oscuridad, un alumbramiento. Nació una historia. Muchas madres y padres salieron a buscar a sus hijos. Salieron de sus casas, salieron del útero de su rutina habitual a enfrentar al aparato represivo más imponente de la historia del país. Llevaban impresas en la piel la desesperación y el amor, y de allí les nació el coraje. Recorrieron hospitales, caminaron juzgados, se atrevieron a ir a comisarías y cuarteles. Buscaron a las morgues. Nadie sabía nada. La ley del silencio. Cada día era la esperanza de una noticia. Cada noche era la frustración del silencio.
Los padres, poco a poco, volvieron a sus trabajos… ellas esperaban.

Sobre el autor Buzalén
Antonio Javier Calero (guitarra) y Javier Gómez (voz), dos hornachegos formados en conservatorios de nuestra Comunidad, apasionados por la corriente musical que nace en el S.XVI con la vihuela y llega hasta nuestros días, rescatando temas de autores extremeños poco conocidos para el gran público como Hernando de Franco o Juan Vázquez. Nuestro disco “Caminando” es el resultado de todo este trabajo conjunto, las canciones han sido compuestas entre los dos y en él se percibe la influencia de algunos de nuestros referentes artísticos como la bossa-nova, las canciones tradicionales e infantiles, la preocupación por el medio ambiente, la fugacidad de las cosas, los derechos de la infancia... un trabajo humilde que pretende compartir lo que somos. Llevamos a cabo de forma quincenal un espacio divulgativo en Canal Extremadura Radio dentro del programa "el sol dale por el Oeste" en el que interpretamos en directo una canción de nuestro repertorio y explicamos la conexión cultural que tiene con Extremadura.